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ALIMENTOS TRANSGENICOS

• Los alimentos transgénicos son aquellos que han sido producidos a partir


de un organismo modificado mediante ingeniería genética y al que se le
han incorporado genes de otro organismo para producir las características
deseadas. En la actualidad tiene mayor presencia los alimentos
procedentes de plantas transgénicas, como el maíz.
• Los alimentos transgénicos son organismos que poseen en su
composición uno o varios genes diferentes de los que se les atribuyen en
un principio. Mediante técnicas de biotecnología, se pueden utilizar genes
extraídos de seres vivos, modificados en laboratorios y reintroducidos en el
mismo u otro organismo. Técnicamente se conocen como Organismos
Modificados Genéticamente (OMG) y su objetivo es dotar a estos
organismos de cualidades especiales de las que carecerían. De este
modo, las plantas transgénicas pueden sobrevivir a plagas, aguantar mejor
las sequías, o resistir el efecto de algunos herbicidas.
• Aunque se trata de un procedimiento controlado y la mayoría de
modalidades utilizadas para producir estos organismos
están autorizadas, han suscitado un intenso debate entre quienes ven
una mejora significativa y muchas ventajas y quienes señalan
los riesgos que estos productos podrían esconder. A esta
discordancia se le añade el hecho de que ninguna ley obliga a los
productores a indicar que productos tienen modificaciones
genéticas aunque sí es perceptivo de señalarlo cuando un producto
cuenta con al menos un 0.9% de algún transgénico.
Cómo saber si un alimento es transgénico

La única forma de saberlo con total certeza es mediante la información que ofrece el
productor, es decir, se deberá leer la etiqueta. Pero habrá que tener en cuenta que,
debido a la dudosa fama que tienen los alimentos transgénicos, los productores no
añaden esa información por voluntad propia, sino que lo hacen por la legislación que
las autoridades pertinentes han creado de forma específica para estos casos. En otras
palabras, si la ley es exigente y vela por la libertad elección de los consumidores, los
alimentos transgénicos deberán informar de que lo son en el etiquetado. Mientras que,
en el caso de leyes más laxas que restrinjan la libertad de elección de los
consumidores, es posible que aparezca “disfrazado” con eufemismos o, simplemente,
no figure en ninguna parte del etiquetado.
Ventajas de los alimentos transgénicos

Los alimentos transgénicos plantean dudas y, de hecho, existe un intenso debate entre sus
detractores y defensores. Las principales ventajas de los alimentos transgénicos son varias:

Aumentar la producción de alimentos


Una de ellas es que son más eficientes en términos productivos. Si pensamos en una hectárea de
cultivo, nos daremos cuenta de que se trata de un espacio limitado de producción. Sin embargo,
haciendo uso de alimentos transgénicos, se podrá aumentar la producción sin necesidad de ampliar
el área de cultivo, lo que no solo traerá beneficios al agricultor al tener una cosecha mayor desde
una perspectiva cuantitativa, sino que también reducirá la necesidad de destinar más suelo a la
actividad agrícola.
Posibilidad de solucionar el hambre en el mundo
Además, al aumentar la producción y contar con alimentos más resistentes, se podrían solucionar
los problemas de hambruna e inanición en algunas zonas en las que la malnutrición es una
verdadera emergencia social, por ejemplo algunas áreas de África.
Desventajas de los alimentos transgénicos

No obstante, frente a las ventajas tan atractivas que presentan, también hay que hablar de los
inconvenientes. Así, entre los inconvenientes de los alimentos transgénicos encontramos los siguientes:

Posibles efectos negativos en la salud a largo plazo


La principal desventaja del uso de estos alimentos es la verdadera y completa ignorancia que se tiene
sobre sus efectos a largo plazo. El problema que presentan estos alimentos es que, del mismo modo que se
modifican una serie de características haciendo uso de los transgenes, cabe la posibilidad de que también se
modifiquen otros elementos con los que se había contado en un principio. De hecho, cada vez se es más
consciencia de la gran potencia que tienen algunos genes.
Esto significa que, del mismo modo que cambiar un gen en un tomate puede convertirlo en más resistente a
las sequías, también puede hacer pierda parte de su concentración de nutrientes, producir enzimas concretas
que favorezcan la acumulación de líquido, etc.
Posible relación con el desarrollo de enfermedades
Esto no significa que los alimentos transgénicos deban conllevar siempre este tipo de “daños
colaterales”, pero la realidad es que, desconocemos hasta qué nivel la modificación de unos genes
concretos afecta solo a unas características determinadas del alimento en cuestión. Es más,
actualmente, cada vez son más las voces del entorno científico que afirman que existe una relación
entre el consumo de alimentos transgénicos y el desarrollo de alergias, intolerancias y enfermedades
autoinmunes en el caso de los seres humanos, lo que vendría a confirmar que los efectos secundarios
del consumo de alimentos transgénicos constituyen un campo que todavía escapa a nuestro control.
Invasión de ecosistemas
Por otro lado, más allá de los inconvenientes relacionados con la salud, existe otro gran problema que
presenta el uso de alimentos modificados genéticamente, y es su relación con los alimentos naturales.
El problema surge cuando se reproducen sin control por parte del agricultor, ya que invaden el resto de
los ecosistemas y, al ser más resistentes, terminan eliminando las especies originales.

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