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Factores a Considerar para el Diseño de Riego

Superficial
• CAUDAL
El desarrollo del riego, y principalmente lo que se refiere a los tiempos de avance, de receso y de infiltración, está muy
condicionado al caudal de agua que se aplique durante el riego. Es una variable de manejo muy importante que ha de ser
estudiada antes de regar para conseguir un resultado aceptable del riego; la experiencia del agricultor suele ser un factor
clave al decidir el caudal a aplicar.
Para determinar el caudal de riego ha de tenerse en cuenta la cantidad de agua que llega a la parcela por el canal o acequia
ya que ésta será la máxima cantidad que se podrá aplicar a una unidad de riego; posteriormente deberán considerarse las
dimensiones de la parcela y la pendiente. Es importante tener presente que a mayor caudal aplicado el avance del agua
será más rápido y por lo tanto los tiempos de infiltración a lo largo de la parcela más parecidos, lo que repercutirá en la
uniformidad del agua infiltrada.
Considerando de forma conjunta la pendiente de la parcela, sus dimensiones y las características de infiltración del suelo se
podrá determinar el caudal a aplicar. Pero en ocasiones es desaconsejado aplicar el caudal elegido, por ejemplo porque no
se satisfagan las necesidades del cultivo, en cuyo caso será preciso replantear el diseño de las parcelas y adecuarlas
modificando sus dimensiones, orientación y en ciertos casos la pendiente.
El caudal aplicado a los surcos de riego puede ser muy variable dependiendo de su longitud y pendiente, pero por lo
general no suelen ni deben ser mayores de 3 litros por segundo. Para controlar la erosión del suelo en riego por surcos se
recomiendan los denominados caudales máximos no erosivos, cuyos valores dependen de la facilidad del suelo a ser
erosionado y de la pendiente de los surcos. Un suelo será fácilmente erosionable si está poco estructurado, muy suelto,
como después de realizar la labor de asurcado, o si está muy seco. Por el contrario, será poco erosionable si, por ejemplo,
está húmedo, bien estructurado o tiene restos de cultivo como raíces u hojas.
• TIEMPO DE RIEGO
El tiempo de riego es una variable de diseño y manejo del riego con la que se
determina la duración de la aplicación de agua. Es muy flexible y fácilmente
modificable por el agricultor, que podrá decidir si regar más o menos tiempo
dependiendo de sus necesidades. Existe sin embargo la posibilidad de que por motivos
de organización de la red de distribución de agua se le imponga un tiempo máximo de
disposición de agua para riego, por lo que puede ocurrir que sea preciso modificar la
configuración de la parcela o el caudal para adaptarse a la dotación de agua.
En general el tiempo de riego será mayor cuanto mayores sean las necesidades de agua
del cultivo y más agua deba de aportarse al suelo; igualmente, a medida que las
dimensiones de las parcelas o longitud de los surcos aumente, el tiempo de riego se
deberá incrementar para completar la fase de avance y, en su caso, prolongar el
almacenamiento del agua sobre el suelo y permitir que se infiltre la lámina de agua
requerida en cada punto de la parcela.
El tipo de suelo también puede ser un factor a tener en cuenta a la hora de decidir el
tiempo de riego, ya que suelos pesados o arcillosos infiltran el agua muy lentamente y
es preciso prolongar el tiempo de infiltración para conseguir el mismo objetivo.
DISEÑO DE SURCOS
El riego por surcos es aconsejable para cultivos sensibles al exceso de humedad en el pie de los tallos y
para aquellos otros que se cultivan en hileras, tales como maíz, patata, girasol, algodón, remolacha, etc.
En surcos largos con desagüe libre la lámina infiltrada disminuye progresivamente desde la cabecera
hasta la cola. Además es muy probable que se produzcan pérdidas por escorrentía al final de los surcos,
por lo que se recomienda la reutilización de esta agua utilizando alguna técnica de recorte de caudal.
En términos generales se suele empezar el riego con caudales relativamente grandes, y se termina con
caudales pequeños, con lo cual se logra un avance rápido (y en consecuencia, una mayor uniformidad
en la distribución) y se reduce la escorrentía al final de los surcos.
El riego suele realizarse en dos operaciones: mojado del surco y riego propiamente dicho. El mojado se
hará lo más rápidamente posible, para que la diferencia de agua infiltrada en los extremos del surco sea
lo menor posible, y ello requiere que se aporte el mayor caudal posible sin producir erosión del suelo.
Cuando el agua llega al final del surco empieza el riego propiamente dicho, haciendo modificación del
caudal de acuerdo con la intensidad de absorción del suelo. Hay que tener en cuenta que la velocidad
de infiltración disminuye con rapidez cuando el suelo se va saturando de agua y, por consiguiente, en
esta segunda etapa el agua discurre más en los primeros tramos y se infiltra más en los últimos.
