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HISTORIA DE LOS PROFETAS

Presentado por:
Julián Gutiérrez
A lo largo de la historia humana la profecía ha tenido un lugar importante, y este fenómeno no pasa desapercibido en
nuestras creencias, de hecho son de mucha relevancia en el judaísmo, el cristianismo y para todas las religiones. La
profecía consiste en una enseñanza moral inspirada, la expresión de un mandato o juicio divino o una declaración de lo
que ha de venir.

Según el judaísmo y el cristianismo la fuente de toda la profecía verdadera es YHVH, él la transmite por medio de su
Espíritu Santo.

En la Biblia los libros proféticos constituyen uno de los bloques más importantes del Antiguo Testamento. Tanto para la
iglesia primitiva como hoy en día es de mucho interés. Los Profetas ejercieron un influjo decisivo en la religión israelí;
son libros interesantes, pero difíciles para el lector moderno, pues casi siempre estos se expresan en forma poética, de
oráculos o apocalípticos.

El mensaje del profeta hace referencia continua a las circunstancias históricas, políticas, económicas, culturales y
religiosas de su tiempo. El profeta no es un adivino, sino un hombre llamado por Dios para transmitir su palabra, para
orientar a sus contemporáneos e indicarles el camino recto. Su misión principal es Iluminar el presente con todos sus
problemas concretos: injusticias sociales, política interior y exterior, corrupción religiosa, desesperanza y escepticismo.
Los rasgos más llamativos de la personalidad profética son:

Un hombre inspirado por Dios, su único punto de apoyo, su fuerza y su debilidad es la Palabra de Dios.

El Profeta es un hombre público, su deber es transmitir la Palabra de Dios a los demás, en las calles, en las plazas
públicas, en los lugares donde el mensaje sea más requerido.

El profeta es un hombre amenazado, debe predicar el mensaje a costa de su vida, a nadie le gusta que le diga lo malo
que están haciendo y menos las personas de poder o con cargos importante.

La profecía es un carisma. El profeta debe reflejar que lo que dice viene de Dios. Es la gracia o don concedido por Dios
a algunos hombres en beneficio de la comunidad.
La prosperidad del Reino del Norte oculta una descomposición social. Se daban grandes injusticias: el pequeño
agricultor se hallaba a merced de los prestamistas y de las calamidades lo que lo exponía a la hipoteca, al
embargo y a tener que vivir como esclavo. La corrupción religiosa iba unida a esta descomposición: la religión no
conservaba su pureza; muchos santuarios eran abiertamente paganos o promovían la prostitución sagrada.
Los beneficios de Dios en el pasado (elección, liberación, alianza) no fomentaban la generosidad, sino la
seguridad y el complejo de superioridad.
Hay tres aspectos fundamentales en las que se mueve la profecía de estos hombres:
1. La problemática social: les duele la situación de los marginados sociales, la opresión de los
campesinos por parte de los terratenientes y de las autoridades de Jerusalén, la corrupción de los ricos.
Tanto el reino del Norte como el Sur habían pasado de una situación de gran pobreza a un auge
económico; pero este desarrollo de la agricultura y de la industria se consiguió a base de los más
pobres. La desigualdad adquiere proporciones alarmantes.
En el S.VII a.c, surgen los profetas que dejan su obra por escrito. Se les conoce como "profetas escritores".
A partir de Amós se conservó por escrito su mensaje debido a la honda impresión que causó en sus oyentes.
Esto debido a la novedad de su mensaje: los profetas anteriores a Amós eran reformistas. A partir de Amós, los
profetas creen que todo el sistema está podrido, por lo que la única solución es la catástrofe de la que emerja una
semilla santa: Is 6, 8-13. Es el profeta que conocemos mejor, porque este profeta no se limitó a transmitir la palabra
de Dios; también nos legó su palabra, sus dudas, inquietudes y temores: 20, 7-10; 14-18
Durante el reinado de Josías, predica a las tribus del Norte un mensaje de conversión, perdón y salvación: el
sufrimiento del pueblo se volverá alegría, retornarán los desterrados y habrá abundancia de bienes.
Durante el reinado de Joaquín ocurre lo inesperado: Nabucodonosor vence a los egipcios y Babilonia se
convierte en la gran potencia; Jeremías amenaza con una invasión de los babilonios en castigo por los
pecados de Judá. El pueblo no escucha y ocurre la primera deportacion en el 597.
De Amós al destierro
Problemáticas

