Está en la página 1de 88

Misterios

Dolorosos del
Santísimo
Rosario
Parte 3
Vamos a
contemplar la
Cuarta parte del
Santo Rosario.
Los Misterios
Dolorosos
(Martes y Viernes)

Francisco
Martínez A.
Octubre 2010
Primer Misterio
Doloroso:

“ La Oración de
Jesús en el
Huerto”

De acuerdo con
Mateo, Lucas,
Marcos y Juan
Contemplemos la
imagen de
angustia de Jesús
cuando se
encontraba en el
huerto de
Getsemaní en un
abandono. “Y sudó
como gruesas
gotas de sangre,
que corrían hasta
la tierra”.
“Jesús se apartó
de los discípulos
como un tiro de
piedra, y, puesto
de rodillas,
oraba diciendo
Padre, si
quieres, aparta
de mí este cáliz;
pero no se haga
mi voluntad, sino
la tuya. En
medio de su
angustia oraba
con mayor
insistencia”.
Acompañamos a
Cristo en la oración
del huerto que nos
enseña la necesidad
que
tenemos de tiempos
suficientemente
largos de oración que
darán sentido a
nuestra vida y misión
como bautizados.
39 Salió y, como
de costumbre, fue
al monte de los
Olivos, y los
discípulos le
siguieron.

40 Llegado al lugar
les dijo: «Pedid
que no caigáis en
tentación.»
41 Y se apartó de
ellos como un tiro
de piedra, y puesto
de rodillas oraba

42 diciendo:
«Padre, si quieres,
aparta de mí esta
copa; pero no se
haga mi voluntad,
sino la tuya.»
43 Entonces, se le
apareció un ángel
venido del cielo
que le confortaba.
44 Y sumido en
agonía, insistía
más en su
oración. Su
sudor se hizo
como gotas
espesas de
sangre que
caían en tierra.
Mateo, 26: 39-44
32 Llegaron a
una propiedad
llamada
Getsemaní, y
Jesús dijo a sus
discípulos.
"Quédense aquí,
mientras yo voy
a orar".
33 Después
llevó con él a
Pedro, Santiago
y Juan, y
comenzó a
sentir temor y a
angustiarse.
34 Entonces les
dijo: "Mi alma
siente una
tristeza de
muerte.
Quédense aquí
velando".
35 Y
adelantándose
un poco, se
postró en tierra y
rogaba que, de
ser posible, no
tuviera que
pasar por esa
hora.
36 Y decía:
"Abba –Padre–
todo te es
posible: aleja de
mí este cáliz,
pero que no se
haga mi
voluntad, sino la
tuya".
Marcos, 14:32-36
40 Llegado al
lugar les dijo:
"Pedid que no
caigáis en
tentación."
41 Y se apartó
de ellos como
un tiro de piedra,
y puesto de
rodillas oraba
42 diciendo:
"Padre, si quieres,
aparta de mí esta
copa; pero no se
haga mi voluntad,
sino la tuya."

43 Entonces, se le
apareció un ángel
venido del cielo
que le confortaba.
44 Y sumido en
agonía, insistía
más en su
oración. Su
sudor se hizo
como gotas
espesas de
sangre que
caían en tierra.
Lucas, 22:40-46
1 Dicho esto,
pasó Jesús con
sus discípulos al
otro lado del
torrente Cedrón,
donde había un
huerto, en el que
entraron él y sus
discípulos.
Juan, 18: 1
¡Oh Jesús! Que
sufrimiento más
grande
experimentaste al
darte cuenta de
todo lo que te iba a
suceder y lo
aceptaste con
agrado por todos
nosotros los
pecadores, para
redimirnos del
pecado.
Gracias Jesús
¡Oh Jesús!
comenzaste a
sentir pavor y
angustia,
presintiendo el
trágico y
violento fin que
te le acercaba.
Le rogaste a tu
Padre que de
ser posible,
pasara de Él
aquel momento
tan amargo.
Sin embargo, te
entregabas
totalmente en
sus manos:
mas no se haga
lo que yo
quiero, sino lo
que Tú quieres
Rezar:
1 Padrenuestro,
10 Avemarías,
1 Gloria,
y la siguiente oración al
final:
“Oh Jesús mío,
perdona nuestras
culpas, presérvanos
del fuego del infierno,
lleva al Cielo a todas
las almas, y socorre
especialmente a las
más necesitadas de tu
Misericordia”
Segundo
Misterio
Doloroso:

