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IES SABINA MORA

Dpto Filosofía
Prof.: José Ángel Castaño Gracia

CUADRO HISTÓRICO I
Grecia y los orígenes de la
Filosofía

1
GRECIA Y LOS ORÍGENES DE
LA FILOSOFÍA
I. SOBRE LOS ORÍGENES DE LA
FILOSOFÍA
II. CONTEXTO HISTÓRICO-POLÍTICO
III. LA CULTURA
IV. LA FILOSOFÍA
I. SOBRE LOS ORÍGENES DE
LA FILOSOFÍA
 La filosofía nació en Grecia, en el siglo
VI a. C. Los historiadores suelen
distinguir cinco etapas en la evolución
de la historia general del mundo griego:
1. Cultura Micénica: abarca un período que
va del 2000 a. C., al 1150 a. C.
2. Época Oscura: del 1150 a. C. al 800 a.
C.
3. Época Arcaica: del 800 a. C. al 500 a. C.
4. Época Clásica: del 500 a. C. al 338 a. C.
5. Época Helenística: del 338 a. C. al 146
a. C.
 Dado que la filosofía aparece en el siglo
VI su nacimiento tiene lugar dentro del
mundo griego arcaico, y alcanzará su
apogeo en el clásico, iniciándose en la
época helenística un cierto declive que
perdurará hasta los inicios del mundo
moderno.
 Intentaremos, en lo que sigue, mostrar
qué condiciones de tipo histórico-
político-religioso, y aun económico,
hacen posible el surgimiento de la
filosofía en la Grecia arcaica.
II. CONTEXTO HISTÓRICO-POLÍTICO

1. De la cultura micénica a la Grecia arcaica.


2. Origen y estructura de las polis.
a) Las colonizaciones.
b) De los sistemas aristocráticos a la
democratización de la vida pública.
3. El predominio de Esparta y Atenas en la
época clásica.
4. Las Guerras Médicas.
5. La Guerra del Peloponeso.
6. El derrumbe de la época clásica: la época
helenística.
1. De la cultura micénica a la Grecia
arcaica (a)

 La Cultura micénica: por lo que sabemos, la Grecia continental estuvo habitada desde el paleolítico.
Sobre el año 2000 a. C., se establecieron en la región nuevos pobladores a los que los historiadores
dieron el nombre de minios. Estos pobladores, mezclados con la gente que ya estaba allí, dieron lugar a
lo que ahora denominamos civilización micénica, cuyos principales asentamientos estaban en el
Peloponeso. Los micénicos hablaban una versión antigua de la lengua griega, por lo que podemos
considerarlos ya como griegos (aqueos según su propia designación). Los micénicos eran una
civilización guerrera, formada por una serie de reinos o «Estados» independientes unos de otros. Cada
reino estaba controlado desde un palacio-fortaleza por una casta militar que tenía bajo su dominio un
grupo de aldeas, a expensas de las cuales vivía. En cada aldea gobernaba el pasireu, a las órdenes del
palacio. Dependiendo del pasireu hay un korete (especie de gobernador), y un porokorete (especie de
subgobernador), que son ayudados en su gestión por la kerosija (consejo de ancianos). El pueblo es
denominado damos (de donde procederá demos, y de ahí expresiones como democracia).
1. De la cultura micénica a la Grecia
arcaica (b)
Las historias que se cuentan en los relatos homéricos (la guerra
de varios pueblos aqueos contra Troya, en la Ilíada; y el posterior
regreso a casa del héroe Odiseo, en la Odisea) son situadas a
finales de la época micénica. Pues bien, por razones no del todo
claras, sobre el siglo XII a. C., la cultura micénica se derrumba.
Muchos de los habitantes del Peloponeso huyeron hacia las
costas del Asia Menor, donde fundaron una serie de colonias que
serían conocidas como la Jonia (y fue ahí, en la Jonia, donde
surgió por primera vez, como veremos, la filosofía).

 Época Oscura: derrumbada la civilización micénica, sobreviene un


período del que conocemos muy pocos datos. Sí sabemos, por
ejemplo, que el sistema político se transformó. Desaparecieron las
castas militares gobernantes y los palacios-fortaleza. Con ello las
aldeas (que vivían fundamentalmente de la agricultura) se
independizaron del poder central, aunque siguieron conservando
sus instituciones propias heredadas de la época anterior. Se perdió
la escritura (debido probablemente a que estaba al servicio del
palacio y ahora no tenía ninguna función). Desapareció, igualmente,
el arte antiguo, surgiendo en su lugar un tipo nuevo de decoración a
base de figuras geométricas.
 Época Arcaica se caracteriza por una serie de cambios: La
aparición de las polis (que se fueron gestando ya durante la época
oscura); las colonizaciones; la democratización paulatina de la vida
pública (lo que no quiere decir que en todas las polis se impusiese
la democracia), por lo que los ciudadanos participaban cada vez
más en los asuntos públicos; la aparición de un nuevo tipo de
escritura (alfabética) para la que se tomaron caracteres fenicios; el
surgimiento de la literatura y la poesía griega (lo que tuvo enorme
importancia en la difusión religiosa y la enseñanza de normas de
comportamiento); y, finalmente, la filosofía.
2. Origen y estructura de las polis.
a) Las colonizaciones.
 Con el desmoronamiento de los reinos micénicos
las aldeas se liberan del control a que estaban
sometidas por el palacio-fortaleza. En un primer
momento las aldeas se desarrollan con
independencia política unas de otras; pero, con el
tiempo, aquellas más próximas -por ejemplo, las
que ocupaban un mismo valle-, o que mantenían
relaciones comerciales o religiosas más fluidas,
acabaron agrupándose en una unidad política: la
polis (Ciudad-Estado). En general, la polis consistía
en un territorio no muy extenso, que incluía una
serie de aldeas (con frecuencia agrupadas en torno
a una ciudad-capital), granjas, tierras de cultivo y
pastoreo, y bosques. Cada polis, al igual que los
antiguos reinos micénicos era independiente
políticamente (aunque, en algunos casos, algunas
polis llegaron a tener cierto control sobre otras).

