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Efecto del Contrato y Efecto

del Vinculo Crediticio

Por: Esmailyn Yolanda


Hernández Batista 201810291
La ejecución del contrato: Fuerza
obligatoria entre las partes.
La norma legal encargada de determinar la obligatoriedad de los contratos es
el artículo 1545 del Código Civil:

“Todo contrato legalmente celebrado es una ley para los contratantes y no


puede ser invalidado sino por su consentimiento mutuo o por causas legales”.

Según se puede apreciar, en nuestro país un contrato legalmente


celebrado equivale a la fuerza de una ley para los contratantes, es decir, que
éste representa la mayor expresión de obligatoriedad para ellos. En otras
palabras, el acuerdo de voluntades que constituye el contrato, resulta tan
obligatorio para las partes, como si se tratase de una ley.

La obligatoriedad del contrato puede cesar en virtud de dos circunstancias,


indicadas en la propia norma: el mutuo acuerdo o las causas legales. En este
sentido, si las partes otorgan al contrato su obligatoriedad, resulta esperable
que sean las mismas partes quienes se liberen de ella, por mutuo acuerdo.
Ahora, si no hay mutuo acuerdo, la fuerza obligatoria del contrato se
mantiene, salvo que concurra una causa legal.
Efectos del contrato: Frente a los
terceros, respecto a los
causahabientes, respecto a los
acreedores quirografarios.
 Los efectos de los contratos son las consecuencia jurídicas
que producen para las partes que consisten en crear,
modificar, transferir o extinguir obligaciones. Es importante
distinguir entre efecto de los contratos y de las
obligaciones. El efecto del contrato es crear, modificar,
transferir o extinguir obligaciones mientras que el efecto de
las obligaciones e colocar al deudor en la situación de
necesidad de cumplir (por sí o por otro) con la prestación a
la que se ha obligado; y si ello no ocurre el acreedor posee
los medios legales previsto en el Art. 505 CC para obtener el
correspondiente resarcimiento. 
El patrimonio: prenda
común de los acreedores.
Todos los bienes de una persona están afectados al cumplimiento de
sus obligaciones, lo cual se enuncia con una fórmula mas expresiva
que exacta, según la cual, el patrimonio es la prenda común de
los acreedores. Con ello no se quiere significar que los acreedores
tienen constituido un derecho real de prenda sobre los bienes
del deudor, sino que ellos pueden dirigirse sobre dichos bienes y
ejecutarlos a fin de obtener la satisfacción de sus créditos.

En algunas legislaciones extranjeras este principio capital


del derecho esta consignado expresamente. Así, en Francia,
cuyo código civil dispone en el art. 2092, que quien se obliga
personalmente está obligado a cumplir su compromiso con todos
sus bienes muebles e inmuebles, presentes y futuros. En igual
sentido, el código español (artículo 1911) y el nuevo código italiano
(art. 2740).
Las medidas
conservatorias.
Las Medidas Conservatorias son el conjunto de medidas a las que por
ley está autorizado a recurrir el acreedor de un derecho ya sea real,
personal, material o intangible, para la protección del mismo, así
vemos como bajo la sombra de éste vocablo aparecen contenido en un
grupo heterogéneo de estas medidas.  En materia personal,
enteramente crediticia, tenemos los embargos conservatorios, los
cuales son: embargo conservatorio de derecho común, el embargo
conservatorio comercial, el embargo retentivo, según que sea trabado
con autorización de un juez, por la ausencia de un título ejecutivo, la
hipoteca judicial provisional, el embargo de efectos mobiliarios que
guarnecen los lugares alquilados o arrendados, el embargo contra el
deudor transeúnte, y el embargo en reivindicación.

La puesta de los bienes del deudor en las manos de la justicia tiene


dos objetos: evitar la distracción o dispersión fraudulenta de los
bienes; y la venta de dichos bienes muebles con la finalidad de
distribuir su precio entre los acreedores.
El embargo
conservatorio.
En esta investigación trataremos sobre el Embargo conservatorio. Es
un tipo de procedimiento provisional, que tiene efecto en casos
urgentes y que ameriten de una actuación procesal rápida, a fin de
evitar un grave perjuicio, por la distracción de los bienes, que puede
realizar el deudor. Este tipo de ejecución, es aplicable a múltiples
situaciones.

