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El Krausismo y la Institución

libre de Enseñanza
Krausismo

El nombre por el que se conoce al movimiento intelectual influido por las


ideas del filósofo alemán Karl Christian Friedrich Krause se conoce por
Krausismo y tuvo una destacada influencia en España en la segunda mitad
del siglo XIX. Julián Sanz del Río introdujo en España las ideas de Krause, y su
influjo tuvo aplicación en el ámbito jurídico y social, como respuesta a la
búsqueda de los estudiosos de la época, pretendiendo encontrar un sistema
social más ético y más justo. Sanz del Río buscaba una nueva concepción
del mundo y creyó encontrarla en el racionalismo armónico de Krause.
El krausismo español cristalizó en un impulso de renovación y crítica social que
tuvo una notable representación en la Institución Libre de Enseñanza.
Julián Sanz del Río

Creyó en la perfectibilidad humana, en el progreso de la sociedad y en la


belleza de la vida. Acabó convirtiéndose en un hombre muy preocupado por
el futuro de España, atrasada con respecto a Europa, y asumió que la mejor
vía para enderezar el rumbo de nuestro país para aproximarlo a Europa era
educar y formar bien al hombre de carne y hueso.
Su ideal de ser humano es la de un ser equilibrado, respetuoso y tolerante.
Krausismo e ILE

La institución española de renovación cultural y pedagógica, Institución Libre


de Enseñanza (ILE), fue creada en Madrid en 1876 por un grupo de profesores
universitarios de pensamiento liberal y humanista bajo la dirección de
Francisco Giner de los Ríos. Los integrantes de este grupo, entre los que se
encontraban Eugenio Montero Ríos, Nicolás Salmerón, Gumersindo de
Azcárate, Segismundo Moret y otros, fueron retirados de sus cátedras por
mostrarse disconformes con las medidas contrarias a la libertad de cátedra
adoptadas por Manuel Orovio, ministro de Fomento, animados por la filosofía
del krausismo que había sido introducida en España por Julián Sanz del Río.
Giner de los Ríos y Bartolomé Cossío
Giner de los Ríos y, a su muerte en el año 1915, Bartolomé Cossío, orientaron la ILE hacia la
formación de un ser humano abierto a todos los ámbitos del saber, mediante una
educación moderna, encargada de formar mentes intelectualmente despiertas, capaces
de elevar el nivel sociocultural del país. La ILE apostó por una escuela neutra, tolerante y
abierta a la realidad exterior. Un centro sin separación entre primaria y secundaria, con
enseñanza continua y en régimen de coeducación, donde la actividad personal y la
experiencia creativa del alumno, utilizando diversas fuentes de aprendizaje, constituía el eje
del trabajo escolar.
La ausencia de exámenes y libros de texto, el estudio directo de la realidad, el respeto a la
intimidad y a la autonomía del estudiante que Giner practicaba en sus clases universitarias
se ven allí ampliados y desarrollados en el terreno de la segunda enseñanza.
Cossío se opone radicalmente a lo que él llama el procedimiento de estampación, el que
utiliza el prototipo de maestro-poseedor de la verdad contra el alumno calladito y neutro
que injiere tal presunta verdad para luego reestamparla de memoria y mal digerida el día
del examen. Exactamente igual, y por las mismas razones, se opone al libro de texto, cuya
deglución a fuerza de codos aplasta cuidadosamente las tentaciones de la curiosidad
estudiantil por la consulta de otros libros innecesarios. Para Giner y Cossío la enseñanza
debe ser lo contrario de eso: una excitación permanente a la actividad, a la curiosidad, a la
búsqueda: No enseñar las cosas, sino enseñar a hacerlas.
Principios pedagógicos de la ILE
1-. El principio fundamental es educar a sus alumnos. Para ello es primordial el principio de la
«respeto al niño».
2. Pretende despertar el interés de sus alumnos hacia una amplia cultura general.
3. La coeducación es un principio esencial del régimen escolar. No existe fundamento para
prohibir en la escuela que uno y otro sexo viven como en la familia y en la sociedad. Juzga
la coeducación uno de los resortes fundamentales para la formación del carácter moral.
4-. La función del maestro ha de consistir en despertar y mantener vivo el interés del niño,
excitando su pensamiento, sugiriendo cuestiones y nuevos puntos de vista, enseñando a
razonar con rigor ya resumir con claridad y precisión los resultados.
5-. Las clases deben ser una conversación, familiar e informal entre maestros y alumnos,
llevados por un espíritu de descubrimiento: métodos intuitivos, realidades en vez de
abstracciones, objetos en vez de palabras, diálogo socrático, el aula debe ser un taller, el
maestro un director, los alumnos una familia.
La Residencia de Estudiantes
La Residencia se proponía complementar la enseñanza universitaria mediante la creación
de un ambiente intelectual y de convivencia adecuado para los estudiantes.
Características distintivas de la Residencia fueron propiciar un diálogo permanente entre
ciencias y artes y actuar como centro de recepción de las vanguardias internacionales. Ello
hizo de la Residencia un foco de difusión de la modernidad en España, y de entre los
residentes surgieron muchas de las figuras más destacadas de la cultura española del siglo
XX, como el poetaFederico García Lorca, el pintor Salvador Dalí, el cineasta Luis Buñuel y el
científico Severo Ochoa, el poeta Juan Ramón Jiménez, . A ella acudían como visitantes
asiduos o como residentes durante sus estancias en Madrid Miguel de Unamuno, Alfonso
Reyes, Manuel de Falla, Juan Ramón Jiménez, José Ortega y Gasset, Pedro Salinas, Blas
Cabrera, Eugenio d'Ors o Rafael Alberti, entre muchos otros.
La Residencia fue además foro de debate y difusión de la vida intelectual de la Europa de
entreguerras, presentada directamente por sus protagonistas. Entre las personalidades que
acudieron a sus salones figuran Albert Einstein, Paul Valéry, Marie Curie, Igor Stravinsky, John
M. Keynes, Walter Gropius, Henri Bergson y Le Corbusier, entre muchos otros.