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Recomendaciones

de Nueva Delhi
Excavaciones arqueológicas.
1. A los efectos de la presente recomendación, se
entiende por excavaciones arqueológicas todas aquellas
investigaciones que tengan por finalidad el
descubrimiento de objetos de carácter arqueológico, tanto
en el caso de que dichas investigaciones entrañen una
excavación del suelo o una exploración sistemática de su
superficie, como cuando se realicen en el lecho o en el
subsuelo de aguas interiores o territoriales de un Estado
Miembro
Protección del patrimonio arqueológico

4. Cada Estado Miembro debería asegurar la protección de su patrimonio


arqueológico, tomando particularmente en consideración los problemas planteados
por las excavaciones arqueológicas y de acuerdo con las disposiciones de la
presente recomendación.

5. Cada Estado Miembro debería adoptar las siguientes disposiciones


fundamentales:

a) Someter las exploraciones y excavaciones arqueológicas a la vigilancia y a la


previa autorización de la autoridad competente;

b) Obligar a toda persona que haya descubierto restos arqueológicos a declararlos a


la mayor brevedad posible a las autoridades competentes;

c) Aplicar sanciones a los contraventores de estas reglas;


d) Ordenar la confiscación de los objetos no declarados;

e) Precisar el régimen jurídico del subsuelo arqueológico


y, cuando se considere de propiedad estatal, declararlo
expresamente en su legislación;

f) Estudiar un sistema de clasificación de los elementos


esenciales de su patrimonio arqueológico entre los
monumentos históricos.
b) Debería asegurarse la continuidad de los recursos
financieros, en especial para lograr:

i) el buen funcionamiento de los servicios;


ii) la ejecución de un plan de trabajos adecuado a la
riqueza arqueológica del país, comprendidas las
publicaciones científicas;
iii) la fiscalización de los descubrimientos fortuitos; iv) el
mantenimiento de las excavaciones y monumentos.

7. Cada Estado Miembro debería ejercer una atenta


vigilancia de las restauraciones de los vestigios y objetos
arqueológicos descubiertos.

8. Para el desplazamiento de los monumentos cuyo


emplazamiento in situ sea esencial, debería exigirse una
autorización previa de las autoridades competentes.
9. Cada Estado Miembro debería considerar la
conveniencia de conservar intactos, total o parcialmente,
cierto número de lugares arqueológicos de diversas
épocas, a fin de que su exploración pueda beneficiarse de
las ventajas del progreso técnico y de los adelantos de los
conocimientos arqueológicos. En cada uno de los lugares
arqueológicos importantes en curso de excavación
podrían dejarse, en la medida en que lo permitiera el
terreno, algunos testigos, o sea islotes de tierra que
permitieran un estudio ulterior de la estratigrafía, así como
de la composición del medio arqueológico.
Constitución de colecciones centrales y regionales.

10. Como la arqueología es una ciencia comparativa,


debería tenerse en cuenta, al crear y organizar museos y
colecciones procedentes de excavaciones, la necesidad
de facilitar el trabajo de comparación en la mayor medida
posible. A este efecto, en vez de reunir pequeñas
colecciones dispersas
Dichas colecciones deberían disponer, con carácter
permanente, de una organización administrativa y de un
personal científico a fin de asegurar la buena
conservación de los objetos.

11. Cerca de los lugares arqueológicos importantes


debería crearse un pequeño establecimiento de carácter
educativo.
EL COMERCIO DE LAS ANTIGÜEDADES

Para salvaguardar los intereses superiores del patrimonio


arqueológico común, todos los Estados Miembros
deberían considerar la conveniencia de reglamentar el
comercio de las antigüedades, para evitar que este
comercio favorezca la salida clandestina del material
arqueológico o pueda lesionar la protección de las
excavaciones y la constitución de colecciones públicas.
CARTA DE VENECIA

La Carta de Venecia (denominada también Carta Internacional


para la Conservación y Restauración de Monumentos y Sitios),
es un documento firmado en la ciudad de Venecia - Italia, en
1964 con motivo del II Congreso Internacional de Arquitectos y
Técnicos de Monumentos Históricos, celebrado en mayo de
dicho año, en donde se congregaron importantes especialistas
de la restauración de monumentos a fin de establecer los
principios comunes que deben presidir la conservación y la
restauración; considerando que las obras monumentales están
cargadas de un mensaje espiritual del pasado que continúan
siendo en la vida presente, el testimonio vivo de sus
tradiciones.
II. PRINCIPIOS GENERALES
Protección del patrimonio arqueológico Cada Estado Miembro
debería adoptar las siguientes disposiciones fundamentales:
a) Someter las exploraciones y excavaciones arqueológicas a la
vigilancia y a la previa autorización de la autoridad
competente;
b) Obligar a toda persona que haya descubierto restos
arqueológicos a declararlos a la mayor brevedad posible a las
autoridades competentes;
c) Aplicar sanciones a los contraventores de estas reglas d)
Ordenar la confiscación de los objetos no declarados
e) Precisar el régimen jurídico del subsuelo arqueológico y,
cuando se considere de propiedad estatal, declararlo
expresamente en su legislación
f) Estudiar un sistema de clasificación de los elementos
esenciales de su patrimonio arqueológico entre los
monumentos históricos.
DEFINICIONES
monumento histórico comprende la creación
arquitectónica aislada así como el conjunto urbano o rural que
dá testimonio de una civilización particular, de una evolución
significativa, o de un acontecimiento histórico. Se refiere no
sólo a las grandes creaciones sino también a las obras
modestas que han adquirido con el tiempo una significación
cultural.
CONSERVACIÓN

