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LA FUNDACION DE SAN BUENAVENTURA

La identidad de una región pasa necesariamente por periplos y


experiencias variadas, se teje y da forma con el inexorable paso del
tiempo, de esta forma la villa criolla de San Buenaventura, la que
nació en la llanura agreste de la antigua Coahuila, la novo
extremeña, la de los llanos amurallados por sierras cubiertas de sol,
se ha forjado en estos espacios señeros, en los que la ha
caracterizado su identidad con herencia de más de dos siglos y
medio de historia.

Al presentar datos eminentemente históricos documentados a partir


de archivos, las crónicas sobre acontecimientos ocurridos y por qué
no, leyendas y personajes populares que colorearon la vida
cotidiana de nuestra comunidad.

Trataré de presentarles los orígenes y antecedentes de la


municipalidad sucesos que lo llevaron a convertirse en municipio y
como se abrió pasó en la hostilidad del desierto.
Después de allanar muchas contrariedades y tener varios asientos
y fundas vino a quedar aquí en el propio lugar donde fue fundada
porque su primer asiento fue en el valle de C. Ciénegas.

En vísperas de la conquista española había una población de


etnias. Todas estas tribus y las que quedaron al norte de lo
conquistado por los españoles las designaban en colectivo con el
nombre común de chichimecas, pudiéndose dividir según la
filología de sus idiomas en tres grandes familias: Los comanches,
apaches, y coahuitlas. Las tribus al norte hablaban en toboso y el
lipan que con ligerísimas variantes bien se les puede considerar
como similares. Los Tobosos se extendían hasta el Bolsón de
Mapimi, haciendo correrías y cometiendo depravaciones hasta
Chihuahua, Durango y Nuevo León.

Una de las tribus más guerreras y belicosas que por muchos


años tuvo en constante alarma a las poblaciones que aquí se
tomaron, eran de la familia de los Apaches, pues se identificaban
con sus costumbres e instintos en invasiones a puntos diversos
de Coahuila. Los tobosos le preparaban las entradas a los
apaches ellos también eran de la familia de los Coyomes y
Cabezas.
Sentaban y dejaban las misiones por las guerras entre los mismos
indios Contotores y Cabezas, quienes al verse rendidos tomaban
como refugio las habitaciones de los misioneros, quienes exponían
sus vidas.

El sacerdote y el soldado fueron dos grandes factores del sistema


de conquista adoptado por Carlos V, para fundar las colonias del
Nuevo Mundo, los misioneros eran verdaderos ministros de Cristo,
que descalzos y sin más vestido que un tosco sayal, ni más armas
que un breviario y un crucifijo, cruzaban inmensos desiertos con el
único fin de iluminar con la luz revelada a traer la vida civil y colectiva
a las innumerables tribus errantes que merodeaban sin tener
residencia fija de una otro extremo de este vasto territorio.

Zaldueldo y Larios, fueron dos grandes apóstoles, que por su vida y


paternal conducta para con los indios que ocuparon este territorio.

“Hubo un tiempo antes de la historia, antes de que se


extinguieran los que aquí Vivian, que los hombres eran como
niños, y eran todos del color de la tierra, y en el nombre de Dios,
un día se acabo el paraíso, y los otros hombres de tez blanca
plantaron en la tierra cruces e higueras, expulsaron del paraíso
a los hombres de barro….les sacaron los ojos les cortaron la
lengua”…

ACTA.
Fue en la Villa de Santiago de la Monclova, del 11 al 15 de mayo
de 1748 como la las 10 del día se promulgó con el mayor concurso
de vecinos, el mandamiento que antecede a Son de Caja. Para que
llegue a sus noticias y ninguno alegue ignorancia se promulgo
después de la misa mayor con el mayor concurso del vecindario y
fijando él la forma que se previene, mandó publicar a efecto de
poblar las tierras de San Buenaventura, en el Valle de Los
Nadadores, distante de la capital como a siete leguas, poco más o
menos, vinieron y se presentaron los vecinos que se expresan con
las circunstancias que le asignaron y se alistaron en la forma y
manera siguiente.

El 24 de mayo se dan a conocer los nombres de las 36 familias


admitidas y convenidas en poblar la nueva Comunidad de San
Buenaventura, para iniciar a practicar el repartimiento de tierras.1.-
Manuel Flores Valdés. 2.- Joseph Placido Flores. 3.- Juan Ignacio
Castilla 4.-Manuel Andrés del Moral 5.- Sra. Xaviera Ramón, 6.-
Fernando Tijerina, 7.- Bernardo Cepeda, 8.- José Conti 9.- Joseph
García 10.- Pedro Ramón 11.- Joseph García 12.- Pedro de Hoyos,
13.- Sra. María Guadalupe Flores, 14.- José Tijerina, 15.-Jose de
Humada y Bernal 16.- Juan Antonio de la Cerda 17.- Sra. María
Guadalupe Quintana 18.- Cristóbal Menchaca, 19.- Francisco
Xavier Maldonado, 20.- Manuel de Hoyos, 21.- Sra. Isabel
Menchaca, 22.- Miguel de Hoyos, 23.- Cristóbal García, 24.-Onofre
Guerrero, 25.- Alejandro Falcón, 26.- Pablo González, 27.- Manuel
Maldonado, 28.- Joseph Falcón, 29.- Sra. Leonor Menchaca, 30.-
Manuel Rodríguez 31.- Juan Antonio García.

