Está en la página 1de 42

El “canon” cristiano

del
“Antiguo Testamento”

Lic. Claudia Mendoza /// 2019


¿Cómo se compuso la colección de obras
que forman nuestra “Biblia”?

¿Por qué estos libros y no otros?

¿Cuáles fueron los criterios de discernimiento


para aceptar un libro como sagrado?

¿En base a qué razones se descarta una obra


como “apócrifa”?
Con este tipo de preguntas

se plantea la tan compleja como

importante cuestión del

“canon” de las Escrituras


La palabra “canon”

es la transliteración del vocablo griego kanon

cuyo sentido primario era el de

“caña” [entendido como “medida”]


El término designaba

originariamente

una medida o

un instrumento de medición
Ur-Nammu, soberano de Ur

de fines del III Milenio a.C.

relató que su dios, al ordenarle

que le construyera un Templo

y al darle las instrucciones pertinentes,

le habría entregado una vara de medir y un rollo de cuerda para el trabajo


La misma idea aparece en el Libro del Apocalipsis

En un pasaje se indica que

a un ángel se le entrega

una “caña de medir”

y se le ordena “medir” el santuario,

el altar y a los que adoran en él


Planta de cálamo

“Luego me fue dada una caña de medir


(kálamos) parecida a una vara,
diciéndome:
«Levántate y mide el Santuario de Dios
y el altar
y a los que adoran en él”

(Apocalipsis 11,1)
Se entiende que el término griego “kanon”

derivaría a su vez de un término semítico

probablemente del sumerio “qanu”

un patrón o unidad de medida central

sobre todo relacionado con las proporciones armónicas

de las esculturas de “Gudea sedente”


PROPORCIONES IDEALES DEL CUERPO HUMANO Canon de Durero

CON VISTA A SU REPRODUCCIÓN

El canon también es un sistema de medidas

que cumple la regla de la justa relación

es decir que tomando una parte

se puede deducir el todo

y a la inversa, de la totalidad Canon de Vitruvio


según Leonardo da Vinci
se puede deducir una parte
No es de extrañar que el

sentido primario de “canon”

–en cuanto instrumento de medición–

derivara pronto

en diversas acepciones metafóricas


Por ejemplo, cuando se emplea “canon” para indicar una
“norma”, una “regla”, un “patrón”, un “modelo”
destinado a determinar, “regular”, “medir”
la calidad de ciertas actividades

Así, los filólogos alejandrinos


formularon un “canon de escritores”
en lengua griega
que debía servir de “norma”, de “modelo”
para aquellos que pretendían
formarse literariamente
Otro significado metafórico de “canon” pronto
desarrollado fue el de “lista”, “registro”, “catálogo”

Así, por ejemplo, se hablaba de


los “pínakes” de Calímaco Quintiliano llamó “canon”
a la lista de autores
(monumental catálogo crítico “clásicos” establecida por
de la literatura griega) los alejandrinos

o de las tablas astronómicas de Ptolomeo El Almagesto de


como “cánones” Tolomeo en una
edición del siglo XVI
Cuando se habla del “Canon de las Sagradas Escrituras”

se tienen en cuenta estos dos sentidos metafóricos:

 El sentido (activo)
de “norma”, “regla”, “modelo”

 El sentido (pasivo)
de “colección”, “catálogo”, “lista”
Desde esta perspectiva,

se dice que un libro es “canónico”…

…tanto por ser “norma” activa

de fe y de vida…

…como por pertenecer a la colección

de los libros “inspirados” que forman la Sagrada Escritura


Criterios de
“canonicidad”
Una aproximación
El establecimiento definitivo de un “canon”

de “libros sagrados”

–con exclusión de otros

no reconocidos como tales–

siempre es competencia

de una autoridad

religiosa legítima
Pero mucho antes de que

una autoridad legítima

sancione definitivamente

el “Canon de las

Escrituras Sagradas”
…existe un no menos determinante

proceso histórico…

–muy largo, muy complejo

y muy difícil de reconstruir–


…en el marco del cual

ciertos libros se fueron imponiendo

a la conciencia creyente…
…sea por su autoridad y prestigio

Sea por el reconocimiento

de su “origen divino”

Sea por su particular utilidad al momento

de explicar y/o plasmar la propia identidad de fe


¿Qué criterios se emplearon en el debate?

