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Tratado de la Eucaristía:

Auditus Fidei II
Auditus Fidei II

La EUCARISTÍA en la SAGRADA ESCRITURA


Institución de la Eucaristía
(Mt 26,26-28; Mc 14,22-24; Lc 22,15-20; 1Cor 11,23-25 )

• La principal prueba bíblica en


favor de la presencia real de Cristo
en la Eucaristía la tenemos en las
mismas palabras de la institución,
referidas por cuatro narradores
– San Mateo,
– San Marcos,
– San Lucas,
– y San Pablo
• en formas literalmente distintas,
pero sustancialmente idénticas.
Institución de la Eucaristía
(Mt 26,26-28; Mc 14,22-24; Lc 22,15-20; 1Cor 11,23-25 )

• a) Las palabras que Cristo pronunciara


sobre el pan son las siguientes
– en la llamada fórmula petrina, referida
por San Mateo (26,26) y San Marcos
(14,22):
• τοῦτὸ ἐστιν τὸ σῶμὰ μου (hoc est corpus
meum = esto es mi cuerpo);
– y en la llamada fórmula paulina, referida
por San Lucas (22,19) y San Pablo (1 Cor
11,24), son (según Lc):
• τοῦτὸ ἐστιν τὸ σῶμὰ μου τὸ ὑπερ ὑμῶν
διδώομενον (hoc est corpus meum quod
pro vobis datur = esto es mi cuerpo que será
entregado por vosotros);
Institución de la Eucaristía
(Mt 26,26-28; Mc 14,22-24; Lc 22,15-20; 1Cor 11,23-25 )

• En San Pablo (1 Cor 11,24), el muchos manuscritos griegos


falta el participio διδώομενον (entregado); en la Vulgata
se lee: quod pro vobis tradetur.
• El sentido de las palabras es el siguiente: Esto que os
ofrezco es mi cuerpo, que se entregará por vosotros.
• v. 19. Dió gracias: en griego εὐχαριστήσας, de donde el
nombre de Eucaristía. “Dar gracias tiene un sentido
particular de bendición” (Pirot).
• El texto griego dice:
–esto es mi cuerpo, y así también Fillion, Buzy, Pirot, etc. τοῦτο es
neutro y se traduce por esto, debiendo observarse sin embargo
que cuerpo en griego es también neutro (τὸ σῶμα).
–Que se da: otros: que es dado (cf. v. 22). “Su cuerpo es dado para
ser inmolado, y esto en provecho de los discípulos” (Pirot). Cf. 24,
7; Mt. 16, 21; 17, 12; Jn. 10, 17 s.; Is. 53, 7.
Institución de la Eucaristía
(Mt 26,26-28; Mc 14,22-24; Lc 22,15-20; 1Cor 11,23-25 )

• b) Las palabras pronunciadas sobre el cáliz son las


siguientes:
– en la fórmula petrina (Mc 14,24):
• τοῦτον ἐστὶν τὸ αἷμα μου τῆς διαθήκης τὸ ἐκχυννόμενον ὑπὲρ
(Mt περὶ) πολλῶν, (Hic est sanguis meus novi testamenti, qui
pro multis effundetur = esta es mi sangre de la Alianza, que es
derramada por muchos)
• Mt incluye: εἰς ἅφεσιν ἁμαρτιών = in remissionem
peccatorum = para perdón de los pecados;
– y en la forma paulina (Lc 22,20) :
• τοῦτο τὸ ποτήριον ἡ καινὴ διαθήκης ἐν τῷ αἵματί μου τὸ ὑπἐρ
ὑμῶν ἐκχυννόμενον = Hic est calix novum testamentum in
sanguine meo, qui pro vobis fundetur = este caliz es la Nueva
Alianza en mi sangre, que es derramada por vosotros
• τὸ ὑπἐρ ὑμῶν ἐκχυννόμενον falta en San Pablo.
Institución de la Eucaristía
(Mt 26,26-28; Mc 14,22-24; Lc 22,15-20; 1Cor 11,23-25 )

• El sentido de estas palabras es:


– El contenido de este cáliz es mi Sangre, con la cual
se pacta la Nueva Alianza
– así como antiguamente se pactó con sangre la
Antigua Alianza, según refiere Ex 24, 8: Ésta es la
sangre de la Alianza que hace con vosotros Yahvé],
y esta sangre se derrama por vosotros.
• Tres son las instituciones de la doctrina católica
que aquí se apoyan:
– 1º, el sacramento de la Eucaristía;
– 2º, el sacrificio de la Misa;
– 3º, el sacerdocio.
• Cf. Mt. 26, 26-29; Mc. 14, 22-25; 1 Co. 11, 23
ss.; Hb. 5-10 y 13, 10.
Institución de la Eucaristía
(Mt 26,26-28; Mc 14,22-24; Lc 22,15-20; 1Cor 11,23-25 )

• En 1 Cor 23 ss. San Pablo precisa


– Yo he recibida del Señor (ἐγὼ γὰρ παρέλαβον ἀπὸ τοῦ Κυρίου = Ego enim
accepi a Domino quod et tradidi vobis):
– En este pasaje vemos una vez más que el Apóstol, cual otro evangelista, nos
transmite verdades recibidas directamente del Señor (cf. 15, 3; Hch. 22, 14;
26, 16; Ga. 1, 11 y notas).
• Según Fillion, este relato “ha debido servir de fuente a la relación que
S. Lucas (discípulo de Pablo) consignó en su Evangelio” (Lc. 22, 19 s.).
• Sobre la Eucaristía, en este párrafo el Apóstol nos enseña las
siguientes verdades como directamente recibidas del Señor (cf. 15, 3;
Ga. 1, 11, etc.):
– la Eucaristía es realmente el Cuerpo y la Sangre de Cristo (24 ss);
– el Apóstol y sus sucesores están autorizados para perpetuar el acto sagrado
(24-26);
– la Misa es un sacrificio (25);
– el mismo de la Cruz (26);
– la Eucaristía debe recibirse dignamente (27), es decir, con la plenitud de la fe
y humildad del que severamente examina su conciencia (28-31).
Institución de la Eucaristía
(Mt 26,26-28; Mc 14,22-24; Lc 22,15-20; 1Cor 11,23-25 )

• En 1 Co 26 ss. el Señor dice Anunciad la muerte del Señor hasta


que Él venga (mortem Domini annuntiabitis donec veniat =
καταγγέλλετε τὸν θάνατον τοῦ κυρίου):
– Sólo en la Cena dijo Jesús que su Cuerpo se entregaría por nosotros.
– Antes, había revelado muchas veces a sus discípulos, el misterio de su
Pasión, Muerte y Resurrección, pero por delicadeza aún no decía que esa
muerte era el precio que Él pagaba por el rechazo de Israel y la culpa de
todos (Mt. 16, 13-21), y que ella había de brindar a todos la vida (Jn. 11,
49-52).
– Sólo en el momento de la despedida les reveló este misterio de su amor
sin límites, y, queriendo anticiparles ese beneficio de su Redención, esa
entrega total de sí mismo (Lc. 22, 15), les entregó –y en ellos a todos
nosotros, según lo dice Él mismo (Jn. 13, 1)– la Eucaristía como algo
inseparable de la Pasión. Tal es lo que enseña aquí San Pablo, lo mismo
que en el v. 27.
• Hasta que Él venga (donec veniat = ἄχρι οὗ ἔλθῃ): Es decir que el
Sacrificio Eucarístico subsistirá hasta la segunda venida de Cristo,
porque entonces habrá “nuevos cielos y nueva tierra” (Cf. 2 Pe. 3,
13; Is. 65, 17; Mt. 28, 20; Ap. 21, 1 y 5, etc.). Cf. Hb. 10, 37.
Institución de la Eucaristía
(Mt 26,26-28; Mc 14,22-24; Lc 22,15-20; 1Cor 11,23-25 )

• La Iglesia católica, frente a la critica racionalista


aparecida en el s. XVIII, ha defendido siempre el
carácter histórico de las palabras de la institución
y, frente a los impugnadores de la presencia real,
ha defendido siempre su interpretación literal.
• Así, el concilio de Trento reprobó la
interpretación metafórica de las mismas,
declarando así de manera indirecta que la
interpretación literal era la auténtica:
“es infamia verdaderamente indignísima que
algunos hombres pendencieros y perversos las
desvíen a tropos ficticios e imaginarios, por los que
se niega la verdad de la Carne y Sangre de Cristo”.
(Dz 874 / DS 1637)
El carácter sacrificial de la Eucaristía en el Antiguo Testamento:
El sacrificio de Melquisedec como figura del sacrificio de la misa
(Gn 14,18; Sal 109,4; Heb 5,6; 7,1)