 Entre el 750 y el 550 a. C. se produjo una enorme


expansión colonial de los griegos por todo el
Mediterráneo. El aumento de la población y la mala
distribución de la tierra, fueron las causas
fundamentales de tal expansión colonial. Una vez
establecida la nueva colonia, ésta se convertía,
automáticamente, en una nueva polis
independiente, sin más relación con la polis-madre
que las que se podían establecer por intereses
comerciales -de ambas partes- o afectivos.
2. Origen y estructura de las polis.
b) De los sistemas aristocráticos a la democratización
de la vida pública. 1
 Destruida la civilización micénica y eliminadas
sus castas militares, se conservaron durante
siglos las instituciones políticas que regían la
vida de las aldeas. Así, nos encontramos con
que, en algunos de los nuevos «Estados», el
rey era denominado basileus (expresión
procedente de pasireu); e, incluso muy
posteriormente, en Esparta encontramos que la
asamblea era denominada gerusía (nombre que
nos indica una clara procedencia de la antigua
kerosija).
 En cualquier caso, el poder institucional fue
acaparado paulatinamente por los nobles
terratenientes (que lo arrebataron a la realeza
heredera de las instituciones micénicas),
instaurándose un período de dominio
aristocrático a lo largo de todo el mundo
helénico. Los nobles son los individuos mejores
(la misma expresión griega aristas, noble,
significa el mejor; de ahí proviene también la
expresión aristocracia = gobierno de los
mejores). Los nobles son, por lo tanto, los que
poseen la virtud, que se considera que es algo
innato al noble. (Cuando el noble parece estar
desposeído de la virtud y no cumple con lo que
se espera de él, se explica por la intrusión de
elementos plebeyos entre sus antepasados, o
por la intervención de un dios).
2. Origen y estructura de las polis.
b) De los sistemas aristocráticos a la democratización
de la vida pública. 2
 Pero, conforme se producía la expansión
colonial (y con ella, la importancia del
comercio y de la navegación –con lo que gran
parte de la población ya no vivía de la tierra-),
el noble, propietario de la tierra, fue perdiendo
poder. Por otra parte, la nobleza tenía un
papel decisivo en la defensa de la polis
debido a que constituía la caballería -que
llevaba el peso en la guerra-; pero con el
tiempo, hizo su aparición la infantería (los
hoplitas), dotada de una férrea organización,
con lo que la caballería perdió importancia y
el noble dejó de ser imprescindible para la
defensa de la polis. El hoplita podía hacerse
con su instrumental de guerra sin necesidad
de poseer una fortuna, lo que permitió que
muchos ciudadanos normales pudieran
convertirse en guerreros y tener un peso en
las decisiones políticas (ya que, como
guerreros, podían participar en las
asambleas). En definitiva, la nobleza seguía
pretendiendo acaparar el poder, pero nuevas
fuerzas estaban entrando en acción, por lo
que se producían continuos conflictos de
intereses entre los diversos grupos sociales.
Como elementos clave para resolverlos,
surgieron dos nuevas figuras políticas: el
legislador y el tirano.
2. Origen y estructura de las polis.
b) De los sistemas aristocráticos a la democratización
de la vida pública. 3
1. El legislador: era elegido por los grupos
enfrentados para que solucionase los
conflictos mediante la promulgación de leyes
adecuadas. Legisladores famosos fueron
Draco y Solón, de Atenas, Licurgo, de
Esparta; Zaleuco de Locros; etc.

2. El tirano: a pesar del significado peyorativo


que ha adquirido posteriormente, con el
término «tirano» se designaba en la Grecia
arcaica a un individuo al que se encumbraba
al poder generalmente con ayuda de los
sectores más desfavorecidos (descontando,
claro está, a los esclavos). Una vez que las
reformas habían sido llevadas a cabo y se
había restablecido la convivencia, el tirano
dejaba de ser necesario. (Aunque a veces se
empeñaban en conservar el poder,
recurriendo a métodos impopulares. En
ocasiones, incluso caían en la tentación de
dejar el poder a sus herederos. Este tipo de
actuaciones fue lo que hizo que el término
acabase teniendo connotaciones negativas).
Tiranos famosos fueron Polícrates, de
Samos; Pisístrato, de Atenas; Periandro, en
Corintio; etc.
3. El predominio de Esparta y Atenas en la
época clásica. (a)
 Uno de los hechos que caracterizan esta etapa es la
rivalidad entre Atenas y Esparta por el predominio político-
militar en la Grecia continental, mientras en el terreno
cultural Atenas se convierte en el centro indiscutible del
mundo griego. Dada la importancia que estas dos polis
llegaron a tener en el mundo griego clásico, exponemos
brevemente la historia de ambas:
– Atenas: hacia mediados del siglo VII la monarquía, que
hasta entonces había gobernado Atenas, fue sustituida
por un sistema político de corte aristocrático. Los
nobles terratenientes (eupátridas) elegían a los
supremos magistrados (arcontes); otros dos grupos de
ciudadanos los demiurgos (pequeños campesinos
artesanos y comerciantes) y los georgoi (trabajadores
del campo) vivían supeditados a la nobleza. Junto a
estos grupos sociales existía una numerosa población
de esclavos que no eran considerados ciudadanos y no
tenían derechos de ningún tipo. Debido a que los
latifundios fueron creciendo a costa de los pequeños
campesinos, se generaron problemas sociales para
cuya resolución se echó mano de los legisladores.
Primero Draco (en el 621 a. C.), y luego Solón (594 a.
C.), ambos arcontes, fueron encargados de redactar
códigos legislativos.
3. El predominio de Esparta y Atenas en la
época clásica. (b)