Durante el reinado de Sedecías el profeta dirige una carta a los desterrados, advirtiéndoles contra los falsos profetas:
el exilio será largo, entonces no deben alentar falsas esperanzas sino llevar la vida lo más normal posible.
En el año 593 se celebra una coalición para unir fuerzas contra Babilonia. Jeremías se opone, convencido de que
Dios ha entregado el dominio del mundo a Babilonia y aconseja seguir pagando el tributo. Sedecías rechaza su
consejo, se rebela y provoca el asedio y posterior destrucción de Jerusalén.
Su mensaje se centra en hablar de la conversión, que para el abarca los aspectos cultuales, sociales, políticos, cambio
de mentalidad y de actitud.
Como en todos los profetas anteriores al destierro, la llamada a la conversión va unida en Jeremías al anuncio del
castigo en caso de que el pueblo no cambie.
Pero llegado el momento crucial, Jeremías abre paso a la esperanza: Dios no ha terminado con su pueblo,
cambiará su suerte; es así como su mensaje lleva a cabo su misión: arrancar y arrasar, edificar y plantar.
Amós: 760-750: Reino del Norte
Mensaje

La problemática religiosa: tiene dos vertientes:


1. El culto a los dioses extranjeros, especialmente a Baal: los israelitas al asentarse en Palestina y
dedicarse a la agricultura, no pensaban que Yahvé pudiese ayudarles en esta actividad. Por eso se
encomiendan a Baal, dios cananeo de la fecundidad y de las lluvias. Los profetas desean que el pueblo
adquiera un mayor conocimiento de Dios y se convierta.

2. La falsa idea de Dios fomentada por un culto vacío, una piedad sin raigambre, unas verdades de fe mal
interpretadas. se manipula a Dios, eliminando sus exigencias éticas, queriendo contentarlo con ofrendas,
sacrificios, peregrinaciones y rezos. El Dios de la justicia que no tolera la opresión, se convierte en un dios
como otro cualquiera, satisfecho con que el hombre le rinda culto y le ofrezca sus dones.
Su predicación abarca los reinados de Josías, Joaquín y Sedecías.
Acaz: Se desarrolla la guerra siroefraimita: Isaías se opone a las alianzas con Asiria; defiende una
política basada en la fe: creer en la presencia de Dios entre su pueblo;
Ezequías: en el 701 Asíria invade Judá y exige su rendición, pero Isaías anuncia en nombre de Dios la
salvación de Jerusalén; Isaías predica que Dios se ha ocmprometido con la ciudad y la dinastía de David,
pero este compromiso exige una respuesta y esta respuesta es la fe, fe que se manifiesta en permanecer
tranquilos y atentos, huyendo de la búsqueda de seguridades humanas o la firma de tratados. Para el, lo
contrario de la fe es el temor.
Contexto
La problemática política: La política imperialista de Asiria, transforma el antiguo Oriente en un campo
de batalla, donde se intenta imponer su hegemonía sobre pueblos pequeños y tribus dispersas, a la que
sólo Egipto podía hacerle contraparte.
Aparecen entonces dos partidos: los que estaban a favor de una alianza con Asiria y los que estaban a
favor de una alianza con Egipto. La mayoría de los profetas defendían la neutralidad.
Primer Isaías: 740-701
Nació en Jerusalén, por lo que crece en medio de unas tradiciones religiosas que condicionaran su
mensaje: la elección divina de Jerusalén y de la dinastía davídica. Su actividad profética abarca los
reinados de Yotán, Acaz y Ezequías; Durante estos tres reinados se vivieron situaciones diferentes:
Yotán: es una época de prosperidad económica y de independencia política; todo parece ir bien, pero
Isaías detecta una situación muy distinta.
Le preocupa la situación social y religiosa: injusticias, arbitrariedades de los jueces, corrupción de las
autoridades, codicia, opresión de los gobernantes... y todos ellos pretenden enmascarar sus actos con una
falsa piedad y abundantes prácticas religiosas: 1,10 -20 Amós anuncia un castigo para este pueblo, por una
serie de pecados concretos, entre los que sobresalen cuatro: el lujo, la injusticia, el falso culto a Dios y la
falsa seguridad religiosa. 3, 12-15: 8. 4-8; Pero también anuncia que es posible salvarse: luchar por una
sociedad más justa es la única manera de escapar del castigo: 5, 4-6; 14-15 Sin embargo, el pueblo no
escuchó este consejo y el castigo se hizo inevitable.
Pero para los redactores del libro, la última palabra de Dios era de perdón y salvación para el pueblo de
Israel: 9, 14-15
Antes de la muerte de Josías, el pueblo está lleno de optimismo, causado por la independencia con
respecto a Asiria, la prosperidad económica y la reforma religiosa. Pero luego de la muerte de Josías sigue
un periodo de rápida decadencia: Judá será dominado primero por Egipto y luego por Babilonia: Las
tensiones internas y las luchas de partidos están acompañadas de injusticias sociales y corrupción
religiosa. El pueblo camina hacia su fin En el año 586 cae Jerusalén y el reino de Judá desaparece de la
historia.
MOMENTOS EN LA COMPOSICIÓN DE LOS LIBROS PROFÉTICOS

