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Cuanto más se relaciona el hombre con su entorno y con las cosas que lo rodean, su mundo adquieren

más sentido, más significación para él, la práctica eclesial no es ajena a esto; en la medida en que tengo
una sana y correcta relación con Dios y todo lo que representa en la vida personal y comunitaria, cuando
comprendo cómo ha sido el accionar de Dios a través de la historia de salvación, cuando me sumerjo en la
lectura y estudio de las sagradas escrituras y de la tradición de la iglesia; puedo dar verdadero sentido a la
celebración eclesial y vivirla como verdadero sacramento. Esto requiere de una visión humana interior
que se conecte con su ser creador y se comprometa con su ser exterior.

Cada uno de los sacramentos se corresponde al desarrollo y al crecimiento de la vida humana, son
situaciones de la vida del hombre que están abiertas a un segundo significado trascendente; situaciones
en las que la salvación de Dios se hace presente por la encarnación y por la redención; porque Cristo
asumió esas situaciones fundamentales; entender esto y vivirlo es sin duda la epifanía más grande der ser
humano, vivir la experiencia cristiana es también asumir el compromiso de compartir esa experiencia y
dar esperanza de salvación a quien aún no la conoce.

Identificar los síntomas negativos y positivos de la praxis sacramental eclesial es el punto de partida para
una reflexión teológica sobre nuestra realidad.
Todo puede ser Sacramento si es visto a través de Dios y a su luz, afirma Leonardo Boff
(2003). Las cosas, los acontecimientos pueden ser sacramentos que significan la salvación o
la perdición, dependiendo si a través de ellos se rechaza o se acepta el llamado salvífico.
Afirma el autor.
De esta manera concuerdo yo, respecto a la praxis sacramental eclesial más que
denominarlas positivas o negativas, es la mirada que puedo asumir al momento de la
celebración, pues también pueden ser para salvación o para perdición, dependiendo si
rechazo o acepto ese llamado divino y asumir un estilo de vida alineado con los planes
salvíficos de Cristo.
Nuestro desafío como futuros teólogos y discípulos enamorados y apasionados por Cristo, es
anunciar con palabras y obras, la belleza que se esconde tras un “simple rito o signo
religioso” despertar en los que aún desconocen el verdadero sentido de la vida cristiana, el
deseo de vivir esta experiencia de celebración sacramental, que es la vida misma.
• EXPERIENCIA CRISTIANA Y LENGUAJE SACRAMENTAL ECLESIAL
Teología de los sacramentos. Isabel Corpas de Posada. 1995

• VIVENCIA DE LOS SACRAMENTOS. Elemento de competencia N. 1.


JAIRO FERNANDO GARCÍA LÓPEZ. Universidad Católica de Oriente.
Febrero de 2015

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