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Mohamed (Mahoma)

Mohamed fue descendiente de una familia noble de la Meca, Arabia.


Nació en el 570 o 572 después de Cristo. Desde niño se dedicó al oficio de
camellero, lo cual le permitió viajar por países distantes, como la India,
Egipto y Palestina, poniéndose en contacto con los sabios de todas partes.
Mohamed era un individuo reflexivo y dado a la meditación; tenía la
costumbre de retirarse todos los años a una caverna del monte Hira,
donde practicaba meditaciones ascéticas, aprendidas probablemente con
los yoghis de la India.
A los 40 años, se le apareció el arcángel Gabriel y le dijo: “Levántate, eres
el profeta de Dios. Ve por el mundo y habla en nombre del Señor.”
Desde entonces, sus
conocidos le apodaron
Ahmed, en español
Mohamed, que significa
“el alabado”.
Predicó durante 12 años contra la idolatría y las costumbres de su época.
En particular, destruyó el culto de los dioses de La Meca y estuvo a punto
de derribar la casa de Abraham. Pero luego, pensándolo mejor, ordenó que
este recinto fuera tenido en adelante como centro simbólico del Islam.
Por su actividad, Mohamed sufrió
numerosas persecuciones, siendo
vejado y golpeado; incluso se
intentó asesinarlo.

Por ello, la noche del 16 de julio


del 622 tuvo que huir de la Meca
a Medina. Esa fuga o Héjira
marcó el inicio de la era
musulmana.

Al llegar a Medina, pidió a un


esclavo negro que subiera a una
torre y llamara a todos los
ciudadanos a un acto de
adoración a Allah. Con este
Debido a las
persecuciones,
Mohamed se vio
forzado a defender
al grupo de fieles
recién creado. Bajo
su supervisión, las
tropas islámicas
conquistaron
Arabia, Siria y
Palestina, creando
el núcleo de lo que
posteriormente
sería el imperio
musulmán.
Una característica que coinciden en señalar los biógrafos de Mohamed, es
su humildad. Jamás permitió que le dedicaran estatuas o retratos, y
prohibió que se le orara como intermediario divino. Corán 46.8: “Di: yo no
soy el primero de los apóstoles; ignoro qué suerte me reserva el
Todopoderoso. Soy fiel a las inspiraciones divinas, y mi ministerio se
reduce a la predicación”.
Mohamed murió en Medina, el 8 de junio del 632 después de Cristo y,
según se cuenta, fue asumido en el cielo.

Después de su muerte, se desarrollaron dos alas islámicas: el sunismo y el


chiísmo.

La principal diferencia, es que los sunitas tienen una interpretación


racional del Corán; afirman que el profeta es un ser humano que nace y
muere como cualquier otro, y que su trascendencia es espiritual.

Los chiítas, en cambio, consideran que es un ser divino por su propia


naturaleza, que desciende a la tierra por medios mágicos y está exento de
pecado. Además, los chiitas aceptan la doctrina de la reencarnación de las
almas, mientras que los sumnitas prefieren la doctrina cristiana de la
resurrección.
 
El Corán y sus doctrinas

Durante 10 años, Allah se apareció a Mohamed en diversas ocasiones,


dictándole los 114 capítulos o Suras del Corán, que sus seguidores se
apresuraban a escribir sobre tablas y omóplatos de camello. Así surgió
el Corán, “recitación”, un libro de una excelencia literaria poco común.
Durante años se recitó de boca a oído y carecía de unidad literaria. Pero
después de la muerte de Mohamed, sus seguidores intentaron unir todas
las revelaciones en un canon. Después de diversas propuestas de
ordenamiento, los textos quedaron dispuestos tal como los conocemos
actualmente. El criterio de orden fue colocar los capítulos más largos al
principio y los más cortos al final, sin tomar en cuenta su contenido o su
momento de redacción. Esto ha traído cierta confusión, ya que se hace
difícil seguir el desarrollo de las ideas.
El Corán es la base doctrina del la fe islámica, considerado sagrado por los
musulmanes y por muchos cristianos e hindúes. El Corán afirma ser el
Tercer Pacto, luego del Pentateuco y de los Evangelios, y se atribuye
cumplir la profecía bíblica respecto a que se abrirían “nuevos rollos”.
Debido a esta perspectiva, la fe islámica es respetuosa las que le
precedieron.
No sólo acepta las religiones bíblicas, sino también a las orientales,
puesafirma que la fe verdadera no depende de la pertenencia religiosa,
sino de las buenas acciones.
Corán 59: “Ciertamente, los que siguen la vida religiosa, sean judíos,
cristianos o sabeos (zaoroastrianos), todo el que cree en Dios y en el día
del juicio final, y que haya practicado el bien, todos estos recibirán una
recompensa del Señor.”
Lo que caracteriza a la revelación de Mohamed es la doctrina de la
sumisión a los dictados divinos. Islam significa sumisión. Pero cada cual
interpreta qué es lo que considera divino, pues el árbitro de las fe es la
propia conciencia.
Corán 74.54: “El Corán les advierte: el que quiera ser iluminado, busque
su propia luz”.
En ocasiones, Mohamed
caía presa de convulsiones
en las cuales dictaba
extraños textos.
Al volver en sí, explicaba
que esos textos habían
sido dictados por el diablo
y prohibía su transmisión.
Pero sus seguidores los escribían ocultamente, siendo conocidos como
“versos satánicos”.