Melquisedec, rey de Salem, sacando pan y vino, como era sacerdote del
Dios Altísimo, le bendijo [a Abraham].
At vero Melchisedech rex Salem, proferens panem et vinum, erat enim
sacerdos Dei altissimi, benedixit ei
καὶ Μελχισεδεκ βασιλεὺς Σαλημ ἐξήνεγκεν ἄρτους καὶ οἶνον· ἦν δὲ ἱερεὺς
τοῦ θεοῦ τοῦ ὑψίστου. καὶ ηὐλόγησεν τὸν Αβραμ
(Gen 14,18-19)
• De acuerdo con la doctrina tradicional de la Iglesia, el Sumo Sacerdote
Melquisedec sacó pan y vino (proferens) para ofrecer a Dios un sacrificio
como era usual después de una victoria,
– y no –como pretenden algunos-, proporcionar apenas una refección a los
guerreros o agasajar a Abrahán como huésped.
• Melquisedec, rey de Salem (Jerusalén, en Sal 75, 3) y “sacerdote del Dios
Altísimo”, bendice a Abrahán, recibe diezmos de su mano y ofrece allí un
sacrificio de pan y vino en honor a Dios, como figura profética del
sacrificio incruento que hoy se ofrece en la Santa Misa (cf. Denz. 938).
– Hasta los nombres prefiguran la misión de Cristo. Melquisedec significa “rey de
justicia”, y Salem significa “paz”.
El carácter sacrificial de la Eucaristía en el Antiguo Testamento:
El sacrificio de Melquisedec como figura del sacrificio de la misa
(Gn 14,18; Sal 109,4; Heb 5,6; 7,1)

• La exégesis tradicional se ve corroborada por la


afirmación expresa del carácter sacerdotal de
Melquisedec, cuyo ejercicio específico es el
sacrificio.
• haciéndonos ver que Melquisedec, sacerdote y rey,
– es figura de Cristo, al mismo tiempo sumo sacerdote al
modo de Melquisedec y sumo rey,
– y que su sacrificio de pan y vino es figura del Sacrificio
de la Última Cena y de la Santa Misa, pues en ellas el
Señor ofrece un sacrificio parecido al de Melquisedec, la
oblación de su Cuerpo y su Sangre bajo las especies de
pan y vino.
(Cf. Canon de la Misa; Catecismo Romano II, 4, 78; Mediator Dei, 85; y CIC 1148)
El carácter sacrificial de la Eucaristía en el Antiguo Testamento:
El sacrificio de Melquisedec como figura del sacrificio de la misa
(Gn 14,18; Sal 109,4; Heb 5,6; 7,1)

• El fundamento escriturístico está reforzado por la profecía mesiánica del Sal 109, 4
–Tu es sacerdos in aeternum secundum ordinem Melchisedech,
–Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec
• confirmada por la carta a los Hebreos. Como Melquisedec, así también Cristo es
“rey de paz” y “sin padre”, es decir, sacerdote por vocación de Dios y no por
herencia de familia levítica; y así como Melquisedec descuella sobre Abrahán y Leví,
así también la Persona de Cristo tiene preeminencia sobre la persona de aquél:
–Jesus, secundum ordinem Melchisedech pontifex factus in æternum.
–Jesús, según el orden de Melquisedec fue hecho pontífice para siempre (Heb 6,20. Cf. 5,6;
5,10),
–Hic enim Melchisedech, rex Salem, sacerdos Dei summi, qui obviavit Abrahæ regresso a
cæde regum, et benedixit ei : cui et decimas omnium divisit Abraham : primum quidem qui
interpretatur rex justitiæ : deinde autem et rex Salem, quod est, rex pacis, sine patre, sine
matre, sine genealogia, neque initium dierum, neque finem vitæ habens, assimilatus autem
Filio Dei, manet sacerdos in perpetuum
–Este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, es el que salió al encuentro de
Abrahán, cuanto éste volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo. A él también repartió
Abrahán el diezmo de todo; y su nombre se interpreta, primero, rey de justicia, y luego
también, rey de Salem, que es rey de paz. El cual, sin padre, sin madre, sin genealogía, sin
principio de días ni fin de vida, fue asemejado al Hijo de Dios y permanece sacerdote
eternamente. (Heb. 7,1-3).
El carácter sacrificial de la Eucaristía en el Antiguo Testamento:
El sacrificio de Melquisedec como figura del sacrificio de la misa
(Gn 14,18; Sal 109,4; Heb 5,6; 7,1)

