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EXODO

Por su etimología, éxodo significa salida, del griego ex=fuera y odos=camino:


"camino que lleva afuera".
Los judíos lo conocen como elleh shemot=estos son los nombres, porque
comienza con estas palabras en hebreo.
Tiene como eje y centro una "salida" modelo, la que lleva de la esclavitud a la
libertad, de la obscuridad a la luz, de ser menos que nada a convertirse en
hijos de Dios.
De ahí que los acontecimientos del éxodo, a saber:
1.-la salida de Egipto,
2.-la revelación del nombre de Yahvé=el Señor y
3.-la alianza del Sinaí,
se conviertan muy pronto en el eje de la ideología religiosa israelita
El éxodo es el evangelio que proclama la buena nueva de que Dios ha
salvado a Israel: los israelitas de todos los tiempos se sienten implicados en esa
buena noticia.
El éxodo es un recuerdo vivo y vivificador, un "sacramento" que se celebra en
la noche de pascua: Israel resucita cada año cuando, de la hondura de su
memoria colectiva, hace presente la fuerza del Dios de la libertad; el
recuerdo y la celebración de aquella salida adquieren un tono triunfal y
ejemplar para siempre (véase Ex 13,6-10).
La liberación de Egipto resuena en
muchos lugares de la Biblia, pero es el
tema específico en este libro.
En él se reflejan los ecos de las
celebraciones de un acontecimiento,
cuyo medio de transmisión son los relatos
que hacen viva la celebración.
La historia se queda en lo que pasó y en
sus consecuencias objetivas; la
celebración provoca los sentimientos de
quienes reviven el acontecimiento.
El éxodo como acontecimiento es el centro del
Pentateuco;
Mirando hacia atrás, integra a los ciclos
patriarcales, que le sirven de prólogo-promesa;
hacia adelante, se abre a nuevos actos
salvadores, tanto en forma de relatos como de
leyes (Números y Levítico) hasta culminar en
Deuteronomio al que proporciona materia de
reflexión y síntesis.
En cuanto libro, el Éxodo presenta en su desarrollo una clara unidad interna.
Cuenta la historia de los israelitas desde la muerte de José hasta que
terminaron las obras del santuario en el desierto a los dos años de haber
salido de Egipto, según la cronología del libro.
El eje de su enseñanza lo constituye el don de la elección, compromiso mutuo
entre Dios y su pueblo.
Se estructura en tres momentos con tres
escenarios distintos:
1. Escenario, Egipto; el tema es la
liberación
Se escalonan dialécticamente los
momentos para presentar a los
personajes:
Israel,
Moisés,
Dios y
el faraón, "el antidiós".
Los hijos de Israel se convierten en pueblo -cumplimiento de las promesas-, y
el faraón decide acabar con él.
Moisés es salvado para que sea salvador y en el desierto encuentra a Dios
que le revela su plan liberador.
El faraón se niega a reconocer al Señor y éste le ofrece "doce oportunidades"
para rectificar.
En la noche de la salvación un conjunto de prodigios posibilitan la libertad: el
mar deja de ser un obstáculo para los explotados y se convierte en trampa
mortal para los opresores.
Culmina la salida en una sinfonía (véase el himno de Ex 15) en la que
participan todos: el Señor, que demuestra que su nombre (Yahvé) significa el
salvador; el antidios, que desaparece en el mar; Moisés, el líder, que conoce
mejor al Dios que le escogió; y los esclavos, que descubren quien es el Señor y
el papel que ostenta Moisés (véase Ex 1,1-15,21).
2. La segunda sección tiene como escenario el desierto y como tema la
asistencia divina: los liberados caminan hacia el Sinaí.
Como lugar de silencio y soledad, el desierto favorece el encuentro con Dios,
pero también representa un riesgo: el hombre se encuentra a la deriva, sin
caminos, y asediado por múltiples peligros.
¿Cuál es la reacción natural?
Tentar a Dios es pretender que se les subordine;
blasfemar, achacarle lo que le es contradictorio;
volver a Egipto, renunciar al proyecto salvador.
La pregunta:
¿Está el Señor en medio de nosotros? (véase Ex 17,7) es la clave de esta
sección.
3. Ultima sección en el Sinaí y como tema el compromiso mutuo: el Señor
invita a Israel a pactar una alianza por medio de Moisés.
Si acepta y cumple su compromiso, Dios lo hará su pueblo elegido, su testigo,
lo conducirá a la tierra que prometió a los patriarcas.
El pueblo acepta y se sanciona la alianza con un ritual. Los códigos
especifican las obligaciones morales y litúrgicas.
Además Dios les promete habitar entre ellos y da normas a Moisés para
construirle un santuario.
El pueblo, angustiado por la ausencia del líder. se forja su propio dios con
ayuda de los sacerdotes. Se rompe la alianza.
Historicidad
Dado que los recuerdos suponen unos hechos;
¿qué hay de histórico en estos relatos?
1.- la existencia del Egipto faraónico como lugar de opresión.
2.- la presencia de semitas* en este país desde el tercer milenio como
comerciantes (pintura de la tumba de Bení-Hassam), como invasores (los
"hicsos" que fundaron un estado y fueron expulsados por los reyes de Tebas), o
como funcionarios: muchos nombres semitas aparecen en documentos
egipcios.
3.- junto a los prisioneros de guerra, estos extranjeros son empleados en las
obras públicas, como lo testimonian documentos y bajorrelieves: hombres
trabajando bajo la mirada atenta de escribas que llevan la cuenta y vigilados
por capataces con sus látigos en la mano.
No es de extrañar que en tal situación prefirieran escapar antes de ser
tratados como bestias de carga.

