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EL LÉXICO FORMAL

◦ Para el escritor el lenguaje es un medio de


comunicación con el cual puede escribir una crónica,
un informe y hasta un poema o un cuento.
Luis Hernán Ramírez escribe: «Dentro de una
sociedad clasista […], los menos afortunados,
económica, social y culturalmente, se convierten en
hablantes natos de un «mal lenguaje», al que se le
ha dado el nombre de lenguaje subestándar».
Manuel Seco, en la «Advertencia», de su Diccionario
de dudas y dificultades, afirma que «una lengua es
patrimonio de una comunidad, y quien la hace y la
altera y la deshace es la masa, la mayoría, contra
cuyo ímpetu nada puede la voz aislada de un sabio».
El DRAE considera como formas complejas a la «serie
de palabras que, combinadas de una determinada
manera, expresan conceptos no interpretables
mediante la simple adición de los significados de sus
componentes (de perlas, aceite virgen, no ganar
para sustos)» (DRAE, 2001: XL).
Léxico especializado y comunidad universal
◦ Si la ciencia en su afán de universalidad persigue una verdad objetiva
verificable, rehúye de las afirmaciones individuales y subjetivas, el
lenguaje académico también debe evitarlas. La vaguedad y la
ambigüedad del lenguaje natural que la ciencia sustituye por la
creación de una terminología específica, el léxico nomenclátor,
tampoco tienen cabida en el académico que tenga como finalidad la
expresión de las aportaciones científicas. El léxico general, polisémico
y ambiguo, no asegura la comprensión unívoca de los conceptos, y es
sustituido por la nomenclatura específica.
La terminología científica en el
lenguaje académico
◦ Contribuye a la objetividad el léxico especializado de la comunidad
discursiva científica y académica,, una terminología o conjunto de
términos. Un término es una «[p]alabra o lución de carácter especial
empleada en determinado sector de actividad humana para designar
una noción o concepto: término científico, militar, biológico, jurídico,
etc.»( Martínez de Sousa,, 1995, s. v. término), esto es, una palabra
con una teoría detrás, con una definición propia en el sistema
definitorio que constituye una ciencia. Tales términos resultan
insustituibles en el texto académico y científico en el que aparecen y
deben ser unívocos (a un significante le corresponde un significado).
La especialización terminológica
◦ En las ciencias humanas es habitual el empleo de palabras del léxico general pero
con un significado específico que habrá de definirse y mantenerse de forma
coherente en todo el texto. También en las ciencias exactas y experimentales hay
términos generales que adquieren el valor diferencial que le otorga la disciplina.
Consideremos esta circunstancia con un ejemplo.

El término función cuenta con una variedad de valores denotativos singulares en


diferentes disciplinas e incluso en diversas orientaciones de una materia. En el DRAE
(2014, s. v. función) se le asignan dos en lingüística y uno en matemáticas:
9. f. Ling. Papel relacional que, en la estructura gramatical de la oración, desempeña un
elemento fónico, morfológico, léxico o sintagmático.
10. f. Ling. Finalidad de los mensajes verbales. La función expresiva del lenguaje.
11. f. Mat. Relación entre dos conjuntos que asigna a cada elemento del primero un
elemento del segundo o ninguno.
La formalización científica en el lenguaje
académico
◦ Tecnicismos y símbolos artificiales constituyen para cada disciplina un
conjunto léxico cuyo valor y significación se deben respetar como requisito
ineludible en el texto científico y el académico perteneciente a esa área del
saber, con coherencia interna (en todo el documento) y externa (con respecto
a la realidad designada). La formalización del lenguaje científico (cifras,
fórmulas, ecuaciones, símbolos matemáticos, ideogramas,, etc.) es
característica de las Ciencias Exactas y Experimentales, notablemente en
Física, Química, Biología, Geometría, Geología y otras; pero también en
determinadas áreas de las Ciencias Sociales y de las Humanidades (Lógica
Formal, Psicometría, Sociología, Lingüística Generativa, etc.) La aplicación
de procedimientos estadísticos en los trabajos científicos y la preocupación
por evitar la ambigüedad han determinado un proceso de creciente
matematización de los datos en la ciencia.
La metáfora en el lenguaje científico y
académico
◦ La metáfora posee un gran poder cognitivo, pues ayuda a entender los
términos abstractos en un lenguaje más concreto. Lakoff y Johnson (1986) en
Las metáforas de la vida cotidiana (Metaphors We Live By); y se emplea en
ciencia con dos esquemas metafóricos frecuentes (galán Rodríguez y
montero Melchor, 2002: 47-52):
1) Metáforas explicativas: Facilitan la inteligibilidad de conceptos científicos
mediante la comprensión de una entidad desconocida con otra conocida.

2) Metáforas constitutivas: Son parte misma de las teorías como recurso


especializado, ofrecen «etiquetas identificativas de paradigmas».
Objetividad y subjetividad en el lenguaje
académico
◦ En el lenguaje académico no siempre podemos lograr la objetividad
absoluta, y menos en las ciencias humanas en las que el objeto de
estudio es el mismo sujeto,, el ser humano. Lo recomendable es tomar
conciencia de esta circunstancia y buscar la máxima objetividad posible
en el estilo especializado de artículos científicos e investigaciones;
aunque se permitan leves gotas de subjetividad en el divulgativo y en
el formativo. Cassany (2007: 44-45).