Tanto la tradición judaica (Filón) como la cristiana admiten que


Melquisedec ofreció a Dios un sacrificio con el pan y el vino. Los padres
consideran el sacrificio de Melquisedec como figura del sacrificio
eucarístico.
– SAN AGUSTÍN: “Allí apareció por vez primera el sacrificio que ahora ofrecen
los cristianos a Dios en toda la redondez de la tierra” (De civ. Dei XVI 22);
– SAN CIPRIANO: “En el sacerdote Melquisedec vemos prefigurado el
sacramento del sacrificio del Señor, según el testimonio de la Escritura:
Melquisedec, rey de Salem, ofreció el pan y el vino (…) Según esto, en el
pasado precedió una figura del sacrificio consistente en el pan y en el vino. Y
esto es lo que el Señor realizó y consumó al ofrecer el pan y el cáliz de vino
mezclado con agua: el que es la plenitud, consumó la realidad de la imagen
figurativa” (Ep. LXIII, 4; CSEL 703).
– SAN JERÓNIMO: “Después de haber cumplido la Pascua figurativa y comido el
cordero con sus discípulos, pasa el Señor a la institución del sacramento de la
verdadera Pascua. Y a la manera como Melquisedec, sacerdote del supremo
Dios, había ofrecido pan y vino como figura, así también para presentar la
realidad de su cuerpo y sangre, dice: "Y cenando ellos tomó Jesús el pan",
etc.” (In Math. IV 26, 26)
El carácter sacrificial de la Eucaristía en el Antiguo Testamento:
El sacrificio de Melquisedec como figura del sacrificio de la misa
(Gn 14,18; Sal 109,4; Heb 5,6; 7,1)

• Así, el Catecismo de la Iglesia Católica (n° 1148) enseña que:


– La Iglesia ve en el gesto de Melquisedec, rey y sacerdote, que "ofreció pan y
vino" (Gn 14,18), una prefiguración de su propia ofrenda.
• Y cita la oración “Supra quae” de la Plegaria Eucaristía I o Canon
Romano:
– Supra quae propitio ac sereno vultu respicere digneris: et accepta habere,
sicuti accepta habere dignatus es munera pueri tui justi Abel, et sacrificium
Patriarchae nostri Abrahae: et quod tibi obtulit summus sacerdos tuus
Melchisedech, sanctum sacrificium, immaculatam hostiam.
– Sobre los cuales [Pan santo de vida eterna y caliz de eterna salvación] te dignes
mirar con rostro propicio y sereno, y a aceptarlos así como te dignaste a aceptar
los dones del tu siervo el justo Abel, y el sacrificio de nuestro Patriarca
Abraham, y el que te ofreció tu sumo sacerdote Melquisedec, santo sacrificio,
hostia inmaculada.
• En perfecta consonancia con el Catecismo Romano, que afirma que el
Sacrificio y el Sacerdocio de la Nueva Ley proceden
– “…de las figuras y profecías del Antiguo Testamento, que anunciaban un
nuevo sacrificio y un nuevo sacerdocio según el orden de Melquisedec (Sal.
109 4)”. 
El carácter sacrificial de la Eucaristía en el Antiguo Testamento:
El sacrificio de Melquisedec como figura del sacrificio de la misa
(CONCILIO DE TRENTO D-938)

• “…Como quiera que en el primer


Testamento, según testimonio del
Apóstol Pablo, a causa de la
impotencia del sacerdocio levítico no
se daba la consumación, fue
necesario, por disponerle así Dios,
Padre de las misericordias, que
surgiera otro sacerdote según el
orden de Melquisedec [Gen. 14, 18;
Sal. 109, 4; Heb. 7, 11], nuestro
Señor Jesucristo, que pudiera
consumar y llevar a perfección a
todos los que habían de ser
santificados [Heb. 10, 14].
El carácter sacrificial de la Eucaristía en el Antiguo Testamento:
El sacrificio de Melquisedec como figura del sacrificio de la misa
(CONCILIO DE TRENTO D-938)

