Está en la página 1de 31

Tratado de la Eucaristía:

Auditus Fidei I
Auditus Fidei
La EUCARISTÍA en la SAGRADA ESCRITURA
Figuras y sentidos bíblicos
(S.Th. I, 1, 10)

• El autor de la Sagrada Escritura es Dios. Y Dios puede


no sólo adecuar la palabra a su significado, lo que
también puede hacer el hombre, sino también
adecuar el mismo contenido.
• Así, lo propio de la ciencia sagrada es que el
contenido de lo expresado por los términos a su vez
significa algo.
• Así, pues, el primer significado de un término
corresponde al SENTIDO HISTÓRICO o LITERAL.
• Y el contenido de lo expresado por un término, a su
vez, significa algo. Este último significado
corresponde al SENTIDO ESPIRITUAL, que supone el
literal y en él se fundamenta.
Los sentidos espirituales
de la Sagrada Escritura
(S.Th. I, 1, 10)

• Este sentido espiritual se divide en tres.


–Como dice el Apóstol en la carta a los Hebr 7,19, la Antigua Ley es
figura de la Nueva;
–y esta misma Nueva Ley es figura de la futura gloria, como dice
Dionisio en Ecclesiastica Hierarchia. 
–También en la Nueva Ley todo lo que ha tenido lugar en la cabeza
es signo de lo que debemos hacer.
• Así, lo que en la Antigua Ley figura la Nueva, corresponde
al SENTIDO ALEGÓRICO; 
• lo que ha tenido lugar en Cristo o referido a Cristo, y que es
signo de lo que debemos hacer, corresponde al SENTIDO
MORAL; 
• lo que es figura de la eterna gloria, corresponde
al SENTIDO ANAGÓGICO.
Triple dimensión de los sacramentos

La teología distingue en todo sacramento una triple dimensión:


• el rito externo (signum tantum);
• la gracia (res tantum) que es significada y causada, y no significa otra
realidad sobrenatural;
• y una realidad que es efecto del rito externo y es signo de la gracia (res et
sacramentum).
En la Eucaristía :
• el signo externo (signum tantum) lo contituyen pan, el vino y las palabras
• la gracia del sacramento (res tantum) es la unidad del Cuerpo Místico
• Y la realidad que es a la vez efecto del rito externo y signo de la gracia
(res et sacramentum) es el Cuerpo real de Cristo
Prefiguración de la Eucaristía
(S.Th. 3, 73, 6)

a) La eucaristía ha sido prefigurada en razón del signo


externo (sacramentum tantum) por:
– la oblación de pan y vino de Melquisedec (Gen 14, 18),
mencionada también en Heb 7, 11;
– la oblación del pan y vino de la proposición (Lev 23, 10; 24, 5);
– las multiplicaciones de panes realizadas por Cristo (Mt 15, 32-
39; Mc 4, 32-44; Jn 6,1-15).
Prefiguración de la Eucaristía
(S.Th. 3, 73, 6)

b) La eucaristía ha sido
prefigurada en razón de la
realidad contenida (res et
sacramentum), que es el
Christus passus, por:
• el sacrificio de expiación
(Lev 16,1-28),
• y la sangre del testamento
(Ex 24,8).
• También el sacrificio de
Abraham, que ofreció a su
hijo por voluntad de Dios
(Gen 22, 10)
Prefiguración de la
Eucaristía
(S.Th. 3, 73, 6)

c) La eucaristía ha sido
prefigurada en razón de la
realidad última (res tantum) y
sus efectos:
• el maná en el desierto (Ex
16,13; Num 11, 6), al cual
Jesús se refiere en Jn 6, 31);
• el árbol de vida del paraíso
(Gen 2,19);
• la vasija con harina que no se
acababa (1Rey 17, 16);
• el pan que fortalecía a Elías
(1Rey 19, 6-8; Jud 7, 13).
Prefiguración
de la Eucaristía
(S.Th. 3, 73, 6)

d) En razón de los tres aspectos simultáneamente, la eucaristía ha sido


prefigurada por el Cordero Pascual (Ex 12, 3-5) pues
• se comía con pan ácimo,
• era figura de la inmolación de Cristo en cruz (1 Cor 5, 7),
• y su sangre salvaba del exterminio y liberaba de la esclavitud
Prefiguración de la
Eucaristía
(S.Th. 3, 73, 6)

