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UT 28 de 92

TRINIDAD EN EL NT, 1

CCE 234: “El misterio de la Santísima Trinidad


es el misterio central de la fe y de la vida cristia-
na. Es el misterio de Dios mismo. Es, pues, la
fuente de todos los otros misterios de la fe; es la
luz que los ilumina. Es la enseñanza más funda-
mental y esencial en la jerarquía de las verdades
de fe. Toda la historia de la salvación no es otra
cosa que la historia del camino y los medios por
los cuales el Dios verdadero y único, Padre,
Hijo y Espíritu Santo, se revela, reconcilia con-
sigo a los hombres, apartados por el pecado, y
se une con ellos”.
UT 29 de 92
TRINIDAD EN EL NT, 2
Vestigios o leves huellas de la Trinidad en el AT
(se interpretan a la luz del NT)
Génesis: Dios habla en plural (1, 26: “Hagamos
al hombre a imagen y semejanza nuestra”; 3, 22:
“He aquí que Adán es como uno de nosotros”;
11, 7: “Venid, descendamos y confundamos sus
lenguas”); tres hombres aparecen a Abraham
(18, 1-15).

Profecías mesiánicas: Sal 2, 7 (Heb 1, 5 lo aplica


a Jesús) y Sal 109 (Jesús lo recoge en Mt 22, 44).

Sabiduría engendrada: por ejemplo Prov 8, 22-31: “El Señor me


poseyó en el inicio de sus caminos... Desde la eternidad fui modela-
da desde el principio, antes que la tierra... Antes que los montes fui
engendrada...”. Ver también Sab 9, 1. 2. 17.
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TRINIDAD EN EL NT, 3

Jesús llama a Dios Padre: “Para que seáis hijos de vuestro Padre que
está en los cielos” (Mt 5, 45); “Sed vosotros perfectos como vuestro
Padre celestial es perfecto” (Mt 5, 48); “Ora a tu Padre, que está en lo
oculto; y tu Padre, que ve en lo oculto, te recompensará” (Mt 6, 6);
etc..

Jesús revela que Dios es su Padre: “Todo me lo


ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo
sino el Padre, ni nadie conoce al Padre sino el
Hijo y aquel a quien el Hijo quiera revelarlo”
(Mt 11, 27).

Jesús se identifica con el Padre: “Pues como el


Padre tiene vida en sí mismo, así ha dado al Hijo
tener vida en sí mismo” (Jn 5, 26); “Yo y el Pa-
dre somos uno” (Jn 10, 30); etc..
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TRINIDAD EN EL NT, 4

Jesús llama a Dios “Abba”, “Padre mío”:


Getsemaní (Mc 14, 36); “Padre, ha llegado
la hora. Glorifica a tu Hijo para que tu Hijo
te glorifique” (Jn 17, 1); “Venid, benditos
de mi Padre” (Mt 25, 34); “Padre, en tus
manos encomiendo mi espíritu” (Lc 23, 46);
“Yo os envío al que mi Padre ha prometido”
(Lc 24, 49); etc.. Jesús distingue: “Subo a
mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y a
vuestro Dios” (Jn 20, 17).

Los textos vistos ya en este capítulo, al revelar la paternidad de


Dios también están revelando la filiación divina de Jesús. Veamos
otras expresiones de Jesús y palabras de sus discípulos que confie-
san la divinidad de Jesús.
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TRINIDAD EN EL NT, 5

En el Templo, a los 12 años, Jesús


manifiesta su divinidad: “¿Por qué
me buscabais? ¿No sabíais que es
necesario que yo esté en las cosas
de mi Padre?” (Lc 2, 49).

Jesús se llama “Hijo del Hombre”, título del Mesías en Dan 7, 13-
14 que tiene atributos divinos (“A él se le dio dominio, honor y
reino. Y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron. Su
dominio es un dominio eterno que no pasará; y su reino no será
destruido”). Por ejemplo con Nicodemo (Jn 3, 1-21), Zaqueo
(Lc 19, 1-10), cuando anuncia su pasión, muerte y resurrección
(Mc 8, 31-33), cuando cura un paralítico en Cafarnaún (Mc 2,
1-12), ante el tribunal de Caifás (Mc 14, 53-64).
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TRINIDAD EN EL NT, 6

Jesús manifiesta su divina preexistencia o eternidad utilizando el


nombre “Yo soy” revelado a Moisés en el monte Horeb. Por
ejemplo: “Yo soy la luz del mundo” (Jn 8, 12); “Si no creéis que
Yo soy, moriréis en vuestros pecados” (Jn 8, 24); “Cuando hayáis
levantado al Hijo del Hombre, entonces conoceréis que Yo soy”
(Jn 8, 28); “Antes de que Abraham naciese, Yo soy” (Jn 8, 58);
“Os lo digo desde ahora, antes de que suceda, para que cuando
ocurra creáis que Yo soy” (Jn 15, 19).

