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 ¶ Proceso diagnóstico.

 ¶ Clasificación anatomopatológica.
 ¶ Tumores malignos.
 Carcinoma de células renales (CCR).
 Otros tumores renales malignos.
 ¶ Tumores benignos.
 Oncocitoma renal (adenoma oncocítico).
 Angiomiolipoma renal.

Peycelon M., Renard-Penna R., Rouprêt M. Tumeurs du rein. EMC (Elsevier Masson SAS, Paris), Traité de Médecine Akos, 5-0620, 2011.
INTRODUCCIÓN.
Los tumores renales engloban diversas entidades histológicas variadas, desde los quistes
totalmente benignos hasta los cánceres muy agresivos.
El C.A renal, con más de 5.000 casos nuevos al año, representa la 3ra neoplasia maligna
urológica por orden de frecuencia, tras los de próstata y vejiga.
Es dos veces más frecuente en varones, con un pico de frecuencia entre los 60 y 70 años.

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INTRODUCCIÓN.

Todo el proceso diagnóstico está condicionado por el hecho de que cualquier tumor
renal debe considerarse maligno hasta que se demuestre lo contrario, teniendo en
cuenta que sólo el 10% de los tumores sólidos renales son benignos.
El diagnóstico de certeza se establece en la mayoría de los casos mediante el estudio
anatomopatológico de la pieza de exéresis.

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Epidemiología
Aumento de la incidencia del cáncer renal desde hace 30 años relacionado con el
incremento de detecciones fortuitas, pero con reducción de la mortalidad.
• Factores de riesgo: obesidad, HTA, tabaquismo, insuficiencia renal.
• Detección selectiva reservada a los pacientes de riesgo.
• Tres tumores malignos (80% carcinomas de células claras, 10% papilares, 10% cromófobos) y
dos tumores benignos (AML y adenoma oncocítico)

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Proceso diagnóstico.

No existe un método de cribado sistemático mediante ecografía en la población general,


pero es indispensable en los pacientes que presentan enfermedad de Von Hippel-Lindau
(VHL), insuficiencia renal crónica (IRC) o trasplante renal.
Se orienta por los signos de alarma clínica, que se detallarán más adelante en función del
tipo de tumor, y en él las pruebas de imagen desempeñan un papel destacado y orientan
la estrategia terapéutica.

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Ecografía.

 La ecografía del aparato urinario es un método fiable, no agresivo, fácil de repetir y que
puede guiar algunas punciones;
 permite diferenciar las lesiones líquidas de las masas sólidas o quísticas atípicas, que
requieren una tomografía computarizada.

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Tomografía.
 Realizada sin y con contraste, se ha
convertido en la prueba de referencia para
la exploración renal, sustituyendo a la
urografía intravenosa.
 Detecta y caracteriza los tumores y también
permite efectuar el estudio de extensión y
de operabilidad; la tecnología
multidetectora con cortes milimétricos
permite realizar reconstrucciones en tres
dimensiones.

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IRM.
IRM potenciada en T2, T1 antes y
después de la inyección de gadolinio,
sin o con saturación de grasa, es una
herramienta complementaria muy
eficaz cuando la aportación de la TC
es limitada o si está contraindicada.

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BIOPSIA.
 La biopsia es obligatoria
cuando hay dudas
diagnósticas entre una
lesión benigna de tipo
angiomiolipoma (AML) u
oncocitoma y una lesión
maligna (metástasis,
linfoma).

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Árbol de decisiones. Procedimiento
diagnóstico ante una masa renal.

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Clasificación histopatológica simplificada de
los tumores renales según la OMS.

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Carcinoma de células renales (CCR)

 El CCR se diagnostica cada vez más pronto de forma fortuita y su incidencia está en aumento (7% en los varones y
9% en las mujeres), es decir, el 3% de todos los cánceres, lo que lo convierte en un tumor relativamente
infrecuente.
 Su mortalidad está en descenso.
 El tabaquismo duplica el riesgo de presentar este tumor.
 Los demás factores de riesgo son sobre todo la IRC, la hemodiálisis [5], el TxR y en menor medida la hipertensión
arterial (HTA) y la obesidad.
 La incidencia es mayor si hay una mutación del gen VHL [6] y en pacientes con enfermedad poliquística renal.
 Existen también formas familiares.