La Iglesia la reconoce también


prefigurada por Salomón en Prov
9,1-2:
La Sabiduría se ha edificado una
casa, ha labrado sus siete
columnas; inmoló sus víctimas,
mezcló su vino, y tiene preparada
su mesa.
Prefiguración de la Eucaristía
(S.Th. 3, 73, 6)

¿Fue el cordero pascual la principal figura de este


sacramento?
Objeciones por las que parece que el cordero
pascual no fue la principal figura de este sacramento
• 1. A Cristo se le llama, según el Sal 109,4, sacerdote según el orden de
Melquisedec porque Melquisedec representó el sacrificio de Cristo al ofrecer
pan y vino (Gen 14,18). Ahora bien, es la semejanza lo que hace que una cosa
pueda tomar el nombre de otra. Luego parece que la mejor figura de este
sacramento fue la oblación de Melquisedec.
• 2. Aún más: el paso del mar Rojo fue figura del bautismo, según lo que se dice
en 1 Cor 10,2: todos fueron bautizados en la nube y en el mar. Pero la
inmolación del cordero pascual fue anterior al paso del mar Rojo, al que siguió
el maná, como la eucaristía sigue al bautismo. Luego el maná es una figura
más expresiva de este sacramento que el cordero pascual.
• 3. Y también: el poder más grande de este sacramento es que nos introduce
en el reino de los cielos, a modo de viático. Pero esto tuvo su máxima figura en
el sacramento de la expiación cuando el Pontífice entraba una vez al año con
la sangre en el Santa Santorum, como afirma el Apóstol en Heb 9,7. Luego
parece que aquel sacrificio fue una figura más expresiva de este sacramento
que el cordero pascual.
Sed contra...
En cambio dice el
Apóstol en 1 Cor 5,7-
8:
“Nuestra pascua es
Cristo inmolado. Así
que celebremos la
fiesta... con los ácimos
de la sinceridad y de la
verdad”.
• Solución. Hay que decir: En este sacramento se pueden
considerar tres cosas:
– lo que es sacramentum tantum, o sea, el pan y el vino;
– lo que es res et sacramentum, o sea, el verdadero cuerpo de
Cristo;
– y lo que es res tantum, o sea, el efecto de este sacramento

• Así pues, respecto de lo que es sacramentum tantum, la


figura más importante de este sacramento fue la oblación
de Melquisedec que ofreció pan y vino.
• En lo que se refiere al mismo Cristo ya padecido, que es lo
que se contiene en este sacramento, fueron figuras de él
– todos los sacrificios del Antiguo Testamento
– y, muy especialmente, el sacrificio de expiación, que era un
sacrificio solemnísimo.
• Y en lo que se refiere al efecto, la figura principal fue el
maná, que contenía en sí todas las delicias, como se dice en
Gal 16,20, de la misma manera que la gracia de este
sacramento reconforta al alma con todos los deleites
también.
• Pero el cordero pascual prefiguraba este
sacramento en estos tres aspectos.
– En lo que se refiere al primero (sacramentum
tantum), porque se comía con pan ácimo, según la
norma de Ez. 12,8: comerán carne con pan ácimo.
– En lo que se refiere al segundo (res et
sacramentum), porque todos los hijos de Israel le
inmolaban el día 14 de la luna, lo cual era figura
de la pasión de Cristo, quien por su inocencia se
llama cordero.
– Y en lo que se refiere al efecto (res tantum),
porque la sangre del cordero pascual protegió a los
hijos de Israel del ángel exterminador y los libró de
la servidumbre egipcia.
• Por todo lo cual, el cordero pascual es la
figura principal de la Eucaristía, porque la
prefiguraba en todos estos aspectos.
• Pero el cordero pascual prefiguraba este
sacramento en estos tres aspectos.
– En lo que se refiere al primero (sacramentum
tantum), porque se comía con pan ácimo, según la
norma de Ex. 12,8: comerán carne con pan ácimo.
– En lo que se refiere al segundo (res et
sacramentum), porque todos los hijos de Israel le
inmolaban el día 14 de la luna, lo cual era figura de
la pasión de Cristo, quien por su inocencia se llama
cordero.
– Y en lo que se refiere al efecto (res tantum), porque
la sangre del cordero pascual protegió a los hijos de
Israel del ángel exterminador y los libró de la
servidumbre egipcia.
• Por todo lo cual, el cordero pascual es la figura
principal de la Eucaristía, porque la prefiguraba
en todos estos aspectos.
• Y con esto se da respuesta a las objeciones.
Promesa de la Eucaristía
(Jn. 6, 26-71)

