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Hipertensión arterial

La hipertensión arterial es una patología crónica que consiste en el aumento de


¿Que es? la presión arterial. Una de las características de esta enfermedad es que no
presenta unos síntomas claros y que estos no se manifiestan durante mucho
tiempo.

En la actualidad, las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de


mortalidad en España. Sin embargo, la hipertensión es una patología tratable.
Si no se siguen las recomendaciones del médico, se pueden desencadenar
complicaciones graves, como por ejemplo, un infarto de miocardio, una
hemorragia o trombosis cerebral, lo que se puede evitar si se controla
adecuadamente.
Las primeras consecuencias de la hipertensión las sufren las arterias, que se endurecen a medida que soportan la
presión arterial alta de forma continua, se hacen más gruesas y puede verse dificultado al paso de sangre a través
de ellas. Esto se conoce con el nombre de arterioesclerosis.

La hipertensión es causada mayormente por de enfermedades


como son: diabetes, colesterol elevado y obesidad.
CRISIS HIPERTENSIVA

Definición: constituye uno de los factores de riesgo cardiovascular más


importantes en la sociedad occidental. Es una enfermedad de curso
crónico y generalmente asintomático, pero puede presentar distintas
complicaciones agudas que precisan atención médica inmediata.

Se define la crisis hipertensiva (CH) como aquella elevación aguda de la


presión arterial (PA) que puede producir lesiones en órganos diana.
Arbitrariamente se han establecido cifras de PA sistólica ≥ 180-210 mmHg y
PA diastólica ≥ 110-120 mmHg.
Una mención específica merece la hipertensión en el embarazo, ya
que a diferencia de otras crisis hipertensivas, cifras de PA > 170/110
mmHg son suficientes para producir Preeclampsia y eclampsia.

Dentro del concepto de CH, cabe diferenciar cuatro situaciones que


precisan un abordaje distinto:
Emergencia hipertensiva (EH): elevación aguda de la PA que se acompaña de alteraciones
orgánicas graves (fundamentalmente a nivel cardíaco, cerebral o renal). Suponen un riesgo de
lesión irreversible, amenazan la vida del paciente y requieren un descenso precoz de las cifras
de PA en el plazo de pocas horas con la administración de tratamiento endovenoso a nivel
hospitalario.

Urgencia hipertensiva (UH): elevación aguda de la PA en un paciente asintomático o con


síntomas inespecíficos que no implica una afectación grave de órganos diana y que, por tanto, no
supone un riesgo vital inmediato. Permite un tratamiento menos inmediato (horas-días) con
medicación oral y un abordaje inicial extrahospitalario.
HTA acelerada o maligna: CH que se acompaña de exudados retinianos o edema de papila y puede
asociarse a nefropatía o encefalopatía. Suele manifestarse con alteraciones visuales o del sedimento
urinario. Aunque generalmente no supone un riesgo vital inmediato y se considera una forma de UH, el
manejo inicial será hospitalario.

Seudocrisis hipertensiva o falsa UH: elevación tensional aguda asintomática sin repercusión orgánica,
reactiva a estímulos agudos como dolor intenso o cuadros de ansiedad. Habitualmente no precisa
tratamiento específico ya que los valores de PA se normalizan cuando desaparece el factor
desencadenante.
Epidemiología

Según la OMS, uno de cada tres adultos, a nivel mundial, tiene la tensión
arterial elevada. Esta enfermedad (HTA) causa aproximadamente la
mitad de todas las muertes por accidente cerebrovascular o cardiopatía.

En España, en la población general adulta, la prevalencia es de


aproximadamente un 35%, llegando al 40 % en edades medias y a más
del 60% en los mayores de 60 años.

Con respecto a las crisis hipertensivas, constituyen un motivo frecuente en los servicios de urgencias. Según el estudio
de Zampaglione, Pascale, Marchisio y Cavallo-P se estima que, de todas las crisis hipertensivas, un 76% son urgencias
hipertensivas y un 24% emergencias.
FISIOPATOLOGIA
Los factores que conducen a la grave y rápida elevación de la
presión arterial en pacientes con crisis hipertensivas son poco
conocidos.

