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MONITOREO FETAL

RUBY ESMERALDA MENDEZ HERNANDEZ


ENFERMERA PROFESIONAL
ESPECIALISTA EN SEGURIDAD Y SALUD EN EL TRABAJO
MONITORIZACION

FETAL

La monitorización fetal es
una prueba que,
generalmente, suele
realizarse en las últimas
semanas del embarazo y
también durante el parto
para controlar la actividad
uterina y el bienestar fetal
intrauterino.
MONITOREO FETAL
La monitorización fetal es una técnica indolora y no
invasiva que suele realizarse en las últimas semanas
del embarazo y durante el parto con objeto de
controlar la actividad uterina y el bienestar
intrauterino del bebé. Para ello se emplea
un cardiotocógrafo o monitor, que es un aparato que
registra en una pantalla el número, la intensidad y
duración de las contracciones y la frecuencia cardiaca
fetal (FCF), que no es otra cosa que el ritmo del latido
del corazón del feto por minuto. De esta forma, se
realiza un patrón en el que se compara si existen
contracciones y el comportamiento que tiene el bebé
ante esas contracciones.
MONITORIZACIÓN DURANTE EL
EMBARAZO

Antes del parto, y si todo va bien, la


monitorización se suele emplear en las últimas
semanas del embarazo para medir el bienestar
fetal. Concretamente, en la sanidad pública se
realiza a partir de la semana 40, que es la
probable fecha de parto. Así se mide en qué
estado se encuentra el útero de la madre y el
bienestar fetal en este último tramo de la
gestación
MONITORIZACIÓN DURANTE EL
EMBARAZO

También se suele utilizar la monitorización en


casos de posibilidad de parto pretérmino, es decir,
cuando una gestante a partir de la semana 25 de
embarazo llega a Urgencias indicando que tiene
contracciones. En estos casos los profesionales
sanitarios someterán a la embarazada a monitores
para observar si tiene o no contracciones de parto.
Otra situación relativamente frecuente en la que se
suele monitorizar a la madre durante el embarazo es
cuando nota un descenso brusco del movimiento
fetal o su inexistencia. Especialmente durante las
últimas semanas de la gestación es normal que los
movimientos del bebé se reduzcan, porque ya tiene
menos espacio en el útero, pero es importante que la
mujer observe que sigue existiendo movimiento
fetal (al menos dos veces al día). Para que el bebé se
mueva es aconsejable que la mamá se coloque
decúbito lateral izquierdo. Otra opción es tomar algún
alimento que estimule al feto, como por
ejemplo chocolate. Si aún así el bebé no se mueve, es
aconsejable acudir al hospital para que comprueben si
hay algún problema y, en estos casos, también se
emplea la monitorización
CONTRACCIONES UTERINAS
Para cuantificar las contracciones uterinas se valora el número de
las mismas en una ventana de 10 minutos, promediando a lo largo
de un período de 30 minutos. La terminología utilizada para
describir la actividad uterina es la siguiente:
A. Normal: ≤ 5 contracciones en 10 minutos, sacando el promedio
sobre una ventana de 30 minutos
B. Taquisistolia: >5 contracciones en 10 minutos, sacando el
promedio sobre una ventana de 30 minutos
C. Características de las contracciones uterinas: • En la
taquisistolia hay que valorar la presencia o ausencia de
deceleraciones de la FCF asociadas • El término taquisistolia se
aplica igual a las contracciones espontáneas que a las
estimuladas. • Los términos hiperestimulación e
hipercontractilidad se deben abandonar La frecuencia de las
contracciones sólo es una valoración parcial de la actividad
uterina. Otros factores como la duración, intensidad, y tiempo de
relajación entre contracciones son igualmente importantes en la
práctica clínica.