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EL CUENTO: CONCEPTO, CARACTERÍSTICAS,

ANÁLISIS
Antes de iniciar un recorrido por las características del cuento veamos primero algunos conceptos

El argentino Enrique Anderson Imbert lo define de esta manera:

El cuento vendría a ser una narración breve en prosa que, por mucho que se apoye en un suceder real, revela siempre la imaginación de un
narrador individual. La acción ––cuyos agentes son hombres, animales humanizados o cosas animadas–– consta de una serie de
acontecimientos entretejidos en una trama donde las tensiones y distensiones, graduadas para mantener en suspenso el ánimo del lector,
terminan por resolverse en un desenlace estéticamente satisfactorio.

Jorge Luis Borges decía:

“Si una persona lee un cuento, lo lee de un modo distinto de su modo de leer cuando busca un artículo en una enciclopedia, o cuando lee una
novela, o cuando lee un poema. Los textos pueden ser no distintos pero cambian según el lector, según la expectativa. Quien lee un cuento
sabe o espera leer algo que lo distraiga de su vida cotidiana, que lo haga entrar en un mundo no diré fantástico —muy ambiciosa es la
palabra— pero sí ligeramente distinto del mundo de las expectativas comunes”.

Julio Cortázar, utilizando una metáfora del boxeo dice: “La novela siempre gana por puntos, mientras que el cuento debe ganar por nocaut”,
confirmando lo que dicen los otros autores: el cuento es una narración más o menos breve con un final más o menos intenso.
Presenta un asunto único

Condensación y síntesis: evento único


Las características del cuento

La limitada selección de elementos narrativos: personajes, líneas accionales, entorno


espacio-temporal, sistema simbólico, estrategias narrativas

Procedimientos de condensación la reducción de diálogos, psicología de los personajes,


descripciones y ambientaciones

Reducción de extensos trechos temporales por medio de la elipsis

Prescinde de introducción y en su lugar presenta a los personajes desde el principio del


cuento en desarrollo o acción.

La unicidad argumental del cuento es la reiteración

El cuento revela una realidad que existe en la condición humana. El tema de un cuento,
entonces, se vincula con algún aspecto de esas experiencias comunes a todos los
individuos.
Para ejemplificar el análisis de un cuento leeremos “Bienvenido, Bob” del escritor uruguayo Juan Carlos
Onetti:

Al leer el texto nos damos que el único asunto es la confrontación entre el narrador (quien cuenta la historia en
primera persona y al mismo tiempo participa de ella) y el personaje que recibe el nombre de Bob cuando es
joven y Roberto cuando ya es adulto. En algunos momentos podemos pensar que otro asunto principal es “la
necesidad” del narrador por casarse con Inés, pero al avanzar en la lectura nos damos cuenta que este está
subordinado a esa lucha cruel y silenciosa entre el adulto y el joven. Ahora, es importante ir un poco más allá
de esta confrontación, lo que realmente se plantea es algo más profundo y que se nos revela en algunos frases
de la narración:

“la única palabra pordiosera con que podía pedir tolerancia y comprensión a su juventud implacable.”

“Usted no se va a casar con ella porque usted es viejo y ella es joven. No sé si usted tiene treinta o cuarenta
años, no importa. Pero usted es un hombre hecho, es decir deshecho, como todos los hombres a su edad cuando
no son extraordinarios”

“No sé si nunca en el pasado he dado la bienvenida a Inés con tanta alegría y amor como diariamente le doy la
bienvenida a Bob al tenebroso y maloliente mundo de los adultos.”

La confrontación entre el narrador y Bob es la eterna lucha entre la juventud y la vejez.

Análisis del cuento “Bienvenido, Bob” de Juan Carlos


Este asunto único desemboca en un evento único: la llegada a la adultez de Bob y la pérdida de los grandes ideales.
Todo esto presentado en una limitada selección de elementos narrativos:

 Pocos personajes: el narrador, Bob e Inés.


 Una sola línea de acción: la lucha silenciosa entre los personajes principales.
 El espacio está reducido a dos lugares: el club y la casa de Inés/Bob.
 El tiempo va del presente al pasado. El narrador nos cuenta en el momento en el que Bob ya es Roberto.
 Pocos símbolos: el adulto es la representación de la decadencia física y moral de los seres humanos. La juventud
representa los grandes ideales, la pureza, pero también la ingenuidad.
 En cuanto a la estrategia narrativa vemos que la más utilizada por el autor es el analepsis (también conocida como
flashback) y prolepsis (salto temporal hacia adelante).
 En todo el texto también vemos pocos diálogos. Los necesarios para reflejar las diferencias entre el narrador y Bob.
 Más que describirnos los espacios o los ambientes, el texto se detiene en la descripción de los personajes por medio
de sus acciones.
Caricatura de Juan Carlos Onetti.

En cuanto al tiempo de la narración, en “Bienvenido, Bob” se omiten frases como


“Había una vez”, “mucho tiempo después”, “luego de…”, en su lugar vemos que los
tiempos pasado y presente aparecen casi simultáneamente, el narrador habla desde el
presente e inmediatamente va hacia el pasado, sin ningún nexo o aviso. La elipsis es el
recurso que el narrador utiliza para dar estos saltos en su historia.

Otro aspecto que llama la atención es la falta de una introducción, en ningún


momento se nos explica quiénes son estos personajes, cómo se conocieron, sabemos por
qué están en una lucha cruel y despiadada de gestos y miradas, pero no se nos cuenta
cómo llegaron al club o cómo el narrador conoció y estableció una relación con Inés.
Empezamos la lectura del texto viendo a los personajes moverse y actuar en el espacio-
tiempo.

La ausencia de la estructura clásica del cuento puede hacernos creer que carece de
estructura y unidad, pero por la reiteración del motivo principal (la confrontación entre
dos modos de ver el mundo: juventud y vejez) nos damos cuenta que sí posee unicidad
argumental.
Como ya hemos visto en el estudio de la poesía y el teatro, también los cuentos revelan una realidad
que existe en la condición humana. La que nos muestra “Bienvenido, Bob” es una que está presente
en todo momento, la vemos no solo en la literatura o en el cine, también en la vida misma, son
experiencias comunes a todos los individuos, a saber: la eterna lucha entre las generaciones, entre los
padres y los hijos, entre los adultos y los jóvenes.

Pero hay algo más que pone en evidencia el narrador: la juventud es un momento fugaz, casi un sueño,
una sombra pasajera. Por eso es que en algunos momentos él entiende a Bob/Roberto y lo compadece,
porque sabe que pronto será un adulto y ahí estará él para darle la bienvenida y acompañarlo por los
pasillos desolados y mediocres de ese mundo que él tanto odiaba y criticaba: el de la madurez.

Bienvenido, Bob, al tenebroso y maloliente mundo de los


adultos