En condiciones normales, la perfusión tisular en el cerebro, el corazón y


los riñones permanece relativamente constante, a pesar de las
fluctuaciones normales en la presión arterial.

En presencia de hipertensión grave, esta capacidad de autorregular


aumenta para proteger el órgano expuesto al exceso de presión. Los
lechos vasculares son capaces de mantener la perfusión de los tejidos,
frente a los cambios en la presión arterial sistémica a través de la
vasodilatación o vasoconstricción.
Sin embargo, este mecanismo de autorregulación sólo funciona con cambios agudos de la TA de
menos de 20% -25% 5. Si se supera este límite puede ocasionar efectos perjudiciales de
isquemia, como el accidente cerebrovascular, infarto de miocardio y muerte.

Los cambios estructurales compensatorios pueden explicar a veces por qué los pacientes hipertensos
crónicos tienen más tolerancia y no presentan problemas graves con tensiones elevadas en el tiempo
y por qué los normotensos o aquellos a los que se les eleve de forma relativamente rápida los
niveles de presión arterial, pueden presentar crisis hipertensivas, con niveles que a veces mantienen
los pacientes hipertensos crónicamente

Es decir, una TA elevada puede no producir síntomas en pacientes con HTA crónica, sin embargo, cifras de
TA elevadas en personas normotensas pueden producir situaciones de emergencias. Esto es debido a la
autorregulación del flujo sanguíneo cerebral.
Cuando aumenta la TA sistémica, la capacidad de constricción de los vasos sanguíneos cerebrales para
mantener el flujo cerebral se pierde. Se produce entonces una dilatación brusca que conduce a una
situación de hiperperfusión y edema cerebral.

Este paradigma fisiopatológico es el que explica que si bajamos demasiado rápido la presión en una
crisis hipertensiva puede agravar la isquemia de los órganos comprometidos (cerebro o riñón). Esta caída
de la presión súbita hace que se hipoperfundan más, porque está perdida la capacidad de regular.
CAUSAS

Olvidar tomar el medicamento para la presión arterial


Accidente cerebrovascular
Ataque cardíaco
Insuficiencia cardíaca
Insuficiencia renal
Rotura de la arteria principal del cuerpo (aorta)
Interacción entre medicamentos
Convulsiones durante el embarazo (eclampsia)
SIGNOS Y SÍNTOMAS Algunos de los signos y síntomas de una crisis hipertensiva que
podría ser mortal son:

Dolor de pecho intenso

Dolor de cabeza intenso, acompañado por confusión y


visión borrosa
Náuseas y vómitos

Ansiedad grave

Dificultad para respirar

Convulsiones

Falta de reacción
CONSECUENCIAS

Las consecuencias de una crisis hipertensiva no controlada puede ser:

Enfermedades del corazón: una crisis hipertensiva provoca un esfuerzo


continuado en los músculos del corazón para mantener el bombeo de
sangre, lo que puede provocar angina de pecho, aumento en el tamaño del
corazón y hasta un infarto.

Accidentes cerebrovasculares: producto de los estrechamientos de las


arterias, provocada por la crisis hipertensiva, esta condición puede
provocar trombosis o hemorragias en las zonas cercanas a donde ocurre la
lesión.
Daños de la visión: los niveles elevados de presión arterial, puede afectar a los ojos, produciendo rinopatia,
la cual es responsable de la rotura de pequeñas arterias en los ojos, que en algunos casos puede provocar
la pérdida total de la visión.

Daño en los riñones: debido a altos niveles de presión arterial, se puede producir la paralización de las
funciones del riñón y provocando en algunos casos hasta la pérdida de esta.

Daño en los pulmones: pueden producirse edemas por la rotura de los capilares presentes en los
pulmones, que provocan la entrada de líquido a los pulmones.

Daños al cerebro: la delicada red circulatoria del cerebro puede sufrir roturas, pudiendo ocasionarse un
daño cerebral parcial y total, que se traduce en la perdida de las funciones motoras y en algunos casos la
muerte cerebral y por ende una vida vegetativa.
Diagnostico
Valoración del paciente En cualquier paciente con crisis hipertensiva el
objetivo ha de ser identificar las supuestas causas y valorar el posible daño
de los órganos diana.