Después de Solón hubo un período de luchas entre tres facciones principales: 1) los habitantes de la costa, en
su mayoría comerciantes y navieros; 2) los habitantes de la llanura, donde eran fuertes los nobles; y 3) los
habitantes de la montaña, que era la zona más pobre. Con el apoyo de estos últimos en el 547 a. C. Pisístrato
instaura la tiranía. Durante su gobierno se consolidaron las instituciones dadas por Solón, se desarrolló el
comercio y la producción agrícola, se construyó la que sería la primera versión del Partenón, y se instituyeron
las fiestas Panateneas y las Grandes dionisias (donde uno de los elementos principales era el concurso de
autores trágicos, lo que iba a tener gran importancia en la evolución de la tragedia). También en esta época se
redactaron por escrito la Iliada y la Odisea. Muerto Pisístrato (528 a. C.), y tras un período de cierta inestabilidad
política, Clístenes es elegido arconte (508 a. C.) y realiza una serie de reformas, entre las que destacan la
creación de un Consejo de 500 miembros encargado de preparar las sesiones de la Asamblea (ecclesia). Puesto
que tanto en el Consejo como en la Asamblea podían participar todos los «ciudadanos» quedó instaurada
formalmente la democracia. En esta situación se encontraba Atenas cuando comienza lo que se ha dado en
llamar «período clásico».
3. El predominio de Esparta y Atenas en la
época clásica. (c)
– Esparta (también llamada Lacedemonia):
constituye un caso especial dentro del sistema
organizativo de las polis griegas. Hasta el siglo
VI a. C. estuvo abierta al comercio y mantenía
unas relaciones normales con el resto del
mundo helénico. Entre los siglos VIII y VI
mantuvo, incluso, un notable desarrollo artístico.
Pero, paulatinamente, se fue convirtiendo en un
Estado militarizado y replegado sobre sí mismo.
Ello se debió, probablemente, a la peculiar
manera que siguieron de solucionar la falta de
tierras. En lugar de fundar nuevas colonias como
era práctica habitual en las demás polis, se
dedicaron a conquistar las tierras de los
alrededores (sobre todo la llanura de Mesenia) y
sometieron a sus habitantes a la esclavitud.
Como los conquistadores (espartiatas) eran una
minoría frente a los dominados, tuvieron que
crear una organización militar y social de una
férrea disciplina para mantener el poder. La
organización social constaba de una serie de
estamentos:
3. El predominio de Esparta y Atenas en la
época clásica. (d)
1. Los espartiatas: eran el grupo dominante, de origen
dorio mezclados con la antigua nobleza aquea. Eran los
únicos ciudadanos de pleno derecho, pero tenían, a su
vez, obligaciones muy duras. De entrada, los niños que
nacían débiles eran expuestos en el monte Taigeto (lo
que quiere decir, que, normalmente, se les dejaba
morir). Los niños sanos vivían en casa hasta los siete
años y luego pasaban a cargo del Estado que los
educaba en una dura disciplina orientada a la guerra.
2. Los periecos: la palabra perieco quiere decir «los de
alrededor». Eran el grupo que vivía en las fronteras del
territorio espartano. No tenían la ciudadanía pero sí
ciertos derechos: tenían derecho a tener propiedades, a
formar parte del ejército en tiempos de guerra, y tenían
una organización autónoma en sus aldeas. Eran los
que manejaban el escaso comercio.
3. Los hilotas: constituían la mayor parte de la población,
en su mayoría de origen mesenio, y estaban reducidos
a la esclavitud. Trabajaban las tierras de los espartiatas
y no tenían ningún tipo de derechos.
4. Las Guerras Médicas (a)

 Hacia el 500 a. C. las ciudades griegas de la Jonia, tributarias del Imperio persa, se
sublevaron. En el 494, los persas arrasaron Mileto y enviaron una expedición contra la
Grecia continental que fracasó debido al naufragio de su escuadra. En el 490, una segunda
expedición consiguió desembarcar en Eudeba. La mayoría de las polis griegas formaron un
frente común y derrotaron al ejército persa en la llanura de Maratón a pesar de su
inferioridad numérica.
 En el 483 a. C. los persas volvieron a enviar otra expedición que llegó hasta Atenas, sus
habitantes huyeron y la ciudad fue destruida. No obstante, cuando los persas, al mando de
Jerjes, se disponían a aniquilar definitivamente a los griegos, éstos le derrotaron en la
batalla naval de Salamina, otra vez, a pesar de su inferioridad en hombres y barcos. Al año
siguiente volvieron a derrotar a los persas en Platea y éstos abandonaron Grecia.
4. Las Guerras Médicas (b)
 Atenas, que lideró la guerra contra los persas, vivió, a partir
de entonces, un momento de esplendor sin parangón en su
historia (e incluso en la historia de la humanidad). Bajo el
gobierno de Pericles se consolidó y mejoró el sistema
democrático (eliminando ciertas prerrogativas de que aún
disfrutaban los nobles), se reconstruyó la Acrópolis (cuyo
edificio central fue el Partenón). En esta época vive el
historiador Tucídides; los filósofos Zenón, Protágoras, y
Sócrates; los trágicos Esquilo, Sófocles, y, algo más tarde,
Eurípides; y el comediógrafo Aristófanes. Sin embargo, al
mismo tiempo que en el interior se consolidaba el sistema
democrático, Atenas adoptaba una actitud imperialista frente
a sus vecinos. Para poder defenderse de cualquier nuevo
intento de agresión por parte del Imperio persa, Atenas y
algunas otras polis formaron una confederación con el
nombre de Liga de Delos (por ser en Delos, una isla
consagrada a Apolo, donde se guardaba el tesoro de la
confederación). Pero Atenas, aprovechando su superioridad
militar (fundamentalmente naval) usó la liga en beneficio
propio, imponiendo al resto de los confederados sus
condiciones e impidiéndoles abandonar la liga. Finalmente el
tesoro común fue trasladado, descaradamente, a Atenas.
5. La Guerra del Peloponeso (a)
 Esparta, temerosa de la superioridad
ateniense, buscaba una oportunidad para
acabar con su predominio. En el año 431 a. C.,
aprovechando que parte del ejército ateniense
se había desplazado para sofocar una rebelión,
Esparta, en alianza con una serie de polis con
las que había fundado la Liga del Peloponeso,
llegó con sus tropas hasta Atenas y le puso
sitio. El hacinamiento provocó una epidemia de
peste dentro de la ciudad en la que murió el
propio Pericles. En el 421 a. C., se firmó la paz
de Nicias, tras un acuerdo entre espartanos y
atenienses, que no fue aceptada por los aliados
de Esparta que se negaron a respetar el
acuerdo. En el 416 se reinició la lucha, a
consecuencia de una expedición ateniense a
Sicilia, en ayuda de Siracusa, patrocinada por
Alcibíades (personaje que aparece en los
diálogos de Platón como discípulo de
Sócrates). La expedición fracasó y Alcibíades,
acusado de sacrilegio, tuvo que huir y se
refugió en Esparta, poniéndose a su servicio.
5. La Guerra del Peloponeso (b)

 Tras la huida de Alcibíades, y desmoralizada Atenas por las derrotas, los oligarcas provocaron una revolución (en el 411
a. C.) y se hicieron con el poder (la oligarquía de los Cuatrocientos), instaurando un régimen de terror. Derrocados los
oligarcas, y huido de Esparta, donde había dejado embarazada a la mujer de uno de los reyes, Alcibíades se puso de
nuevo al servicio de la Liga de Delos, y finalmente se le pidió que volviese a Atenas, donde fue derrotado por los
espartanos, aliados, ahora, de los persas, en Notion. Alcibíades tuvo que huir de nuevo y se refugió en Tracia.
Finalmente Atenas fue derrotada incluso en su propio campo: en la batalla marítima de Egospótamos, que puso fin a la
guerra con la victoria de Esparta. La democracia fue sustituida por una nueva oligarquía (la llamada oligarquía de los
Treinta).
 Aunque, más tarde, la democracia volvió a ser restaurada, Atenas ya nunca volvió a recuperar su pasada grandeza. Por
su parte, Esparta, que fue la vencedora de la guerra, también sufrió las consecuencias de ésta. En general, tras la guerra
del Peloponeso se inició el derrumbe del mundo griego.
6. El derrumbe de la época clásica:
la época helenística

 Comienza con la conquista de Grecia por Alejandro. Esta época se caracteriza por el derrumbe
definitivo de las polis, y, por lo tanto, de la base de lo que constituía la organización social griega.
Esto trae como consecuencia numerosos cambios de orden político, social, religioso, e, incluso,
psicológico. Al mismo tiempo, la cultura griega se extiende por zonas a las que nunca había
accedido, mezclándose con otras culturas y creando una forma especial de mestizaje cultural que
es la base del helenismo.