Los versos satánicos contienen una doctrina politeísta, basada en el culto


de tres diosas a las cuales se consideraban intermediarias de Allah. Estos
textos hicieron que muchos de los pobladores politeístas de la Meca se
acercaran al Islam. Sin embargo, posteriormente Mohamed desestimo este
culto, afirmando que las tres diosas eran “meros nombres” y que no tenían
Las ideas mesiánicas
 A diferencia de los cristianos, quienes rechazan la condición profética de
Mohamed, los islámicos rinden culto a Jesús.
Corán 43.61: “Jesús es el signo certero que anuncia la proximidad del
juicio. ¡Guardaos de dudar de su regreso! ¡Seguidme, que yo os mostraré
Esta doctrina se enmarca en otra más amplia, según la cual, existe en la
tierra un linaje de profetas llamados por el título zoroastriano de Mazdhi, el
guía, y el árabe de Ca’im, el que se levanta. Se dice que ha habido 124 mil
mesías en la historia humana. Estos individuos han aparecido en diversas
épocas y lugares.

Corán 12.38: “Otros profetas te han precedido, a los cuales dimos esposa
y descendencia. No realizaron milagro alguno sin la voluntad del Señor”.

Corán 91.93: “En su momento, hacemos surgir de en medio de cada


pueblo un profeta para que sea
testigo contra los suyos.
Tú, oh Mohamed,
eres encargado de
testimoniar contra
los árabes”.
Hassan Ibnthabi, en un poema que compuso cuando murió el profeta, le
aplicó el título de Mazdhi. La Carta de Fátima corrobora su carácter
mesiánico: “Él manifestó la perfección de Moisés, el esplendor de Jesús y la
paciencia de Job”.
El teólogo medieval Aby Abdyullah
explicó: “El Mazdhi ejecutará aquello
que Mohamed ha ejecutado, y
demolerá cualquier cosa que haya
sido antes de él”.

Sadiq, hijo de Mohamed, explicó: “El


conocimiento consiste en 27 letras.
Todo lo que han revelado los profetas
son dos de esas letras. Ningún
hombre, hasta ahora, ha conocido
más que esas dos letras. Pero, cuando
El Imam
Mohamed predicó que el profeta vuelve con sus apóstoles: Corán 7.33.
“Hijos de Adán, surgirán entre vosotros los apóstoles, quienes os
manifestarán mis enseñanzas”.
En cumplimiento con esta promesa, según los chiitas, Mohamed fue
sucedido por 12 Imames o guardianes del Islam, quienes rigieron al pueblo
durante 250 años. Creen que en ellos encarnaron los 12 apóstoles de
Jesús. Cada uno tuvo una misión específica que cumplir en la tierra.
El último de los Imames, llamado Muhammad, pero apodado Mahdi
Ayatollah, el mesías de la prueba de dios, asumió en el año 260 de la
Héjira u 872 después de Cristo, con 5 años de edad. Inmediatamente
después entró junto con algunos de sus ayudantes a unas cavernas
misteriosas ubicadas en la zona de Sumama-Raa, Arabia, y no se sabe a
dónde fue.

Afirman las tradiciones que todavía vive en dos ciudades subterráneas


llamadas Jabulcá y Jabulsá, cuya ubicación se desconoce. Durante un siglo,
el Imam 12 se comunicó con el pueblo a través de una sucesión de 4 Bab,
Ante las súplicas de los
creyentes, quienes temían que
cesara todo contacto con Allah,
Abul Hassam explicó que Dios
tenía otros planes, pues era
preciso que pasara un milenio,
llamado “la Gran Ocultación”,
durante el cual los
musulmanes tenían que
purificarse por sus propios
medios.