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Histología

 Se pueden distinguir 4 tipos histológicos diferentes:


 • Carcinoma convencional de células claras (CCCC). Supone el 80-90% de los CCR y se
caracteriza por la deleción del brazo corto del cromosoma 3 (3p). Está constituido por grupos
de células claras, eosinófilas o fusiformes.
 • Carcinoma tubulopapilar, que corresponde al 10-15% de los CCR. Es ocho veces más
frecuente en los varones y se caracteriza por presentar anomalías citogenéticas (7+, 17+, y-).
 A pesar de su frecuente multifocalidad y su bilateralidad, su pronóstico es más favorable que
en el CCCC y depende de su clasificación en subgrupos (tipo I de bajo grado y tipo II de alto
grado con un peor pronóstico);

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Histología
 • Carcinoma de células cromófobas. Supone el 4-10% de los CCR y su pronóstico tal vez
sea más favorable que el del CCCC;

 carcinoma de los túbulos colectores extrapiramidales de Bellini. Corresponde al 1-6% de


los CCR y su pronóstico es muy sombrío.

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Manifestaciones Clínicas.

 En el 40% de los casos, se descubre de forma fortuita en una prueba de imagen


(ecografía o TC).
 El dolor lumbar (10%) y la hematuria (20%) macroscópica, total, indolora y sin coágulo,
son los síntomas más frecuentes y constituyen la tríada clásica cuando se detecta una
masa en el flanco.
 Es posible observar también adelgazamiento, febrícula, diaforesis nocturna y aparición
reciente de un varicocele izquierdo.

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Entre los síndromes paraneoplásicos, se observan, por orden
de frecuencia:

 Frecuencia:
 • Anemia inflamatoria normocrómica y normocítica con aumento de la velocidad
de sedimentación globular y de la proteína C reactiva;
 • la HTA secundaria a la oclusión por el tumor de una rama de la arteria renal, o a la
producción por el tumor de una substancia similar a la renina;
 • la hipercalcemia relacionada con la producción tumoral de una sustancia similar
a la hormona paratiroidea (PTH), que interfiere con el metabolismo de la vitamina D
o con el desarrollo de metástasis óseas;

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Entre los síndromes paraneoplásicos, se observan, por orden
de frecuencia:

 •Hipertermia.
 • Poliglobulia relacionada con la producción anómala de eritropoyetina y el
síndrome de Stauffer (15%), que asocia hepatomegalia lisa e indolora con zonas de
necrosis hepáticas sin metástasis.
 ↑ fosfatasa alcalina y de la bilirrubinemia no conjugada y descenso de la
concentración de protrombina;
 • Se ha descrito también la síntesis tumoral de substancias variadas (glucagón, PTH,
gonadotropina coriónica humana b [b-hCG], factor de crecimiento de tipo insulina
[IGF]).

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Diagnóstico Radiológico.

 Ecografía.

Presenta ciertas limitaciones, sigue siendo la herramienta preferida para la detección de las
masas renales, con una sensibilidad del 91% y una especificidad del 96%.

Gracias a los avances tecnológicos (imagen armónica tisular, transductores de banda


ancha de alta frecuencia), sigue siendo la técnica de elección para distinguir los tumores
líquidos quísticos de los tumores sólidos tisulares.

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Ecografía.