 (Dado que el mundo griego, en cierto modo, se derrumba, y aparecen en escena nuevos factores -que también van a jugar un
papel importante en las nuevas concepciones filosóficas-, no añadimos aquí nada más, dejando para el Cdro. Hco. 2, titulado El
mundo Helenístico-Romano, un mayor desarrollo de este apartado).
III. LA CULTURA

1. La religión griega.
a) Elementos de la religiosidad griega: la
“moira”, los dioses, los oráculos.
b) Las prácticas religiosas.
2. Poesía y tragedia.
a) Las explicaciones mítico-poéticas.
b) Los orígenes religiosos de la tragedia.
1. La religión griega:
a) Elementos de la religiosidad griega: la “moira”,
los dioses, los oráculos. 1
 La moira es más antigua que dioses y hombres, está por
encima de unos y otros (aunque a veces aparece caracterizada
como un dios). Es el fondo del mundo. La palabra moira es
traducida, usualmente, al español por «destino». La palabra
procede de meros, que significa «parte», «lote». La moira sería
algo así como «lo que adjudica a cada uno su parte»; es decir,
es en virtud de la moira que cada uno es lo que es, lo que le ha
tocado ser -a unos ser dioses, a otros ser hombres, etc.-.

 Los dioses eran concebidos como seres con las mismas


pasiones y deseos que los humanos. La diferencia principal
entre los dioses y los hombres (que es, a su vez, la principal
característica de los dioses) es que aquellos son inmortales (de
hecho, con frecuencia, los griegos se refieren a ellos como «los
inmortales»). A veces también intervienen en los asuntos
humanos, tomando parte en ellos. Los dioses griegos surgieron
de una mezcla de las divinidades que trajeron consigo los
invasores de origen indoeuropeo (los aqueos), con los dioses
premicénicos (procedentes fundamentalmente de la cultura
cretense -minoica- y quizás anteriores incluso a la cultura
minoica). Los primeros eran, en su mayoría, dioses celestes y
masculinos, donde la preeminencia la tenía algún Dios-Padre.
Los segundos eran, generalmente, dioses terrestres y
femeninos, donde la preeminencia la tenía alguna Diosa-Madre.
1. La religión griega:
a) Elementos de la religiosidad griega: la “moira”,
los dioses, los oráculos. 2
Según la mitología griega hubo varias generaciones de
dioses en las que acabaron prevaleciendo Zeus (convertido
en el padre de los dioses), y otra serie de dioses, tales
como: Hera (esposa de Zeus), Palas Atenea (hija de Zeus,
nacida de la cabeza de éste), Ares (dios de la guerra, hijo
de Zeus y Hera), Afrodita (diosa del amor), Artemis,
Hermes, etc., que situaron su morada en el monte Olimpo
(de ahí que se les conozca como dioses olímpicos). Algunos
dioses, que no tenían una función relevante en el mundo del
Olimpo, llegaron, sin embargo, a jugar un papel destacado
en la religiosidad griega. Así sucedió con Apolo (símbolo de
la belleza masculina, dios de las artes, y máximo portador de
los oráculos divinos), y con Dionisos (quien, a pesar de ser
un dios masculino, aparece, paradójicamente, vinculado a
ritos de fertilidad, y en relación con diosas de la fertilidad
-según una versión mítica es educado por Cibeles, antigua
Diosa-Madre de procedencia oriental-; esa puede ser la
explicación de por qué también es un dios muy recurrido en
los cultos mistéricos, cultos asociados, con frecuencia, a la
identificación con la naturaleza -la muerte y el renacer-;
también es el dios de la embriaguez, la sexualidad y, en
general, de todo lo pasional y exultante; y en su séquito
aparece acompañado por las ménades, los sátiros y el dios
Pan).
1. La religión griega:
a) Elementos de la religiosidad griega: la “moira”,
los dioses, los oráculos. 3
 Los oráculos tenían una finalidad adivinatoria o
profética. El adivino y el profeta son intérpretes de los
dioses. Los dioses son, a su vez, intermediarios entre
los hombres y la moira pero, como todo, regidos por
ésta. Los oráculos eran tremendamente importantes en
la vida pública griega; determinado tipo de actividades
-guerras, viajes comerciales, colonizaciones, etc.- no se
llevaban a cabo sin antes consultar con el oráculo.
Normalmente, el oráculo era el medio a través del cual
hablaba el dios. Los más numerosos eran los
presididos por Apolo, de entre los cuales el más
importante era el de Delfos -a donde acudían de todo el
mundo helénico-. (Su funcionamiento era el siguiente:
una profetisa, la Pitia -el nombre procede de Pythó, que
era como se conocía antiguamente a Delfos-, después
de seguir un ritual que incluía la ingestión de una
bebida, entraba en trance; en pleno delirio pronunciaba
palabras incoherentes atribuidas a Apolo, y los
sacerdotes las interpretaban). También eran numerosos
los oráculos presididos por Zeus, y las sibilas
(profetisas inspiradas por Dionisos) que profetizaban de
un modo más libre, a veces sin necesidad de un lugar
especial donde hacerlo.
1. La religión griega:
b) Las prácticas religiosas 1
 Las más usuales, ligadas a la vida pública y familiar,
son:
1. La plegaria: su objetivo era solicitar el favor de los
dioses; a cambio, se les ofrecía leche, vino, o cualquier
otro tipo de frutos de la tierra.
2. El sacrificio: tenía la misma finalidad de solicitar el
favor de los dioses. Normalmente se sacrificaban
ovejas, cabras o bueyes, que eran degollados sobre el
altar siguiendo determinados rituales ya establecidos
para cada dios. Con el sacrificio se pretendía forzar al
dios a obrar a nuestro favor, su objetivo era, por lo
tanto, operativo, actuar sobre la naturaleza.
3. La purificación: tenía por objeto limpiar al individuo
tras el contacto con cosas impuras (solía hacerse
después de un nacimiento o de una muerte), o antes de
entrar en contacto con algo sagrado. Para realizar la
purificación se seguía un ritual llevado a cabo con agua.
4. Los cultos mistéricos: aparte de estas prácticas
usuales, existían en el mundo griego otro tipo de
prácticas religiosas cuyo carácter no era público y en
las que únicamente podían participar los iniciados.
Estas prácticas religiosas son las que conocemos como
misterios, y a los cultos que las llevan a cabo los
conocemos como cultos mistéricos (que alcanzarán una
enorme expansión durante la etapa helenística).
1. La religión griega:
b) Las prácticas religiosas 2
El más importante centro de un culto mistérico se
hallaba en el santuario de Eleusis, cercano a Atenas,
consagrado a la diosa Deméter. No sabemos qué tipo
de prácticas se realizaban en él porque los participantes
tenían prohibido revelarlas bajo pena de muerte. En todo
caso, sabemos que el culto a Deméter comenzó siendo
un culto agrario, y las ceremonias llevadas a cabo tenían
algo que ver con el sentido de la muerte y el renacer.
Los misterios de Eleusis siguieron celebrándose durante
muchos siglos, incluso bajo el imperio romano (el
emperador Juliano, que se había convertido al
cristianismo, renunció a esta fe para participar en los
misterios eleusinos). Otro dios que aparece ligado
frecuentemente a los cultos mistéricos es Dionisos.

