Está en la página 1de 4

ASESORAMIENTOC

SEXUAL
Lorena Neira Sánchez
Darwin cumpa
Asesoramiento sexual:
¿de qué estamos hablando?
• Se trata de un acompañamiento a través del intercambio de información, un espacio
de conversación. El asesoramiento es un modo de acoger a la persona desde su estado: con sus
miedos, sus tristezas, sus vergüenzas, sus malestares, sus alegrías, etc., generando un espacio de
confidencialidad y seguridad para que la persona pueda expresar aquello que necesita, para
trabajarlo y fomentar así una sexualidad plena y satisfactoria. Es una invitación a mirar para
dentro de una/o misma/o, para ver cómo gestionar aquello que se está siendo. El asesoramiento
sexual es un intercambio entre ambas personas, la que demanda y la que acompaña. Un
intercambio de conocimientos y autoconocimientos en torno a la sexualidad que sirvan como
estrategias de cambio y muevan, a la persona que demandan, hacia la sexualidad que le haga
sentir bien.
• La asesoría es el espacio donde volcar aquello que necesitamos trabajar o que
necesitamos expresar o preguntar. Su finalidad es la de aportar las herramientas necesarias
(herramientas de resistencia, porque vivimos en un mundo que no nos lo pone fácil) para que las
personas puedan darse permiso de vivir sus sexualidades como necesiten, sin presiones ni
miedos, sino desde ellas mismas.
• ¿Por qué es importante y necesario el asesoramiento sexual?
La respuesta se percibe tras los casi diez años de dedicación a esta maravillosa actividad. La asesoría sexológica
tiene una gran valor porque es un lugar que aporta, o debe aportar:
– Escucha activa: sin juicios ni ideas preconcebidas, desde la comprensión y la empatía.
– Expresión: es un lugar de apertura, de decir, soltar, gritar, llorar o reír.
– Conocimientos: un espacio para los conocimientos tanto ajenos como propios, necesarios para construir
nuestra sexualidad desde el bienestar. El acceso a la información es un requisito básico para que nos
desarrollemos como personas libres.
– Seguridad: son relaciones de confianza donde las presiones sociales quedan al margen para garantizar nuestra
propia expresión.
Las asesorías sexológicas han de ser un espacio que legitime lo que somos y parta desde donde estamos, para así
encontrar las herramientas que nos estimulen nuestro derecho a sentir, a vivir una vida (no cualquier vida, sino
aquella que merece ser vivida), que nos mueva a la autonomía y a las relaciones de interdependencia y buen
trato.