“La flagelación
de Nuestro
Señor
Jesucristo”

Según Marco,
Mateo y Juan
El misterio trae
al recuerdo del
suplicio
despiadado de
latigazos
innumerables
sobre los
miembros
santos e
inmaculados del
Señor.
La Madre,
dolorida, lo vio
así de
flagelado.
Pensemos con
qué amargura.
Contemplamos
el gran dolor que
sufrió Jesús al
ser azotado en
forma
inmisericorde y
la humillación
extrema de
Jesús.
15 Pilato, para
contentar a la
multitud, les puso
en libertad a
Barrabás; y a
Jesús, después
de haberlo hecho
azotar, lo entregó
para que fuera
crucificado.
Marcos, 15: 15
26 Entonces,
Pilato puso en
libertad a
Barrabás; y a
Jesús, después
de haberlo
hecho azotar, lo
entregó para
que fuera
crucificado.
Mateo, 27:26
1 Pilato
entonces tomó
a Jesús y
mandó
azotarle.
Juan, 19: 1
Rezar:
1 Padrenuestro,
10 Avemarías,
1 Gloria,
y la siguiente oración al
final:

“Oh Jesús mío,


perdona nuestras
culpas, presérvanos
del fuego del infierno,
lleva al Cielo a todas
las almas, y socorre
especialmente a las
más necesitadas de tu
Misericordia”
Tercer Misterio
Doloroso:

“La coronación
de espinas de
Nuestro Señor
Jesucristo”

Según: Mateo,
Marco y Juan
A Jesús lo
reconocemos
como Rey
universal en la
paradoja de la
coronación de
espinas.
2 Los soldados
trenzaron una
corona de espinas,
se la pusieron en
la cabeza y le
vistieron un manto
de púrpura;
3 y, acercándose
a él, le decían:
"Salve, Rey de
los judíos." Y le
daban bofetada
Juan, 19: 2-3
28 Entonces lo
desvistieron y le
pusieron un manto
rojo.
29 Luego tejieron una
corona de espinas y
la colocaron sobre su
cabeza, pusieron una
caña en su mano
derecha y, doblando
la rodilla delante de
él, se burlaban,
diciendo: "Salud, rey
de los judíos".
16 Los soldados lo
llevaron dentro del
palacio, al pretorio,
y convocaron a
toda la guardia.

17 Lo vistieron con
un manto de
púrpura, hicieron
una corona de
espinas y se la
colocaron.
18 Y comenzaron
a saludarlo:
"¡Salud, rey de los
judíos!".

19 Y le golpeaban
la cabeza con una
caña, le escupían
y, doblando la
rodilla, le rendían
homenaje.
20 Después de
haberse burlado
de él, le quitaron el
manto de púrpura
y le pusieron de
nuevo sus
vestiduras. Luego
lo hicieron salir
para crucificarlo.
Marcos, 15: 16-20
27 Los soldados del
gobernador llevaron
a Jesús al pretorio y
reunieron a toda la
guardia alrededor de
él.

28 Entonces lo
desvistieron y le
pusieron un manto
rojo.
29 Luego tejieron
una corona de
espinas y la
colocaron sobre su
cabeza, pusieron
una caña en su
mano derecha y,
doblando la rodilla
delante de él, se
burlaban, diciendo:
"Salud, rey de los
judíos".
30 Y escupiéndolo, le
quitaron la caña y
con ella le golpeaban
la cabeza.

31 Después de
haberse burlado de
él, le quitaron el
manto, le pusieron de
nuevo sus vestiduras
y lo llevaron a
crucificar.
Mateo, 27: 27-31
Rezar:
1 Padrenuestro,
10 Avemarías,
1 Gloria,
y la siguiente oración al
final:

“Oh Jesús mío,


perdona nuestras
culpas, presérvanos
del fuego del infierno,
lleva al Cielo a todas
las almas, y socorre
especialmente a las
más necesitadas de tu
Misericordia”
Cuarto Misterio
Doloroso:

“Jesús con la
Cruz a
Cuestas”

Según: Mateo,
Lucas, Juan y
Marcos
En este misterio
Jesucristo
representa al
género
humano. ¡Ay,
de nosotros si
su cruz no fuera
para nosotros!
Contemplando
a Jesucristo
que sube al
Calvario,
aprendemos,
antes con el
corazón que
con la mente,
a abrazarnos y
besar la cruz,
a llevarla con
generosidad,
con alegría,
según las
palabras del
Kempis:
“En la cruz está la
salvación, en la
cruz la vida, en la
cruz está la
defensa contra los
enemigos, en ella
la infusión de una
suavidad
soberana”.
Permanecemos
junto a la Cruz
con María: Ella
nos acoge como
hijos y nosotros
la acogemos
como Madre.
32 Al salir, se
encontraron con un
hombre de Cirene,
llamado Simón, y lo
obligaron a llevar la
cruz.