5. El orfismo: es un culto de tipo mistérico que pregona la


inmortalidad y la transmigración de las almas,
concibiendo el cuerpo como una especie de cárcel para
el alma. Su origen se atribuye a Orfeo, un poeta tracio
del que se cuentan historias de carácter legendario
(tales como que viajó al Hades para rescatar su amante
Eurídice; o que fue despedazado por las ménades por
haberlas despreciado, etc.).
2. Poesía y tragedia:
a) Las explicaciones mítico-poéticas 1
 En el mundo griego, la divulgación de los mitos
religiosos estuvo, sobre todo, en manos de los
poetas, dado que, a diferencia de otras grandes
civilizaciones antiguas, no tenían una casta
sacerdotal que se encargara de fijar la doctrina y
velar por su cumplimiento. Se suele decir que la
filosofía surge cuando las explicaciones míticas son
sustituidas por explicaciones de tipo racional. Pero
esto no nos aclara nada sino explicamos
previamente qué entendemos por mito y qué por
razón.
 Pues bien, el mito es una narración en la que los
fenómenos naturales y sociales son explicados a
partir de la intervención «caprichosa» (es decir,
arbitraria, no necesaria) de los dioses y de hombres
heroicos con características sobrehumanas.
Generalmente pretende narrar cosas que sucedieron
en un remoto pasado. Pero lo que se narra en el
mito, la aventura concreta, no es una simple
narración de algo que ya pasó. El mito es un
paradigma, una representación ideal ofrecida a los
hombres como modelo de comportamiento de
resonancias cósmicas.
2. Poesía y tragedia:
a) Las explicaciones mítico-poéticas 2

 El relato es vivido como supratemporal; al colocarlo en un pasado remoto lo que se hace es quitarlo del flujo del tiempo. El
poeta no pretende contar algo que ya ha pasado (el tiempo en que se sitúa el relato es un falso tiempo) y que recordamos
para entretenernos, sino que pretende «recrear» algo que siempre «ha sido, es y será». (Salvando las distancias,
podríamos decir que para nosotros, algunas obras literarias han llegado a significar, al menos en este aspecto, algo
parecido a lo que el mito para los griegos antiguos. Así, tragedias como las de Antígona, o Edipo, o novelas como Don
Juan, o El Quijote, representan arquetipos de comportamiento. Siguen vivas hoy después de siglos, y, a veces, de
milenios, porque representan personajes o actuaciones arquetípicas que, como tales, nunca «pasan de moda», siempre
vuelven bajo una u otra forma -cada vez que se produce una situación de tensión entre dos tipos de lealtades antagónicas
estamos reviviendo a Antígona, hablamos de actuaciones quijotescas, y de que tal tipo es un Don Juan, etc.). En cierto
sentido, podríamos aventurarnos a decir que el mito es la forma prerracional de expresar lo necesario, y que, por lo tanto,
ya prefigura las explicaciones racionales.
2. Poesía y tragedia:
a) Las explicaciones mítico-poéticas 3
 El poeta también tiene una función distinta de la que
tienen los poetas en nuestras sociedades actuales. El
poeta no se diferencia grandemente de un oráculo. Como
él, es una especie de médium que conoce el destino (la
moira). Esto es así porque el mito pretende reflejar, como
ya hemos dicho, no una situación remota, un pasado
histórico ya fenecido, sino algo que es intemporal, y que,
como tal, forma parte del pasado, del presente, y del
futuro (recrea una cierta forma de eternidad). El poeta
viene a ser, de este modo, un portavoz, al que la diosa
Memoria y sus hijas las musas hablan para que pueda
contar lo que fue, es, y será. Al hacerlo, impiden que esta
realidad arquetípica caiga en el olvido (Iethé). La
manifestación de ese fondo arquetípico es la palabra
verdadera (alétheia). La verdad es concebida, así, como la
manifestación de aquello que siempre ha sido, es, y será;
se opone, por lo tanto, no a «mentira», sino a «olvido»
(también a «oculto»). Tampoco se valora en el poeta la
creatividad (el poeta realmente no crea, sino que recrea),
no hay creatividad que valorar porque no se trata de decir
novedades con las que sorprender al auditorio (esto sólo
tiene sentido dentro de una visión muy posterior de la
poesía).
2. Poesía y tragedia:
b) Los orígenes religiosos de la tragedia
 La tragedia se originó en torno al culto a Dionisos,
y, casi con toda seguridad, en relación con
rituales mistéricos celebrados en torno a este
dios; de modo parecido a como el teatro europeo
moderno evolucionó a partir de los «autos
sacramentales» de la Edad Media. Evolucionó a
partir del ditirambo (canto en honor de Dionisos
interpretado por un coro de sátiros dirigidos por
un cantor -corifeo- al que daban la réplica). Estos
ditirambos fueron modificándose, hasta el punto
de independizarse del culto a Dionisos, y
adoptaron una forma poética de la que surgirá la
tragedia. En el siglo VI a. C. Tespis (un poeta
ateniense) sustituyó al corifeo por un actor que
interpretaba uno o varios personajes. Esquilo
(525-456 a. C.), añadió a esto un segundo actor; y
Sófocles (496/494-406 a. C.), un tercero e
introdujo el diálogo entre los personajes, con lo
que la tragedia adquiere la forma clásica que nos
es conocida. Al mismo tiempo se sustituyen los
sátiros del coro por personajes relacionados con
la acción, a la cual recalcan y comentan.
IV. LA FILOSOFÍA