Para ello, el médico dispone de la anamnesis, la exploración física y las


pruebas complementarias oportunas.
Anamnesis
Antecedentes.

Debe interrogarse acerca de los fármacos que habitualmente toma el


paciente para cualquier dolencia, buscando el causante de la crisis
(vasoconstrictores nasales, anticonceptivos orales, corticoides, retirada
brusca de hipotensores, AINE, antidepresivos, simpaticomiméticos, etc.)

si el paciente es hipertenso ya conocido, se debe preguntar sobre los


tratamientos actuales y las medidas higiénico-dietéticas que realice; se
debe preguntar también acerca de las enfermedades.
Enfermedad actual. La expresividad clínica de las crisis hipertensivas abarca un amplio espectro de
manifestaciones, que van desde los pacientes asintomáticos hasta los que mueren de forma súbita a causa de
un episodio vascular agudo.

En la anamnesis debemos centrarnos, sobre todo, en buscar la afección de los órganos diana; por tanto,
incidiremos, fundamentalmente, sobre los síntomas neurológicos (molestias visuales, cefaleas, mareos, alteración
del nivel de conciencia, paresias, convulsiones o cualquier signo de focalidad neurológica), cardíacos (disnea,
ortopnea, dolor de tipo coronario, dolor torácico de otro tipo, edemas, etc.) y renales (oliguria, hematuria,
etc.).
Exploración física

física Toma de presión arterial. Debemos realizarla en decúbito


y en bipedestación en ambos brazos, con un manguito
apropiado al diámetro del brazo, el cual debe situarse a la
altura del corazón, 2 cm por encima de la flexura del codo.

Se palpa la arteria y se sitúa encima el fonendoscopio. – Auscultación


cardiopulmonar y datos sobre el pulso periférico. Buscar, sobre todo,
signos de insuficiencia cardíaca (soplos, arritmias, crepitantes
pulmonares, etc.) y de disección aórtica.

Exploración abdominal. Buscar masas, soplos, etc., que puedan


ponernos, por ejemplo, en la pista de una disección aórtica. –
Extremidades. Valoraremos la presencia de edemas y la existencia
o no de simetría en los pulsos periféricos. –
Pruebas
Formas de presentación de las emergencias hipertensivas
complementarias

Las formas clínicas de presentación de las emergencias hipertensivas


son variadas. Podemos identificarlas mediante una serie de datos
obtenidos en la exploración y en las pruebas complementarias, tales
como:

dolor torácico, déficit neurológicos, alteraciones en el fondo de ojo,


crepitantes en la auscultación pulmonar, tercer ruido y galope
cardíaco, alteraciones del pulso, elevación de enzimas cardíacas,
signos de edema agudo de pulmón en la radiografía de tórax,
aumento de urea y creatinina, hematuria, etc.
Encefalopatía
hipertensiva
Es un síndrome agudo o subagudo, rápidamente reversible si
se aplica un tratamiento adecuado, y que cursa clínicamente
con signos de afección neurológica difusa, pudiendo llegar
al coma.

Se debe a que el aumento brusco de la PA excede los


mecanismos de autorregulación del flujo cerebral,
produciendo un edema del sistema nervioso central (SNC)
que da lugar a cefalea intensa y alteraciones del sensorio,
terminando en coma y muerte.
Accidente cerebrovascular
agudo

No podemos olvidar que la HTA puede ser


tanto causa como consecuencia de un
accidente cerebrovascular agudo, y que un
descenso brusco de las cifras de PA debido a
un tratamiento puede ser de consecuencias
desastrosas al disminuir la perfusión cerebral
y aumentar el área de necrosis.
Síndrome coronario
agudo
No hay diferencias clínicas entre el ángor o el infarto agudo
de miocardio producidos por una crisis hipertensiva y el que
ocurre en pacientes normotensos. La hipertensión puede ser
causa o consecuencia del dolor torácico, por lo que debemos
realizar un diagnóstico basándonos en la historia clínica, el
ECG y la valoración de las alteraciones enzimáticas.