 Formación puramente líquida (totalmente anecoica con refuerzo posterior del haz
ultrasónico), de contornos netos, sin pared claramente individualizable: se trata de un quiste
simple parenquimatoso (quiste cortical banal) o parapiélico;
 • Formación sólida, de ecoestructura iso, hipo o hiperecoica respecto a la corteza renal
adyacente, homogénea o heterogénea, hipervascularizada en Doppler color, con
contornos más o menos regulares;
 • Formación mixta, líquida y sólida (quiste atípico benigno, tumor maligno necrosado,
absceso).
El diagnóstico de quiste simple benigno se establece si reúne todos los criterios de benignidad:
1.Ausencia de ecogenicidad del contenido del quiste.
2.Pared quística fina y regular.
3.Forma redondeada regular, refuerzo ecoico posterior por la pared del quiste.
Ecografía.

 Cualquier quiste que no reúna todos estos criterios se considera atípico y requiere una
exploración complementaria, inicialmente con TC.
 La ecografía permite diagnosticar los AML muy hiperecoicos, pero su sensibilidad es baja
en los tumores menores de 3 cm.
Los tumores sólidos renales presentan una ecogenicidad variable, superior o inferior respecto
al tejido renal.
 Forma puede ser irregular con contornos poco precisos.
 Estas lesiones sólidas requieren entonces una prueba de imagen complementaria.
Tomografía computarizada.

Es la mejor herramienta para el estudio de extensión (incluso en los trombos) y preoperatorio


(con análisis de la vascularización) de los tumores renales.
Las únicas limitaciones son:
 Embarazo.
 IRC (aclaramiento de creatinina < 40 ml/min).
 Alergia.
 Mieloma secretor.
 La TC permite diferenciar una lesión tisular banal de las lesiones quísticas. El diagnóstico
de quiste se basa en la clasificación de Bosniak
La TC tiene una utilidad triple en los CCR renales:

Estadificación, gracias a los métodos de reconstrucción tridimensional:

 Grado de extensión local (cápsula, grasa perirrenal.


 Seno y cavidad pielocalicial).
 Estado del riñón contralateral (función, tumor bilateral).
 Afectación ganglionar (aunque con falsos positivos).
 Afectación venosa (trombos en la vena renal o en la vena cava inferior).
 Extensión metastásica por contigüidad.
Resonancia magnética.

 El diagnóstico de CCR y realizar la estadificación.


 Sin embargo, hay varias situaciones en las que es necesario modificar o completar el
estudio, sobre todo ante una masa quística atípica.
Biopsias.
 Cada vez se detectan masas más pequeñas, la proporción de tumores benignos ↑.
 Las indicaciones de biopsia guiada se incrementan para reducir el número de exéresis
inútiles.
Se distinguen dos situaciones:
 indicación electiva
 Masas con sospecha de metástasis, descubiertas pacientes con CA pulmonar o un linfoma,
en los CA de estadio IV para el estudio histológicopreterapéutico.
 Indicación sistemática ante una masa < de 4 cm cuya imagen no permite llegar a una
conclusión.
 Masas que requieran un tratamiento mínimamente invasivo.
 En caso de riñón único o de tumor bilateral.
Clasificaciones
La clasificación TNM (tumor-ganglios-metástasis) es la más
utilizada habitualmente y refleja mejor las consecuencias terapéuticas y
pronósticas.
Factores pronósticos.
 Factores anatómicos:
 • factores histológicos:
 Grado nuclear de Führman (es un buen índice pronóstico de la supervivencia con
independencia del estadio), subtipo histológico, componente sarcomatoide,
 invasión microvascular, necrosis tumoral, invasión del sistema colector;
 • factores clínicos:
 estado funcional (EF),
 síntomas locales, caquexia, anemia y recuento plaquetario.
Tratamiento del cáncer renal localizado.

Nefrectomía total ampliada.


 El tratamiento de los cánceres localizados se basa en la exéresis de todo el tumor, llegando al
tejido sano.
 La vía laparoscópica tiende a convertirse en la técnica de referencia, reservada a los estadios
T1 y T2 sin límite estricto de tamaño y sin diferencia en cuanto a la supervivencia.
 La adrenalectomía sólo debe realizarse si la evaluación mediante TC es positiva, si el tamaño
tumoral es superior a 8 cm o si el tumor contacta con la glándula.
Árbol de decisiones. Indicación quirúrgica en función
del tamaño y de la localización tumoral.
Nefrectomía total ampliada.

