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El Bautismo de Jesús y su Significado

1. El bautismo de Jesús por Juan fue un hecho histórico narrado en los evangelios, pero que generó controversia en la iglesia primitiva sobre quién era superior, Jesús o Juan. 2. Mateo modificó el relato de Marcos para enfatizar que todos los presentes fueron testigos de la superioridad de Jesús, declarado Hijo de Dios. 3. La iglesia tuvo que aclarar que aunque Juan fue grande, Jesús era mayor como el Mesías y la Luz verdadera traída al mundo.

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El Bautismo de Jesús y su Significado

1. El bautismo de Jesús por Juan fue un hecho histórico narrado en los evangelios, pero que generó controversia en la iglesia primitiva sobre quién era superior, Jesús o Juan. 2. Mateo modificó el relato de Marcos para enfatizar que todos los presentes fueron testigos de la superioridad de Jesús, declarado Hijo de Dios. 3. La iglesia tuvo que aclarar que aunque Juan fue grande, Jesús era mayor como el Mesías y la Luz verdadera traída al mundo.

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EL BAUTISMO

DE JESUS

Y las tradiciones evangélicas


JESUS Y JUAN EL BAUTISTA
El bautismo de Jesús fue considerado de tal importancia por la Iglesia
primitiva, que los tres evangelios sinópticos, es decir Mateo, Marcos y
Lucas, lo relatan: un mismo acontecimiento, pero distinto…
• En efecto, Mateo dice que Juan no quería bautizarlo y opuso resistencia
(Mt 3,13-17).
• En cambio Marcos afirma que lo bautizó sin ningún problema, como un
acontecimiento común (Mc 1,9-11).
• Juan, por su parte, calla este episodio, como si no hubiera existido.
• Y Lucas sólo lo menciona de pasada, casi como no queriendo contarlo
(Lc 3,21-22).
HISTORIA Y TEOLOGIA
• ¿Quién de todos tiene razón y cuenta el acontecimiento tal como
sucedió históricamente? ¿Qué misterio se esconde detrás de estos
relatos del bautismo de Jesús?
• Para comprender estos textos hay que tener en cuenta una clave de
los escritores evangélicos: ellos no narraron los acontecimientos de
Jesús como simples crónicas. Por el contrario, cada autor tuvo en
cuenta los destinatarios a quiénes escribía, y los problemas
particulares de la comunidad a la que dedicaba su evangelio.
 
La primera versión: el texto de Marcos
(Mc 1, 7-11)

“En aquel tiempo, proclamaba Juan: "Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo
no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua,
pero él os bautizará con Espíritu Santo." Por entonces llegó Jesús desde Nazaret de
Galilea a que Juan lo bautizara en el Jordán. Apenas salió del agua, vio rasgarse el
cielo y al Espíritu bajar hacia él como una paloma. Se oyó una voz del cielo: "Tú eres mi
Hijo amado, mi predilecto."
1. El bautismo de Jesús fue un hecho histórico, un episodio real de su vida.
2. Marcos fue quien recogió este hecho y lo redacto en su libro alrededor del año 70.
3. Según su relato, luego de presentarse Jesús en el río Jordán fue bautizado por Juan,
allí ocurrieron tres cosas:
“Se rasgaron los cielos”
(Mc 1,9; cf. Is. 63, 19)

• Este acontecimiento era esperado desde hacía mucho. Un antiguo profeta anónimo,
llamado el Tercer Isaías, amargado por el estado de desolación en el que yacía Israel
en el siglo V a.C., había dirigido una angustiosa y conmovedora plegaria a Dios
pidiéndole que abriera los cielos aunque fuera por última vez y obrara un gran milagro
en favor de su pueblo, tal como lo había hecho antiguamente: “Ah, si rompieras los
cielos y descendieras” (Is 63,19).
• Pues bien, el bautismo de Jesús era la respuesta a esa plegaria. Pero de una manera
impresionante. Dios abría los cielos ahora para avisar que había enviado no un favor
cualquiera, sino a su hijo en persona. Con este detalle Marcos quería decir que ese
hombre que se estaba bautizando venía nada menos que de los cielos, de junto a Dios.
Había comenzado el final:
“descendió el Espíritu sobre él como una paloma”.