A grandes rasgos podemos distinguir tres momentos en la composición de los libros proféticos:

 Un primer momento de predicación viva del profeta y que se trasmite por tradición oral por sus discípulos que a
veces ponían por escrito sus palabras en forma de piezas sueltas en los casos de Isaías, Jeremías y Ezequiel parece
que fueron los mismos profetas quienes pusieron pro escrito sino todo si muchas colecciones.

 En un segundo momento las piezas sueltas se fueron agrupando en colecciones, según el criterio de afinidad de
temas o asonancias verbales.

 Finalmente, los redactores últimos (generalmente se movían en los círculos de los discípulos del profeta)
trasformaron estas colecciones en libros, añadiendo, adaptando y disponiendo el material según un plan aunque en
todo momento se mantienen fiel al maestro y esta fase también cae bajo el influjo del carisma de la inspiración.
HISTORIA DE ISRAEL Y PROFETISMO

El profetismo está unido íntimamente a la historia de Israel. Veamos lo con más detalle:

 El primer profetismo de Israel fue el nebísmo extático del tiempo de Samuel, que coincide con la crisis político-
religiosa que provocó el nacimiento de la monarquía, tuvo por misión proclamar la presencia del ruaj de Dios en
medio de su pueblo por medio de su testimonio. Además, estos grupos proféticos extáticos hacían frente con
energía a la fuerte corriente cananeizante que empieza a surgir, pues eran unos celosos yahvistas, al igual que
los Nazareos (Am 2,11) y los recabitas (Jer 35).
 El profetismo oracular o clásico acude en respuesta a la tentación de relajación sincretista que Israel sufre al
contacto con los santuarios paganos de Canaán. Además la figura del rey como mediador entre el pueblo y Dios
pedía un rol nuevo que pudiera pedir cuentas al rey y este era el profeta (cada rey tuvo sus profetas). A esto hay
que añadir los desequilibrios sociales y económicos que trajo consigo la sedentarización y el surgimiento de una
nueva clase social (los funcionarios del rey) económica y políticamente más fuerte que hicieron necesaria la
presencia de los profetas para mediar ante el rey de las injusticias que sufría el pueblo de Dios. Curiosamente los
profetas a partir del siglo VIII adquieren también una misión de lo que podríamos denominar “política exterior”,
pues sus predicciones también afectan a las potencias extranjeras que van desfilando por la historia general del
Medio Oriente Antiguo.
 Los profetas estaban dotados de una gran sensibilidad para percibir en los acontecimientos vulgares de la vida y de la
historia la voz de Dios y escrutar así los signos de los tiempos. Si partimos del hecho de que la revelación bíblica es
fundamentalmente histórica -es decir, Dios se revela a los hombres a través de sucesivas intervenciones en la historia
del pueblo elegido- se hace necesario que esas intervenciones no pasaran inadvertidas y para descubrir todo su
alcance teológico, Dios suscita a los profetas, hombres dotados de una clarividencia inspirada para descubrir la
acción divina en la historia y poner voz al mensaje trascendental de los acontecimientos. Porque no hace nada el
Señor sin revelar sus designios a sus siervos los profetas (Am 3,7)

