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2.

Pedro: «Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo


reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos» (Mt. 16:17).
Una lectura imparcial y sin prejuicios de este pasaje, no deja lugar a dudas
de que Jesús sí reconoció y aceptó su posición como Hijo de Dios. Jesús,
además, declaró que el conocimiento de su relación con el Padre, era algo
que podía ser comprendido por los hombres únicamente por revelación
divina. ¿Todos los apóstoles obtuvieron este conocimiento por “revelación
divina”?
• ¨Ni carne ni sangre.¨ Interesante frase. Es la manera de Jesús asegurar a
sus oyentes de que la fuente que originó la afirmación de Pedro no es de
origen terrenal.
• El Conocimiento Revelado no se Aprende... se Sabe.
• Pero la revelación no es el simple entendimiento de una data. No es la
recitación mecánica de un conocimiento almacenado en la memoria. La
revelación es una sobrenatural conversión de la información recibida en
una relación que produce manifestación y transformación.
3. ¿Que significa la frase: Hijo del hombre? ¿Y por qué a Ezequiel,
Dios lo llama Hijo del hombre?
• Un término hebreo y arameo, a menudo utilizado para describir a
un ser humano. Hijo del hombre del griego Huios Tou Atithropou,
expresión que indica que el Señor Jesucristo ha participado
plenamente, aun siendo Él Dios, de la naturaleza humana.
• Toda la diferencia se halla en el artículo que precede al título de
Nuestro Señor. En el original hebreo, a Ezequiel se le llama
sencillamente "hijo del hombre", mientras que al Señor Jesús se le
destaca siempre como "El Hijo del Hombre”. La diferencia esta en el
articulo.
4. En el Antiguo Testamento se consideraba al Cristo como Hombre
Libertador ¿Ha partir de qué momento se le considero Dios?
• Siendo hijo de Dios, Cristo es el mismo Dios, dotado de las infinitas
perfecciones procedentes de su esencia divina
• Es por haber mantenido este título ante el sanedrín que Jesús fue
condenado a muerte como blasfemo
• La divinidad de Jesús fue asimismo confirmada en la transfiguración
• La expresión Hijo de Dios usada con referencia a Cristo, es un título
que implica absoluta deidad. Tanto Jesús, como sus discípulos y los
judíos que oyeron esa expresión entendieron claramente que la
frase Hijo de Dios atribuida a Cristo es equivalente a ser Dios.
5. Se sabía por las profecías del Antiguo Testamento el tiempo en que
llegaría el Mesías ¿por qué la mayoría de los judíos no acepto a Jesús
siendo que no llegó ningún otro “salvador o libertador” como ellos
esperaban?
• La Mayoría de los Judíos no aceptaron a Jesús.
• Después de 400 años de silencio por parte de Dios, no era fácil
aceptar a un Mesías que no cumplía aparentemente con las
características del que ellos esperaban.
• No debemos olvidar que el ministerio de Jesus duró solamente 3
años y que de manera tangible para los judíos fue mas importante
las características que debía tener el Mesías de manera que se
olvidaron del tiempo de su llegada y se concentraron en la parte
política pues esperaban la liberación del imperio romano, una
espera que se ha extendido por muchos años.
• Entre los siglos I A.C y II D.C se presentaron un total de 24 posibles
Mesías:

 Judas el Galileo
 Teudas
 Dositeo
 Simón el insurrecto
 Atronges
 Ezequías el zelote
 Maestro de justicia
 Manasés
 Simón bar Kojbá
2. Como Jesus no vino a fundar un nuevo sistema de creencias, ni a
establecer un nuevo método para lograr la salvación, la enseñanza que
recibieron los cristianos en sus inicios fue que ¿alcanzarían la salvación por
medio del método antiguo o por gracia?
• Esta claro que lo que podríamos llamar “método antiguo” no fue lo que se
les enseño a los cristianos, se les enseño la salvación espíritual, no la
salvación terrenal que hablaba de que un animal sacrificado quitaba tus
pecados, no, ahora Jesús era el cordero que murió por nostros, y el perdón
era por medio de un espíritu quebrantado y un corazón humillado por eso
se llama salvación espíritual, además siempre fue salvación por gracia.
• Nunca la salvación estuvo ganada por prácticas externas en sí, siempre el
requisito era el corazón.
• La SALVACIÓN siempre ha sido por GRACIA, pero ahora hay una gracia más
especial, pues existe por los méritos del Mesías un perdón para algunos
pecados que no tenían solución, ya que requerían literalmente la muerte
del infractor.
3. ¿Qué leyes morales le dio Dios a Abraham? Es decir, ¿Conocía y
guardaba Abraham los Diez Mandamientos?
• Las Escrituras nos revelan que violar los Diez Mandamientos era pecado
antes de establecer el pacto en el monte Sinaí
• Ya que el pecado es la transgresión de la ley, los habitantes de Sodoma
no podían haber sido castigados por ser malos y pecadores si no existía
una ley que condenara lo que estaban haciendo. Debemos concluir, por
lo tanto, que Dios les había hecho saber lo que era pecaminoso.
• Hay otro ejemplo claro. En Génesis 20:3-9 y en 39:7-9 se describe el
adulterio como “grande pecado” y un pecado “contra Dios”.
• En el monte Sinaí el Decálogo fue codificado únicamente, es decir,
escrito en piedra como parte de un pacto formal. Las Escrituras
muestran claramente que estas leyes existían y estaban vigentes desde
hacía mucho tiempo.
• ¿Cómo pudo distinguir Abram a Melquisedec para darle los diezmos?
Sencillamente por la vestidura y el testimonio directo de Dios.
1. Al adorar al Angel de Jehová, los judíos ¿tenían conocimiento que era
la segunda persona de la trinidad o estaban adorando a otro Dios?
• Los judíos no tenían conocimiento que era la segunda persona de la
Trinidad y mucho menos que estaban adorando a otro dios. Existe una
norma en la cultura hebrea y en las escrituras, la cual es: EL ENVIADO
DE LA PERSONA, ES COMO LA PERSONA MISMA.

2. ¿Cómo entendían los judíos cuando en génesis, decía: ¨hagamos al


hombre a nuestra imagen¨?
1. Dios le habló a los ángeles
2. Dios le habló a la tierra, ordenándole que formara el cuerpo del
hombre
3. Dios le habló a toda la creación, pidiéndole a cada parte que
contribuyera con sus diferentes fortalezas y cualidades a la creación del
hombre.
4. La iglesia primitiva (inmediatamente después de la ascensión de
Jesús) ¿Cómo comprendía la relación entre El Padre, el hijo y Espíritu
Santo sin chocar con el 1° mandamiento del decálogo?

5. En el texto se hace mención a Isaías 6 donde se lee “Santo, Santo,


Santo, el Señor de los ejércitos” y se nos señala que esto es una
alusión a la trinidad. ¿Es realmente Isaías 6:3 una referencia de la
trinidad?
• Jeremías 7:4
• Jeremías 22:29
• Ezequiel 21:27
• 1 Samuel 18:23
• 2 Samuel 18:33
3. ¿Cuál es el origen de los demonios?
Entonces podemos ver que la demonología mesopotámica, egipcia y
griega; ejercieron gran influencia sobre las ideas hebreas y cristianas en
torno al diablo y los demonios.

4. ¿Pueden los demonios hacer daño a los hijos de Dios?

1. Si en el Antiguo Testamento tenían claro el concepto de que el


hombre estaba formado por alma, cuerpo y espíritu. Para ellos ¿qué era
o donde se ubicaba el alma?
El alma era la vida y esta ubica en la sangre Levíticos 17:11