• “…Así, pues, el Dios y Señor nuestro, aunque había de ofrecerse una


sola vez a sí mismo a Dios Padre en el altar de la cruz, con la
interposición de la muerte, a fin de realizar para ellos [v. l.: allí] la
eterna redención; como, sin embargo, no había de extinguirse su
sacerdocio por la muerte [Hebr. 7, 24 y 27], en la última Cena, la
noche que era entregado, para dejar a su esposa amada, la Iglesia, un
sacrificio visible, como exige la naturaleza de los hombres [Can., 1],
por el que se representara aquel suyo sangriento que había una sola
vez de consumarse en la cruz, y su memoria permaneciera hasta el fin
de los siglos [1 Cor. 11, 23 ss], y su eficacia saludable se aplicara para
la remisión de los pecados que diariamente cometemos,
declarándose a sí mismo constituido para siempre sacerdote según
el orden de Melquisedec [Ps. 109, 4], ofreció a Dios Padre su cuerpo
y su sangre bajo las especies de pan y de vino y bajo los símbolos de
esas mismas cosas, los entregó, para que los tomaran, a sus
Apóstoles, a quienes entonces constituía sacerdotes del Nuevo
Testamento, y a ellos y a sus sucesores en el sacerdocio, les mandó
con estas palabras: Haced esto en memoria mía, etc. [Lc. 22, 19; 1
Cor. 11, 24] que los ofrecieran…”
El carácter sacrificial de la Eucaristía en el Antiguo Testamento:
El sacrificio de Melquisedec como figura del sacrificio de la misa
(CONCILIO DE TRENTO D-938)

• “…Así lo entendió y enseñó siempre la


Iglesia [Can. 2]. Porque celebrada la
antigua Pascua, que la muchedumbre
de los hijos de Israel inmolaba en
memoria de la salida de Egipto [Ex.
12, 1 ss], instituyó una Pascua nueva,
que era El mismo, que había de ser
inmolado por la Iglesia por ministerio
de los sacerdotes bajo signos visibles,
en memoria de su tránsito de este
mundo al Padre, cuando nos redimió
por el derramamiento, de su sangre, y
nos arrancó del poder de las tinieblas
y nos trasladó a su reino [Col. 1, 13]…”
El carácter sacrificial de la Eucaristía en el Antiguo
Testamento: La profecía de Malaquías
(Mal 1,10)

• En Mal 1,10s habla Dios a los sacerdotes judíos:


– No tengo en vosotros complacencia alguna, dice Yahvé de los ejércitos, no
me son gratas las ofrendas de vuestras manos. Porque desde el orto del
sol hasta el ocaso es grande mi nombre entre las gentes y en todo lugar
se ofrece a mi nombre un sacrificio humeante y una oblación pura; pues
grande es mi nombre entre las gentes, dice Yahvé de los ejércitos.
• Dios rehúsa los impuros sacrificios de los sacerdotes judíos.
• Los sacrificios de los gentiles y los de los prosélitos y judíos de la
diáspora no pueden constituir este nuevo sacrificio, pues
– los de los gentiles no eran sacrificios puros por estar mancillados de
idolatría (cf. 1Cor 10,20),
– y los de los prosélitos y judíos de la diáspora no se ofrecían “en todo
lugar”.
• Además, eran ilegales todos los sacrificios de la religión hebraica
que se ofrecieran fuera de Jerusalén. Esta universalidad
anunciada del culto divino y del nuevo sacrificio alude claramente
a los tiempos mesiánicos (cf. Sal 21,28ss; Is 49, 6).
El carácter sacrificial de la Eucaristía en el Antiguo
Testamento: La profecía de Malaquías
(Mal 1,10)

• Este “nuevo sacrificio” no puede referirse tampoco al de la


cruz, porque éste se ofreció en un solo lugar.
• La profecía encontró su cumplimiento en el sacrificio de la
misa, que es ofrecido “en todo lugar” (en sentido de
totalidad moral), y que es puro en cuanto a la hostia y al
sacerdote primario que la ofrece; cf. Dz 939/ DS 1742.
• Ofrenda pura: El hebreo usa aquí, como en el versículo 10 y
en 3, 4, las palabras:
– muqtār = ser quemado, sacrificado;
– minhāh = ofrenda (podía significar el sacrificio cruento, pero como
término técnico designa el sacrificio incruento y el de la ofrenda
de pan);
– mūggās = esta ofrenda limpia, contrapuesta a los varios sacrificios
del AT.
• Además se indica el tiempo de la celebración del sacrificio:
la era mesiánica.
El carácter sacrificial de la Eucaristía en el Antiguo
Testamento: La profecía de Malaquías
(Mal 1,10)