No es fácil de determinar,

dada la escasez de testimonios

Sin duda se ha tenido en cuenta la antigüedad

y la autoridad del (presunto) autor de la obra


Se reconoció

carácter «sagrado»

a aquellos libros

que podían acreditar

un origen mosaico o profético…


…y que se remontaban

a una época anterior

al momento en que la cadena

sucesora de los profetas

quedó definitivamente interrumpida…


…es decir, según se creía,

a la muerte del profeta Malaquías

en tiempos del rey persa Artajerjes


Además, se entiende que también
se tenía en consideración:
 Si el contenido concordaba
con la Ley de Moisés y no era herético
 Si había sido escrito anteriormente a la época de Esdras
 Si había sido escrito en Palestina
 Si había sido escrito
en lengua hebrea o aramea
Pero esto no significa
que todos
los grupos judíos
tuvieran
los mismos criterios
Veamos algunos testimonies de estas discusiones

“R. Yismael dice que en tres cosas

sigue la escuela de Shammai

la interpretación más indulgente,

mientras que la escuela de Hillel sigue la más severa…


…Según la enseñanza de la escuela de Shammai,

el libro de Qohélet no vuelve impuras las manos,

mientras que la escuela de Hillel

afirma que sí las vuelve…”

[Tratado “Eduyot” de la Mishnah 5,3]


“…R. Yosé afirma… que Qohélet

vuelve impuras las manos,

mientras que respecto al Cantar de los Cantares

está controvertido […]


R. Simeón ben Azay dice: …que Aquiba exclamó:

«¡Dios me libre! Que nadie en Israel ponga en discusión

que el Cantar de los Cantares

no vuelve impuras las manos …ya que el mundo entero

no es digno del día en que fue dado a Israel

el Cantar de los Cantares…


…todos los escritos son santos,

pero el Cantar de los Cantares

es santísimo…”»

[Tratado “Yadayim” de la Mishnah ,35]


En los debates rabínicos

de estas épocas

como es de esperarse

también se hace referencia

a los escritos cristianos


Por ejemplo, se lee en el tratado “Yadayim” de la Tosefta:

“Los evangelios y los libros de los minim

no manchan las manos.

Los libros de Ben Sirá y todos los libros escritos

de aquí en adelante no manchan las manos”


Y el tratado “Sabbat” de la Tosefta 13,5 dice

“Los evangelios y los libros de los minim

no deben ser salvados de un incendio,

sino que se les deja arder donde estén

con sus menciones del nombre divino […]


R. Tarfón dijo:

«¡Me quede yo sin hijos si, cayendo en mis manos,

no lo quemo con sus menciones del nombre divino!»


“[…] R. Yismael dijo:

«…del mismo modo que no se les salva del fuego,

tampoco se les salva del deterioro,

del agua ni de cualquier tipo de destrucción»”


No es de extrañar que la Iglesia
Cristiana naciente
no participara activamente
en estos debates

ni se considerara irresistiblemente
vinculada a las decisions tomadas
por el “judaísmo rabínico”
¿Qué libros recibió

como “canónicos”

la Iglesia Cristiana naciente

del pueblo judío?


Las comunidades cristianas se siguieron

manejando de acuerdo a su propia tradición

–¡la inspiración no acabó con Esdras!–

e incluyeron, con mayor o menor flexibilidad,

parte de los libros escritos o transmitidos en griego

que finalmente habrían de ser excluidos del canon hebreo


En el siglo XVI, las comunidades nacidas de la “Reforma”

se desvincularon de la Iglesia católica

y, pretendiendo “volver a los orígenes”,

adoptaron el canon judío breve

considerado “más auténtico y original”

De esto surge la diferencia

entre el canon “católico” y el canon “protestante”


La terminología es insatisfactoria y confusa
Puede ser presentada, muy simplificadamente, así:

CATÓLICOS IGLESIAS DE LA ASÍ LLAMADA


“REFORMA PROTESTANTE”

Protocanónicos Canónicos

Deuterocanónicos Apócrifos

Apócrifos Pseudoepígrafos