• Después de los milagros preparatorios de la


multiplicación de los panes (Jn. 6, 1-15) y el caminar
milagroso sobre las aguas del lago (Jn. 6, 16-23) dijo
el Señor a los judíos, deseosos de presenciar otra
multiplicación de los panes:
– Procuraos no el alimento perecedero, sino el alimento que
permanece hasta la vida eterna, el que el Hijo del hombre os dará
(27).
• En el discurso eucarístico que sigue, habla Jesús
– primeramente, en términos generales, del verdadero Pan del cielo,
que ha bajado del cielo y da la vida eterna al mundo (29-34);
– después se designa a Sí mismo como pan del cielo que da vida
pero señala que para asimilarse ese manjar es necesario tener fe
(35-51a);
– por último, da más detalles diciendo que el verdadero Pan del cielo
es Su Carne; y hace depender la vida eterna de que se gusten o no
los manjares de Su Carne y Su Sangre (51b-58)
Promesa de la Eucaristía
(Jn. 6, 23-71)

“…El pan que yo daré es mi carne por la vida


del mundo.
Disputaban entre si los judíos diciendo: ¿Cómo
puede éste darnos a comer su carne?
Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo que
si no coméis la carne del Hijo del hombre y no
bebéis su sangre no tendréis vida en vosotros.
El que come mi carne y bebe mi sangre tiene la
vida eterna y yo le resucitaré en el último día.
Porque mi carne es verdadera comida y mi
sangre es verdadera bebida. El que come mi
carne y bebe mi sangre está en mí y yo en él…”
(51b-58)
Promesa de la Eucaristía
(Exégesis de Mons. J. Straubinger)

• “…Hasta aquí (v. 50) Jesús se ha dado a conocer como el pan de vida.
En este v. se llama el pan vivo, y en vez de que baja (v. 50) dice que
bajó. Pirot anota a este respecto: “La idea general que sigue
inmediatamente en la primera parte del v.: Si uno come de este pan
vivirá para siempre –repetición en positivo de lo que se dice
negativamente en el v. 50– podría aún, en rigor, significar el resultado
de la adhesión a Cristo por la fe.
• Pero el final del v.: y el pan que Yo daré es mi carne... para vida del
mundo introduce manifiestamente una nueva idea. Hasta ahora el
pan de vida era dado, en pasado, por el Padre. A partir de ahora, será
dado, en el futuro, por el Hijo mismo. Además, el pan que hasta aquí
podía ser tomado en un sentido metafórico espiritual, es identificado
a la carne en Jesús (carne, como en 1, 14, más fuerte que cuerpo)...
Promesa de la Eucaristía
(Exégesis de Mons. J. Straubinger)