• Con este hecho se cumplía la profecía de Joel, que 400 años antes había anticipado que cuando
llegara el final de los tiempos Dios iba a derramar su Espíritu desde los cielos (Jl 3,1-5). Al bajar
ahora sobre Jesús que se bautizaba, Marcos anunciaba que quedaban inaugurados los últimos
tiempos, el definitivo.
• PERO ATENCIÓN, para Marcos era muy importante aclarar que el descenso del Espíritu ocurrió
cuando “Jesús ya había salido del agua” (Mc 1,10) y el bautismo había terminado. Es decir, que el
Espíritu Santo no había venido como consecuencia del bautismo de Juan, pues éste no era un
sacramento ni tenía ninguna eficacia, como lo tendrá después el bautismo cristiano. La
inmersión en el agua que Juan administraba era sólo un rito exterior, símbolo de que los
pecadores que se acercaban arrepentidos y cambiaban de vida quedaban interiormente
purificados. El mismo Juan lo había aclarado, diciendo: “Yo los he bautizado con agua, pero él
(Jesús) los bautizará con el Espíritu Santo” (Mc 1,8).
Sin que nadie se enterara,
“vino una voz de los cielos”,

• Desde hacía muchos siglos Israel esperaba a un misterioso personaje, a quien llamaban el
“Siervo de Yahvé”, que iba a redimir a todo el pueblo judío con sus sufrimientos. Una de sus
características era que Dios se complacería en él (Is 42,1). Pues bien, al decir la voz que el joven
nazareno recién salido del agua era aquél en quien Dios se complacía, señalaba a Jesús como el
“Siervo de Yahvé”, el redentor de Israel, el ansiado personaje ungido con el espíritu profético de
Dios, que un día descendería hasta la misma muerte humana a fin de infundir una nueva vida a
todos los hombres.
• Según el relato de Marcos, sólo Jesús vio cómo se rasgaban los cielos y descendía el Espíritu,
pues escribe: “Vio (en singular) que los cielos se rasgaban, y que el Espíritu bajaba” (Mc 1,10). Y
sólo Jesús oyó la voz del Padre, puesto que la voz dice “Tú eres...” Para Marcos, pues, la
verdadera identidad de Jesús, el Hijo de Dios venido del cielo desgarrado, el que inauguraba los
últimos tiempos, es un secreto sólo conocido por Jesús. Ni el Bautista, ni los que estaban
presentes aquel día en el Jordán se enteraron de nada.
UN ESCANDALO