• Entre las naciones: Aún en sentido literal


reconocen todos que aquí no se trata, como en 3,
4, de Israel, ni de un sacrificio exclusivo para los
israelitas, sino que esto presupone la conversión
de los gentiles, en la que “le adorarán todos los
reyes de la tierra, y todas las naciones le servirán”
(Sal 71,10; cf. Sal 101,16).
• Presupone también la muerte redentora de Jesús.
• De todos modos, es un hecho que Jesús anunció la
necesidad de su Pasión y Muerte, no sólo después
de resucitado (Lc 24. 44-47) sino también desde el
principio del Evangelio de San Juan, cuando expuso
a Nicodemo la necesidad del nuevo nacimiento.
El carácter sacrificial de la Eucaristía en el
Antiguo Testamento: La profecía de Malaquías
(Mal 1,10)

• La más remota tradición


cristiana refirió ya la
profecía de Malaquías a
la Eucaristía; cf.
– Didakhé 14, 3;
– SAN JUSTINO, Dial. 41;
– SAN IRENEO, Adv. haer. IV
17, 5,
– SAN AGUSTÍN, Tract. adv.
Iud. 9, 13.
El carácter sacrificial de la Eucaristía en el Antiguo
Testamento: La profecía de Malaquías
(Mal 1,10)

La profecía halla su cumplimiento en el sacrificio del Nuevo


Testamento, como enseña el Concilio Tridentino:
“…Y esta es ciertamente aquella oblación pura, que no puede
mancharse por indignidad o malicia alguna de los oferentes,
que el Señor predijo por Malaquías [1, 11] había de ofrecerse
en todo lugar, pura, a su nombre,. que había de ser grande
entre las naciones, y a la que no oscuramente alude el Apóstol
Pablo escribiendo a los corintios, cuando dice, que no es posible
que aquellos que están manchados por la participación de la
mesa de los demonios, entren a la parte en la mesa del Señor
[1 Cor. 10, 21], entendiendo en ambos pasos por mesa el altar.
Esta es, en fin, aquella que estaba figurada por las varias
semejanzas de los sacrificios, en el tiempo de la naturaleza y
de la ley [Gen. 4, 4; 8, 20; 12, 8; 22; Ex. passim], pues abraza
los bienes todos por aquéllos significados, como la
consumación y perfección de todos…”
(D. 939. Conc. Trid. Ses. 22, cap. 1)
El carácter sacrificial de la Eucaristía
en el Antiguo Testamento:
La profecía de Malaquías
(Mal 1,10)

También S.S. Pablo VI, lo afirma en la


Mysterium Fidei:
“…La Iglesia, enseñada por el Señor y
por los apóstoles ha ofrecido siempre
esta nueva oblación del Nuevo
Testamento, que Malaquías había
preanunciado (Mal 1,11), no sólo por
los pecados de los fieles aún vivos y por
sus penas, expiaciones y demás
necesidades, sino también por los
muertos en Cristo, no purificados aún
del todo…”
(Mysterium Fidei, 4. 3 de septiembre de 1965)
El carácter sacrificial de la
Eucaristía anunciado en el
Antiguo Testamento
(Is 66,21)

• 3°) Isaías anuncia para la época


mesiánica un sacerdocio
procedente de los gentiles:
Y yo elegiré de entre ellos
sacerdotes y levitas, dice Yahvé (66,
21)
• Según la concepción del
Antiguo Testamento, no es
concebible un verdadero estado
sacerdotal sin sacrificio.
El carácter sacrificial de la Eucaristía
confirmado en el Nuevo Testamento:
La institución del Sacrificio de la Misa