Estas acciones, se convierten en actuaciones de carácter puramente


judicial, pues le impiden al deudor, disponer provisionalmente sus
bienes propios, hasta tanto los tribunales conviertan la ejecución
provisional en definitiva, o la rechacen. Esto implica pues que existen
dos fases; durante el proceso de ejecución, de una parte tenemos: La
Provisional: La cual es aquella que se inicia, cuando el acreedor trata
de hacer demostrar la insolvencia del deudor y el peligro de perder
su crédito, concluyendo con el embargo, y dando paso a la fase: B) y
la definitiva: Que comienza con la demanda en cobro de valores y
concluye con la conversión de la medida conservatoria provisional,
en definitiva.
El embargo retentivo.
El embargo retentivo es el procedimiento mediante el cual un acreedor
indispone sumas de dinero o cosas mobiliarias debidas a su deudor por
una tercera persona, y previo cumplimiento de los procedimientos
establecidos por la ley se hace pagar sobre el valor de los bienes
embargados. En ese sentido, en este embargo intervienen tres actores, el
acreedor quien es el embargante, el deudor del acreedor quien es a su
vez el acreedor del tercero embargado, y el tercero embargado que es a
su vez deudor del embargante, en cuyas manos se hace el embargo, y
cuya calidad se encuentra condicionada a la existencia de un poder propio
sobre los bienes y la ausencia de subordinación con el embargado.

El fundamento legal de este embargo reside en el principio elemental de


derecho de que el patrimonio del deudor es la prenda común de sus
acreedores, contenido en el artículo 2092 del Código Civil Dominicano, el
cual establece que “todo aquel que se encuentre obligado personalmente,
queda sujeto a cumplir su compromiso con todos sus bienes muebles e
inmuebles”.
La hipoteca judicial provisional:
Demanda en validez y al fondo
 La existencia de una acreencia ante un deudor moroso e
insolvente representa el peligro de perder su patrimonio a
menos que lo haya garantizado mediante la figura jurídica
adecuada, como lo es la hipoteca.
 La hipoteca es un derecho real de garantía, que se
constituye para asegurar el cumplimiento de una
obligación (normalmente de pago de un crédito o
préstamo), que confiere a su titular un derecho de
realización de valor de un bien, (generalmente inmueble)
el cual, aunque gravado, permanece en poder de su
propietario, pudiendo el acreedor hipotecario, en caso de
que la deuda garantizada no sea satisfecha en el plazo
pactado, promover la venta forzosa del bien gravado con
la hipoteca, cualquiera que sea su titular en ese momento.
La acción oblicua y la
acción pauliana
 La acción oblicua es una figura jurídica que permite a los
acreedores ejercitar los derechos que su deudor tiene, con el
objetivo de cubrir a su vez los créditos a su favor y extinguir la
deuda.

Como ejemplo tenemos que si un heredero que tiene deudas


renuncia a los derechos hereditarios a virtud de los cuales
tendría recursos para satisfacer el pago de tales deudas, le
asiste a los acreedores el derecho de concurrir al proceso
sucesorio y aceptar en su nombre la herencia.

 La acción pauliana o revocatoria, es un mecanismo de


defensa de los acreedores, dentro del derecho de obligaciones,
mediante el cual éstos pueden solicitar la revocación de actos
realizados por el deudor en su perjuicio.
Ejecución forzada del
crédito
(Procedimiento Civil) Ejecución de una obligación consiguiente
a una convención, a un fallo o a una ley, mediante el recurso o
la fuerza pública (guarda de un menor) o por medio de
un embargo.
La “multa civil” tiende a provocar una ejecución puntual y en
especie. V. Multa Civil.

Como el acreedor está impedido de hacerse justicia por mano


propia, la ley lo autoriza a emplear los medios legales a fin de
que el deudor le procure aquello a que está obligado.

Claro que tales poderes del acreedor no son absolutos y tienen


cortapisas que varían según la naturaleza de
la prestación debida; ellas son las que se exponen a
continuación.

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