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• Estoy perdida, me siento sola.

En la calle hay gente de buen corazón que me


ve con tristeza y me da algo de comer pero el otro día me acerqué para
saludar a unos niños y riéndose, me lanzaron piedras –compitieron para ver
quién tenía mejor puntería.- Una de esas piedras me dio en el ojo y desde
entonces ya no veo por él. Mi aspecto ha cambiado desde que me perdí.
Ahora estoy más flaco, perdí mi ojo y la gente me saca a escobazos cuando
quiero descansar debajo en una sombrita. Casi no puedo moverme. Hoy al
tratar de cruzar una calle por donde pasan muchos autos, uno me atropelló.
Pensé por un momento que el señor me iba a recoger, pero solo me insulto
por haberle dañado el carro y me dejó tendido en el asfalto . El dolor es
terrible, mis patas traseras no me responden y con dificultades me arrastré
hacia un jardín. Me siento morir. De repente escuché una voz que me hizo
reaccionar. “Pobre perrito, mira cómo te han dejado” dijo una señora que
me llevó a donde un señor con bata blanca. El señor muy conmovido, le dijo
que estaba sufriendo mucho y que era mejor que me deje descansar. Como
pude, moví mi rabo y lo miré agradeciéndole. Mientras quedaba dormido,
pensaba por qué nadie me quiso si yo solo quería darles amor a las
personas. Ojalá que otro perrito no pase por lo que yo pasé y que las
personas se den cuenta que nosotros también tenemos sentimientos.