2. El hombre por el pecado pierde el espíritu ¿cuál espíritu?


Génesis 2:17… porque el día que de él comieres, ciertamente morirás. El
resultado inmediato de la desobediencia de Adán fue la muerte.
4. ¿En que momento de la historia se produce la idea respecto al
milenio?
“La idea de un milenio bajo el reinado de Cristo en la Tierra formó
parte importante de la teología de los tres primeros siglos del
cristianismo.
EVOLUCIÓN DEL PENSAMIENTO
CRISTIANO
Tema III: Los primeros Padres de
la iglesia: pensamiento y obras
fundamentales
Clase 28: Clemente de
Alejandría
• De su método exegético, que parte de la existencia de diversos niveles de
sentido en el texto bíblico, así como de su inclinación hacia la investigación
filosófica, surge otra de las características fundamentales del pensamiento
de Clemente: su distinción entre los simples cristianos y los «verdaderos
gnósticos.
• Clemente cree que, además de la simple fe que poseen todos los cristianos,
es dable poseer una comprensión más profunda de las verdades eternas,
una gnosis superior reservada para los espíritus que se dedican a la
búsqueda intensa de la verdad. Esta gnosis, que Clemente contrapone a la
falsa gnosis de los herejes, es de un carácter tanto ético como intelectual.
• En contraste con el principiante no cultivado, que se limita a creer y que se
inclina hacia las cocas externas, está el cristiano que contempla los
misterios de Dios y que, con el corazón y el entendimiento, lo recibe en
comunión constante. No se trata sólo de descubrir verdades más elevadas
en el orden intelectual, sino que se trata también de un género de vida
superior.
• A esta «gnosis» se llega por diversos medios a que Clemente se
refiere con frecuencia, pero cuya relación interna no siempre resulta
clara: la inspiración personal, la exégesis alegórica de las Escrituras,
el empleo de la dialéctica platónica y una tradición secreta a la que
Clemente apela repetidas veces, pero cuyo carácter, contenido y
medios de transmisión con difíciles de determinar.