33 Cuando llegaron
al lugar llamado
Gólgota, que significa
"lugar del Cráneo“
Mateo, 27: 32-33
17 y él
cargando con
su cruz, salió
hacia el lugar
llamado
Calvario, que
en hebreo se
llama Gólgota.
Juan, 19: 17
26 Cuando le
llevaban, echaron
mano de un cierto
Simón de Cirene,
que venía del
campo, y le
cargaron la cruz
para que la llevará
detrás de Jesús.
Lucas, 23: 26
21 Como pasaba por
allí Simón de Cirene,
padre de Alejandro y
de Rufo, que regresaba
del campo, lo obligaron
a llevar la cruz de
Jesús.

22 Y condujeron a
Jesús a un lugar
llamado Gólgota, que
significa: "lugar del
Cráneo".
Marcos, 15: 21-22
Rezar:
1 Padrenuestro,
10 Avemarías,
1 Gloria,
y la siguiente oración al
final:

“Oh Jesús mío,


perdona nuestras
culpas, presérvanos
del fuego del infierno,
lleva al Cielo a todas
las almas, y socorre
especialmente a las
más necesitadas de tu
Misericordia”
Quinto Misterio
Doloroso:

“La crucifixión
y muerte de
Nuestro Señor
Jesucristo”

Según: Mateo,
Juan, Lucas y
Marcos
“La vida y la
muerte se
abrazaron en un
duelo sublime”.
La vida y la
muerte
representan los
puntos clave y
resolutivos del
sacrificio de
Cristo.
Y su deseo y
último en la cruz,
que unió al suyo
todos nuestros
dolores para
santificarlos, que
expió todos
nuestros pecados,
cancelándolos al
fin, he ahí la vida
de Jesús entrando
en la nuestra.
Y María está junto
a la cruz, como
estuvo junto al
Niño en Belén.
Supliquémosle a
ella que es madre;
pidámosle que
también ella
interceda por
nosotros “ahora y
en la hora de
nuestra muerte”.
23 Le ofrecieron
vino mezclado con
mirra, pero él no lo
tomó.

24 Después lo
crucificaron. Los
soldados se
repartieron sus
vestiduras,
sorteándolas para
ver qué le tocaba a
cada uno.
25 Ya mediaba la
mañana cuando lo
crucificaron.

26 La inscripción
que indicaba la
causa de su
condena decía: "El
rey de los judíos".
Marcos, 15: 23-26
35 Después de
crucificarlo, los
soldados sortearon
sus vestiduras y se
las repartieron;

36 y sentándose
allí, se quedaron
para custodiarlo.
37 Colocaron sobre
su cabeza una
inscripción con el
motivo de su
condena: "Este es
Jesús, el rey de los
judíos".

38 Al mismo tiempo,
fueron crucificados
con él dos bandidos,
uno a su derecha y el
otro a su izquierda.
Mateo, 27: 35-38
18 y allí le
crucificaron y
con él a otros
dos, uno a
cada lado, y
Jesús en
medio.
19 Pilato redactó
también una
inscripción y la
puso sobre la cruz.
Lo escrito era:
«Jesús el
Nazareno, el Rey
de los judíos.»
20 Esta inscripción
la leyeron muchos
judíos, porque el
lugar donde había
sido crucificado
Jesús estaba
cerca de la ciudad;
y estaba escrita en
hebreo, latín y
griego.
21 Los sumos
sacerdotes de los
judíos dijeron a
Pilato: «No escribas:
"El Rey de los
judíos", sino: "Este
ha dicho: Yo soy Rey
de los judíos".»

22 Pilato respondió:
«Lo que he escrito, lo
he escrito.»
23 Los soldados,
después que
crucificaron a
Jesús, tomaron
sus vestidos, con
los que hicieron
cuatro lotes, un
lote para cada
soldado, y la
túnica. La túnica
era sin costura,
tejida de una pieza
de arriba abajo.
25 Junto a la cruz de
Jesús estaban su
madre y la hermana
de su madre, María,
mujer de Clopás, y
María Magdalena.