* Cfr. cananeos, hebreos, judíos, palestinos,


En un contexto parecido se suele colocar la salida del grupo que encabeza
Moisés: la opresión se situaría en los reinados de Seti I o Ramsés II, y la huida o
escapada en la de su sucesor Merneptah (1234-1225 a. C.).
La arqueología ha querido demostrar que por estas fechas entraron y se
asentaron en Canaán grupos poco evolucionados; pero las pruebas no son
convincentes.
Hay que reconocer que, fuera de la Biblia, no hay indicios seguros de esta
escapada.
Se suele acudir a la existencia de ciudades-graneros, Pitón y Rameses,
mencionadas en Éxodo, una de las cuales está localizada en el delta.
La falta de testimonios fehacientes no quiere decir que los acontecimientos
narrados en este libro no sean verídicos, sino que no hay pruebas fuera de la
Biblia.
De ahí que sea preferible hablar del "éxodo en la historia" más que de "la
historia del éxodo" y contentarnos con el contexto histórico que tenemos
mejor que ponernos a buscar pruebas que, por ahora, no existen.
Frente a este silencio, la Biblia recuerda innumerables veces estos hechos, ya
desde tiempos antiguos:
el ciclo de Elias (véase 1 Re 19),
los profetas del siglo VIII a. C. (véase Am
2,10; 3,1; 5,21-25; 6,10; 9,7-8; Os 2,16-17;
9,10; 10,1; 11,1-4; 12,10.14; 13, 4-6; etc.);
también en Salmos, en las grandes fiestas,
etc.
Sobresalen dos grandes himnos antiguos:
el Canto del Mar (véase Ex 15, lss) y el de
Débora (véase Jue 5,4-5).
El Éxodo constituye una historia de salvación.
El texto actual es el resultado de una reflexión: Israel se sintió como un pueblo
en tensión profética hacia un futuro en que se cumpliría el proyecto salvador
de Dios.
Esta tensión crea el entramado convencional de recuerdos, los interpreta en
forma épica y litúrgica, y construye un relato unitario con un fin catequético;
al resultado lo llamamos "historia de salvación".
Cada época, cada autor, interpretará este conjunto de episodios de forma
personal, respetando siempre los elementos esenciales.
Lo importante en esta historia no es el hecho, casi siempre espiritualizado, sino
la reflexión que la compuso a lo largo de siglos y cuyo resultado está ahí, así
como la vida de los creyentes que la interpretaron como norma.
Con esta historia de salvación, Israel pretendía encontrar su identidad y
destino: su origen como pueblo, las raíces de su fe y la misión que tenía en un
mundo pluriforme, así como el porqué de sus leyes y ritos.
Es sintomático que no existan historias sobre la permanencia en Egipto, sobre
la vida que llevaron allí durante los fantásticos 400 años de estancia en aquel
país.
La razón es evidente: los dos polos de interés son la llegada y la opresión-
salida, porque se trata de contraponer dramáticamente las fuerzas del Dios
de Israel y el poderío de los enemigos de su proyecto.
Y como la religión de Israel es histórica, apelará a unos hechos memorables y
los enmarcará en el cuadro cósmico de las plagas y del paso del mar para
proclamar que el Dios paterno, identificado como el Señor, interviene en el
tiempo y espacio para librar a sus elegidos y componer la comunidad de sus
testigos.
La historia, desde Abrahán hasta la entrada en Canaán, se estructura como
un retorno a la patria y ha sido compuesta según el modelo de la épica
religiosa.
El retorno a la patria no termina en el libro del Éxodo: desde el Sinaí, los
israelitas seguirán caminando por el desierto: libro de los Números, hasta llegar
a los confines de la tierra. Allí y siglos más tarde, mirarán hacia atrás y
encontrarán el sentido que tiene la existencia global de su pueblo: libro del
Deuteronomio.
El tema básico de Éxodo es el significado teológico del nombre del Señor, es
decir, el significado de Yahvé.
A la pregunta ¿Quién es Yahvé=el Señor? este libro responde, dramatizando
su enseñanza: Yahvé=el Señor es el Dios que salva, que asiste, que
compromete y se compromete y que está presente en la historia del pueblo.
El relato tiene unidad: cuenta de forma lógica la manera en que Dios libró a
los suyos por medio de Moisés.
Su marco teológico lo forma "una salida" que culmina en "un encuentro",
polos que configuran la fe nacional y revelan que Israel es el pueblo salvado y
elegido para ser testigo del Señor.
Según el relato, todos salieron con Moisés, se libraron al unísono de los
poderes demoníacos y redescubrieron de su mano al Dios paterno. El proceso
debió ser mucho más complejo.
Numerosos grupos jamás estuvieron en Egipto, otros salieron de allí
pacíficamente o expulsados con los hicsos; unos llegaron por la costa y nada
saben del Sinaí, otros vivieron acontecimientos memorables bien en esta
península o al norte de Arabia.
Estas diferencias se olvidan y todo se simplifica en aras de una respuesta
religiosa a la pregunta sobre el Señor y su mensaje, sobre la identidad propia
de Israel y su papel en el proyecto de ese Dios libertador.
El Acontecimiento.
Dios.
El anti-dios.
Moisés.
El pueblo.
Alianza.
Signos-sacramentos.
Escenarios.