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Comparando y discutiendo los

aportes de los diferentes


modelos de la inteligencia.,
Gardner y Goleman, Con los de
Sternberg
GARDNER
En su primera línea de investigación psicológica, en los
inicios de la década de 1980, se centró en cuestionar la
lectura tradicional y la evaluación de la inteligencia.
Desde la psicometría, la inteligencia era entendida como
una capacidad o función única, que podía medirse a
través de pruebas estandarizadas (test psicológicos,
cuestionarios, escalas, etc.), aplicadas a todos los
sujetos en las mismas condiciones. 
Gardner cuestiona esta forma de comprender la
inteligencia y comienza a  estudiarla desde otro punto de
vista, a través de distintas disciplinas y del trabajo de
campo con pacientes con lesiones cerebrales y en las
áreas del arte y de la educación. 
La Teoría de las inteligencias múltiples de Gardner
Los aportes de la teoría de Howard Gardner han sido de
gran influencia desde su creación hasta hoy,
especialmente en el campo de la psicología y la
educación, su Teoría de las Inteligencias Múltiples
demuestra que no existe una inteligencia única en una
sola persona, sino una gran cantidad de inteligencias que
marcan los acentos significativos y potencialidades de
cada individuo, determinados por una serie de
escenarios de expansión de la inteligencia.
 
Gracias a sus propuestas para la educación
formal e informal se han creado nuevos roles
para los docentes y los alumnos en el contexto
de cambios culturales y sociales marcados por
la globalización, la introducción de las
tecnologías en todos los aspectos de la vida, así
como la complejización y ampliación de las
fuentes de información del ciberespacio
GOLEMAN
DANIEL GOLEMAN Y LA TEORÍA DE LA INTELIGENCIA
EMOCIONAL
Antes del desarrollo de la teoría de la inteligencia
emociona (IE), se valoraban las capacidades intelectuales de
una persona. Por ejemplo, para ocupar un lugar de trabajo,
mediante el coeficiente intelectual, sin embargo se estimó
que el CI no resultaba un predictor de tanto éxito como cabía
esperar, puesto que un elevado CI no garantizaba el éxito en
la vida. Además, la sociedad avanzó dando lugar al mundo
contemporáneo, caracterizado por su velocidad en los
cambios en los diferentes ámbitos como económicos,
tecnológicos, sociales, medioambientales,… cuyos cambios
requerían determinadas habilidades y comportamientos que
no eran necesarios décadas atrás y que un elevado
coeficiente intelectual no representaba la superación de
dichas habilidades.
APORTACIONES DE GOLEMAN A LA EDUCACIÓN
El psicólogo estadounidense Daniel Goleman, haciendo
uso del concepto acuñado por Peter Salovey, de la
Universidad de Harvard, y John Mayer, de la Universidad
de New Hampshire, y sustentándose en la teoría de las
inteligencias de Howard Gardner, Goleman desarrolló el
concepto de educación o alfabetización emocional.
Gracias a la educación emocional el niño aprende a
controlar mejor sus emociones y entenderlas.
La educación de las emociones es necesaria
“De esto no se habla”. “Los hombres no lloran”. “No
pasa nada. Es cosa de grandes”. “Los niños grandes no
se portan así”. Eliminar estas frases seria el primer paso
de la educación emocional. La idea es hablar de todo,
llorar si es necesario, darles a los niños, desde la
escuela, las herramientas para que liberen sus
emociones, las comprendan, las valoren y las
autorregulen.
SU APORTACIÓN A LA INTELIGENCIA EMOCIONAL
Como ya se ha dicho, Goleman hizo famoso el término de
inteligencia emocional cuando nadie hablaba de él, y
desde entonces, este constructo ha tenido una gran
acogida en distintos ámbitos (empresa, clínica,
educación…).
Si nos paramos a pensar en la trascendencia de nuestras
emociones en nuestra vida diaria nos daremos cuenta
rápidamente que son muchas las ocasiones en que éstas
influyen decisivamente en nuestra vida, aunque no nos
demos cuenta. Por eso, la inteligencia emocional es clave
para nuestro bienestar mental y nuestras relaciones con
los demás
LA INTELIGENCIA EMOCIONAL SE APRENDE Y SE
PUEDE POTENCIAR
Su autor nos explica que parte de esta habilidad, de esta
capacidad, se halla en nuestra propia epigenética. Es
decir, se puede activar y desactivar, dependiendo del
entorno emocional y social en el que crezcamos, en el
que nos eduquen.
La inteligencia emocional responde a esa plasticidad
cerebral donde cualquier estímulo, práctica continuada y
aprendizaje sistemático crea cambios, construye
conexiones y nuevas áreas donde ser mucho más
competentes en cada una de las 4 áreas antes señaladas.