De forma global, los resultados de la NTA en términos de supervivencia a los 5 años son:
 • en los estadios T1, del 95%;
 • en los estadios T2, T3a, T3b, N0, M0, del 60-80%;
 • en los estadios T3c, T4, N+, M+, del 0-35%.
Si queda tumor residual, la adición de radioterapia pre o postoperatoria no modifica la
supervivencia, pero podría retrasar la recidiva local.
Tratamiento del cáncer renal avanzado.

 Este tratamiento se emplea en los tumores no localizados (pT1 y 2) ni metastásicos. El


tratamiento de referencia sigue siendo la cirugía, aunque los resultados son peores en los
estadios pT4.
 De forma esquemática, se distinguen:
 • los estadios pT3N0, en los que se realiza una NTA por vía abierta. La cirugía
conservadora debe limitarse a las indicaciones absolutas (IRC, riñón único, tumor
bilateral);
 • los estadios pT4, que son infrecuentes y en los que el seguimiento es corto, pero en los
que se añade la terapia dirigida;
 • lo mismo sucede con los tumores N+, cuyo interés es controvertido.
Tratamiento del cáncer renal metastásico.

 En la actualidad, se recomienda emplear los antiangiogénicos como primera elección en el


cáncer renal metastásico.
Terapia dirigida.

 Existen varias moléculas comercializadas, cada una de ellas con su propia toxicidad y efectos secundarios:
 • el bevacizumab es un anticuerpo monoclonal recombinante humanizado dirigido contra el factor de crecimiento
endotelial vascular (VEGF), que se administra por vía intravenosa, solo o asociado con interferón (IFN);
 • el sorafenib y el sunitinib son inhibidores de la tirosina cinasa que se administran por vía oral;
 • el temsirolimús y el everolimús son inhibidores de la diana de la rapamicina en mamíferos (m-TOR) que se administran
por vía intravenosa.
Las recomendaciones actuales se basan en los grupos pronósticos:
 • buen pronóstico (EF 0 y un sólo foco metastásico);
 • mal pronóstico (EF > 1 y metástasis hepáticas y extrahepáticas);
 • intermedio entre ambos.
 En cuanto a la terapia dirigida, el esquema depende del grupo pronóstico al que pertenece el paciente ]:
 • en caso de buen pronóstico: sunitinib seguido de bevacizumab/ IFN o citocinas si hay una metástasis pulmonar
 única;
 • si el pronóstico es intermedio: sunitinib seguido de bevacizumab/
 IFN;
 • en caso de mal pronóstico: temsirolimús seguido de sunitinib
 o de sorafenib, dependiendo de la tolerancia.
El tratamiento de segunda línea depende del administrado en primera línea:
 • tras las citocinas: sorafenib en primer lugar o sunitinib;
 • tras los antiangiogénicos: sunitinib o sorafenib.
 Si el tumor no es un CCCC, el temsirolimús sería el tratamiento
 de elección.
Nefrectomía paliativa.

 La nefrectomía puede estar justificada en algunas indicaciones limitadas en los pacientes


con metástasis:
 • en caso de síntomas graves (síndromes hemorrágicos mayores, dolor mal controlado,
síndromes paraneoplásicos, compresión de las vísceras vecinas), siempre y cuando el
estado general del paciente lo permita;
 • en caso de metástasis únicas o limitadas (pulmonares) extirpables, también en función
del estado general.
 Se han descrito casos excepcionales de regresiones espontáneas de los focos
metastásicos tras la nefrectomía, aunque esto no justifica la indicación quirúrgica.
Seguimiento
Otros tumores renales malignos.