26 Jesús, viendo a su
madre y junto a ella
al discípulo a quien
amaba, dice a su
madre: «Mujer, ahí
tienes a tu hijo.»
27 Luego dice al
discípulo: «Ahí
tienes a tu
madre.» Y
desde aquella
hora el discípulo
la acogió en su
casa.
Juan, 19: 18-27
33 Llegados al
lugar llamado
Calvario, le
crucificaron allí a
Él y a los
malhechores,
uno a la derecha
y otro a la
izquierda.
34 Jesús decía:
«Padre,
perdónales,
porque no saben
lo que hacen.»
Se repartieron
sus vestidos,
echando a
suertes.
Lucas, 23: 33-34
La muerte de
Jesús de
acuerdo con los
evangelistas
46 Hacia la hora
nona clamó Jesús
con gran vos
diciendo:
'Eli, Eli
¿lema sabactani?'
esto es:
"Dios mío, Dios
mío, ¿por que me
has abandonado?
47 Algunos
de los que estaba allí,
oyendo(le), decían:
"Llama a Elías este."

48 Y al momento, uno
de ellos corriendo
y tomando una esponja
llenándola de
vinagre y poniéndola
en una caña,
le daba de bebe
49 Más los
demás dijeron:
"Dejad, veamos si
viene
Elías a salvarle".

50 Más Jesús, de
nuevo, gritando
con gran voz
exhaló el espíritu.
51 Y he aquí el velo
del Santuario se
desgarró en dos, y la
tierra tembló y las
rocas se hendieron, y
los sepulcros se
abrieron y muchos
cuerpos de santos
que estaban
dormido se
despertaron:
53 y, saliendo de los
sepulcros después
del despertar de él,
entraron en la ciudad
santa y se
manifestaron a
muchos.
Mateo, 27: 46-47
33 Desde
la hora sexta
vinieron tinieblas
a toda la tierra
hasta la hora nona.

34 Hacia la hora nona


clamó Jesús
diciendo:
'Eli, Eli
¿lema sabactani?'
esto es:
"Dios mío, Dios
mío,¿por que me has
abandonado?"
35 Y algunos
de los que estaban
presentes, oyendo(le),
decían:
"Llama a Elías este."

36 Alguien corriendo
llenando una esponja
de vinagre
y poniéndola
en una caña,
le daba de beber
37 Más los demás
dijeron: "Dejad,
veamos si viene
Elias a salvarle".

38 Más Jesús
exhalando una gran
voz expiró.
39 Y, el velo del
Santuario se desgarro
en dos, de arriba abajo
Marcos, 15: 33-39
29 Había allí una vasija
llena de vinagre.
Sujetaron a una rama de
hisopo una esponja
empapada en vinagre y
se la acercaron a la
boca.

30 Cuando tomó Jesús


el vinagre, dijo: «Todo
está cumplido.» E
inclinando la cabeza
entregó el espíritu.
Juan, 19: 29-30
44 Era ya cerca de
la hora sexta
cuando, al
eclipsarse el sol,
hubo oscuridad
sobre toda la tierra
hasta la hora nona.

45 El velo del
Santuario se rasgó
por medio
46 y Jesús, dando un
fuerte grito, dijo: "Padre,
= en tus manos pongo mi
espíritu" = y, dicho esto,
expiró.

47 Al ver el centurión lo
sucedido, glorificaba a
Dios diciendo:
"Ciertamente este
hombre era justo.“
Lucas, 23: 44-47
Rezar:
1 Padrenuestro,
10 Avemarías,
1 Gloria,
y la siguiente oración al final:

“Oh Jesús mío, perdona


nuestras culpas,
presérvanos del fuego del
infierno, lleva al Cielo a
todas las almas, y socorre
especialmente a las más
necesitadas de tu
Misericordia”
Te rogamos, Señor, que, a
cuantos recordamos
agradecidos tu
Muerte por todos los
hombres, nos concedas,
por la intercesión de
nuestra Madre Dolorosa y
de tu apóstol San Juan, el
renacer a una
vida nueva con tu gloriosa
Resurrección. Tú, que
vives y reinas por
los siglos de los siglos.
Continúa la cuarta
parte Misterios
Gloriosos.