 En segundo lugar, se observa cierta relación entre los profetas y el culto. Efectivamente, los profetas de después del
exilio sobre todo mantuvieron una estrecha relación con el culto (Ageo y Zacarías son promotores de la
reconstrucción del segundo templo y tanto el tema como es estilo de sus oráculos es típicamente cúltico). Y aunque
se ha señalado que en los profetas anteriores al exilio se advierte cierta condena, sin embargo estos no condenan el
culto en cuanto tal, sino porque había dejado de ser el culto querido por Dios
En tercer lugar, la singular vocación profética (y los falsos profetas). La esencia del verdadero profeta y en lo que se
diferenciaba de los falsos radicaba en que él sí había sido llamado por Dios, en la divinidad de su vocación. De ahí en
interés por dejar constancia de ese momento en su predicación. Otra diferencia era la distinta concepción que tenían de la
Alianza; los monarcas antiguos y los grandes santuarios solían tener consejeros e intérpretes de visiones y sueños que
solían denominarse profetas de corte o consejeros del templo respectivamente, los cuales solían decir al rey o al
sacerdote lo que querían oír y no trasmitían la palabra transformadora de Dios. Otros criterios para distinguir los falsos
de los verdaderos profetas son: los milagros, las profecías cumplidas, la vida del profeta y la ortodoxia de la doctrina.
CARÁCTER SOBRENATURAL DEL PROFETISMO ISRAELITA

Antiguo Testamento de la Biblia de Gutenberg.


El éxtasis profético es el éxtasis místico, que tiene como fin la perfecta unión con Dios. El carácter sobrenatural del
profetismo se prueba por las profecías concretas y precisas de acontecimientos humanamente imprevisibles y que se
cumplen llegado el momento. Por ejemplo: Amós y Oseas anunciaron en términos claros y precisos la caída del reino
del Norte y el destierro de sus habitantes en tiempos de Jeroboam II, un siglo antes de que ocurriera y en un momento
de florecimiento y consolidación del reino. Isaías predijo la caída de Asiria cuando ésta se encontraba en su máximo
apogeo (10,5); predijo también la ruina de Israel y Damasco (c.7); cuando Jerusalén parecía irremediablemente
perdida anunció su liberación (c. 37) que se verificó milagrosamente. Jeremías y Ezequiel anunciaron la vuelta del
destierro y la restauración de Israel cuando esto parecía imposible. En este sentido hay que añadir todas las profecías
mesiánicas y su cumplimiento en Cristo (el Siervo de Yahvé). Recordemos por último las palabras de 2 Pe 1,
21: ninguna profecía de la escritura es de privada interpretación, porque la profecía no ha sido proferida en los
tiempos pasados por humana voluntad, antes bien, movidos por el Espíritu Santo, hablaron los hombres de
Dios.
Modos de comunicación divina: la palabra divina es comunicada fundamentalmente de dos maneras: las visiones, que
pueden ser intelectuales, imaginarias (lo habitual) y sensoriales; estas a su vez pueden ser: visuales, táctiles y gustativas.
Y los sueños, que fue lo más frecuente al principio (periodo extático) y al final en el profetismo apocalíptico, no lo fue
durante el periodo clásico.
Medios de expresión profética: Los profetas sintieron la palabra divina sobre sí mismos on tanta fuerza que no podían dejar
de hablar: hablando el Señor ¿quién no profetizará? (Am 3,8); la palabra de Dios es como un fuego abrasador que
siento dentro de mis huesos que no puedo contener ni soportar (Jer 20,9). Pues bien, este mensaje era comunicado
con: palabras, gestos o acciones simbólicas y/o con la vida misma del profeta.
Géneros literarios proféticos: el género literario más común es el oráculo profético (mensajes que Dios les comunicaba
por propia iniciativa y con destino a toda la comunidad) que debemos distinguir del oráculo sacerdotal (respuestas que los
sacerdotes daban en nombre de Dios a las cuestiones que se les presentaban en los santuarios ayudándose del efod y las
suertes del urim y el tummin)
DIVISIÓN EN EL TIEMPO DE LOS PROFETAS