 Sarcomas
 Representan el 1-3% de los tumores sólidos renales y su frecuencia aumenta con la
edad.
 Desde el punto de vista clínico, suele tratarse de una masa voluminosa en el flanco,
asociada en ocasiones a síntomas clásicos de cáncer renal (dolor, hematuria).
 El aspecto en la TC de esta masa a menudo voluminosa es poco específico, pero la
ausencia de adenopatías asociadas puede ser sugestiva.
Linfomas

 El riñón es la segunda localización extraganglionar más frecuente tras el pulmón.


 El diagnóstico de linfoma se puede establecer ante una masa renal aislada, que plantea el
diagnóstico diferencial con el CCR.
TC puede sugerir el diagnóstico cuando se observan:
 Nódulos intraparenquimatosos múltiples.
 Infiltración difusa del parénquima renal.
 Asociación con adenopatías aorticocavas.

La biopsia guiada por TC de la masa ganglionar o del riñón ofrece el diagnóstico.

 El tratamiento es el del linfoma, con una quimioterapia adecuada, mientras que la nefrectomía
sólo se plantea en caso de síntomas graves, como una hemorragia incoercible.
Metástasis.

 El riñón es un foco frecuente de metástasis, sobre todo de cáncer bronquial o de mama.


Pocas veces son sintomáticas.
 Su aspecto en la TC apenas las distingue de las lesiones primarias y en caso de lesión
pulmonar asociada, se puede dudar si se trata de un cáncer pulmonar primario con
metástasis renal o de un cáncer renal con metástasis pulmonar.
Tumores benignos.

 Oncocitoma renal (adenoma oncocítico)


 Representa el 10-15% de los tumores sólidos renales. Casi siempre se descubre de forma
fortuita, pues es asintomático durante mucho tiempo, y a menudo se detecta en una
ecografía solicitada por otra razón.
 El diagnóstico puede sospecharse de forma preoperatoria por el aspecto en la TC, que
muestra un tumor bien encapsulado, con un centro más denso y trabéculascentrífugas en
forma de «radios de rueda», aunque estas características no son lo bastante específicas y
no descartan un CCR.
Angiomiolipoma renal

 Es un tumor benigno mesenquimatoso que deriva de los tejidos vascular, muscular y adiposo.
Representa el 3% de los tumores sólidos renales.
 En la mayoría de las ocasiones aparece de forma única y aislada en mujeres jóvenes, pero
también en pacientes con esclerosis tuberosa de Bourneville (ETB).
 Cerca del 50% de los pacientes con AML también tienen al menos un estigma de ETB, lo que
obliga a realizar una detección selectiva rigurosa en busca de AML en caso de ETB y viceversa.
Angiomiolipoma renal.

 El modo de presentación es variable:


 • casi siempre es asintomático y se descubre de forma casual en una ecografía solicitada por otros motivos o
en el marco de
 la exploración de una ETB;
 • ante síntomas abdominales como molestias o alteraciones digestivas;
 • en caso de ruptura hemorrágica del tumor .
 El cuadro consiste en la asociación de dolor súbito en el flanco e hipotensión, según la intensidad de la
hemorragia.
 Aparte de este cuadro hemorrágico, la imagen radiológica refleja los componentes del tumor de los que
deriva su nombre:
 en la ecografía el tumor es muy hiperecoico por la presencia de
 grasa.
 En la TC, la presencia de grasa es casi patognomónica .
 Existen formas bilaterales e incluso múltiples, sobre todo en la ETB.
 https://posterng.netkey.at/esr/viewing/index.php?module=viewing_poster
&task=viewsection&pi=111338&ti=362153&si=1146&searchkey=
 https://www.nefrologiaaldia.org/es
 https://www.nefrologiaaldia.org/es-articulo-onconefrologia-conexion-
cancer-rinon-202
 https://cjasn.asnjournals.org/content/13/9/1407
 https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4978061/ ESTE ES EL DE LA
IMAGEN DE FISIOPATOLOGIA
 https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S021169951930027X
Fisiopatología.

J Am Soc Nephrol . 2016 agosto; 27 (8): 2227–2237.