La conservación de monumentos implica primeramente la


constancia en su mantenimiento.
La conservación de monumentos siempre resulta favorecida
por su dedicación a una función útil a la sociedad;

La conservación de un monumento implica la de un marco a su


escala. Cuando el marco tradicional subsiste, éste será
conservado, y toda construcción nueva, toda destrucción y
cualquier arreglo que pudiera alterar las relaciones entre los
volúmenes y los colores, será desechada.
El monumento es inseparable de la historia de que es testigo y
del lugar en el que está ubicado. En consecuencia, el
desplazamiento de todo o parte de un monumento no puede
ser consentido nada más que cuando la salvaguarda del
monumento lo exija o cuando razones de un gran interés
nacional o internacional lo justifiquen.
RESTAURACION

La restauración es una operación que debe tener un


carácter excepcional.

Tiene como fin conservar y revelar los valores


estéticos e históricos del monumento y se
fundamenta en el respeto a la esencia antigua y a
los documentos auténticos.

Su límite está allí donde comienza la hipótesis: en el


plano de las reconstituciones basadas en conjeturas,

La restauración estará siempre precedida y


acompañada de un estudio arqueológico e
histórico del monumento.
Los elementos destinados a reemplazar las partes inexistentes
deben integrarse armoniosamente en el conjunto,
distinguiéndose claramente de las originales, a fin de que la
restauración no falsifique el documento artístico o histórico

Los añadidos no deben ser tolerados en tanto que no respeten


todas las partes interesantes del edificio, su trazado tradicional,
el equilibrio de su composición y sus relaciones con el medio
ambiente.
LUGARES MONUMENTALES (CONJUNTOS
HISTORICOARTISTICOS)

Los lugares monumentales deben ser objeto de atenciones


especiales a fin de salvaguardar su integridad y de asegurar su
saneamiento, su tratamiento y su realce. Los trabajos de
conservación y de restauración que en ellos sean ejecutados
deben inspirarse en los principios enunciados en los artículos
precedentes.
EXCAVACIONES

Los trabajos de excavaciones deben llevarse a cabo de acuerdo


con las normas científicas y con la "Recomendación que define
los principios internacionales a aplicar en materia de
excavaciones arqueológicas" adoptada por la UNESCO en 1956.
El mantenimiento de las ruinas y las medidas necesarias para la
conservación y protección permanente de los elementos
arquitectónicos y de los objetos descubiertos deben estar
garantizados.

Cualquier trabajo de reconstrucción deberá, sin embargo,


excluirse a priori; sólo la anastilosis puede ser tenida en cuenta,
es decir, la recomposición de las partes existentes pero
desmembradas. Los elementos de integración serán siempre
reconocibles y constituirán el mínimo necesario para asegurar
las condiciones de conservación del monumento y restablecer
la continuidad de sus formas.
DOCUMENTACIÓN Y PUBLICACIÓN

Los trabajos de conservación, de restauración y de excavación


irán siempre acompañados de la elaboración de una
documentación precisa, en forma de informes analíticos y
críticos, ilustrados con dibujos y fotografías. Todas las fases del
trabajo de desmontaje, consolidación, recomposición e
integración, así como los elementos técnicos y formales
identificados a lo largo de los trabajos, serán allí consignados.
Esta documentación será depositada en los archivos de un
organismo público y puesta a la disposición de los
investigadores; se recomienda su publicación.
CARTA DEL RESTAURO
DE ITALIA

1972
El Ministerio de Instrucción Pública en el intento de llegar a
criterios uniformes en la actividad específica de la
Administración de Antigüedades y Bellas Artes en el campo de
la conservación del patrimonio artístico, ha reelaborado,
teniendo en cuenta la opinión del Consejo Superior de
Antigüedades y Bellas Artes, las normas sobre restauración.
Tales normas reciben el nombre de "Carta del Restauro 1972",
están precedidas de un breve informe y seguidas de cuatro
anexos que contienen instrucciones para:

1. La salvaguardia y restauración de antigüedades;


2. La forma de proceder en las restauraciones arquitectónicas;
3. La ejecución de restauraciones pictóricas y escultóricas;
4. La tutela de los centros históricos.
Todas las obras de arte de todas las épocas, en la
acepción más amplia, que va desde los
monumentos arquitectónicos a los de pintura y
escultura, aunque sean fragmentos, y desde el
hallazgo paleolítico a las expresiones figurativas de
las culturas populares y del arte contemporáneo,
pertenecientes a cualquier persona o ente, con la
finalidad de su salvaguardia y restauración, son
objeto de las presentes instrucciones que toman el
nombre de "Carta del Restauro 1972".

