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Aspectos

históricos de las
alucinaciones

Santiago Stucchi Portocarrero

Médico psiquiatra
stucchi@amauta.rcp.net.pe
“El problema de las alucinaciones es el
problema central de la psiquiatría”.

Paul Guiraud
• Origen sensorial o mental
• Relevancia del contenido alucinatorio
• Alucinaciones normales o siempre patológicas
• Equivalencia entre diferentes modalidades sensoriales
“y en medio de ella la figura de cuatro seres
vivientes. (…) Y el aspecto de sus caras era cara
de hombre, y cara de león al lado derecho de los
cuatro, y cara de buey a la izquierda en los cuatro;
asimismo había en los cuatro cara de águila”.
Ezequiel 1: 5,10.
Julian Jaynes (1976): Mente bicameral, comunicación
interhemisférica percibida como “voces” atribuidas a los
dioses en el mundo antiguo. Posteriormente se desarrolla
una interfase que permite la comunicación directa (no
alucinatoria), constituyéndose la consciencia individual.
“Para los que se detienen mucho en el vino,
Para los que van buscando la mistura. (…)
Se entra suavemente;
Mas al fin como serpiente morderá,
Y como áspid dará dolor.
Tus ojos mirarán cosas extrañas,
Y tu corazón hablará perversidades”.
Proverbios 23: 30-33.
“Pero cuando se cree ver aquello que no se
ve, oír lo que nadie ha dicho y se dicen
palabras indecentes, prohibidas o
totalmente ininteligibles, no es tan solo la
prueba de la pérdida de las facultades
innatas que posee el alma, sino también la
irrupción de las opuestas”.
Galeno. Las facultades del alma.
Alucinación:
• Castellano en 1499
• Inglés en 1572
• Francés en 1660

Alucinatio (latín): error, engaño


Alo (griego): incertidumbre
Ad lucem (latín): cerca de la luz
Evolución del concepto

Boissier de Sauvages (1768): Errores por lesiones de los


sentidos.
Jean François Dufour (1770): Falacias de los sentidos.
Alexander Crichton (1798): Percepciones mentales
erróneas por enfermedades de los sentidos.

Christoph Nicolaï (1799): Experiencia alucinatoria con


conservación de la lucidez.
Alexis Berbiguier (1821): Experiencia alucinatoria delirante.
Jean-Étienne Dominique Esquirol (1817-1838):
• Concepto de alucinación como “percepción sin objeto”.
• La alucinación agrupa diversas modalidades sensoriales.
• Origen central (mental) de las alucinaciones.
• Diferencia entre alucinación e ilusión.
“Si un hombre tiene la convicción íntima de percibir
realmente una sensación en la que no existe un objeto
externo, se encuentra en estado alucinado: es un
visionario” (Esquirol, 1817).

“(…) las alteraciones funcionales, los mecanismos


cerebrales y el contexto clínico que intervienen en estos
tres sentidos [oído, gusto y olfato] son los mismos que en
las visiones. Se necesita un término genérico. Propongo la
palabra alucinación” (Esquirol, 1838).

“Hay una forma de delirio que hace creer a los sujetos que
están percibiendo una sensación en una o más
modalidades sensoriales cuando de hecho no hay ningún
estímulo. (…) De hecho, la alucinación es un fenómeno
cerebral o psicológico que ocurre independientemente de
los sentidos” (Esquirol, 1838).
Johannes Müller (1826): Visiones, sonidos o sensaciones
tactiles por estimulación protopática (primaria) o simpática
(secundaria desde otro órgano).

Jules Baillarger (1844): Alucinaciones psíquicas


(“percepción del pensamiento”) y psicosensoriales
(percibidas como externas). “Unas voces son intelectuales y
se forman dentro del alma; las otras, corpóreas, golpean
los oídos exteriores del cuerpo”.

August Tamburini (1881): Alucinaciones por excitación de


los centros de imágenes (epilepsia sensorial). Orientación
neurológica.

Jules Séglas (1895): Alucinaciones psicomotrices (origen en


el área de Broca) diferenciadas de las alucinaciones
verbales auditivas (origen en el área de Wernicke).
Sigmund Freud (1900): Analogía entre sueños y
alucinaciones. Contenidos inconscientes reprimidos que
emergen mudados en imágenes mediante los mecanismos
de condensación y desplazamiento. Alucinaciones en la
histeria (conversión en lo sensitivo) y en la psicosis.
Gaëtan Gatian de Clérambault (1926): Automatismo mental
como fundamento de toda psicosis; los delirios y
alucinaciones son fenómenos secundarios y tardíos
(“reacción obligatoria de un intelecto razonante”).