J Am Soc Nephrol . 2016 agosto; 27 (8): 2227–2237.
OMS 2004: CLASIFICACIÓN DEL CARCINOMA DE CÉLULAS RENALES
Ante una masa renal el radiólogo tiene dos
papeles fundamentales:

 1- Analizar las características de la lesión para establecer el diagnóstico


más probable.
2- Recomendar el manejo de la tumoración. Las posibilidades son:
Ignorar, hacer un seguimiento, recomendar otra prueba complementaria,
biopsia o cirugía.

SERAM 2012, 24-28 de mayo, en Granada/ES.


2) PATRÓN DE REALCE


 Se considera realce el aumento de mas de 20 UH en la fase nefrográfica
respecto al estudio basal.
 Las masas de gran tamaño suelen tener un realce heterogéneo con áreas
de necrosis en su interior

SERAM 2012, 24-28 de mayo, en Granada/ES.


 Pseudorealce: Los quistes renales simples pueden mostrar un realce
artificial superior a 10 UH en los estudios con contraste, producido por los
algoritmos de reconstrucción de la imagen en las TC helicoidales. Este
fenómeno es mas pronunciado en lesiones intrarrenales, pequeñas (<
2cms)

SERAM 2012, 24-28 de mayo, en Granada/ES.


 Aunque es muy difícil caracterizar el subtipo histológico mediante la TCMD, sabemos el realce
de la lesión es distinto en función del mismo:

 C. CÉLULAS CLARAS (70%): Masa con realce heterogéneo con o sin áreas necróticas o quísticas
en su interior.

 C. CELS. PAPILARES (10%): Hipovascular. Menor realce y mas homogéneo

 C. CROMÓFOBO (5%): Realce homogéneo y moderado (intermedio entre los dos anteriores).
Este subtipo histológico es el que se suele confundir con el oncocitoma.

 C. MEDULAR (1%): Infiltrativo con epicentro en la médula condicionando dilatación calicial.

SERAM 2012, 24-28 de mayo, en Granada/ES.


B. DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL DE LOS
TUMORES RENALES
 No todas las lesiones renales son tumores. También nos podemos encontrar con:

 1 - Parénquima hipertrófico junto a cicatriz *

 2 - Congénitas: Columna de Bertin hipertrófica *

 *El parénquima hipertrófico adyacente a una cicatriz y las alteraciones congénitas se caracterizan por realzar
de forma idéntica al resto del parénquima renal (fase corticomedular y nefrogénica). Los tumores renales,
suelen realzar menos que el resto del parénquima renal y el realce suele ser mas heterogéneo.

 3 - Anomalías vasculares: Aneurismas, malformaciones arteriovenosas

 4 - Trauma, infarto, hemorragia e infección

SERAM 2012, 24-28 de mayo, en Granada/ES.


) Tumor confinado a la cápsula renal

 Es el que tiene mejor pronóstico (supervivencia 60-90% a los 5 años).


 Si la localización y el tamaño lo permiten, los cirujanos tienden a realizar
tumorectomía (nefrectomía parcial).
Diseminación perirrenal

 Supone indicación de nefrectomía total.


 El hallazgo mas específico es la presencia de un nódulo hipercaptante en el espacio
perirrenal (T3a).
 El mayor problema que existe con esta fase son los falsos negativos y positivos.
 - Falso negativo (no detectar la diseminación perirrenal).
 - Falso positivo (por infiltración grasa perirrenal por edema, inflamación o uropatía
obstructiva previa).
3) Diseminación venosa tumoral

 La tromobosis venosa se considera tumoral cuando se observa un defecto


de repleción en el interior de la vena, de captación heterogénea similar al
tumor.
 Tiene valor pronóstico de morbimortalidad perioperatoria


 V. renal → Cuando existe trombosis tumoral en la vena renal (T3b) es
preciso realizar una nefrectomía radical (independientemente del tamaño
del tumor) por cirugía abierta.
Diseminación ganglionar

 Se consideran metastásicos los ganglios > 1cm de diámetro menor


e hipercaptantes.
 - Suponen peor pronóstico (supervivencia 5-30% a los 5 años).
 - Existen falsos positivos (adenopatías de origen inflamatorio).
Metástasis a distancia

