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Jorge Miroslav Jara Salas

LA ERA DE LAS CURADURÍAS


MARÍA WILLS Y “LOS CUATRO EVANGELISTAS”
Parte II
Jorge Miroslav Jara Salas

Podríamos tener la impresión de que la palabra curaduría se ha puesto de moda. La escuchamos


siempre en galerías, museos, universidades y toda clase de eventos culturales y académicos; sin
embargo, desconocemos en gran medida su contexto. El último libro de la curadora e
investigadora colombiana María Wills, Los cuatro evangelistas, publicado por Editorial Planeta,
traza un recorrido por lo que podríamos llamar el “génesis” del ejercicio curatorial en Colombia,
que se dio de la mano de cuatro personajes que marcaron, cada uno desde su contexto y a través
de una serie de eventos y propuestas, aquellos momentos en los cuales se consolidó la figura del
curador y su importancia en las prácticas artísticas a partir de la segunda mitad del siglo XX.
Jorge Miroslav Jara Salas

Los cuatro evangelistas, término que proviene de un ámbito teológico, estuvo antecedido por el
calificativo de “La Papisa”, con el cual se designó por muchos años a la crítica argentino-
colombiana Marta Traba. El libro señala una serie de preguntas que la autora procura responder a
medida que seguimos la lectura del texto: “¿Serrano, Sierra, Barrios y González lograron
configurar un nuevo dogma en relación con las artes y la manera en que este se relacionaba con
el público? ¿Qué tanto una exposición artística y su curaduría pueden influenciar la construcción
de un discurso histórico de las artes en Colombia? ¿Podría decirse que una de las características
de la curaduría en Colombia es que se consolida a partir de la obra de arte concebida como
actitud o hecho artístico y no de la obra de arte entendida como objeto?”.
Jorge Miroslav Jara Salas

Además de relatar con detalle los procesos profesionales de González, Serrano, Barrios y Sierra,
el libro nos estimula a preguntarnos por aspectos relevantes acerca del ejercicio curatorial en la
actualidad, como por ejemplo, hasta qué punto los términos “curador”, “curaduría” o “curatorial”
se están banalizando o se están trabajando con responsabilidad, en tanto que, atrapados entre los
usos más variados y absurdos atribuidos actualmente y la exigencia de aquellos que sospechan de
su popularidad, la curaduría se ha vuelto, en palabras de Michael Baskhar y para muchos críticos,
“un desecho del interesado y autocomplaciente mundo del arte que agrega una falsa dignidad a
una pléyade de prácticas comunes”.
Jorge Miroslav Jara Salas

De este modo, se hace necesario reflexionar sobre cómo la curaduría, además de ser un acto
creativo, se establece como una actividad que legitima discursos, obras y modos de hacer, en
tanto que, como menciona el texto de María Wills, uno de los roles del curador es el de “crear
conjuntos y legitimarlos”; algo que llevado a una práctica sin rigor y ética, podría convertirse en
un arma de doble filo, en una práctica nociva para el arte si es utilizada con el deshonesto
propósito de que cualquier cosa, por razones de conveniencias personales, lograra situarse dentro
de un espacio legitimado en el arte; es decir, dentro de un marco institucional.
Jorge Miroslav Jara Salas

REFERENCIAS

- https://jorgemiroslavjarasalas.blogspot.com/2018/11/jorge-miroslav-jara-salas-la-era-
de-las.html

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