Siempre que en el servicio de urgencias encontremos


a un paciente con dolor de características coronarias
e hipertensión debemos pensar en la posibilidad de
consumo de cocaína u otras drogas. En el síndrome
coronario agudo por crisis hipertensiva se requiere
una reducción muy gradual de la PA hasta conseguir
una PA diastólica no menor de 100 mmHg, con objeto
de no comprometer el flujo coronario.
Tratamiento farmacológico de la urgencia hipertensiva

El tratamiento debe pretender reducir la PA de una forma


gradual a cifras seguras, que no normales, siendo el objetivo
lograr unas cifras de PA diastólica entre 100 y 110 mmHg en
las primeras 24 h, normalizando estos valores en los días
siguientes.

Hay que evitar un descenso rápido de las cifras tensionales,


ya que ello puede conducir a una hipoperfusión de los
órganos diana, sobre todo en ancianos y en pacientes con
arteriosclerosis. En general, no se requiere ingreso
hospitalario. El tratamiento con fármacos de la urgencia
hipertensiva puede realizarse de forma escalonada en tres
pasos:
Fármacos por vía sublingual, pudiendo escoger entre nifedipino o
captopril. La elección de uno u otro estará condicionada por la existencia
de situaciones que contraindiquen su uso; si ambos estuvieran
contraindicados, pasaríamos directamente a la segunda fase.

Las dosis de nifedipino o captopril pueden repetirse según la respuesta


cada 30 min hasta dos o tres veces; si no se consigue la respuesta deseada
se pasa a la siguiente fase.
Tratamiento farmacológico de la emergencia
hipertensiva

En estas situaciones existe un daño orgánico agudo con un riesgo vital


inmediato, siendo necesario reducir la PA de forma inmediata, aunque
no siempre hasta cifras normales. En principio, nuestro objetivo ha de ser
reducir la PA diastólica en un 20-25% (o hasta 100-110 mmHg) en
minutos u horas según el tipo de emergencia hipertensiva.

Estos tratamientos nunca se realizarán en las salas normales de


urgencias, sino en una sala de observación o en la unidad de
cuidados intensivos, requiriendo en todos los casos una serie de
medidas generales, que citamos a continuación:
Monitorización de la PA y de la frecuencia cardíaca.

Canalizar una vía venosa periférica con suero glucosado al 5% a 7


gotas/min.
Valoración periódica del nivel de conciencia y las constantes neurológicas.
Sondaje vesical para medición horaria de diuresis.

los fármacos de elección en cada caso:


Nitroglicerina: Se usa en perfusión disolviendo 50 mg en 500 ml de suero glucosado, comenzando a
un ritmo entre 10 y 30 ml/h. Está indicada en el síndrome coronario agudo y en el edema agudo de
pulmón

Enalapril: Se trata de un inhibidor de la enzima conversiva de la angiotensina que puede aplicarse


por vía i.v., teniendo un efecto hipotensor rápido sin afectar a la frecuencia cardíaca; además, dicho
efecto se consigue de forma gradual, por lo que evita hipotensiones bruscas.

Furosemida: Se utiliza en bolos i.v. de 20 mg, siendo su indicación el tratamiento del edema agudo de
pulmón y cualquier crisis hipertensiva con insuficiencia cardíaca.
Intervención de enfermería a través de los planes de cuidado
integral.

Es muy importante señalar que un


gran porcentaje de eventos,
relacionados fundamentalmente
Las potencialidades para con enfermedades
lograr una intervención cardiovasculares, ocurren en
poblacional son muchas y personas que presentan un ligero
siempre ventajosas lo que aumento de la presión arterial que
redundaría en una no han sido diagnosticadas ni
tratadas, por lo que el fomento de
prevención adecuada de
acciones relacionadas con
este problema de salud. modificaciones en los estilos de
vida pueden incidir en esa gran
masa, al reducir factores de riesgo
asociados a su etiología o
complicaciones.
Los cambios de estilo de vida han demostrado efectividad en la disminución de la presión
arterial. En aquellos casos que por sí solo no ha ocurrido, favorecen, pues disminuyen el número
y dosificación de medicamentos hipotensores para lograr los niveles adecuados.

Los aspectos más importantes a tener en cuenta son:

 Control del peso corporal, disminuyendo la obesidad.