PROFETAS PREEXÍLICOS (s. VIII a.C.) Israel: Amós y Oseas Judá: Isaías I y
Miqueas
PROFETAS PREEXÍLICOS (s. VII a.C.) Judá: Jeremías, Sofonías, Habacuc,
Nahum, Abdías

PROFETAS EXÍLICOS (586-538 a.C.) Judá: Ezequiel Isaías II (Is 40-55)

PROFETAS POSTEXÍLICOS (s. V-II a.C.) Isaías III Zacarías y Ageo, Abdías,
Primera etapa del Exilio en Babilonia (el anti éxodo)
a. Los Caldeos.

De la historia de los Caldeos se conoce muy poco, Caldea es el nombre con que se conoció en la Antigüedad la región situada
en la media Mesopotamia, al establecerse en ella los caldeos. Posteriormente esta denominación se extendió a toda la región
de Babilonia, pero solo debe llamarse Caldea a la zona extrema sudoriental de la parte meridional de la cuenca del Éufrates y
el Tigris, próximo a los desiertos de Arabia Los caldeos fueron una tribu semítica de origen desconocido que se asentó en
Mesopotamia meridional en la parte anterior del I milenio a. C. Por su lengua se asume que están relacionados con los
arameos, aunque se asentaron más al sur que los arameos, quienes se habían asentado en Mesopotamia superior y Siria. No
obstante los caldeos "propiamente dichos" eran los sumir o turaníes que se impusieron a los otros dos elementos de la
población que eran los siguientes: Casitas y Acadios. Eran un pueblo aguerrido.

Los autores romanos llamaron caldeos a los astrólogos y a los matemáticos de Babilonia. En épocas modernas, los católicos
de Mesopotamia son llamados caldeos.
Con la muerte de Kandalanu (el nombre babilónico de Asurbanipal), en el año 626 a. C., rey de Asiria, el poder asirio
en Babilonia cesó prácticamente. Nabopolasar, un caldeo que había ascendido desde la posición de general del ejército
asirio, gobernó Babilonia como Shakkanak durante algunos años bajo la nominal dependencia de Nínive. Aunque
semitas, los caldeos pertenecían a una raza completamente distinta de la babilónica propiamente dicha, y eran
extranjeros en el Valle del Éufrates. Eran colonos de Arabia, que habían invadido Babilonia desde el sur. Su plaza fuerte
era el distrito conocido como País del Mar. Durante la supremacía asiria las fuerzas aliadas de Babilonia y Asiria les
habían puesto en jaque, pero, debido probablemente a las terribles atrocidades asirias en Babilonia, los ciudadanos
habían comenzado a pedir ayuda a sus antiguos enemigos, y el poder caldeo había comenzado a crecer rápidamente en
Babilonia hasta que, con Nabopolasar, asumió las riendas del gobierno, y así imperceptiblemente una raza extranjera se
impuso a los antiguos habitantes. La ciudad siguió siendo la misma, pero su nacionalidad cambió. Nabopolasar debe
haber sido un gobernante fuerte y benéfico, ocupado en reconstruir templos y excavar canales, como sus predecesores,
y aun así mantuvo su control sobre las provincias conquistadas.
Para Judá comenzaron sus primeras dificultades. Contra la solemne advertencia del profeta Jeremías, Joaquín rehusó pagar
el tributo, esto es, se rebeló contra Babilonia. Al principio Nabucodonosor II emprendió una pequeña guerra de guerrilla
contra Jerusalén; luego, en 597 a. C., despachó un considerable ejército, y tras un intervalo comenzó en persona el asedio.
Sin embargo Jeconías, hijo de Joaquín que, mozo de dieciocho años, había sucedido a su padre, se rindió; y Sedecías
sustituyó a Jeconías como rey vasallo de Judá.