Quienes gracias a su arduo trabajo y constancia éstas familias


formaron la villa en este lugar. Años más tarde aparece con el
nombre oficial el del San Buenaventura de Nuestra Señora de
Guadalupe de Horcasitas.
En dicha conformidad pase con dichos pobladores al
reconocimiento de sus tierras., sus linderos y saca de agua que
divide estas tierras con las de los indios de Nadadores. Y habiendo
hallado con especial… mandé delinear la plaza y en ella hice medir
ciento veinte varas y señalé para la iglesia y en su frente las
Casas de Ayuntamiento repartiendo los otros dos costados en
solares entre los más beneméritos vecinos . Lo firmé y asenté por
diligencia y firmé más testigos. Doy fe. Pedro de Rábago y Terán.
José Castilla y Terán.

Mientras tanto, los habitantes ya establecidos dieron principio a


la construcción de viviendas, sus casitas eran bajitas hechas de
adobe, todas seguidas unas de otras, tenían su respectiva puerta
para el lado de la calle, es decir no estaban comunicadas entre si,
pero si compartían el enorme patio donde tenían animales
domésticos. Las demás eran caseríos dispersos y así se
mantuvieron por mucho tiempo y fueron definiendo el lugar que
ocuparía su casa y la división de calles y lotes; algunas
edificaciones tenían la particularidad de tener pequeñas ventanitas
en la parte superior de los muros que aparte de ventilación servían
como defensa contra los ataques de los indios que en algunas
ocasiones sucedían por ella y podían espiar y hasta disparar un
arma; ya con el paso de los años y ya como municipio por esas
ventanas pudieron ver la plena revolución y las diferentes tropas
que pasaban, en algunas ocasiones me contaron que ponían una
mesa pegada a la pared y sobre esta silla y encima de ella se subía
una persona y así podía
observar por la ventana. “Ventanitas silenciosas que miran
siempre a un mundo ajeno. Luz de lámparas de aceite,
luciérnagas en el alma de la noche, techitos bajitos donde
caben los sueños de hombres recios y mujeres dulces”.

Los primeros tiempos no fueron del todo fáciles ya que se


subsistía precariamente sin ningún apoyo que pudiera dar empuje a
la naciente población que pareciera que estancada no terminaba de
crecer al mismo tiempo aquellas ganas de empuje de los primeros
pobladores estaban decayendo entre la gente del lugar ya que sus
pocos habitantes enfrentaban grandes calamidades, hambres,
sequias, y por si fuera poco ataques de los indios que se hacían mas
constantes saqueaban lo poco que tenían porque los indios asolaban
la región pero en medio de tanta adversidad siempre existió la fe y
los valore de esta mujeres y hombres que estoy segura que vieron
un rayo de esperanza cuando en el año de 1803 tuvieron la
fundación de la iglesia católica, por las autoridades eclesiásticas
trajeron de Nadadores.
“No solo con piedras construye Dios sus templos, las voces
de la tierra, los cantos de los ángeles, por las torres se van
las oraciones, las torres vuelan en las noches de luna, por los
ventanales llega el espíritu sato en forma de paloma”.

Así en 1803 quedo terminada la iglesia parroquial. Siendo el


primer bautizo que se hizo en ella el de María Josefa Minchaca,
hija legítima de Don Andrés Minchaca y de María Encarnación
Falcón, se bautizo el 12 de mayo de 1803.

El primer casamiento el de don José Tomás Sánchez con doña


María Antonia Maldonado el 30 de junio del año indicado.

El 4 de octubre de ese mismo año se erigió canónicamente en


la parroquia con la jurisdicción que antes tenía en Nadadores. Su
Primer párroco fue Don José María Galindo.

El 12 de octubre de 1808 Practicó visita pastoral el Sr Obispo


de Linares, Don Primo Feliciano Marín de Porra, que confirmó
muchos párvulos y predicó varias veces. “Los misterios del
principio de los tiempos, su voluntad crea los sueños de los
hombres, vuelan las torres como palomas en la noches de
luna”.
En el pueblo se conocen hechos históricos y cotidianos, todo ello
gracias a su gente, sin importar edad y posición política desde clase
social o condición de credo, los habitantes que han dado vida a
nuestro pueblo.