• El hecho de que Cristo hiciera presente su Cuerpo y su


Sangre bajo especies separadas, es decir, en forma de
sacrificio, señala nítidamente el carácter sacrificial de la
Eucaristía.
• Las especies separadas representan simbólicamente la
separación real del Cuerpo y la Sangre de Cristo, que tuvo
lugar en el Sacrificio de la Cruz.
• Las palabras de la institución testifican el carácter sacrificial
de la eucaristía al designar Cristo su Cuerpo como cuerpo
de sacrificio y su Sangre como sangre de sacrificio:
– Este es mi cuerpo, que es entregado por vosotros, ésta es mi
sangre, que es derramada por vosotros.
– Las expresiones entregar el cuerpo, derramar la sangre son
términos bíblicos que indican con precisión la oblación de un
verdadero y propio sacrificio.
El carácter sacrificial de la Eucaristía
confirmado en el Nuevo Testamento:

La institución del Sacrificio de la


Misa

• Cristo llama a su sangre: sangre del


Testamento (διαθήκη).
• El Antiguo Testamento o Alianza
entre Dios e Israel se contrajo con la
ofrenda de sacrificios de sangre:
– ésta es la sangre de la Alianza que hace
con vosotros Yahvé (Ex 24,8)
• Por lo tanto, de acuerdo al estilo
bíblico, la expresión sangre del
Testamento es sinónima de sangre
del sacrificio.
El carácter sacrificial de la Eucaristía
confirmado en el Nuevo Testamento:
La institución del Sacrificio de la Misa

• Es de notar que los participios presentes:


– διδώομενον = es dado (Lc) y
– ἐκχυννόμενον = es derramado (Mt, Mc, Lc)
• no sólo indican que la acción sacrificial se
está realizando en el presente, es decir, en
la cena eucarística,
• sino que, desde el punto de vista filológico,
es también posible referirla a un futuro
– la Vulgata traduce en futuro (tradetur,
effundetur, fundetur), salvo en Lc 22, 19, que
vierte datur sobre el pan
El carácter sacrificial de la Eucaristía
confirmado en el Nuevo Testamento:
La institución del Sacrificio de la Misa
.

• Dado que, según las palabras consagratorias, existe


una identidad numérica evidente entre el Cuerpo y la
Sangre derramada en la cruz,
• es claro que con el Cuerpo y la Sangre se actualiza
asimismo el Sacrificio en la Cruz; de lo contrario la
Santa Cena resultaría ser un sacrificio independiente
del Sacrificio del Calvario.
• De modo especial, evoca este significado Lc 22,20,
donde el derramamiento se refiere al cáliz empleado
en la cena:
– este caliz es la Nueva Alianza en mi Sangre, que es
derramada por vosotros.
• Del mandato Haced esto en memoria mía (Lc 22, 19; 1
Cor 11,24) se deduce que el Sacrificio Eucarístico ha de
ser una institución permanente del Nuevo Testamento.
El carácter sacrificial de la Eucaristía
confirmado en el Nuevo Testamento:
Alusiones bíblicas al Sacrificio de la Misa

• Heb 13, 10: Nosotros tenemos un altar del


que no tienen facultad de comer los que
sirven en el tabernáculo.
• “Comer del altar” significa participar del
manjar que es ofrecido en el altar.
• Esta frase se puede interpretar
– en sentido literal, refiriéndola a la recepción de
la eucaristía,
– o bien en sentido traslaticio, refiriéndola
entonces al fruto del sacrificio redentor de
Cristo. El contexto parece abogar más bien por
esta segunda interpretación (v. 11 s).
El carácter sacrificial de la Eucaristía
confirmado en el Nuevo Testamento:
Alusiones bíblicas al Sacrificio de la Misa
.

• El pasaje 1 Cor 10, 16-21 establece un paralelo entre la recepción de


la Eucaristía y la de manjares provenientes de sacrificios hebraicos y
paganos:
• Participar de la “mesa del Señor” y participar de la “mesa de los
demonios” son cosas que se excluyen mutuamente:
– El cáliz de bendición que bendecimos ¿no es comunión de la sangre de Cristo?
El pan que partimos ¿no es comunión del cuerpo de Cristo? Dado que uno es
el pan, un cuerpo somos los muchos; pues todos participamos del único Pan.
Mirad al Israel según la carne. ¿Acaso los que comen de las víctimas no
entran en comunión con el altar? ¿Qué es, pues, lo que digo? ¿Que lo
inmolado a los ídolos es algo? ¿O que el ídolo es algo? Al contrario, digo que
lo que inmolan, a los demonios lo inmolan, y no a Dios, y no quiero que
vosotros entréis en comunión con los demonios. No podéis beber el cáliz del
Señor y el cáliz de los demonios. No podéis tener parte en la mesa del Señor
y en la mesa de los demonios (1 Cor 10, 16-21).
• De modo evidente esta argumentación presupone que la Eucaristía
es manjar de sacrificio, pues no es posible un banquete sacrificial si
antes no ha habido oblación del manjar de que se come (cf. Dz 939/
DS 1742).
El carácter sacrificial de la Eucaristía
confirmado en el Nuevo Testamento:
S. Th. III Q. 73, a.5
.