Después, de nuevo se
manifestaría el Imam 12 como
próximo Mazdhi y renovaría el
mensaje de Mohamed.
Los chiítas esperan el regreso del último Imam con la misma
expectación con que los cristianos esperan la vuelta de Jesús.
Consideran que ya ha nacido y está escondido en alguna parte,
esperando la orden divina para cumplir con la tarea de reformar el
mundo. Los sumnitas, en cambio, niegan que el Imam esté vivo. Afirman
que está a punto de nacer y será un hombre común sobre el cual
descenderá el Espíritu Santo.
En el libro Avalim afirma que, por predicar una nueva ley, los líderes
islámicos perseguirán al Mazdhi: “Nadie entenderá su llamado, la mayoría
de sus enemigos serán sacerdotes, quienes protestarán diciendo: Esto es
contrario a lo que nos fue permitido por los Imames de la fe”. Tras 7 años
de predicación, lo matarán, tras lo cual, resucitará y ascenderá al cielo.
A diferencia de lo que ocurre entre los cristianos, las dos grandes sectas
islámicas, Chiismo y Sunismo, no se niegan mutuamente.
El Islam en la actualidad
 En la actualidad, los musulmanes suman la quinta parte de la humanidad.
Junto con el judaísmo y el cristianismo, conforman el grupo de las
religiones bíblicas. Es la más reciente de las religiones internacionales, y
tal vez por eso, la más dinámica. Después de desplazar el cristianismo en
el Oriente de África, amemaza al budismo y al hinduismo en Asia. Al
mismo tiempo, cierra un anillo fundamentalista en torno
al Mediterráneo, y se
extiende en América.
Se calcula que los
musulmanes serán el
grupo religioso
predominante
hacia mediados de
este siglo.
La mística islámica: los sufis
El sufismo se propone como la realización de la Unicidad Divina.
No se basa en textos escritos, sino en la experiencia mística de la deidad.
Es un camino de Conocimiento experimental, donde los estados del alma
deben ser saboreados para conocer a Dios en todas sus manifestaciones:
en el universo, en las criaturas, en los seres humanos y en la propia alma.
Shaij Nazim al-Qubrusi:
“El sufismo es otorgar a cada cosa su realidad, o vestirse con las más
nobles características”.
El sufismo hace énfasis en el
ascetismo y las técnicas para
provocar el éxtasis, en particular, la
danza.
Religiones derivadas del Islam: los Drusos
 En el año 1014 después de Cristo, el Califa de Bagdad afirmó que él era
el Imam prometido. Adoptó el nombre de Hamsa, versión sánscrita del
Ave Fénix, que representa los retornos cíclicos, y dijo que él había sido
enviado por Allah para cumplir la revelación. Así surgió la primera gran
religión en desgajarse del Islam,
cuyos adeptos son
conocidos como
Drusos.
El dogma central de este profeta es la absoluta unidad de Dios, quien es
incomprensible, aunque se manifiesta en forma humana.
Por lo tanto, Eblis o Satán no es un ser aparte, sino un aspecto de Dios
cuyo propósito es tentar la fe del ser humano.
Los drusos creen que el Universo es un ser consciente, y que llamamos
Dios a su mente. Existimos en la mente de Dios.

Creen en la reencarnación, asegurando que su maestro es Juan el Bautista.


Aceptan a Zoroastro, quien consideran es un precursos de Mohamed, así
como a Buda, al que llaman Futak Baba o “padre Fu”.

Consideran que su maestro fue el 9no del linaje mesiánico, y esperan una
décima encarnación, llamada Hakem, el “médico”, quien aparecerá un
milenio después de Hamsa.

Una característica de la religión drusa es su hermetismo, lo cual les hace


pasar inadvertidos.

Se calcula que existen en la actualidad entre 10 y 15 millones de fieles,


pero generalmente se disfrazan de cristianos o musulmanes ortodoxos.
La Fe Baha’i
La segunda gran fe desarrollada del Islam, es la Baha’i.
En 1844, un joven persa cambió su nombre por el de Bab, “puerta”, y
declaró que él era el profeta anunciador.

Formó una revolución contra


los líderes islámicos que fue
cruelmente reprimida.
Uno de sus discípulos declaró en
1861 que él era el mesías
prometido, y adoptó el nombre de
Baha’ullah, mensajero divino.

Fue encarcelado, pasando sus


últimos 40 años de vida en prisión.

Allí escribió el nuevo canon divino,


compuesto por una serie de libros
de poemas y leyes de gran calidad
literaria.

En la actualidad, sus seguidores


forman un pueblo de 18 millones de
personas.
El dogma central de la fe Bahai es “la revelación progresiva”:
el mensaje divino se revela gradualmente, según las circunstancias
sociales.
Ha habido 8 mesías anteriores y Bahaullah es el noveno.
Para ellos, Allah no es un ser personal, sino un estado de conciencia.
La divinidad es la realización del potencial humano.
Los bahais predican además que todas las religiones son hermanas,
e incluyen al linaje avatárico a Quetzalcoatl.