Henry Ey (1973): Alucinaciones delirantes (desorganización


del ser consciente) y eidolias alucinósicas (desintegración
de las funciones perceptivas). Las alucinaciones son
cualitativamente distintas de la imaginación, y son
consecuencia del delirio, no la causa.

John Strauss (1969): Alucinaciones forman parte de un


continuo con la imaginación. Patología determinada por 4
dimensiones: convicción, contexto cultural, preocupación
por la experiencia y verosimilitud.
Tipos especiales

Alucinaciones liliputienses: Descritas por Leuret en 1834,


visión de seres diminutos, asociadas a intoxicaciones o
trastornos mentales.

Alucinosis peduncular: Descrita por L’Hermitte en 1922,


presencia de alucinaciones visuales floridas y sin conciencia
de realidad, por lesiones en el cerebro medio o en el tálamo.

Síndrome de Charles Bonnet: Descrito en 1936 en honor al


filósofo suizo que había publicado en 1775 las experiencias
alucinatorias visuales de su abuelo y las suyas, con plena
conservación del juicio. Asociado a defectos visuales.
Natterer
Autoscopía: Visión de la propia imagen en el exterior.
Descripciones desde la antigüedad. En epilepsia, migraña,
traumatismos cefálicos, esquizofrenia, despersonalización,
etc. Tipos: sensación de presencia, alucinación autoscópica,
heautoscopía, experiencia fuera del cuerpo, heautoscopía
negativa y heautoscopía interna.

Alucinaciones hipnagógicas e hipnopómpicas: Términos


introducidos respectivamente por Maury (1848) y Myer
(1903), aunque descritas por Baillarger (1846).
“¡Cuál no sería mi asombro, digo mal, mi espanto cuando vi
penetrar en la estancia… mi propia figura! (…) Desde el
fondo de mi butaca veía yo, presa del mayor terror esta
actuación de mi duplicado, que reproducía con admirable
similitud física mi persona. (…) Y lo más asombroso era que
yo sentía que ese que hablaba era yo, y que yo, es decir el
individuo que estaba dentro de mi cuerpo en el sillón, no era
sino una sombra consciente del otro y desprendida del que
hablaba”.
Clemente Palma. La aventura del hombre que no nació.
Alucinaciones musicales: Descritas desde 1880. Más
frecuentes en las mujeres, ancianos, sordos y en lesiones
cerebrales. Predominan temas religiosos. Diferencia entre
origen orgánico (con insight) y funcional (sin insight).
Probable hiperactividad de centros cerebrales que procesan
la música. En ocasiones se asocia con el síndrome de
Charles Bonnet.
Schumann Kreisleriana op. 16 Radu Lupu - YouTube
Alucinaciones olfativas y gustativas: Areteo de Capadocia (s.
I d.C.) describió percepción de olores como aura epiléptica.
Richard Burton (1621) las incluye como “signos de
melancolía en el cuerpo”. Mencionadas por Esquirol y
Baillarger. Difíciles de distinguir de las ilusiones
correspondientes.

Síndrome de referencia olfativo: Descrito bajo diferentes


denominaciones desde inicios del siglo XX. Presencia de
alucinaciones olfativas atribuidas conviccionalmente al propio
cuerpo, y que generan vergüenza, depresión y aislamiento.
Alucinaciones tactiles: Erasmus Darwin (1796) describió
“comezones imaginarias”. Moreau de Tours (1845): “millones
de insectos” en intoxicación por belladona. Magnan y Saury
(1889): “bichos debajo de la piel” en uso de cocaína. Psora
imaginaria, formicación. Max Dessoir (1892): alucinaciones
hápticas, tacto pasivo (hormigueo, pellizcos, frotamientos) y
activo (movimiento).
Parasitosis delirante: asociada o no a delirios.
Alucinaciones cenestésicas: Johann Christian Reil acuñó el
término coenesthesia (1794) para sensaciones sin objeto
(dolor, bienestar, placer, fatiga, hambre, sed, náusea,
sensaciones musculares, etc), que daban un sentido de
existencia e integración corporal; se diferencia de los sentidos
de la piel (tacto, temperatura, presión y ubicación). E. Dupré
(1913) introdujo el término cenestopatía, distinguiendo
dolorosas y parestésicas. La literatura anglosajona redujo el
concepto al de alucinaciones viscerales.
Dificultad para diferenciar entre alucinación cenestésica y
percepción real.
Pseudoalucinaciones

• ¿Son fenómenos de la percepción o del pensamiento?