1. Hipótesis sobre su origen.


a) Las causas del cambio.
b) ¿En qué consiste el cambio? De la
moira a la physis.
2. El lenguaje filosófico.
3. El surgimiento de los conceptos
fundamentales.
1. Hipótesis sobre su origen:
a) Las causas del cambio
 Hemos partido de que la filosofía tiene un origen griego, y hemos mostrado
cuál es el contexto en el que aparece. Señalaremos ahora qué
circunstancias concretas han favorecido la aparición del pensamiento
filosófico:
1. La ausencia de libros sagrados y una casta sacerdotal que velara por el
mantenimiento de un cuerpo de doctrina fijo.
2. El contacto con multitud de pueblos diferentes -propiciado por la expansión
colonial-, con lo que los griegos tenían la posibilidad de contrastar sus costumbres
con las de otros pueblos y mantener una actitud más crítica y abierta hacia éstas.
3. Los conflictos sociales y la intervención de los ciudadanos en la vida pública (lo
que suponía una estructura de poder menos rígida y la posibilidad de sostener
discusiones más o menos libres -libertad impensable en otros pueblos de la
época).
4. La complejidad de la vida (motivada por el comercio a gran escala, la navegación,
el desarrollo de las ciudades, etc.), que opera en un doble nivel: (1) Por un lado,
permite que una multitud de individuos ya no tengan que vivir del campo -donde
todo se ritualiza y tiende al conservadurismo-. (2) Por otro lado, esa complejidad
de la vida hace necesarios ciertos cálculos, ciertos tipos de previsión, que se
escapan a las posibilidades del adivino (o, al menos, posibilitan nuevas maneras
de encararse con el futuro).
 Ciertamente, el que se diesen esas condiciones no convierte la aparición de
la filosofía en algo inevitable, como si fuese fruto de un determinismo
histórico, pero sí facilitaron la aparición de esta nueva forma de pensar que
llamamos filosofía.
1. Hipótesis sobre su origen:
b) ¿En qué consiste el cambio? De la moira a la
physis 1
 Durante varios siglos el elemento rector del pensamiento
griego es la moira. Esta época coincide con el dominio
del pensamiento mítico-poético. Pero, sobre el siglo VI a.
C., tiene lugar un desplazamiento de la moira de su papel
rector, siendo sustituida por la noción de physis. Este
desplazamiento no es un mero cambio terminológico sino
que supone una concepción distinta de la realidad y del
modo de hacerle frente (o, más propiamente, del modo
de encontrarse en ella). Esta nueva forma de encararse
con la realidad se caracteriza por:
1. Los hombres buscan saber a qué atenerse por sí mismos,
prescindiendo de los dioses. Buscan un modo de
aprehender la realidad, las cosas, de tomar el destino en
sus manos.
2. Ahora bien, las cosas están cambiando continuamente.
Cambio que es entendido básicamente como generación.
Es decir, las cosas se están generando, naciendo,
surgiendo, continuamente. Por eso a la totalidad de las
cosas se le denomina con un término que tiene ciertas
similitudes con el de generación: physis. Ahora bien, si las
cosas se generan, se generarán a partir de algo. Y si la
totalidad de las cosas se generan a partir de algo, ciclo tras
ciclo, siguiendo los mismos procesos, es que, en el fondo,
todo es lo mismo (todo es idéntico).
1. Hipótesis sobre su origen:
b) ¿En qué consiste el cambio? De la moira a la
physis 2
3. Pero si en el fondo todo es lo mismo la aprehensión, el dominio, de
la realidad pasa por descubrir eso mismo. Por eso se suele decir
que la filosofía surge cuando se intenta reducir la multiplicidad (del
mundo que observamos) a unidad (a ese fondo único que es
siempre lo mismo). Pero esta reducción de la multiplicidad a unidad
se puede entender de muchas maneras. Por ejemplo: el
pensamiento cristiano y la ciencia moderna consideran que al
principio había algo único (algo único que para los cristianos es
Dios, y para la ciencia moderna no está todavía muy claro). Los
primeros filósofos (los llamados filósofos presocráticos) no parten,
sin embargo, de tal consideración; no consideran que «al principio
de los tiempos» hubiese una cosa de la cual van a surgir luego las
demás. Consideran, por el contrario, que, desde siempre, ha habido
una multitud de cosas que surgen de un fondo permanentemente, y
permanentemente van a parar a ese fondo. Por eso podemos decir
que, para los presocráticos, la multiplicidad no se reduce nunca del
todo a unidad, ni viceversa. Y por eso podemos decir, también, que
el suyo es un pensamiento trágico (siempre hay multiplicidad,
siempre hay una lucha permanente de las cosas intentando surgir
unas de las otras, unas sobre las otras, y limitándose unas a las
otras; el suyo es, por la misma razón, un pensamiento de la
limitación, de la finitud: todo lo que es es algo delimitado frente a
algo otro).
1. Hipótesis sobre su origen:
b) ¿En qué consiste el cambio? De la moira a la
physis 3

4. La reflexión sobre la naturaleza (physis) es una reflexión sobre lo que ésta es. La filosofía aparece, pues, estrechamente vinculada al problema del
ser. Problema del ser que aparece de modo explícito con Parménides, pero que se halla implícito en sus predecesores.
5. Lo que antes era revelado por los dioses mediante signos, oscuramente, le es desvelado, ahora, al hombre, sin intermediarios. Lo que es revelado es
la verdad (alétheia, que literalmente significa no-ocultamiento). Como hemos visto se conserva la noción de verdad que se manejaba en la época
mítico-poética: verdad es el proceso por el que se manifiesta lo que estaba oculto. La diferencia está en que ahora no hay intervención de los dioses,
y lo que antes era papel de los oráculos y de los poetas inspirados es ahora el papel del sabio (= sophos, de donde surgirá posteriormente el nombre
de filósofo). El sabio es aquél a quien lo oculto (el origen que se denomina con la palabra griega arkhé) se le hace manifiesto.

