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El desencantado se arrojo a la calle desde el decimo piso.

A medida que caia iba viendo a traves de las


ventanas la intimidad de sus vecinos, las pequeñas tragedias domesticas, los amores furtivos, los breves
instantes de felicidad cuyas noticias no habian llegado nunca hasta la escalera comun…, de modo que en el
instante de reventarse contra el pavimento de la calle habia cambiado por completo su concepcion del mundo:
habia llegado a la conclusion de que aquella vida que abandonaba para siempre por la puerta falsa valia la
pena de ser vivida.
Gabriel García Márquez
Texto 2

Muy pocos (a decir verdad, en cartas solo usted y alguien mas) han observado o comentado la «incapacidad» de
Frodo. Es un detalle muy importante.
Desde el punto de vista del narrador, los acontecimientos en el Monte del Destino proceden simplemente de la
logica del cuento hasta ese momento. No fueron deliberadamente elaborados ni previstos hasta que
ocurrieron. Pero, por empezar, se hizo muy claro por fin que Frodo, despues de todo lo ocurrido, seria incapaz de
destruir voluntariamente el Anillo. Reflexionando sobre la solucion después de llegada a ella (como mero
acontecimiento), siento que resulta fundamental en relacion con la entera «teoría» de la verdadera nobleza y
heroismo que se presenta.
Frodo, por cierto, fue «incapaz» como heroe tal como lo conciben las mentes simples: no soporto hasta el final;
cedio, deserto. No digo «mentes simples» con desprecio: con frecuencia ven con claridad la verdad simple y el
ideal absoluto al que dirigir el esfuerzo, aun cuando resulte inalcanzable. Su debilidad, sin embargo, es doble. No
perciben la complejidad de una situacion dada en el Tiempo, en el que un ideal absoluto está atrapado. Y tienden a
olvidar ese extraño elemento del Mundo que llamamos Piedad o Misericordia, que es tambien un requerimiento,
absoluto en el juicio moral (puesto que esta presente en la naturaleza divina). En su mas alto ejercicio pertenece a
Dios. Para los jueces finitos de conocimiento imperfecto debe llevar al empleo de dos diferentes escalas de
«moralidad». Ante nosotros mismos debemos presentarnos el ideal absoluto sin compromiso, pues no conocemos
los limites de nuestra propia fuerza natural (mas la gracia), y si no apuntamos a lo mas alto, estaremos sin duda
por debajo de lo que podríamos alcanzar. A los demás, a los que conocemos lo bastante como para emitir un
juicio, debemos aplicar una escala atemperada por la «misericordia»: es decir, como con buena voluntad podemos
hacer esto sin la tendencia inevitable en juicios acerca de nosotros mismos, debemos estimar los límites de la
fortaleza de otro y sopesarla en relación con la fuerza de las particulares circunstancias
Texto 3
" ¿Y que mas ...? " suspiraba un viejo cura, somnoliento, extenuado por confesiones infantiles. Era por la
época de mi primera comunión. Yo me acuerdo que esta eterna pregunta me desolaba. Mas tarde se me
ocurrio que bien podría haber contestado: " ¿Que mas? dice Ud. Es sencillo, exijo su corazon. Deseo que
cumpla la palabra del Maestro, de dar la vida por sus ovejas. De otra manera, ud. seria un mercenario, un mal
pastor que no conoce a su rebaño y a quien su rebaño no conoce. Cuando venga el Ladron, lo encontrara
dormido, tan profundamente dormido que sera necesario el sonido de las Siete Trompetas del Juicio para
despertarlo".
Esta es la queja de las ultimas almas, las abandonadas y desoladas, los vestigios de la Semejanza, raros
ejemplos sobrevivientes y aborrecidos, que el arsenal de lugares comunes de la apostasia moderna no ha
podido demoler.
Se piden Sacerdotes. Se piden otros, diferentes. Se pretende que sean respetuosos con la Inteligencia, que
amen la Belleza y la Grandeza, hasta la muerte si es preciso, que no consientan las claudicaciones que se
están viendo desde hace doscientos años.
Se les pide, señores sucesores de los Apóstoles, no herir al Pobre que busca a Jesús, no detestar a los
Artistas y a los Poetas, no mandar al campo enemigo (a fuerza de injusticias, de sinrazón, de ignominias) a
aquel que solo desearia luchar a su lado, si ustedes fueran lo suficientemente humildes para mandarle.
Pero ustedes no escuchan, no quieren saber nada de esto. Ustedes duermen pesadamente sobre heridos
que sangran o agonizan y cuando un grito demasiado desesperado los fuerza a entreabrir los ojos, se
contentan con decir " Que mas, hijo mio? ". Y enseguida vuelven a dormirse, asombrados de no dominar al
mundo.
Texto 4
El lenguaje de los lugares comunes, el mas sorprendente de cuantos existen, se singulariza por la particularidad
admirable de decir siempre la misma cosa, a la manera de las Profecías. Y como los burgueses, los privilegiados
poseedores de este lenguaje, tienen a su servicio un pequeño número de ideas, según corresponde a sabios que han
reducido al minimo el funcionamiento del intelecto, los encuentran a cada vuelta de la esquina.
Compadezco a quienes no comprenden la belleza de esto.
Cuando una burguesa dice, por ejemplo: "Yo no vivo en las nubes", tengan por seguro que quiere decirlo todo, y que
lo dice todo, absolutamente y para siempre.
Texto 5

Seria dificil precisar cuando dijo la primera. Uno siente la tentación de pensar que
fue en una epoca diabolicamente lejana, y el termino 'diabolicamente', que evoca la
narración del Génesis, esta muy en su lugar. ...
Entre nosotros, yo preferiria que la ciencia no hubiera dicho nunca su primer
palabra; estoy convencido de que en ese caso seríamos hoy mucho menos
ignorantes y necios. Pero esta es una cuestion personal, que no compromete ni a
los miembros del Insituto ni a los sorbonistas. Lo que sobre todo temo, es
la ultima palabra de la ciencia, teniendo, como tengo, un indecible horror por las
malas palabras.