En el diseño de riego por surcos se han de combinar todos los condicionantes que intervienen en la
infiltración (forma, anchura, pendiente y longitud del surco y caudal preciso) para que la distribución
del agua sea lo más uniforme posible.
LONGITUD MAXIMA DEL SURCO
La longitud de los surcos viene condicionada por los siguientes factores.

• Economía: a medida que disminuye la longitud de los surcos aumentan las necesidades de mano
de obra y los costes de la instalación.
• Textura del suelo: en suelos de textura arenosa hay que limitar la longitud de los surcos, para
evitar la larga permanencia del agua en los primeros tramos del surco, con las consiguientes
pérdidas por percolación profunda.
• Cultivo: las plantas de raíces profundas necesitan mayor dosis de riego que las de raíces someras;
por tanto, en aquellas se puede aumentar la longitud de los surcos, con el fin de incrementar la
permanencia del agua en los mismos.
A la vista de estas consideraciones habrá que buscar un equilibrio entre las consecuencias que se
derivan de los surcos largos (más económicos) o cortos (mayor eficiencia de riego).
Con pendientes suaves (inferiores al 0,3 %) la longitud del surco puede al aumentar a medida que
aumenta la pendiente, pero a partir de esa cifra es preciso disminuir la longitud del surco a medida
que aumenta la pendiente, ya que debe reducirse el caudal de agua para evitar la erosión.
CAUDAL MAXIMO NO EROSIVO
Para determinar el caudal máximo no erosivo se preparan varios surcos y se deja fluir el agua aplicando caudales distintos.
Durante los cinco primeros minutos del paso del agua por cualquier punto del surco se produce alguna erosión y el agua
pasa oscura; pero pasado ese tiempo no se deben producir cortes verticales en los caballones del surco y el agua debe
correr limpia. Después de terminar la aplicación del agua se comprueba si al final de lo surcos se ha producido algún
acúmulo de tierra arrastrada.
Normalmente la velocidad de infiltración se puede expresar como la cantidad de agua infiltrada en la unidad de tiempo por
metro de longitud de surco.
El tiempo de riego será el cociente entre la cantidad de agua capaz de almacenar el suelo para una profundidad
determinada y la velocidad de infiltración.
Se estima que el tiempo de mojado, también llamado tiempo de avance, que es el tiempo que tarda el agua desde la
cabecera hasta el final del surco, ha de ser una cuarta parte del tiempo de riego.
Determinación de la longitud del surco.
En un surco se colocan estacas distanciadas 20 m y se aplica el caudal máximo no erosivo, anotando las horas en que el
agua entra en el surco y va llegando sucesivamente a las estacas. Se obtiene la curva de avance del frente líquido y se
representa gráficamente. Como el tiempo de mojado o de avance ha de ser 1/4 del tiempo de riego, gráficamente podemos
obtener la longitud óptima del surco.
En la práctica de riego se llama unidad de riego al número de surcos que se abastecen de una toma y que se riegan de una
sola vez. Habitualmente se comprende 4 a 10 surcos. Una forma práctica de realizar el riego consiste en mojar
sucesivamente varias unidades de riego y después proceder al riego propiamente dicho de esas unidades.
En muchos lugares no efectúan el riego en dos operaciones (mojado y riego propiamente
dicho), sino en una sola. En estos casos se utiliza un caudal superior al caudal permanente,
pero inferior al caudal máximo no erosivo. El regador distribuye el agua entre los surcos que
componen la unidad de riego y corta el flujo de agua a esa unidad cuando falta por regar 1/4 ó
1/5 de la longitud del surco, comprobando que el agua que discurre después de cortar el flujo
de agua es suficiente para regar la totalidad del surco.
En otras ocasiones, cuando el agua llega a los 3/4 de longitud del surco se reduce el caudal a
la mitad y se mantiene ese caudal hasta que el regador experimentado estime oportuno. Para
regular caudales y tiempo conviene hacer unas calicatas en el primer riego, con la finalidad de
comprobar la infiltración a lo largo del surco.
Se puede aprovechar el sobrante de agua de los surcos dejando que retroceda hasta los
surcos secos próximos, o bien llevándolo a un canal de desagüe de forma que se pueda utilizar
en parcelas situadas aguas abajo.
Cuando la pendiente es muy reducida y los surcos muy cortos se utiliza un caudal elevado
para llenarlos con rapidez. Posteriormente se corta el flujo de agua y se deja que el agua
contenida en los surcos se infiltre. Cuando la pendiente supera el 0,5 % y el suelo tiene una
permeabilidad reducida, los surcos cortos se trazan siguiendo las curvas de nivel y se enlaza el
final de cada uno de ellos con el principio del siguiente. De esta forma el agua tiene que hacer
un recorrido en zig - zag, con lo que se reduce su velocidad y aumenta la infiltración a través
de los surcos.
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