• En todo caso, lo que aquí nos interesa es que el pensamiento de


Clemente tiene un marcado carácter aristocrático y hasta esotérico
que hace de él poco más que la simple expresión de lo que
podemos suponer haya sido el pensamiento de un reducidísimo
grupo de cristianos de esa ciudad.
Dios y el Verbo:
• La doctrina de Dios de Clemente ha de expresarse sobre todo en
términos negativos: Dios no tiene atributos; Dios se halla allende la
categoría de substancia; nada puede decirse directamente de El, pues
Dios es incapaz de definición.
• Pero a estas aserciones de carácter marcadamente platónico debemos
añadir otra de un matiz netamente cristiano: Dios es trino. Junto al
Padre, y desde toda la eternidad, está el Verbo. El Verbo es el principio
de todo conocimiento, sobre todo del conocimiento de Dios. El Verbo
es también el principio de toda creación, pues «sin él nada de lo que es
hecho fue hecho».
• Aunque al afirmar la coeternidad del Verbo y el Padre Clemente se
coloca en la tradición del Cuarto Evangelio, no por ello deja su doctrina
de tener cierto sabor platónico, sobre todo cuando habla del Verbo
como a la vez uno y múltiple, es decir, como un ser intermedio entre la
unidad inefable de Dios y la multiplicidad del universo.
• Este Verbo de Dios, principio de todo conocimiento y de toda
creación, se ha encarnado en Jesucristo. La encarnación es el punto
culminante hacia el que el Verbo mismo ha dirigido toda su obra
anterior, tanto entre los gentiles como entre los judíos.
• En efecto, el propósito para el que el Verbo ha inspirado la filosofía a
los griegos y la Ley a los judíos es para que tanto la una como la
otra sirvan de ayo que conduzca a Cristo, el Verbo encarnado.
• Sin embargo, a pesar de la importancia que Clemente concede a la
encarnación, es necesario confesar que su modo de comprender esa
encarnación deja mucho que desear.
• El Verbo asumió una naturaleza humana completa, sí, y Cristo era
humano tanto en cuerpo como en aIma. Pero esta unión de lo
divino y lo humano es tal que se pierden algunas de la
características fundamentales de lo humano.
... en el caso del Salvador, sería ridículo pensar que el cuerpo como tal
requería los auxilios necesarios para la subsistencia. Pues El comía, no por
razón del cuerpo, que era sostenido por un poder divino, sino para que
quienes estaban con El no fuesen llevados a opiniones erróneas acerca de
El, como más tarde algunos llegaron a pensar que El se presentó sólo en
apariencia. Pero El era completamente impasible, y ningún sentimiento,
tanto de placer como de dolor, podía influir sobre Él.
• Clemente no desarrolla detenidamente la doctrina del Espíritu Santo.
Quizá al subrayar la función del Verbo como iluminador e inspirador
de los creyentes se le hace difícil asignar al Espíritu una función
paralela. Esto no quiere decir que Clemente no distinga la persona del
Espíritu de las otras dos personas de la Trinidad –aunque sin emplear
el término «persona», desconocido para Clemente en este contexto.
Para él, el Espíritu es sobre todo el principio de cohesión que atrae a
los humanos hacia Dios.
La Creación:
• Este Dios trino es el Creador. El mundo es el resultado de la acción de
Dios, y no de una emanación de la divinidad ni de la ordenación de una
materia preexistente. La creación -doctrina que, según Clemente,
enseñan tanto las Escrituras como los filósofos- tuvo lugar fuera del
tiempo, pero esto no hace que la creación se disuelva en una simple
preservación, y Clemente llega a afirmar que Dios, que creó todas las
cosas en el principio, ya no crea, sino que ha dejado la preservación y
multiplicación de las cosas al orden natural.
• La creación incluye, no sólo los humanos y el mundo en que vivimos, sino
también los ángeles y demás seres celestiales.
• Como un reflejo de la obra de Dios en siete días, toda la creación
encuentra su estructura fundamental en el número siete: siete son los
miembros del primer orden angélico; siete los planetas; siete los astros de
las Pléyades; etc.
El Hombre:
• La doctrina de Clemente acerca del ser humano guarda con la de Ireneo
relaciones que sorprenden en dos pensadores de tendencias tan diversas.
Para Clemente, como para Ireneo, Adán fue creado con una inocencia
infantil, y debía lograr el propósito de su creación en un crecimiento ulterior
hacia la perfección.
• Con la caída de Adán –cuya causa es el ejercicio de las funciones sexuales
antes de lo que Dios había ordenado- éste quedó sujeto al pecado y la
muerte. Adán, más bien que la cabeza del género humano -como lo era para
Ireneo- es para Clemente el símbolo de lo que nos sucede a todos
individualmente.
• Cuando un niño nace, no está bajo «la maldición de Adán». Pero en fin de
cuentas todos pecamos, y todos venimos a ser como Adán. Entonces
quedamos sujetos al Diablo, y somos esclavos del pecado y la muerte.
• Esto no quiere decir que la libertad humana quede completamente
destruida. Al contrario, cuando Dios, a través del Verbo, ofrece la fe, es el
humano quien por su propia libertad ha de decidir aceptarla.
• Esta fe no es más que el comienzo de la nueva vida, que Clemente
describe a veces como el nuevo comienzo del desarrollo que quedó
interrumpido con el pecado, y a veces como un proceso de divinización.
• Tras la fe-y aquí se manifiesta de nuevo el carácter esotérico del
pensamiento de Clemente- han de venir el temor y la esperanza, pero
todo ha de culminar en el amor y, por último, la «gnosis». Si todo esto
ha de tener lugar en esta vida, o si es posible continuar el proceso de
divinización después de la muerte, es una cuestión que no queda
claramente resuelta en las obras de Clemente.
La Iglesia:
• Debemos cuidarnos, sin embargo, de no interpretar la doctrina de
Clemente acerca de la salvación en términos excesivamente individualista
pues la Iglesia juega un papel de primera importancia en el proceso de
la salvación. La Iglesia es la Madre de los creyentes y Esposa del Verbo,
y es en su seno que tiene lugar el proceso de iluminación y divinización
que ha de constituir la meta de la vida del «verdadero gnóstico».
• A esta Iglesia se penetra mediante el bautismo, y en ella el creyente
es alimentado mediante la eucaristía.

• El bautismo es el lavacro de los pecados, y en él tiene lugar la


iluminación que constituye la raíz de la vida cristiana. Sin embargo,
Clemente no hace del bautismo el punto en que se nos da esa vida
en toda su plenitud, sino sólo el punto de partida de un
crecimiento que ha de llevar a la perfección.

• En cuanto a la eucaristía, Clemente afirma su eficacia real para


alimentar la fe y para hacer al comulgante partícipe de la
inmortalidad, pero esto no quiere decir que el pan sea literalmente
el cuerpo de Cristo, y la carne literalmente su sangre.