INDEPENDENCIA.
En la Villa de San Buenaventura a los 8 días del mes de Julio de
1821, reunido el ayuntamiento de esta villa a fin de que jure la
independencia de este medio mexicano. Por orden expresada en el
acta del día de ayer, se dio principio pasando al ayuntamiento y
ciudadanos a la parroquia donde ya estaba el cura y uno de sus
tenientes con un altar en la puerta del templo en la cual estaba
colocado un Santo Cristo y un libro de los Santos Evangelios el
Señor Cura tomo el juramento correspondiente con solemnizar un
Te Deum, repique de campanas, descargas de fusiles y otras
demostraciones de regocijo de todos los ciudadanos de las casas
consistoriales. En la tarde de ese mismo día se volvió a reunir el
ayuntamiento y colocaron un tablado que estaba preparado a la
izquierda de la casa consistoriales donde estaba todo el pueblo
reunido se leyó en voz alta la orden del jefe político y el plan del
señor Jefe Primero Don Agustín de Iturbide, en seguida el alcalde
tomo al pueblo del mismo juramento que el ya tenía otorgado en la
forma siguiente.
¿Jurais y prometeis hacer la independencia de este imperio
guardando para ello la paz y unión de americanos y europeos?
SI JURAMOS

¿Jurais obediencia a Fernando VII si adopta la constitución


que haya de hacerse en las cortes de esta América
Septentrional? Si Juramos!!

Luego del acto concluido se solemnizo en los mismos


términos que en la mañana de ese mismo día observándose en
todos los habitantes de esta villa sin excepción de sexo ni edad
una alegría general que mantuvo el pueblo hasta las 5:00 de la
mañana del día siguiente.

1822.- DON ANTONIO RIVAS


El 27 de mayo de 1822 se presento ante el ayuntamiento Don
Antonio Riojas en representación de de su padre político Don
Antonio Rivas, manifestando que se encontraba enfermo de
gravedad y renunciaba al cargo de fondos de la compañía cargo
que desempeñaba.
Como se puede deducir lo antes dicho el viejo capitán Don
Antonio se encontraba a las puertas del sepulcro. Su casa morada
quedaba en la parte norte de la cuadra que está ubicada la actual
presidencia municipal corre la versión que desde aquellos buenos
tiempos que tanto en esa casa como la que se llamo Rancho Viejo
cerca de la Congregación de Santa Gertrudis, el capitán Rivas de
acuerdo con el traidor Elizondo de quien era amigo intimo y
compadre de todas sus confianzas, una gruesa suma de
numerario y barras de plata conducidas secretamente desde
Bajan en sus atajos de mulas. Muerto Elizondo de manera trágica
como ha referido Rivas debió de haber quedado único dueño de
ese cuantioso tesoro que ni él ni sus hijos pudieron lograr debido a
la violenta muerte en que sucumbió y que no le dio ni siquiera
lugar, para indicar a su familia el lugar donde imprudentemente
había sepultado tan cuantiosa riqueza, lo que sí se sabe de cierto
es que en vida construyo a sus expensas la capilla de San José y
que la doto de ornamento espléndidamente. Compró una imagen
de talla de su santo devoto que dono a la referida capilla y dio 8
barras de plata para que se hicieran 6 grandes candelabros, un
hermoso frontal, 2 atriles para epístola evangélica el chapeado de
seis gradas, una cruz mediana, dos ciriales y cruz alba, un
incensario, dos vinagreras, todo esto de pura plata, como consta
en el inventario de donación. Y recibo otorgado por el cura párroco
Don José María Galindo de fecha 2 de Agosto de 1820. Además el
señor Rivas ordenaba en su testamento que si faltaba plata para
la fabricación de los parámetros donados a su capilla indicaría a
su esposa de donde había de tomarse lo que restara que dejaba
300 pesos para cada una de las mandas y un día de agua de la
hacienda de Santa Gertrudis para que tuviera la atención de tres
misas cada año.
A su muerte se le hicieron grandes honras fúnebres, fue sepultado
en la capilla de San José a un lado del altar.

El KIOSCO.
“En el alma eterna de la aldea habita un carrusel de tablas.
Tiene la plaza un corazón de tablas, tiene la plaza una
escalera al sueño, tiene la plaza un faro y una estrella”.

En el centro de esta plaza hay un hermoso y bien construido


kiosco, cuya primera piedra coloco el presidente de la junta de
mejoras materiales en el año de 1892. Don Julio Zertuche y
después fue terminado por los presidentes municipales Don
Epigmenio Cadena y Don Mariano de la Fuente que lo inauguró;
las calles laterales de la propia plaza son amplias y bien
enlozadas, tienen bancas de fierro y postes para alumbrado
publico para las noches de serenata.
LA ALAMEDA.
Otro paseo digno de mencionarse es la Alameda, gran parque
formado por el Gobernador Cordero, fue plantada en el año de
1887. “Eran arboles de otra primavera, para alargarse cortaron
sus flores, se iluminaron con relámpagos y se talaron
suavemente, poco a poco”.

A los primeros pobladores

“Hay historias que principian y terminan en el mismo lugar y en


el silencio de la Ermita.
Nadie se dio cuenta cuando llegaron, eran cupidos, eran
pastores, eran guardianes, acarreaban el agua, llenaban las
calles de ruidos y de risas. Nadie se dio cuenta cuando se
marcharon, fueron angeles viejos que por aquí pasaron”.

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