A pesar de lo hermoso de este relato, el episodio fue motivo de


escándalo en la Iglesia primitiva.
¿Por qué Jesús se hizo bautizar por el hijo de Zacarías?
Normalmente la persona que recibe, es inferior a la que da. Por lo tanto
el bautismo debería haber sido al revés: alguien superior, como Jesús,
tendría que haber bautizado a otro de menor dignidad, como Juan.
Pero ¿por qué ocurrió al revés y Juan bautizó a Jesús?
La segunda versión: el texto de Mateo
(3, 13-17)
Jesús fue de Galilea al río Jordán, donde estaba Juan, para que éste lo bautizara. Al
principio Juan quería impedírselo, y le dijo:—Yo debería ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a
mí? Jesús le contestó:—Déjalo así por ahora, pues es conveniente que cumplamos todo lo
que es justo ante Dios. Entonces Juan consintió. En cuanto Jesús fue bautizado y salió del
agua, el cielo se le abrió y vio que el Espíritu de Dios bajaba sobre él como una paloma. Se
oyó entonces una voz del cielo, que decía: «Éste es mi Hijo amado, a quien he elegido.»
Cuando escribe Mateo (año 80), la cuestión era urticante y se había convertido en un
serio problema teológico. En muchos ambientes de Palestina se había comenzado ya a
considerar a Juan el Bautista superior a Jesús.
Se lo tenía por verdadero Mesías, y se habían formado grupos que veneraban su figura y
le rendían culto.
Eran las comunidades llamadas “juaninas”.
Al fin quien, ¿Jesús o Juan?
Mateo al escribir su versión no pudo eludir el tema escandaloso del bautismo de Jesús. Y busco
una solución a tan delicado problema creando un espacio literario donde Jesús mismo pudiera dar
una explicación. Para ello ambientó una escena en la que Juan trata de impedir el bautismo
preguntando: “¿Por qué vienes tú a mí, si soy yo el que necesita ser bautizado por ti?” (Mt 3,14).
Era la angustiosa pregunta, que en realidad no había hecho Juan a Jesús el día del bautismo, sino
que se la hacía toda la gente. Y la respuesta de Jesús, que era la respuesta de Mateo a la gente
preocupada de su comunidad, fue: “Déjalo así, porque conviene que se cumpla toda justicia”. Asi
Mateo explicaba que el bautismo era voluntad de Dios.
Aun cuando Jesús no tenía pecado, se presentó como un penitente cualquiera en medio del
pueblo, a fin de identificarse con los hombres. Cargaba con los pecados de todos ellos, y fueron
éstos los que fue a lavar con su bautismo. ¿Acaso no había profetizado Isaías que él “sería contado
entre los malhechores”? (Is 53,12). Cristo era así el representante de la humanidad pecadora.
El propósito de su bautismo, pues, quedaba aclarado por el mismo Jesús: quiso hacerse uno más
entre los pecadores.
Una segunda modificación de
Mateo
Según Marcos, los tres sucesos acontecidos (la visión del cielo abierto, la
visión del Espíritu y la audición de la voz) habían sido percibidos sólo por
Jesús. En cambio según Mateo el primer elemento fue percibido por todos
los presentes, pues dice que “se abrieron los cielos”, en vez de que “vio
(Jesús) que los cielos se rasgaban” como ponía Marcos.
También el tercer elemento, la voz de Dios, fue escuchada por todos, pues
ella dice: “Éste es mi Hijo”, como dirigiéndose a todos, y no “Tú eres mi
Hijo”, como en Marcos.
Así, para Mateo todos fueron testigos de la superioridad de Jesús sobre
Juan. Sólo el segundo elemento, la visión del Espíritu, sigue siendo exclusiva
de Jesús, pues escribe que “vio (en singular) al espíritu de Dios que bajaba”.
DISCÍPULOS EN DISPUTA
• Los evangelios traen los ecos de estas disputas. Un día, por ejemplo, el pueblo comentaba que
el Bautista era la persona más grande nacida de mujer. Jesús lo confirmó: “Les aseguro que
entre los nacidos de mujer ninguno es mayor que Juan”. Pero luego agregó: “Sin embargo el
más pequeño en el Reino de Dios es mayor que él” (Lc 7,28). ¿Y quién era “el” más pequeño
en el Reino de Dios? ¿Quién era el que no había venido a ser servido, sino a servir a todos? No
era otro que Jesús. Así, él mismo, delicadamente, se declaraba superior a Juan.
• En otra oportunidad, los círculos juaninos enseñaban que su maestro era la Luz que vino a