 En resumen, la filosofía surge en el momento, en que la moira es desplazada como elemento rector del mundo griego y sustituida por la noción de physis (con todo lo que esto
conlleva), y paralelamente las decisiones caprichosas de los dioses son sustituidas por el orden necesario inherente a la physis. La filosofía surge, entonces, como una reflexión
sobre la physis; reflexión en la que es el sabio, y no el oráculo, ni el poeta inspirado, quien lleva la voz cantante. Y fue, precisamente, en una colonia griega del Asia Menor, una
colonia con una fuerte actividad comercial, donde se sitúa el origen preciso de la filosofía. La tradición considera a Tales de Mileto (a quien los antiguos griegos incluían entre los
«siete sabios») el iniciador de la filosofía.
2. El lenguaje filosófico (a)
 Ahora, sin embargo, nos encontramos con
otro problema. La filosofía va naciendo
conforme nace su propio lenguaje. Al
mismo tiempo que surge eso que luego se
llamará filosofía, se desarrollan toda una
serie de términos lingüísticos que le van a
permitir expresarse; términos lingüísticos
que, a veces, se «inventan» para nombrar
nuevas formas de «estar en el mundo», o
nuevas «realidades» descubiertas; y, más
comúnmente, se toman términos usuales
del lenguaje griego de la época pero
dándole un significado diferente y/o algún
matiz especial. Por eso es necesario
familiarizarnos con todo ese lenguaje
técnico que pone en marcha el nacimiento
de la filosofía. Pero antes de explicar el
sentido que tenían algunos conceptos que
van a desempeñar un papel importante en
el nacimiento de la filosofía, debemos
aclarar algunas cosas que nos pueden
ayudar a meternos en la mentalidad griega
arcaica y a entender estos conceptos.
2. El lenguaje filosófico (b)
 Para empezar, en la Grecia arcaica no existe
el «sentimiento de interioridad», no hay una
separación clara entre un interior y un
exterior del individuo de tipo psicológico
(todos los conceptos que denotan
interioridad, así θvµóS (aliento, impulso,
deseo), ήτορ (corazón, temple de ánimo),
tienen, al mismo tiempo, un sentido que
nosotros denominaríamos psíquico, y un
sentido que nosotros denominaríamos físico.
El sistema de oposiciones entre lo interior
(conciencia), y lo exterior (mundo), que para
nosotros es tan claro, está muy poco
desarrollado (por no decir nada) en el mundo
griego arcaico; por contra, funciona de modo
espontáneo otro sistema de oposiciones
entre lo manifiesto (= lo presente, lo que está
ahí, lo perfectamente delimitado), y lo oculto
(lo olvidado, lo no presente, no determinado,
el caos), al que nosotros sólo encontramos
sentido después de pararnos largamente a
reflexionar sobre ello.
3. El surgimiento de los conceptos
fundamentales (a)
 Logos: su sentido en griego arcaico es el de «palabra»,
«expresión», «habla», «verbo»; también se usa para
significar «ley», «norma», etc. A su vez está en relación
con legein verbo que se puede traducir por «hablar»,
«decir», «definir». Parece ser que un sentido aún más
antiguo de esta expresión fue el de «recoger», «reunir»
(recoger, reunir, que tenía un sentido selectivo: recoger
determinado tipo de madera para una obra, etc.), y puede
que ésta fuese la razón por la que acabó designándose
con esta expresión al habla, pues al hablar
seleccionamos las palabras, las reunimos bajo
determinadas condiciones. Esta expresión acabó
traduciéndose al latín por verbum y otras veces por ratio
de donde viene la expresión hispana «razón». Finalmente
la razón se irá convirtiendo en razón lógico­matemática; y
por ello, en la modernidad (tras el pleno apogeo de la
matematización de lo real), se puede decir que el mundo
está escrito con caracteres matemáticos. Pues bien,
podríamos decir, igualmente, que en el mundo griego
arcaico la razón es lenguaje, o sea logos (sin más
restricciones), y que el mundo está escrito con los
caracteres de la lengua (y, más concretamente, con los
caracteres de la lengua griega).
3. El surgimiento de los conceptos
fundamentales (b)
 Alétheia: se traduce usualmente al
español como «verdad». El término
alétheia es una composición a partir de
«a» (que en griego significa no, o in), y de
«léthe» (que en griego significa oculto u
olvidado). Por lo que la traducción literal de
alétheia debería ser «no-oculto», o «no-
olvidado». También valdría «desvelado»,
traducción que suena menos forzada en
nuestra lengua. En la poesía y el lenguaje
oracular más antiguo alétheia tenía un
significado similar al de mnemosyné
(memoria), ambas expresiones entran en
un sistema de oposiciones frente a léthe
(olvido, ocultamiento). Pero alétheia
aparece, también, como lo opuesto a apaté
(lo aparente), en unos casos; como lo
opuesto a pseudés (lo falso), en otros; y
como lo opuesto a doxa (opinión), en otros.
3. El surgimiento de los conceptos
fundamentales (c)
 Physis: se traduce al español por «naturaleza» pero, como
sucede con los otros términos fundamentales que estamos
analizando, esta traducción no nos da, por sí sola, el sentido
original que tenía en la Grecia antigua. Para empezar, los
griegos arcaicos, no entendían la physis (es decir, la
naturaleza) en oposición a la técnica, ni a la vida humana en
sociedad. La expresión physis viene de la raíz indoeuropea
bhu que tiene el significado de crecer, surgir, brotar, producir,
engendrar, llegar a ser. Physis es aquello que aparece, que se
presenta, y por lo tanto, en último término, la naturaleza
entera, el cosmos, el orden total del universo. Pero al concebir
la physis como algo dinámico, que surge, lleva también
implícito en su sentido, aquello de donde surge; de ahí que
otro sentido de physis (que no se da separado del primero)
sea «aquello que las cosas realmente son», es decir, frente a
los cambios y a las apariencias, aquello que realmente
determina a una cosa como tal (en este sentido hablamos,
hoy, de la auténtica naturaleza humana, de la naturaleza de
las matemáticas, etc.) y que, por lo tanto, permanece a través
de los cambios. A este segundo sentido de physis se le
conoce como arkhé (= principio, origen). (De aquí podemos
concluir también que la reflexión sobre la physis es una
reflexión sobre el ser del mundo).
3. El surgimiento de los conceptos
fundamentales (d)
 Arkhé: etimológicamente significa «lo antiguo», «lo que ya había».
Es aquello que hay tras lo que aparece, el principio de donde nace lo
que nace. Es el origen de lo que hay, de lo que tenemos; y, por lo
tanto, de la physis entendida como totalidad. A medida que se
impone la noción de physis como la noción rectora, conocer se
convierte en dar cuenta de lo que hay remitiéndolo a su naturaleza
más íntima (naturaleza en el segundo sentido), a su arkhé (origen,
principio). El sabio (la palabra filósofo -amante de la sabiduría- será
empleada más tardíamente, de momento se habla de «sabios»), es
quien conoce, quien está en la verdad (alétheia); y esto quiere decir:
a quien lo oculto se le manifiesta.