• Al estudiar la oportunidad de la institución de


este sacramento en la Última Cena, en que
Cristo se reunió por última vez con sus
discípulos, Santo Tomás explica la relación
inherente entre
– el Sacrificio de la Cena,
– el Sacrificio de la Cruz y
– el Sacrificio de la Santa Misa.
• Primero, por el contenido de este sacramento.
• Segundo, porque sin la fe en la pasión de
Cristo no pudo haber nunca salvación. 
• Tercero, por ser las palabras despedida del
Señor.
El carácter sacrificial de la Eucaristía
confirmado en el Nuevo Testamento:
S. Th. III Q. 73, a.5
.

• Primero, por el contenido de este sacramento.


– Porque en la Eucaristía está contenido
sacramentalmente el mismo Cristo.
• Por eso, cuando Cristo estaba por ausentarse de
sus discípulos con su presencia natural, se quedó
con ellos con una presencia sacramental, del
mismo modo que, en ausencia del emperador,
se da a venerar su imagen.
• Por lo que Eusebio dice: 
– Puesto que el cuerpo asumido había de ser
arrebatado de su vista para subir a los cielos, era
necesario que en el día de la cena consagrase para
nosotros el sacramento de su cuerpo y de su sangre
para que fuese siempre adorado en el misterio el
cuerpo que una sola vez se entregó como rescate.
(Cf. Gratianum. 1c. d.2 cn.35 Quia Corpus)
El carácter sacrificial de la Eucaristía
confirmado en el Nuevo Testamento:
S. Th. III Q. 73, a.5
.

• Segundo, porque sin la fe en la Pasión de Cristo no pudo


haber nunca salvación, como se dice en Rom 3,25: 
– A quien Dios puso como propiciador por la fe en su sangre. 
• De ahí que en todo tiempo haya habido entre los
hombres alguna cosa que representase esta Pasión del
Señor.
– En el Antiguo Testamento el principal signo de ella era el
cordero pascual. Por lo que dice el Apóstol en 1 Cor
5,7: Nuestra Pascua es Cristo inmolado. 
– Ahora bien, este signo ha sido reemplazado en el Nuevo
Testamento por el Sacramento de la Eucaristía, que es
conmemorativo de la Pasión pasada, como aquél fue
prefigurativo de la Pasión futura.
• Por lo cual, fue oportuno que al acercarse la Pasión y
recién celebrado el antiguo, fuera instituido el nuevo
sacramento, como dice el papa San León (Serm. 58, ML 54,332) 
El carácter sacrificial de la Eucaristía
confirmado en el Nuevo Testamento:
S. Th. III Q. 73, a.5
.

• Tercero, porque las últimas palabras, muy especialmente al


despedirse los amigos, se graban más en la memoria, ya que
entonces se inflama más el afecto hacia el amigo, pues las cosas
que más nos conmueven se graban más profundamente en
nuestro ánimo.
• Así pues, porque, como dice el papa Alejandro, 
– entre todos los sacrificios ninguno puede haber más importante que el
del Cuerpo y la Sangre de Cristo, ni ninguna oblación mejor que ésta, 
(Ep. Ad omnes orth. Cf. Gratianum 1.c cn.8 Nihil in sacrificiis)

• por eso y para que le tengamos en mayor veneración, el Señor


instituyó este sacramento en el momento de separarse de sus
discípulos.
• Y esto mismo es lo que dice San Agustín en su
libro Responsionum ad Januarium: 
– El Salvador, para hacer comprender más profundamente la grandeza de
este misterio, quiso imprimirlo al final en el corazón y en la mente de los
discípulos, de los cuales iba a separarse para encaminarse a la Pasión.
(Ep. 54 c.6; ML 33,203)

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