 Las mas frecuentes son a pulmón, mediastino, hueso e hígado


(hipervasculares)

 E. TUMORES RENALES BENIGNOS
ANGIOMIOLIPOMA (frecuentes)

 Son tumores de origen mesenquimal formados por músculo, grasa y vasos



 Se diagnostican demostrando la presencia de grasa macroscópica dentro
de una masa sólida

 Cuando el componente graso es escaso, puede ser preciso recurrir a la RM
(secuencias eco de gradiente T1 en fase opuesta, observándose la pérdida
de señal en el interior de la lesión, allí donde se localiza la grasa).

2- Oncocitoma


 Son tumores benignos raros

 Los de gran tamaño pueden presentar una cicatriz central característica, aunque solo se
presenta en un tercio de los casos.

 Los de pequeño tamaño son muy difíciles de distinguir del carcinoma de células renales
(especialmente del subtipo histológico cromófobo). Kim JI et all (8) realizaron un estudio
prospectivo con 98 pacientes, demostrando que existe un patrón característico de realce
en los oncocitomas de pequeño tamaño. Se trata de un patrón segmentario con inversión
en las fases corticomedular y nefrográfica en los oncocitomas de pequeño tamaño: El
oncocitoma tiene dos componentes, de tal forma que en la fase corticomedular uno es
hiperdenso y el otro hipodenso. Sin embargo, en la fase nefrográfica dichos patrones se
invierten (el primero se transforma en hipodenso y viceversa).
F. TRATAMIENTO QUIRÚRGICO

 Es el tratamiento de elección.
 Clásicamente se realizaba la nefrectomía radical en todos los carcinomas
de células renales. En la actualidad se tiende a la nefrectomía parcial,
siempre y cuando se asegure la escisión completa del tumor con un
margen libre de 5 mm.

 Opciones: - Cirugía abierta
 - C. laparoscópica
 Complicaciones postquirúrgicas:

 - C. VASCULARES
 - Infarto en nefrectomía parcial
 - Sangrado activo
 - C. DEL SISTEMA EXCRETOR
 - Fuga urinaria (urinoma)
 - C. INFECCIOSAS
 - Abcesos/colecciones en la fosa renal o en la pared abdominal
 - Pielonefritis
 - C. INTESTINALES
 - Ileo paralítico/obstrucción
 G. TRATAMIENTOS ABLATIVOS: CRIOTERAPIA Y RADIOFRECUENCIA

 Son técnicas relativamente recientes, con buenos resultados en seguimiento a corto plazo,
demostrando ser eficaces y con mínimas complicaciones

 Ventajas: Menor morbilidad, tiempo postoperatorio, estancia hospitalaria y coste.

 Indicaciones:
 - Tumores pequeños en pacientes con alto riesgo quirúrgico.
 - RCC multicéntricos en pacientes con predisposición hereditaria.
 - Monorrenos.
 - Pacientes que rechazan cirugía.
 - Mayores > 75 años.
 RADIOFRECUENCIA. Aplicación de corriente de alta energía en la lesión tumoral a través
de un electrodo, alcanzando una Tª > 60ºC para conseguir la muerte celular

 COMPLICACIONES: Son raras. La mas frecuente es el hematoma. También están descritas:
Lesión de vía urinaria, quemadura de órganos adyacentes, neumotórax y diseminación
tumoral por el trayecto de la aguja (esta última es muy poco frecuente).

 SEGUIMIENTO: TCMD control (sin y con contraste IV) a las 6 semanas y a los 6 meses
durante 2 años. Luego controles anuales.
 Se considera ablación incompleta o recidiva si se objetiva un realce de 10 UH en la zona
tratada.
 Es frecuente observar la presencia de un halo graso encapsulado peritumoral (Signo del
halo) por necrosis grasa o bien el borramiento de la grasa perirrenal. Estos hallazgos no
tienen significación patológica.