 Dikhé: se traduce al español por «justicia». Esta «justicia» tiene un
sentido cósmico de «orden», de «estar cada cosa en su lugar».
Cuando algo trata de imponerse la justicia es la que restituye cada
cosa a su sitio. Dikhé aparece, frecuentemente, en oposición a
hybris, expresión con la que se nombra la «desmesura», la
«demasía»; está poseído por la hybris quien pretende realizar cosas
por encima de las posibilidades propias (por lo que inevitablemente,
será castigado por la dikhé). Por ese sentido de orden, de estar cada
cosa en su lugar, que arrastra la expresión dikhé, su sentido nos
recuerda el de logos, e, igualmente, el de moira, y el de physis.
Todas estas «expresiones fundamentales» nombran, con ligeras
variaciones y matices, lo mismo.
3. El surgimiento de los conceptos
fundamentales (e)
 Nomos: se puede traducir por «norma», o «ley»; aunque
con frecuencia tiene el sentido de «costumbres».
 Ethos: la expresión está en el origen de la palabra
castellana «ética». Su sentido original era el de
«costumbres», y también «morada», «modos de ser».
Ethos y nomos acabaron usándose para aquello que se
refiere al ámbito de la polis al ámbito de lo humano (sobre
todo, a partir de los sofistas), por ejemplo: para designar
las leyes que rigen la polis, o el comportamiento de los
hombres.
 Nous: se traduce a veces por «mente», y otras por
«conocimiento», «inteligencia» o «pensamiento». Su
sentido antiguo está muy poco claro. La expresión nous
aparece ya en la Odisea y entre los presocráticos aparece
en Anaxágoras. Su sentido parece ser el de «conocer»,
«discernir» en un sentido previo a la distinción entre
conocimiento sensible y conocimiento intelectual,
distinción que es establecida por Sócrates y Platón, a
partir de entonces se usa para significar «conocimiento
superior» (esto es, el conocimiento intelectual diferenciado
del conocimiento sensible). Aristóteles concibe el nous
como la parte superior del alma, como «entendimiento».
3. El surgimiento de los conceptos
fundamentales (f)
 Psikhé: traducida habitualmente por «alma». En
sus orígenes arcaicos se entendía por psikhé
algo del hombre que permanece después de
morir para habitar en el Hades. Pero no la
concebían como algo estrictamente espiritual, al
margen de lo físico: el alma es la «imagen», la
«figura» (incluidas sus características sensibles)
del individuo, que permanece tras su muerte.
Veremos que, primero en los pitagóricos, y luego
en Platón y Aristóteles, el término irá adquiriendo
unas características más precisas.
 Doxa: traducida al español por «opinión» o
«parecer». Muchos pensadores griegos suelen
usar esta expresión para expresar aquel tipo de
conocimiento que se queda en lo común y
superficial frente al auténtico saber que busca la
verdad. A partir de Platón se usa para designar
al saber que obtenemos por los sentidos, frente
al procedente del nous.
3. El surgimiento de los conceptos
fundamentales (g)
 Areté: suele traducirse por «virtud», pero debe entenderse ésta, no
en el sentido moral-religioso que ha adquirido al contacto con el
pensamiento cristiano. Por virtud se entendía la potencialidad,
habilidad o capacidad. El español recoge, en cierta medida, el
sentido que la expresión tenía en griego cuando entendemos virtud
en el sentido de, por ejemplo, ser un «virtuoso» del piano. En las
polis de la Grecia arcaica, dominadas por una aristocracia rural, la
virtud era una cualidad atribuida de modo específico a los nobles; y
por tal se entendía la capacidad para el mando y la guerra, así como
la capacidad política, la belleza (que es al mismo tiempo de tipo
físico y espiritual, ya que no hay distinción clara entre estos
términos), y la sabiduría (entendiendo por tal una sabiduría de tipo
teórico-práctico no aprendida sino instintiva). La virtud le vendría
dada a los nobles por su propia naturaleza (lo que no quita para que
individualmente tuvieran que demostrarla en la guerra, en la política,
y en el trato con sus semejantes: el éxito en las acciones llevadas a
cabo y la fama, confirmaban la posesión de esta virtud, el fracaso
era indicio de su falta) y no puede ser aprendida. Posteriormente,
con el triunfo de la democracia, los sofistas introducirán un concepto
de virtud distinto: su finalidad sigue siendo el éxito, pero, ahora se
considera que la virtud está al alcance de todos los ciudadanos y
puede ser enseñada a través de un proceso de educación o
formación (paideia).
3. El surgimiento de los conceptos
fundamentales (h)
 Sophos: palabra que podemos traducir por «sabio». Significa
«competente», «diestro», «hábil». A su vez, philos significa «lo
perteneciente a», de donde deriva también «amigo». De la unión
de ambas palabras surge philosophía (expresión usada por vez
primera por Platón); y (philosopho, que puede ser traducida como
«amigo de la sabiduría» (esta expresión fue usada por vez primera
por Heráclito, como si, considerando una arrogancia considerarse
sabio, algo sólo atribuible a los dioses, se contentase con definirse
como «un amigo», «un buscador», de la sabiduría).
 Eón, einai: se suele traducir por «ser» y «ente». De ahí ontología
como «ciencia del ser».
 Estoikheion: se suele traducir por «elemento». Por tal se
entienden las partes más simples en que se pueden descomponer
las cosas. Son una serie de pensadores posteriores a Parménides
(Empédocles, Anaxágoras, Demócrito), los primeros que explican
la naturaleza considerando que las cosas, tal como las vemos,
estarían compuestas por otras más simples, cada una de las
cuales reuniría las características - al menos algunas de ellas- del
ser parmenídeo (invariabilidad, permanencia, limitación, etc.); pero
no son estos pensadores los que usan la expresión estoikheion
para denominar a estos elementos más simples, sino que es
Aristóteles el que emplea tal nombre.
3. El surgimiento de los conceptos
fundamentales (i)
 Paideia: es la sabiduría puesta al servicio de la
educación del ciudadano. Desarrollada por los sofistas
que se presentan como maestros de virtud, en un
momento en que, tras el triunfo en Atenas y en parte
del mundo helénico del sistema democrático, ya no se
considera a la virtud como algo innato a la nobleza,
sino algo enseñable. Puede traducirse al español por
«educación», o, más adecuadamente por «formación».
 Dialegein: esta expresión ha pasado al vocabulario
castellano como «dialéctica», pero no está de más
recordar su origen griego. La expresión dialegein es un
compuesto de día que significa algo así como
«pasar», «ir de una cosa a otra»; y «legein», que,
como ya hemos visto, significa «decir», «definir»,
«determinar», «contar»; una traducción literal
explicativa de dialéctica podía ser «pasar de una
definición a otra». Algunos historiadores consideran a
Heráclito el padre de la dialéctica, otros a Zenón de
Elea, y otros, finalmente, a Platón que es, de entre los
pensadores griegos, quien la desarrolló de un modo
más sistemático, elevándola a la categoría de forma
suprema del conocimiento.