• La única dificultad que aún provoca el v. es la de saber si el último


miembro: Para la vida del mundo se refiere al pan o a la carne.
• La dificultad ha sido resuelta en el primer sentido por algunos raros
manuscritos intercalando la frase en cuestión inmediatamente después de
daré: el pan que Yo daré para la vida del mundo es mi carne.
• Pero la masa de los manuscritos se pronuncia por el segundo sentido. No
parece, pues, dudoso que Juan haya querido establecer la identidad
existente entre el pan eucarístico y la carne de Cristo en su estado de
Víctima inmolada por el mundo”.
• El mismo autor cita luego como acertada la explicación del P. Calmes,
según el cual en esa frase “se hallan confundidas la predicción de la Pasión
y la promesa del pan eucarístico, y esto sin que baya equívoco, pues la
Eucaristía es, al mismo tiempo que un sacramento, un verdadero
sacrificio, un memorial de la muerte de N. S. J.”. Cf. Ef. 2, 14; Hb. 10, 20. …”
Promesa de la Eucaristía
(Exégesis de Mons. J. Straubinger)

• v. 54. Por cuarta vez Jesús promete juntamente la vida del alma y
la resurrección del cuerpo. Antes hizo esta promesa a los
creyentes; ahora la confirma hablando de la comunión
eucarística.
• Peligra, dice S. Jerónimo, quien se apresura a llegar a la mansión
deseada sin el pan celestial. La Iglesia prescribe la comunión
pascual y recomienda la comunión diaria. ¿Veríamos una carga en
este don divino?
• “La Iglesia griega se ha sentido autorizada por esto para dar la
Eucaristía a los niños de primera edad. La Iglesia latina exige la
edad de discreción. Puede apoyarse en una razón muy fuerte.
Jesús recuerda que el primer movimiento hacia Él se hace por la
fe (vv. 35, 45, 57)” Pirot. Cf. 4, 10 ss. …”
Promesa de la Eucaristía
(Jn. 6, 23-71)

• Quienes niegan la
presencia real
entienden que estas
palabras se refieren en
sentido figurado a la
muerte redentora de
Cristo en la cruz.
• Sin embargo, en favor
de la interpretación
literal abogan las
siguientes razones:
Promesa de la Eucaristía
(Jn. 6, 23-71)

• El sentido natural de las palabras. Debemos


notar especialmente las expresiones realistas
que usa Jesús:
– ἀληθὴς βρῶσις = comida verdadera, real (v. 55);
– ἀληθὴς πόσις = bebida verdadera, real (v 50);
• En el texto griego, el verbo comer desde el v. 54
– ya no es el de antes: ἐσθίω,
– sino τρώγω, de un realismo aún más intenso, pues
significa literalmente masticar, como dando la idea
de una retención (cf. v. 27, Lc. 2, 19 y 51).
– En el v. 58 contrastan ambos verbos:
• uno en pretérito: ἔφαγον (aoristo de ἐσθίω)
• y otro en participio presente: τρώγων.
Promesa de la Eucaristía
(Jn. 6, 23-71)

• La dificultad de dar una


interpretación metafórica.
– Porque “comer la carne” de
alguien y “beber su sangre”,
si se interpretan en sentido
metafórico, significan, según
el lenguaje bíblico,
• “perseguir sangrientamente”
o
• “destruir” a una persona,
– cf. Sal 26, 2; Is 9, 20; 49, 26;
Miq 3, 3.
Promesa de la Eucaristía
(Jn. 6, 23-71)

• El sentido con que lo interpretaron los oyentes


de Jesús.
• Jesús no corrige tal interpretación, como hace
en otras ocasiones con las torcidas
interpretaciones de su auditorio (cf. Jn 3, 3 ss;
4, 32 ss; Mt 16, 6 ss), sino que la corrobora, y
eso con peligro de que le abandonen sus
mismos discípulos y apóstoles (v. 60 ss).
• En el v 63 (“El espíritu es el que da vida, la
carne no aprovecha para nada”) no rechaza
Jesús la interpretación literal de sus palabras,
sino únicamente la grosera y burda
(cafarnaítica).
Promesa de la Eucaristía
(Jn. 6, 23-71)

