Está en la página 1de 6

UNO DE LOS

GRANDES
ACONTECIMIENTOS
FINALES
“Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la
voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te
mandé diciendo: No comerás de él; maldita
será la tierra por tu causa; con dolor comerás
de ella todos los días de tu vida.” (Génesis 3:17)
Desde ese momento la tierra ya no fue la
misma. Esa maldición que vino sobre la tierra a
causa de Adán sigue siendo evidente hasta
nuestros días, con áreas desérticas (Salmos
107:33), tierras de escasa o nula fertilidad y
productividad (Génesis 3:18), climas que
amenazan la vida humana y animal; todo esto
sumado a la avaricia del hombre (Proverbios
28:22) quien la continúa destruyendo para
enriquecerse monetariamente, lo cual
intensifica las catástrofes en el planeta.
Por eso, las Escrituras nos dicen que aun la creación misma fue
sujetada por Dios ha vanidad y corrupción (Romanos 8:19-21), y
que ésta gime por ser libertada por Dios de esta maldición:

“Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está


con dolores de parto hasta ahora;” (Romanos 8:22).
Toda la creación de Dios al igual que nosotros desea que Cristo
Jesús la transforme porque el pecado y la destrucción a nivel
mundial se tornan cada vez más fuertes y agobiantes (Romanos
8:23).
Aun los científicos están anunciando (Lucas 19:40) que el Planeta
Tierra es un ente vivo, y que éste cada vez más está
reaccionando a través de desastres naturales, como un gesto de
dolor, ante la destrucción que el hombre le produce.
La Tierra y lo que en ella habita está gimiendo y agonizando. No
obstante, las Sagradas Escrituras nos enseñan con más
profundidad que cualquier estudio científico cómo se producen
los Terremotos.