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ANDREA Y CLAUDIA PAZ

El cumpleaños de
Pepo
Se acercaba el cumpleaños de Pepo y lo que
más deseaba era su torta de cumpleaños.
Soñaba con tortas de muchos pisos, rellenos de
crema, con frutos y cubiertos con chocolate,
mermelada de fresa...
"¡Qué delicia!", pensaba Pepo relamiéndose los
bigotes.
Pepo sentía mucha curiosidad. Cada día le
preguntaba a su mamá cómo sería su torta.
—Para saberlo tendrás que
esperar hasta el día de
tu cumpleaños, pues
esa será una sorpresa
para ti —. Respondía
siempre su mamá.
Pero a Pepo no le gustaba esperar. Él quería
saber cómo sería su torta y lo quería saber
¡Ya!
Faltaban pocos días
para el cumpleaños
y la mamá de Pepo
compró diferentes
libros de repostería
que guardó arriba del
armario, en un lugar
muy alto.
Pepo se trepó en una escalera para sacar los
libros y así poder enterarse de cómo sería su
torta, pero se resbaló, los libros le cayeron
sobre la cabeza y lo único que Pepo consiguió
fue un gran chichón.
Otro día, su mamá fue a comprar los
ingredientes para la torta de cumpleaños.
Cuando regresó, los guardó en un armario de
madera para que Pepo no los viera.
Pepo buscó por toda la casa el lugar donde su
mamá había guardado los ingredientes.
Se le ocurrió que podrían estar en el armario,
pero cuando abrió la puerta lo único que vio fue
una araña que lo hizo saltar del susto.
El mismo día del cumpleaños, minutos antes de
la fjesta, la mamá de Pepo ya había preparado
la masa del pastel. Le había echado chispas de
chocolate y esencia de vainilla.
¡Mmm!, ¡esa masa olía muy bien!
Puso la masa en un molde y la metió
al horno. Debía estar allí durante
30 minutos para que crezca grande
y esponjosa. ¡Y ese horno no debía
abrirse por ningún motivo!
La mamá de Pepo puso un reloj con
alarma y fue a darse un baño, pues
los invitados no tardarían en llegar.
Cuando Pepo entró a la cocina, sintió el
delicioso aroma de la torta que se estaba
horneando. Se asomó al horno. ¡Era su torta!
¿sería de chocolate?, ¿de vainilla?, ¿de
fresa?...
¡Pepo no podía esperar a que su mamá la sacara
del horno! Así que abrió la puerta
¿y qué creen que pasó?
El pastel se desinfmó. Se puso como una tortilla.
Asustado, Pepo cerró la puerta del horno e hizo
como si nada hubiera pasado, deseando no
haber abierto la puerta y haber esperado, como
se lo había pedido su mamá.
Pero cuando sonó la alarma del reloj, ¡la torta no
se volvió a infmar! ¡Pobre Pepo, había estropeado
su propia torta de cumpleaños!
Cuando llegó su mamá, Pepo se puso a
llorar y le confesó todo lo que había
hecho.
Lamentablemente ya no había tiempo para
preparar otra torta. Ese año Pepo no tuvo torta.
Al año siguiente, Pepo tuvo para su cumpleaños
la torta más hermosa y deliciosa que pudo soñar.
¡Pepo había aprendido a esperar!
FIN
Los títulos de la colección

que forman parte de la Caja de Herramientas de Educación


Socioemocional de Escuela Amiga:

ISBN

CTO. EL CUMPLEAÑOS DE
PEPO

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