 Incremento de la actividad física, disminuyendo el sedentarismo.

 Eliminación o disminución a niveles no dañinos de alcohol.

 Reducir la ingesta de sal.

 Lograr una adecuada educación nutricional sobre una ingesta con equilibrio
energético y proporcionadora de micronutrientes favorecedores para la
salud.

 Eliminación del hábito de fumar.


INCREMENTO DE LA ACTIVIDAD FÍSICA

Es conocido que una actividad física aeróbica sistemática


favorece el mantenimiento o la disminución del peso
corporal con un consiguiente bienestar físico y psíquico del
individuo.
Las personas con presión arterial normal con una vida
sedentaria incrementan el riesgo de padecer presión
arterial elevada entre el 20 al 50 %.

La hipertensión arterial puede disminuirse con una


actividad física moderada acorde al estado de salud de
cada individuo, aunque la mayoría de la población puede
practicarla sin necesidad de una evaluación médica.
INGESTIÓN DE ALCOHOL

Se ha demostrado el daño de la excesiva ingesta de alcohol y su


asociación en la aparición o complicación de diversas
enfermedades. Las bebidas alcohólicas proporcionan energía
desprovista de otros nutrientes (energía vacía).

Es muy poco el beneficio potencial que puede producir el alcohol,


vinculado con pequeños aumentos de los niveles de HDL-colesterol,
en relación con sus efectos negativos. En el caso de la hipertensión
arterial representa un importante factor de riesgo, asociado a la
misma incrementa la probabilidad de enfermedad vascular
encefálica, así como propicia una resistencia a la terapia
hipotensora.
DISMINUIR LA INGESTIÓN DE SAL
(SODIO)

De acuerdo con los hábitos alimentarios de nuestra población


se supone que la ingestión de cloruro de sodio sea superior a
la necesaria.

La relación entre el sodio y la hipertensión es compleja y no


se ha llegado a un acuerdo, por la interacción de otros
factores.

Se recomienda que la ingestión de sal no sobrepase los 6


g/d/ persona; esto equivale a una cucharadita de postre
rasa de sal
En la dieta hiposódica ligera

Alimentos que no deben ser utilizados:


• Sal de mesa (saleros en la mesa).
• Alimentos en conservas y embutidos (tocino, jamón, sardinas, aceitunas,
jamonadas, salchichas, etc.).
• Alimentos que tienen adición de sal: galletas, pan, rositas de maíz,
maní, etc.
• Salsas y sopas en conservas
Queso y mantequilla, mayonesa, etc
AUMENTAR LA INGESTIÓN DE POTASIO

Una dieta elevada en potasio favorece la protección contra la


hipertensión y permite un mejor control de aquéllos que la padecen.

La alimentación habitual garantiza el suministro de potasio, superior a


los requerimientos mínimos.

No recomendar la suplementación cuando se están tomando diuréticos


que ahorran potasio o inhibidores de la ECA.

Alimentos ricos en potasio:


• Frutas (toronja, naranja, limón, melón, mandarina).
• Vegetales (tomate, zanahoria, calabaza, espinaca, col, etc.).
• Carnes (res, cerdo, pavo, conejo, pollo, etc.)
• Hígado
No fumar: el tabaquismo es un reconocido e importante factor de riesgo de enfermedades
cardiovasculares y su asociación a la hipertensión arterial ha sido demostrada como uno de los factores
modificables y beneficiosos, por lo que el personal de salud debe realizar todos los esfuerzos para
eliminar en su población este hábito, así como incorporar conocimientos sobre técnicas educativas

Técnicas de relajación mental: el estrés puede favorecer elevaciones agudas de la presión arterial.
Algunos estudios han demostrado diversos grados de efectos positivos en el control de la HTA. Se precisan
algunos de ellos: meditación trascendental, ejercicios yoga, musicoterapia, entrenamiento autógeno de
Schulzt.
CONTROLAR LAS CIFRAS DE PRESIÓN ARTERIAL EN LOS HIPERTENSOS

Esto constituye el tratamiento de la hipertensión arterial cuya premisa


fundamental debe ser: individualizar la terapéutica
Realizar una evaluación inicial, previa toma de cifras tensionales, la cual
incluye:

1 Reposo de 5 minutos.
2 Reposo de al menos 30 min, si la persona ha realizado ejercicio intenso,
ha estado bajo estrés, ha consumido alcohol o si ha fumado.

