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ENFRENTANDO

LAS OFENSAS
Por Alberto Valdivia
¿Qué son las ofensas?
Las ofensas son palabras,
gestos, o actos que una
persona realiza contra otra,
dañando sus emociones,
dignidad y amor propio.
Los seres humanos
muchas veces ofenden o
son ofendidos
involuntariamente o con
toda intención.
¿Cómo debemos de actuar?
Saber responder a una
ofensa es de vital
importancia, los conflictos se
originan no en el ataque de
alguien, sino en la respuesta
que se da a ese ataque.
Como cristianos, debemos
de saber responder con
sabiduría, con dignidad y
altura, evitando los
conflictos.
“Si es posible, y en cuanto
dependa de ustedes, vivan
en paz con todos”
(Romanos 12:18)
Jesús nuestro mejor ejemplo
RESPONDE CON DIGNIDAD
«Los judíos le dijeron
entonces: Tenemos razón
cuando decimos que eres un
samaritano y que tienes un
demonio. Jesús les contestó:
—No tengo ningún demonio.
Lo que hago es honrar a mi
Padre; en cambio, ustedes me
deshonran» (Juan 8:48-49)
No calla, responde
alturadamente, sin atacar,
defendiendo su punto de vista
con racionalidad
Jesús nuestro mejor ejemplo
PONE LÍMITES
Cuando Jesús dijo esto, uno de
los guardianes del templo le dio
una bofetada, diciéndole: — ¿Así
contestas al sumo sacerdote?
Jesús le respondió: —Si he dicho
algo malo, dime en qué ha
consistido; y si lo que he dicho
está bien, ¿por qué me pegas?
(Juan 18:23)
No permite el abuso, defiende su
derecho, no responde con violencia
pero pone un alto al ataque.
Jesús nuestro mejor ejemplo
NO ATACA, ESPERA EN DIOS
Cristo no cometió ningún
pecado ni engañó jamás a
nadie. Cuando lo insultaban,
no contestaba con insultos;
cuando lo hacían sufrir, no
amenazaba, sino que se
encomendaba a Dios, que
juzga con rectitud (1 Pedro
2:22-23)
No insultaba, ni amenazaba,
toda las injusticias que recibía la
ponía en manos de Dios
Jesús nuestro mejor ejemplo
DISCULPA AL OFENSOR
Jesús dijo: «Padre,
perdónalos, porque no
saben lo que hacen.» (Lucas
23:34)
Jesús sabía que estos
hombres actuaban sin
conocimiento de la verdad, en
su ignorancia, por eso los
disculpa en su corazón, eso
es de gran ayuda para poder
perdonar.
Tenga pensamientos positivos
Mientras estás siendo atacado,
comienza a llenar tu mente de
pensamientos como estos:
Mantén la calma relájate. No
voy a darle el gusto de
enfadarme. No voy a permitir
que esto me afecte. No me
importa lo que dice. Mis
músculos están tensos es
hora de relajarme. Lo que
quiere es sacarme de mis
casillas, no lo logrará. Voy
actuar con dignidad. Voy a
mostrarle que no soy de su
misma calaña. Voy amarlo
Tenga pensamientos compasivos
En el momento que estas
recibiendo el ataque repite
pensamientos como estos:
Pobre, cuanta ira reprimida
tiene. Lo dice de muy mala
forma, pero quizás tenga
razón en muchas cosas.
Probablemente no es feliz
por eso actúa así. Yo
también he actuado así con
otros. Si no contesto mal el
Señor será mi defensor y
convertirá todo esto en
bendición
Haga preguntas que baje el furor
Cuando se inicia los
agravios, usted haga
preguntas como estas.
¿Por qué estas tan
molesto? ¿tienes algún
sentimiento positivo hacia
mi? ¿puedes decirme algo
bueno que he hecho? ¿Qué
solución me das? ¿Qué
puedo hacer?. Quizás la
persona no te dará una
contestación adecuada, pero
es seguro que calmara su
furor y te ayudará a ti a
calmarte
Interrogue para tomar control
Ante el ataque, tome el control de la
situación acorralando a la persona con
preguntas, eso hace que usted pueda
llevar el dialogo a un punto muerto
(final). Por ejemplo, la persona te ataca
diciendo: eres una persona
desagradable - ¿por qué lo dices? -
por tu comportamiento - ¿Qué
comportamiento? - Pues tu haces
esto y aquello - ¿Qué me aconsejas
para cambiar? - No te aconsejo solo
te digo - ¿Qué objetivo cumples al
decírmelo? - Pues que lo sepas -
bueno ahora ya lo sé y veré como lo
resuelvo. Al llegar a este punto la
conversación se acabo.
Si no es posible dialogar CÓRTELO
• Responda con gestos, ojos
exageradamente abiertos, no
pronuncie una sola palabra, mueva
la cabeza, y retírese
• Cambie de tema sin vacilaciones
• Responda con monosílabos: que
pena, si pues, allá, etc., y retírese
• Tomar el ataque como una broma,
por ejemplo: eres un idiota - si pero
no un idiota cualquiera, soy un
perfecto idiota.
• Termine la conversación así: me ha
ofendido, discúlpeme, no quiero
seguir hablando con usted.
Pida la ayuda de Dios
Señor, ponle a mi boca un
guardián; vigílame cuando
yo abra los labios (Salmos
141:3)
Dios siempre estará
dispuesto a poner la palabra
correcta en nuestros labios, y
también nos puede ayudar a
callar cuando debemos de
hacerlo, por eso en cada
ataque que reciba, haga una
oración a Dios pidiendo su
ayuda.

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