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Anselmo de Canterbury

PROSLOGION
“La fe buscando apoyarse en la razón”
Anselmo de Canterbury (1033-1109)
Desea alcanzar la más profunda comprensión intelectual de Dios.

Dios es el punto de partida y el supuesto fundamental en el que descansa todo el pensamiento


de Anselmo.

La fe de la que parte Anselmo no es una fe ociosa y pasiva, sino estudiosa y activa.


Una fe que busca comprender
“Las pruebas de la existencia de Dios” -> Medios por los cuales se adquiere un entendimiento
filosófico sobre aquello que antes se creía sólo por testimonio.

Parece que la fe fuera epistemológicamente inferior al entendimiento. Sin embargo, la fe para


Anselmo es un estado volitivo más que un estado epistémico.

Creer es amar, se trata de comprender mejor aquello que se ama.


Comprender lo que se cree
“No intento, Señor, penetrar tu profundidad, porque de ninguna manera puedo comparar con
ella mi inteligencia; pero deseo comprender tu verdad, aunque sea imperfectamente, esa verdad
que mi corazón cree y ama. Porque no busco comprender para creer, sino que creo para llegar a
comprender. Creo, en efecto, porque, si no creyere, no llegaría a comprender.” (Capítulo I,
Proslogion)

Como lo es para Agustín, para Anselmo no se trata de reemplazar la fe, sino de comprender lo
que se cree.
Solo creer para entender
San Agustín que creía para entender y entendía para creer
Anselmo, sólo cree para entender
La filosofía, el razonar, sólo surge en función de la fe.

La intención de Anselmo es comprender lo que cree e iluminar a los demás en este complicado
proceso de intelección de la fe.
Mostrar cómo las verdades de la fe pueden ser comprendidas de manera racional.
Sin la fe no se puede entender nada; pero la fe, por sí sólo, no es suficiente, requiere una
investigación por parte de la razón.
Destinatario de las prueba de Dios
Aunque parecieran estar dirigidas al creyente, son lo suficientemente fuertes para convencer al
no creyente:
“Se trata, por consiguiente, de saber si tal Ser existe, porque el insensato ha dicho en su corazón:
No hay Dios.” (Capítulo II, Proslogion)

“Gracias, pues, te sean dadas, ¡oh Señor! Porque lo que he creído al principio por el don que me
has hecho, lo comprendo ahora por la luz con que me iluminas, y aun cuando no quisiera creer
que existes, no podría concebirlo.” (Capítulo IV, Proslogion)
Argumento ‘ontológico’
Demostrar la existencia de Dios a partir de la misma definición de Dios.
Si bien, los juicios existenciales no se siguen de premisas conceptuales.
Excepción: juicios existenciales negativos
◦ Ej. La inexistencia del circulo cuadrado

Pretende establecer la existencia real (no conceptual) de una entidad a partir de premisas
conceptuales.
Argumento ‘ontológico’ (Capítulo II)
1) Por definición, Dios es un ser “mayor de lo cual nada se puede pensar” (esto es, el ser más
perfecto que se puede imaginar o pensar).
2) Dios existe como una idea en la mente.
3) Un ser que existe como una idea en la mente y en la realidad es “mayor” que un ser que existe
sólo en la mente.
4) Por lo tanto, si Dios existe sólo como una idea en la mente, entonces podemos imaginar un ser
aún mayor que Dios (esto es, un ser más perfecto que existe también en la realidad).
5) Pero no podemos imaginar algo que sea mayor que Dios (sería una contradicción suponer que
podemos imaginar un ser mayor que aquel “por encima de cual no se puede imaginar nada
mayor.”
6) Por lo tanto, Dios existe.
La perfección de la existencia
Afirma que la “existencia” es una perfección (esto es, una propiedad que hace que algo sea más
perfecto que otro que no la tiene)

“Pues, si una mente pudiera pensar algo mejor que tú, la criatura se elevaría por encima del
Creador, y juzgaría del Creador, lo cual sería totalmente absurdo. Y en verdad, excepto tú
únicamente, todo lo otro puede ser pensado como inexistente. Sólo tú, lo más verdadero de
todo, tienes por tanto el ser máximo por encima de todo; ya que todo lo otro no es tan
verdaderamente, y por eso mismo posee menos ser.” (Capítulo III, Proslogion)
Un “conocimiento perfecto”

El argumento funciona sólo con propiedades que tienen un máximo intrínseco.

Anselmo sostiene que el ser que define como Dios implica el ser cuya esencia carece de límites,
el ser absoluto y total, el ser infinito que supera todas las posibles perfecciones del ser.
Argumento ‘ontológico’(Capítulo III)
1) Por definición, Dios es un ser “mayor de lo cual nada se puede pensar.”
2) Un ser que necesariamente existe en la realidad es mayor que un ser que no existe
necesariamente.
3) Por lo tanto, por definición, si Dios existe como una idea en la mente pero no existe
necesariamente en la realidad, entonces podemos imaginar un ser mayor que Dios.
4) Pero, no podemos imaginar algo mayor que Dios.
5) Por lo tanto, si Dios existe en la mente como una idea, entonces Dios existe necesariamente en la
realidad.
6) Dios existe en la mente como una idea.
7) Por lo tanto, Dios existe necesariamente en la realidad.
Existencia necesaria

Se basa en la afirmación de que una existencia necesaria es una perfección.

Un ser cuya no-existencia es lógicamente imposible es “mayor” que un ser cuya no-existencia es
lógicamente posible.
Petición de principio
La expresión “algo mayor que lo cual nada se puede pensar” aplicada a Dios es entendida como
la afirmación de que Dios es un ser necesario, es decir, un ser que necesariamente existe.

Sólo así se puede reducir al absurdo la posición del ateo que niega la existencia de Dios. Un ser
que existe necesariamente no podría pensarse como no existente, porque por pensarlo hay que
pensarlo como existente.

Anselmo intenta demostrar la existencia de Dios poniendo de relieve la contradicción lógica en


la que se incurre al suponer que un ser cuya existencia es necesaria no existe.
La prueba supone la concepción de Dios como ser necesario
¿Afirmación de la existencia de Dios?
En Anselmo no se ventila tanto la afirmación de la existencia de Dios, sino más bien la prueba de
que es imposible negarla si no se quiere llegar al absurdo

Quien sostenga que el hombre sólo alcanza lo inteligible a partir de lo sensible (quien sólo
reconoce como único punto de partida del conocimiento humano los datos de la experiencia; en
suma, quien sea aristotélico en su teoría del conocimiento) negará la validez del argumento,
porque la idea de Dios como ser necesario sólo se obtendrá a partir de la experiencia de los
distintos aspectos que ofrece el mundo limitado y finito.