Realizar la medición de la presión arterial en un lugar tranquilo en


donde el paciente permanezca sentado comodamente y relajado,
inmóvil con el brazo apoyado sobre una mesa u otro tipo de apoyo.
Antes de realizar la medición de la presión arterial es importante:
• Retirar prendas que cubran el brazo o lo compriman.
• Evitar las extremidades que tengan instalados accesos venosos y/o
fistulas
Arteriovenosas.

Realizar una historia clínica completa y exploración física a todos los


pacientes con hipertensión arterial para confirmar el diagnóstico,
detectar causas de hipertensión arterial, registrar los factores de riesgo
cardiovascular e identificar el daño orgánico u otra enfermedad
cerebro vascular.
Tomar o solicitar muestras para la realización de
pruebas de laboratorio tales como:
• Biometria hemática ,
• Glucosa plasmática en ayunas,
• Perfil de lípidos que incluyan colesterol sérico total (LDL y HDL),
• Triglicéridos séricos en ayunas,
• Calcio, postasio y sodio séricos,
• Ácido úrico sérico,
• Creatinina sérica,
• Depuración de creatinina urinaria de 24 horas.
• Examen general de orina
La toma de muestras sanguíneas para determinar el nivel de colesterol y triglicéridos requiere de ayuno
mínimo de 12 horas y en la última ingesta previa a la toma, se limitará el consumo de carbohidratos y grasas.

Realizar o solicitar un electrocardiograma de 12 derivaciones a todos los pacientes hipertensos para detectar
hipertrofia ventricular izquierda, dilatación auricular izquierda, arritmias o enfermedad cardiaca concomitante
según su condición clínica.

Considerar la instauración del tratamiento farmacológico antihipertensivo en aquellos pacientes con


hipertensión arterial de grado 1 con riesgo bajo y moderado; solo cuando la presión se mantenga en éste
grado por varias consultas y tras un período razonable de implementación de cambios en el estilo de vida.

Explicar y orientar a los pacientes sobre dosis, horarios, vía de administración y efectos secundarios de los
medicamentos antihipertensivos prescritos.
4. La sensibilización al paciente sobre el control de la enfermedad contribuye a garantizar el apego del
tratamiento farmacológico, los comportamientos saludables y un mejor control de la enfermedad.
Diagnósticos de enfermería en crisis
hipertensiva

00029. disminución del gasto cardiaco r/c aumento de la precarga m/p


alteración de presión arterial, disnea.

00204. perfusión tisular inefectiva r/c hipertensión m/p disminución de los pulsos
periféricos.

00099. mantenimiento ineficaz de la salud r/c obesidad, tabaquismo,


sedentarismo s/a afrontamiento ineficaz individual y/o m/p hipertensión o crisis
hipertensiva
00239 riesgos de deterioro de la función cardiovascular r/c edad ≥ 65 años e
hipertensión.
Intervenciones de enfermería
Mantener control de signos vitales, para identificar las complicaciones.

Controlar y valorar la tensión arterial cada 15 minutos y después de estabilizar la tensión arterial cada 1 hora.

Realizar examen físico para valorar la presencia de manifestaciones neurológicas, renales, vasculares y cardiacas.

Monitorizar al paciente

Realizar electrocardiograma según el estado del paciente y frecuencia establecida.

Canalizar vena de manera inmediata extremando medidas de asepsia y antisepsia.

Administrar medicamentos según criterio médico y evaluar su respuesta.

Valorar y controlar los factores presentes que inciden en la tensión arterial.

Brindar educación sanitaria (cuando el estado del paciente lo permita y se encuentre fuera de la fase aguda) en relación con:
proceso de la enfermedad, régimen terapéutico, y factores que favorecen la elevación de la tensión arterial.
¿QUÉ SON LAS ENFERMEDADES
CARDIOVASCULARES?

