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MINERÍA EN ARGENTINA

UN ESTUDIO A TRAVÉS DE LA HISTORIA, LA


LEGALIDAD Y EL ROL DEL ESTADO EN NUESTRO PAÍS
Pese a que durante todo el siglo XX la
existencia de importantes yacimientos
mineros fue prácticamente negada u
ocultada casi en su totalidad, resulta
obvio que al poseer grandes regiones
montañosas prolíficas en minerales de
gran valor y dada su variada geología
extendida en la gran extensión territorial
la Argentina posee una riqueza de
grandes e importantes yacimientos
Rasgos principales de la actividad
minera
Tiene tres etapas principales:
 1. Prospección o cateo: búsqueda de las sustancias químicas y
minerales de interés, identificación de sus características y las de las
rocas en la que están incluidas, determinación de su distribución en el
subsuelo y de su ley (porcentajes en que se encuentran)

 2. Proyecto: determinación de la forma de extracción, forma y lugar de


concentración (cuando es necesario o conveniente), instalaciones e
insumos necesarios para el procesamiento in situ, transporte de los
productos resultantes en boca de mina, necesidades de mano de obra
e instalaciones necesarias para su albergue y alimentación, otras
necesidades logísticas (combustibles, reparaciones…)

 3. Extracción o explotación: realización efectiva de las tareas


proyectadas.
Primeros gestos políticos frente a la
explotación minera
• En 1813 se desarrolló la primera Asamblea General
Constituyente con la finalidad de establecer el marco legal
del Prominente Estado. En dicha reunión se sancionó la ley la
Ley del Fomento Minero, que pretendía impulsar la
explotación de yacimientos mineros en el territorio de las
Provincias Unidas.
• En 1826, Rivadavia decidió sancionar una ley que establecía
que todas las minas serían de “Propiedad Nacional”, a cargo
del Presidente.
• Entre 1868 y 1874 Sarmiento llevó a cabo una serie de
acciones para impulsar la minería. Sin embargo, encontró
oposición en sectores de poder político y económico, que se
beneficiaban con la exportación agro-ganadera.
• En 1887 se pactó el Código de Minería (considerado ley
nacional). Este determina el marco jurídico dentro del que se
constituye la actividad minera.
Ya que no ha tenido una importante relevante
durante los primeros ciento cincuenta años de
historia la minería en nuestro país, es que
decidimos abordar este tema desde la actualidad,
incluyendo en el análisis las consecuencias que
esta trae, la oposición que genera y el rol del
estado y las leyes en ella.
En este cuadro exponemos la ubicación de distintos yacimientos mineros, junto
al recurso nacional que explotan, su inversión y demás datos que aporta la
página.
Ya mencionamos que no se le dio lugar
importante a la minería en gran medida hasta
las últimas décadas. Es a partir de esta
perspectiva que comenzaremos a hablar del
régimen legal de la minería a partir de la primer
presidencia de Carlos Saúl Menem, quien
promovió el máximo aprovechamiento de los
recursos mineros por empresas extranjeras.
En este contexto el Banco Mundial dio a
Argentina, entre 1996 y 1998, un préstamo de
69,5 millones de dólares para hacer los estudios
técnicos y legales necesarios para llevar a
cabo el cambio de políticas mineras.
Durante la década de 1990 se hicieron tanto exploraciones a costa del
Estado, como importantes modificaciones a las normas que regulan y
promueven las exploraciones mineras.

Por ejemplo, en el artículo 124 de la Constitución Nacional reformada en


1994 establece que:

Corresponde a las provincias el dominio originario de los recursos naturales


existentes en su territorio.

Pero, como las provincias mineras son las más pobres del país, no tienen la
capacidad de explotar de por sí mismas los recursos mineros y deben
concesionar su explotación a empresas privadas. Uno de los resultados es
la asimetría de las negociaciones entre gobiernos provinciales y empresas
que poseen facturaciones anuales superiores a los presupuestos
provinciales.

A pesar de todo esto, el dominio o derecho de propiedad no excluye el


ejercicio de la jurisdicción nacional mediante leyes que regulen las
explotaciones mineras.
LAS LEYES NACIONALES QUE RIGUEN LA MINERÍA SON:

1. Ley Nacional Nº 21382 de Inversiones Extranjeras.


2. Ley Nacional Nº 24196 de Actividad Minera I.
3. Ley Nacional Nº 24224 de Reordenamiento Minero, Cartas Geológicas
de la República Argentina, Institucionalización del Consejo Federal de
Minería y Canon Minero.
4. Ley Nacional Nº 24228 de Acuerdo Federal Minero.
5. Ley Nacional Nº24498 Código de Minería. Rige los derechos,
obligaciones y procedimientos referentes a la adquisición, explotación
y aprovechamiento de las sustancias minerales.
6. Ley Nacional Nº24585 de Protección Ambiental para la Actividad
Minera.
7. Ley Nacional Nº 25249 de Actividad Minera II.
8. Decreto PEN Nº 753/2004 (del presidente Néstor Kirchner), permitió la
libre disponibilidad de las divisas obtenidas por la exportación de
minerales de las empresas beneficiadas por el Artículo 8º de la Ley
Nacional Nº 24196 y sus modificaciones. Este decreto estuvo vigente
hasta el 26/10/2011, cuando el decreto PEN Nº 1722/2011 (durante la
presidencia de CFK) restableció la obligatoriedad del ingreso y
negociación en el mercado de cambios de la totalidad de las divisas
provenientes de operaciones de exportación de petróleos crudos, sus
derivados, gas y de empresas mineras.
Y a continuación algunos de los beneficios de los establecidos por
estas normas y otras que se señalan en cada caso:
1. Inhiben al Estado Nacional para hacer la explotación de yacimientos minerales. (Constitución Nacional, art. 124.)
2. Liberan de aranceles a la importación de maquinarias, repuestos e insumos mineros. (Ley de Actividad Minera I, art.
14bis.)
3. Reintegran el IVA a los bienes anteriores. (Ley de Actividad Minera II, art. 14bis.)
4. Eximen a las empresas mineras de los impuestos sobre los activos. (Ley de Actividad Minera I, art. 17.)
5. Da 30 años de estabilidad fiscal, arancelaria y cambiaria a los nuevos proyectos mineros. (Ley de Actividad Minera
I, art. 8.)
6. Permiten la deducción del valor de los gastos de exploración y factibilidad. (Ley de Actividad Minera, art. 12.)
7. Permiten la amortización acelerada de las inversiones en infraestructura y equipamiento I. (Ley de Actividad Minera
I, Art. 13.)
8. Establecen un valor máximo del 3% en concepto de regalías sobre el valor del mineral en "boca de mina". Este
valor es el declarado por el productor en la primera etapa de su comercialización menos los gastos necesarios para
llevar el mineral desde su extracción hasta esa etapa. (Ley de Actividad Minera I, Art. 22 y 22bis.)
9. Descuento del valor anterior de otros costos que se pueden establecer por ley o por resoluciones del PEN.
10. Brindan a los inversores extranjeros el mismo estatus legal que a los inversores nacionales, pudiendo elegir
libremente cualquier forma de organización. (Ley de Inversiones Extranjeras, Art. 5.)
11. Facultan a los inversores extranjeros a transferir libremente al exterior tanto las utilidades líquidas como las
inversiones hechas. (Ley de Inversiones Extranjeras, Art. 5.)
12. Permiten la libre disponibilidad de las divisas obtenidas por las ventas de mineral por las empresas (Ley de
Inversiones Extranjeras, Art. 5). En el período 2004-2011 no era necesario ingresar al país estas divisas (Decreto
753/2004).
13. Durante los primeros 5 años de concesión exime a las empresas de cualquier gravamen o impuesto, nacional,
provincial o municipal, que no sean el canon de ley, la retribución de servicios o los sellados de normales de ley.
(Código de Minería, Art. 213 y 214.)
14. Eximen del Impuesto al Cheque establecido por el Decreto PEN 613/2001.
15. Eximen del impuesto a los créditos y débitos en cuentas corrientes bancarias. (Decreto PEN 380/2001, Art. 10 inciso
t.)
16. Eliminan la doble tributación de los inversores chilenos. (Acuerdo para la explotación de los proyectos Pascua-
Lama y El Pachón.[14])
17. Reembolso de fletes y seguros si los productos se exportan por puertos al sur del Río Colorado (Ley Nacional N°
23018).

Desde 2007 la actividad minera tiene retenciones a las exportaciones:


Como toda actividad de explotación, la minería tiene
su oposición. Esta puede verse principalmente en
muchas comunidades del país, asentadas en general
en pequeñas poblaciones, que han expresado su
enérgico rechazo a las actividades mineras. La razón
es que a raíz del gran auge de estas actividades, ha
habido graves consecuencias. Entre las inmediatas más
críticas se cuentan:
• Disminución de la disponibilidad local de agua, recurso vital
para la vida, o su contaminación por la disposición final de las
enormes cantidades usadas para la concentración y separación
de los minerales.
• Uso de cuantiosos fondos estatales para la construcción de
costosas obras de infraestructura vial y de provisión de servicios,
en especial de abastecimiento de electricidad,
mayoritariamente en beneficio de los buenos negocios
mineros. Muchas de estas obras habían sido infructuosamente
solicitadas por estas comunidades durante muchísimos años.
• Generación o presunción de generación de problemas
ambientales y sanitarios provenientes de filtraciones,
derrames de cargas y difusión atmosférica de polvos de
naturaleza desconocida, aparición o detección de
enfermedades antes desconocidas. Una de las sustancias
más temidas —aunque hay muchas más internacionalmente
consideradas peligrosas— es el cianuro usado en la
lixiviación del oro.
• Cambio del modo tradicional de vida por el ingreso de obreros
de otros lugares, con alto poder adquisitivo, sin la contrapartida
de la generación de puestos de trabajo para la población local
debido a su falta de capacitación.
• Compra de la voluntad de dirigentes políticos locales y
provinciales, que se presumen provienen de sobornos de las
empresas mineras, aumentando la conflictividad social, a veces
manifestada en la represión de asambleas vecinales hecha por
policías y personal de seguridad de esas empresas.
• Falta de control de los organismos estatales responsables
(municipales, provinciales y nacionales), como los de protección
del medio ambiente y de la salud, sobre los problemas detectados
o temidos por las comunidades.
• Falta de control de los organismos estatales responsables
(municipales, provinciales y nacionales), como los de protección
del medio ambiente y de la salud, sobre los problemas
detectados o temidos por las comunidades.
• Frustración o enojo ante la invisibilidad de sus reclamos, pocas veces
recogidos favorablemente por los medios nacionales de
comunicación que frecuentemente los atribuyen al "atraso" cultural.

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