iluminar este mundo. Entonces el cuarto evangelista tuvo que aclarar que en realidad “él no era
la luz, sino que vino a dar testimonio de la Luz. El Verbo (o sea Jesús) era la Luz verdadera” (Jn
1,8-9).
• También circulaban en estos grupos narraciones maravillosas sobre el nacimiento milagroso de
Juan, y cómo un ángel había hablado con su padre Zacarías, curando la esterilidad de su madre
Isabel. Lucas recogió estos relatos al comienzo de su evangelio, pero puso a continuación los de
Jesús, para recordar cómo éste eran tan superior a Juan que ni siquiera había necesitado un
padre humano para nacer (Lc 1-2).
Tercera versión: el texto de
Lucas
(3, 21-22)
Sucedió que cuando Juan los estaba bautizando a todos, también Jesús fue bautizado; y
mientras oraba, el cielo se abrió y el Espíritu Santo bajó sobre él en forma visible, como una
paloma, y se oyó una voz del cielo, que decía:—Tú eres mi Hijo amado, a quien he elegido.
• La versión de Lucas que aparece en el año 90, optó por eliminar a Juan. ¿Quién lo bautizó?
No lo menciona. Pero si insinúa que no fue Juan, ya que un versículo antes de contar el
bautismo de Jesús, dice que Juan estaba preso en la cárcel por orden del rey Herodes (Lc
3,20).
• Luego añade una nueva modificación: que Jesús estaba “en oración” cuando ocurrieron las
tres manifestaciones de Dios. Con este detalle quiso desviar la atención del hecho mismo del
bautismo para centrarla en la figura majestuosamente orante de Jesús.
• Por último, Lucas completa el proceso iniciado por Mateo, ya que el pueblo presente aquel
día no sólo ve los cielos abiertos y oye la voz, sino incluso ve al Espíritu Santo descender
sobre Jesús “en forma corporal de paloma”. Ahora los tres acontecimientos son públicamente
conocidos. Ahora ante todo el mundo está claro que sólo Jesús es el centro y la cumbre de la
escena.
LAS COMUNIDADES “JUANISTAS”
(Bautistas)
• Pero el movimiento juanino siguió adquiriendo auge y expansión, y llegó hasta Alejandría
(Egipto). El libro de los Hechos de los Apóstoles relata que uno de los oradores más
brillantes de la antigüedad, un tal Apolo, oriundo de esta ciudad, pertenecía a ese grupo
(Hch 18,24-25).
• Luego alcanzó el Asia Menor, en donde ganó adeptos entre los judíos. Los Hechos
cuentan que en Efeso, al oeste del Asia Menor, Pablo encontró discípulos de Juan el
Bautista (Hch 19,1-3).
• La secta llegó a competir de tal manera con los cristianos, que se convirtió en una
verdadera amenaza para ellos. Esto lo vemos en el Cuarto Evangelio, donde el autor se
ve obligado a afirmar que el Bautista no era la luz (Jn 1,8), ni el Mesías, ni Elías, ni el
profeta esperado (Jn 1,19-24), ni hizo milagros (10,41); lo cual muestra claramente que
en esta época había gente que pensaba todo esto de Juan.
• Por otra parte, las respuestas del nuevo evangelio de Lucas tampoco satisfacían del todo
a la gente, que seguían cuestionando la actitud de Jesús de hacerse bautizar.
La tradición del cuarto evangelio
Cuando se compuso el cuarto y último evangelio, precisamente en Efeso, donde las
comunidades juaninas eran fuertes, su autor decidió cortar por lo sano, e hizo lo que
ningún otro evangelista se había atrevido: suprimió el relato del bautismo de Jesús.
Por eso es el único que no lo menciona. Solamente lo supone, cuando cuenta que un
día Juan el Bautista vio venir de lejos a Jesús, y dijo a la multitud: “Ese que viene ahí
es el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo. He visto al Espíritu que
bajaba del cielo como una paloma y se quedaba sobre él” (Jn 1,29.32).
Es la forma como predicaron los primeros evangelistas. Es la forma como debemos
hacerlo nosotros. Tomar los hechos que leemos en las Sagradas Escrituras, y si para
los demás, los que están alejados de la fe, resultan incomprensibles, no salir a
repetirlos como están, sino más bien hacerlos carne, amoldarlos a nuestra vida,
asimilarlos, y sólo después difundirlos, convertidos en gestos comprensibles por
todos los miembros de la comunidad.

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