Sus oyentes entendieron que afirmaba de sí


mismo que era Dios (ej.: Jn 5, 18).

El Padre confirma la divinidad de Jesús en


su Bautismo y en su Transfiguración.
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TRINIDAD EN EL NT, 7

Los discípulos proclaman la divinidad de Je-


sús. Por ejemplo cuando camina sobre las a-
guas dicen: “Realmente eres Hijo de Dios”
(Mt 14, 33); o la confesión de San Pedro: “Tú
eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo” (Mt 16,
16); o la de Santo Tomás: “¡Señor mío y Dios
mío!” (Jn 20, 28).

La filiación divina de Jesús está al comienzo y en el centro de la


predicación apostólica postpascual: proclaman a Jesús como Hijo
de Dios. Ejemplos: “El Verbo era Dios” (Jn 1, 1); San Juan precisa
que escribió su Evangelio “para que creáis que Jesús es el Cristo,
el Hijo de Dios” (Jn 20, 31); Cristo es “Dios bendito por los siglos”
(Rom 3, 5); “En Él habita toda la plenitud de la divinidad corporal-
mente” (Col 2, 9).
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TRINIDAD EN EL NT, 8

Ya en Gn 1, 2 aparece la palabra “espíritu” (“el


Espíritu de Dios se cernía sobre la superficie de las
aguas”). En el NT aparecen varios nombres concre-
tos. Ejemplos: “el Espíritu del Padre” (Mt 10, 20;
1 Cor 2, 11; Jn 15, 26); “el Espíritu del Hijo” (Gal
4, 6); “el Espíritu de Jesús” (Hch 16, 7). Indican
que el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo.

Numerosos textos indicando que el Espíritu Santo es Persona divina.


Especialmente durante la Ultima Cena. Ejemplos: “Yo rogaré al Pa-
dre y os dará otro Paráclito... El Espíritu de la Verdad” (Jn 14, 16);
“El Paráclito, el Espíritu Santo que el Padre enviará en mi nombre,
El os lo enseñará todo” (Jn 14, 26); “Cuando venga el Paráclito que
yo os enviaré de parte del Padre, el Espíritu de la Verdad que procede
del Padre, El dará testimonio de mí” (Jn 15, 26).
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TRINIDAD EN EL NT, 9

Numerosos textos se refieren a la acción del Espíritu Santo con


respecto a Jesucristo. Ejemplos: Lc 1, 35 (Anunciación); Mt 1,
18 (María “había concebido en su seno por obra del Espíritu
Santo”); Lc 3, 21-22 (Bautismo de Jesús); Lc 4, 14 (Jesús se
mueve “por impulso del Espíritu Santo”); Lc 4, 1 (estaba “lleno
del Espíritu Santo”); Lc 4, 18-30 (en Nazaret se aplica el texto
de Is 61, 1-2: “El Espíritu del Señor está sobre mí”); etc..

El Espíritu Santo santifica a los hombres: se comprueba


en los Hechos de los Apóstoles: Pentecostés (Hch 2, 4),
San Pedro en Hch 2, 38 (“recibiréis el don del Espíritu
Santo”), etc.. También en San Pablo: 1 Cor 3, 16 (“¿No
sabéis que el Espíritu de Dios habita en vosotros?”); 2
Tes 2, 13 (“os eligió Dios como primicias para la salva-
ción mediante la acción santificadora del Espíritu Santo”).
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Fórmulas trinitarias del NT
Lc 1, 30-35: Anunciación.
Mt 3, 13; Mc 1, 10; Lc 3, 22: Bautismo
del Señor.
Mt 17, 1-13; Mc 9, 1-12; Lc 9, 28-39:
Transfiguración.
Jn 14, 16.26: Promesa del Paráclito (“Yo
pediré al Padre y os enviará otro Paráclito
(...). El Paráclito, el Espíritu Santo, que el
Padre enviará en mi nombre, os lo ense-
ñará todo”).
Mt 28, 19: Fórmula bautismal (“Id y en-
señad a todas las gentes, bautizándolas en
el nombre del Padre y del Hijo y del Espí-
ritu Santo”).
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TRINIDAD EN EL NT, 11

Revelación de la Santísima Trinidad en los escritos apostólicos


2 Cor 13, 13: “La gracia del Señor Jesucristo y el amor de Dios y la
comunicación del Espíritu Santo estén con todos vosotros”.
Ef 1, 3-13: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en Cristo con toda bendición espiritual en los
cielos (...). Por Él también vosotros (...) fuisteis sellados con el Espí-
ritu Santo prometido”.
Gal 4, 6: “Y puesto que sois hijos, Dios envió a nuestros corazones
el Espíritu de su Hijo, que clama: ‘¡Abba, Padre!’”.
2 P 1, 1-2: “Elegidos según la presciencia de Dios Padre, mediante
la santificación del Espíritu, para obedecer a Jesucristo”.