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Salmo 1

Dichoso el hombre
que medita la ley del Señor
Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por el camino de los pecadores
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del señor,
y medita su ley día y noche
Dichoso el hombre
que medita la ley del Señor

Será como un árbol


plantado al borde de la acequia:
da fruto a su sazón
y no se marchitan sus hojas
y todo lo que emprende tiene buen fin.
Dichoso el hombre
que medita la ley del Señor
No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el señor protege la vida de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal
Dichoso el hombre
que medita la ley del Señor

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo

Como era en un principio, ahora y siempre…


Evangelio según san Mateo
En aquel tiempo Jesús les dijo esta parábola: «Un hombre
tenía plantada una higuera en su viña, fue a
buscar fruto en ella y no lo encontró.
Dijo entonces al viñador: “Ya hace tres años
que vengo a buscar fruto en esta higuera y no lo
encuentro. Córtala; ¿Para qué ha de ocupar el terreno
estérilmente?”
Pero él le respondió: “Señor, déjala por este año todavía y
mientras tanto cavaré a su alrededor y echaré abono,
por si da fruto en adelante; y si no da, la cortas.”»
Palabra de Dios
Reflexión
• Cuaresma es un tiempo de gracia y perdón que Dios nos
concede por puro amor.

• En cada Cuaresma, Jesús le pide al Padre,


que nos dé un tiempo más, un plazo
más, una oportunidad más para dejar de hacer el mal y
empezar a hacer el bien.

• Porque nos ama, el Padre accede.

• Pero también nos pide dar fruto. Su perdón y su amor nos


deben transformar de tal manera, que de nuestro corazón solo
salgan cosas buenas: compasión, solidaridad, justicia…
1

Para que en esta Cuaresma


reparemos nuestro corazón,
nuestras relaciones, nuestros
sentimientos…
Y todo aquello que está roto
en nuestras vidas.

Roguemos al Señor…
2

Para que en estos cuarenta


días de servicio y amor no
enterremos nuestros talentos,
sino los pongamos al servicio
de nuestros compañeros,
nuestra familia y las personas
más necesitadas.
Roguemos al Señor…
3

Para que no tengamos miedo de


pedir perdón, de ayudar a otros, de
relacionarnos
con nuestros amigos y familiares.
Para que el miedo no
nos prive de vivir.

Roguemos al Señor…
4

Para que los tropiezos


y fracasos no nos desanimen
sino que una y otra vez
intentemos
hacer realidad nuestros
sueños y esperanzas.

Roguemos al Señor…
5

Para que no dejemos de


escuchar el llamado del Señor en
esta Cuaresma
sino que dejando atrás nuestras
dudas y flojeras sigamos a
Jesús, el único y verdadero Dios
de la Vida
Roguemos al Señor…
Padre nuestro
y Ave María