Unos diez años después Nabucodonosor se encontró una vez más en Palestina. Un ejército babilonio empezó a cercar
Jerusalén en 587 a. C. Fueron incapaces de tomar la ciudad por asalto y pretendieron someterla por hambre. Pero el Faraón
Hofra entró en Palestina para ayudar a los sitiados. Los babilonios levantaron el asedio para expulsar a los egipcios; luego
volvieron a Jerusalén y continuaron el sitio con encarnizado rigor. En el 586 a. C., entraron en tropel a través de una brecha
en la muralla de Ezequías y tomaron la ciudad por asalto. Capturaron al fugitivo Sedecías y lo llevaron ante Nabucodonosor
en Ribla, donde sus hijos fueron muertos delante de él y cegaron sus ojos. La ciudad fue destruida y los tesoros del Templo
llevados a Babilonia. Una gran cantidad de su población fue deportada a algunos distritos de Babilonia, y sólo a un resto se
le permitió permanecer bajo las órdenes del gobernador judío Godolías.

Así pues el caldeo Nabucodonosor demostró ser un capaz gobernante militar, aunque como monarca de Babilonia,
siguiendo la costumbre de sus predecesores, se glorió no de sus artes de guerra, sino de paz. Su orgullo eran las vastas
operaciones de construcción que hicieron de Babilonia una ciudad (para aquellos días) inexpugnable, que adornó la ciudad
con palacios, y la famosa "vía procesionaria", y la Puerta de Ishtar, y que restauró y embelleció un gran número de templos
en diversas ciudades de Babilonia.
Segunda etapa del Exilio en Babilonia (inicio del nuevo éxodo)
a.- El entorno de los caldeos (medos, persas, egipcios, lidios).

En este espacio podríamos tomar en cuenta lo que llamaron la Conquista del Cercano Oriente, La zona del cercano oriente
estuvo permanentemente convulsionadas por invasiones de pueblos indoeuropeos superiores militarmente a los habitantes
locales. En esas tierras surgieron pequeños estados fenicios y se instalaron poco a poco otros pueblos que formaron sus
reinos independientes, como los arameos y los hebreos. La conquista de esta zona no se debió a su riqueza, sino a que era
un paso obligado para el comercio con el resto de Asia.

Primera Invasión Indoeuropea (2000 a.C.): Estuvo formada por diversos pueblos, entre ellos los heteos, arios, aqueos,
jonios y dorios. La característica principal de esta invasión fue el uso de caballos y carros de guerra.

- Los heteos se instalaron en Asia Menor. Llegaron a formar un imperio que se extendió hasta Siria y la Mesopotamia
Asiática.

- Los arios formaron el imperio mitanio al norte de la Mesopotamia, expulsando a los hicsos hacia Egipto y a los coseos a
Babilonia. Existen pocos datos acerca de ellos.
- Los tres principales imperios del área, Egipto, Mittani y Hatti, mantuvieron un equilibrio de fuerzas gracias a la
actividad diplomática y las alianzas políticas.

Segunda Invasión Indoeuropea (1200 a.C.): Estuvo formada por los medos, persas, dorios, frigios y lidios. La
principal característica de esta invasión fue el uso de armas de hierro.

- Los frigios y lidios invadieron el imperio heteo y se instalaron en Asia Menor.

- Los dorios desplazaron, en su avance, a los habitantes de Siria y Palestina hacia el mar, hasta ser detenidos por los
egipcios.

Asirios (800 a.C.): El territorio es tomado por los asirios, que lo anexan a su imperio.

Los medos eran una raza aria, por lo tanto, jafética, y debían descender de Madai, el hijo de Jafet. (Gé 10 2.)
Estaban relacionados con los persas en raza, lengua y religión.

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