Son un grupo de desórdenes del corazón y de los vasos sanguíneos, entre los
que se incluyen:

Cardiopatía Enfermedades Arteriopatías Cardiopatías Trombosis venosas


coronaria cerebrovasculares periféricas congénitas profundas y embolias
pulmonares

Enfermedades de Malformacion
Enfermedad de los Enfermedades de los Coágulos de sangre
vasos sanguíneos que los vasos es del corazón
vasos sanguíneos que (trombos) en las venas de
llevan la sangre al sanguíneos que presentes
llevan la sangre al las piernas, que pueden
músculo cardiaco llevan la sangre a los desde el
cerebro. desprenderse (émbolos) y
(corazón). miembros nacimiento.
alojarse en los vasos del
superiores e
corazón, los pulmones y
inferiores.
cerebro.
SINTOMAS

 Opresión en el pecho que puede irradiarse hacia el


cuello, brazos y mandíbula.
 Sensación de fatiga con pequeños esfuerzos.
 Nauseas.
 Sudoración profusa.
FACTORES DE RIESGO
 Edad Adulta
 Tabaquismo
 Sedentarismo
 Obesidad (perímetro abdominal aumentado)
 Hipertensión arterial
 Dislipidemia (elevación de colesterol y triglicéridos)
 Herencia de enfermedad coronaria
 Alto nivel de estrés emocional
 Consumo de cocaína y otros
 alucinógenos.
 Diabetes.
TRATAMIENTO

Existen varias alternativas de tratamiento durante el curso de un infarto del


miocardio, pero la forma más efectiva de tratamiento es el cateterismo
cardiaco urgente y posible angioplastia coronaria.

En otros casos más complejos donde la enfermedad compromete todas las


arterias del árbol coronario, se optará por el tratamiento quirúrgico de la
enfermedad coronaria mediante una revascularización quirúrgica con
puentes vasculares a las arterias obstruidas.
Cateterismo Cardiaco

Es un procedimiento invasivo que se realiza bajo anestesia


local en el cual se toma como vía de acceso una arteria (a
nivel de la ingle o del brazo).

Consiste en la introducción de un catéter que se conduce hasta donde se originan las


arterias que llevan la sangre al corazón (arterias coronarias), se inyecta por el catéter
un medio de contraste el cual permite ver las arterias coronarias en su interior.

El equipo (cineangiógrafo) permite visualizar el recorrido del


medio de contraste y mostrar el sitio de obstrucción arterial;
esta obstrucción es posible eliminarla mediante una
angioplastia coronaria en la mayoría de los casos.
Angioplastia Coronaria

Eliminación de la obstrucción arterial mediante la utilización de un catéter


balón, que se lleva al sitio de la obstrucción bajo la guía del cineangiógrafo
donde se procede a inflar el balón el cual desplaza los elementos causantes
de la obstrucción como la placa de aterosclerosis formada por fragmentos
de colesterol, células inflamatorias y coágulos de sangre permitiendo la
restauración del flujo de sangre en la arteria.

La arteria tiende a volverse a cerrar al retirar el balón ya que sus paredes son elásticas. Para contrarrestar esta
reacción de la arteria el médico implantará en el interior de la arteria afectada un estén.
La condición del paciente mejora y los síntomas desaparecen inmediatamente, sin
embargo, el tratamiento médico continúa en la Unidad de Cuidados Intensivos, donde
se observará y monitoreará al paciente ante posibles complicaciones propias del
infarto y se iniciará un programa de rehabilitación cardiovascular.

Después de un evento coronario


o procedimiento cardíaco es
necesario reentrenar el corazón,
pulmones y músculos
para recuperar o mejorar la
capacidad física y retornar a su
vida normal, buscando que se
adquiera el ejercicio como un
hábito de vida saludable.
angioplastia coronaria.
PREVENCIÓN DE LAS ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES

Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en los países


desarrollados. Para prevenirlas, la dieta debe tener las siguientes características:

Comer alimentos con bajo contenido en grasas.


Consumir una dieta rica en frutas y vegetales.
Limitar el consumo de sal, puesto que el sodio favorece la hipertensión.
Moderar el consumo de café y té.
¡ Sin olvidarnos de no fumar y de realizar ejercicio diario!