• La interpretación de los Santos Padres,


quienes generalmente refieren la
última parte del “discurso de la
promesa” (51b 58) a la Sagrada
Eucaristía, como
– San Juan Crisóstomo,
– San Cirilo de Alejandría,
– San Agustín,
– e igualmente la interpretación del
concilio de Trento (Dz 875/ DS 1638; Dz
930/ DS 1726-27).
Promesa de la Eucaristía
(Dz 875/ DS 1638)

• Así, pues, nuestro Salvador,


cuando estaba para salir de este
mundo al Padre,
• instituyó este sacramento en el
que vino como a derramar las
riquezas de su divino amor hacia
los hombres, componiendo un
memorial de sus maravillas [Ps.
110, 4],
• y mandó que al recibirlo,
hiciéramos memoria de El [1 Cor.
11, 24] y anunciáramos su
muerte hasta que El mismo venga
a juzgar al mundo [1 Cor. 11, 25].
Promesa de la Eucaristía
(Dz 875/ DS 1638)

• Ahora bien, quiso que este


sacramento se tomara
• como espiritual alimento de las
almas [Mt. 26, 26] por el que se
alimenten y fortalezcan [Can. 5]
los que viven de la vida de
Aquel que dijo: El que me come
a mí, también él vivirá por mí
[Jn. 6, 58],
• y como antídoto por el que
seamos liberados de las culpas
cotidianas y preservados de los
pecados mortales.
Promesa de la Eucaristía
(Dz 875/ DS 1638)

• Quiso también que fuera


– prenda de nuestra futura gloria y
perpetua felicidad,
– y juntamente símbolo de aquel
solo cuerpo, del que es El mismo
la cabeza [1 Cor. 11, 3; Eph. 5,
23] y con el que quiso que
nosotros estuviéramos, como
miembros, unidos por la más
estrecha conexión de la fe, la
esperanza y la caridad, a fin de
que todos dijéramos una misma
cosa y no hubiera entre nosotros
escisiones [cf. 1 Cor. 1, 10].
Promesa de la Eucaristía
(Dz 930/ DS 1726-27)

• Así, pues, el mismo santo Concilio, enseñado por el Espíritu


Santo que es Espíritu de sabiduría y de entendimiento, Espíritu
de consejo y de piedad [Is. 11, 2], y siguiendo el juicio y
costumbre de la misma Iglesia, declara y enseña que por
ningún precepto divino están obligados los laicos y los clérigos
que no celebran a recibir el sacramento de la Eucaristía bajo
las dos especies, y en manera alguna puede dudarse, salva la
fe, que no les baste para la salvación la comunión bajo una de
las dos especies.
• Porque, si bien es cierto que Cristo Señor instituyó en la última
cena este venerable sacramento y se lo dió a los Apóstoles
bajo las especies de pan y de vino [cf. Mt. 26, 26 ss; Mc. 14, 22
ss; Lc. 22, 19 s; 1 Cor. 11, 24 s]; sin embargo, aquella
institución y don no significa que todos los fieles de Cristo, por
estatuto del Señor, estén obligados a recibir ambas especies
[Can. 1 y 2].
Promesa de la Eucaristía
(Dz 930/ DS 1726-27)

• Mas ni tampoco por el discurso del capítulo sexto de


Juan se colige rectamente que la comunión bajo las
dos especies fuera mandada por el Señor, como quiera
que se entienda, según las varias interpretaciones de
los santos Padres y Doctores.
– Porque el que dijo: Si no comiereis la carne del Hijo del
hombre y no bebierais su sangre, no tendréis vida en
vosotros [Jn. 6, 54], dijo también: Si alguno comiere de este
pan, vivirá eternamente [Jn. 6, 52].
– Y el que dijo: El que come mi carne y bebe mi sangre tiene la
vida eterna [Jn. 6, .55], dijo también: El Pan que yo daré, es
mi carne por la vida del mundo [Jn. 6, 52];
– y, finalmente, el que dijo: El que come mi carne y bebe mi
sangre, permanece en mí y yo en él [JN, 6, 57], no menos
dijo: El que come este pan, vivirá para siempre [Jn. 6, 58].

También podría gustarte