• ¿La diferencia con las alucinaciones es solo cuantitativa?
• ¿Es relevante el insight para el diagnóstico?
• ¿Tiene importancia la procedencia (interna o externa)?
• ¿Debe tomarse en cuenta la voluntariedad?
• ¿Son aplicables a cualquier modalidad sensorial?
• ¿Deben definirse positiva o negativamente?
Visionarios religiosos: Diferencia entre visiones sensoriales
e intelectuales; éstas internas y con insight.

Esquirol (1838): Concepto de alucinación exige convicción.

Baillarger (1846): Alucinaciones psicosensoriales y


psíquicas; éstas sin relación con el sistema sensorial
(incluyendo a las visiones místicas intelectuales).

Jean Pierre Falret (1850): Alucinaciones son incompatibles


con la razón.

Bouchez (1855): Alucinaciones involuntarias y voluntarias;


éstas no patológicas.
Friedrich Hagen (1868): Introdujo la palabra
pseudoalucinación para referirse a “errores de los sentidos
o ilusiones”, incluyendo las alucinaciones psíquicas de
Baillarger.

Victor Kandinsky (1881): Las percepciones reales y las


alucinaciones (con objetividad externa) se originan en el
centro de percepción (“s”), en tanto que las
pseudoalucinaciones (sin objetividad externa) se originan
en el centro de apercepción (“b”) y en el centro de las
imágenes abstractas inconscientes (“a”).

Ernesto Lugaro (1903): Las pseudoalucinaciones son meras


representaciones, egodistónicas, originan delirios
secundarios y se generan en los centros asociativos.
Karl Jaspers (1913):

Percepciones reales /
Pseudoalucinaciones Representaciones
Alucinaciones

Corpóreas (objetivas) Imaginarias (subjetivas) Imaginarias (subjetivas)

Espacio exterior Espacio interior Espacio interior

Diseño determinado Diseño determinado Diseño indeterminado

Frescura sensorial Frescura sensorial Elementos no adecuados

Constantes Constantes Inconstantes

Involuntarias Involuntarias Voluntarias


Henry Ey y Henri Claude (1932): Pseudoalucinaciones como
formas de compulsiones.

Germán Berrios (1996): “(Las pseudoalucinaciones)


parecen desempeñar el papel poco grato de ser como
jokers en el juego del póquer: al asumir valores clínicos
diferentes, las pseudoalucinaciones ocasionalmente
permiten a los clínicos poner en duda la autenticidad de
experiencias alucinatorias verdaderas que no encajan en un
diagnóstico preconcebido. Tanto el análisis conceptual como
el histórico y el de la “utilización” de las
pseudoalucinaciones sugieren que el término no se puede
rescatar y que habría que deshacerse de él”.
Bibliografía

Álvarez JM, Estévez F. Las alucinaciones: historia y clínica. Frenia 2001; I(1): 65-
96.
Berrios GE. Los trastornos de la percepción. En: Historia de los síntomas de los
trastornos mentales. México: Fondo de Cultura Económica, 2008: 63-103.
Delgado H. Anormalidades de la percepción. En: Curso de psiquiatría. Lima:
Universidad Peruana Cayetano Heredia, 1993: 31-45.
Ey H. Evolución de las ideas sobre las alucinaciones. En: Tratado de las
alucinaciones. Tomo I. Buenos Aires: Editorial Polemos, 2009: 79-101.
Jaspers K. Conciencia del objeto. En: Psicopatología general. México: Fondo de
Cultura Económica, 1996: 71-91.
Mata García G. Historia de las alucinaciones en la antigüedad. Gallaecia 2011; 30:
211-222.
Séglas J. Alucinados y perseguidos: Lecciones clínicas sobre las enfermedades
mentales y nerviosas. Madrid: Los alienistas del Pisuerga, 2012: 3-42.