los conjuntos de edificios de interés monumental,


histórico o ambiental, especialmente los centros
históricos; las colecciones artísticas y las
decoraciones de interiores conservadas en su
disposición tradicional; los jardines y parques que son
considerados de especial importancia
Se entiende por salvaguardia cualquier medida conservadora
que no implique la intervención directa sobre la obra; se
entiende por restauración cualquier intervención encaminada a
mantener vigente, a facilitar la lectura y transmitir
íntegramente al futuro las obras de arte y los objetos definidos
en los artículos precedentes

Cada Superintendencia e Instituto responsable en materia de


conservación del patrimonio histórico-artístico y cultural
elaborará un programa anual y específico de los trabajos de
salvaguardia y de restauración, así como de las investigaciones
en el subsuelo y bajo agua, bien por cuenta del Estado, bien
por otros Entes o personas, que será aprobado por el
Ministerio de Instrucción Pública,
En relación con los fines mencionados en el artículo 4, deben
establecerse las operaciones de salvaguardia y restauración y
en ellas se prohíbe, para todas las obras definidas en los
artículos 1, 2 y 3, lo siguiente:

1) Complementos estilísticos o analógicos, incluso en formas


simplificadas y aunque existan documentos gráficos o plásticos
que puedan indicar cuál hubiera sido el estado o el aspecto de
la obra completa

2) Remociones o demoliciones que cancelen el paso de la obra


de arte a través del tiempo, a menos que se trate de limitadas
alteraciones deformadoras o incongruentes respecto a los
valores históricos de la obra o de complementos en estilo que
la falsifiquen;
3) Remociones, reconstrucciones o traslados a emplazamientos
distintos de los originales; a menos que esto no esté
determinado por razones superiores de conservación;

4) Alteraciones de las condiciones accesorias o ambientales en


las que ha llegado hasta nuestro tiempo la obra de arte, el
conjunto monumental o ambiental, el conjunto de decoración
interior, el jardín, el parque, etc.

5) Alteración o remoción de las pátinas.


INSTRUCCIONES PARA LA EJECUCIÓN DE RESTAURACIONES
ARQUITECTÓNICAS

se recomienda el mayor cuidado posible en la vigilancia


continua de los inmuebles con procedimientos de carácter
preventivo, a fin de evitar intervenciones de mayor
amplitud.

Se recuerda, además, la necesidad de considerar todas


las operaciones de restauración bajo el sustancial perfil
de conservación, respetando los elementos añadidos y
evitando en todo caso intervenciones innovadoras o de
reconstrucción
Siempre con la intención de asegurar la supervivencia de los
monumentos, tiene que ser atentamente valorada la posibilidad de
nuevos usos de los edificios monumentales, cuando aquéllos no
resulten incompatibles con los intereses histérico-artísticos. Los
trabajos de adaptación deberán limitarse a lo mínimo, conservando
escrupulosamente las formas externas y evitando sensibles
alteraciones de la individualidad tipológica del organismo
constructivo y de la secuencia de recorridos internos

La redacción del proyecto de restauración de un edificio debe venir precedido de un atento estudio del
monumento, según varios puntos de vista (posición en el contexto territorial o en el tejido urbano,
aspectos tipológicos, apariencia y cualidades formales, sistemas y características constructivos...) tanto
de la obra original como de sus eventuales añadidos o modificaciones. Parte integrante de este estudio
será la investigación bibliográfica, iconográfica, archivística, etc., para recoger todo posible dato
histórico. El proyecto se basará sobre un completo levantamiento planimétrico y fotográfico, con
interpretaciones bajo los puntos de vista metrológicos, trazados reguladores y de sistemas de
proporciones y comprenderá un cuidadoso estudio específico para verificar sus condiciones de
estabilidad.
La ejecución de los trabajos de Restauración de los
monumentos, consistente en operaciones casi siempre
delicadísimas y de la mayor responsabilidad, debe
encargarse a empresas especializadas y preferiblemente
se seguirá el régimen económico de «administración
directa» en vez de «por contrata», o «subasta».

La sustitución, y la eventual integración de paramentos


murales, donde sea necesario y siempre dentro de
estrechos límites, debe distinguirse siempre de los
elementos originales, diferenciados los materiales o las
superficies de lo nuevo; pero, por lo general, parece
preferible fabricar a lo largo de la periferia de la
integración una clara y persistente señal continua que
testimonie los límites de la intervención. Esto podrá
obtenerse con laminillas de material idóneo, con una
delgada serie de fragmentos de ladrillo o con llagas
visiblemente más anchas y profundas, según los casos
Para la buena conservación de las fuentes de piedra o
bronce, conviene descalcificar el agua, eliminando así las
incrustaciones calcáreas y las periódicas y dañinas
limpiezas de éstas