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Pasaje clave: Deuteronomio 23:21 al 23.

Eclesiastés 5
Introducción:
prometerle algo al Señor es algo muy serio y un día
Dios nos pedirá cuenta de todas las promesas que le
hemos hecho que no las hemos cumplido, es por eso
que cuando a Señor le hagamos una promesa no
debemos tardar en cumplirla.
¿Cómo debía actuar aquel que le prometía cosas a
Dios? (23:21 al 23).
Ósea que hacerle una promesa a Dios es decirle que EL
haga algo por algo que yo prometo darle en gratitud a
su respuesta, lo que esto quiere decir es que cuando yo
hago una promesa estoy obligado a cumplir y más si
Dios ya cumplió su parte del trato.

¿decimos? ¡Dios, prometo portarme bien, te


prometo vivir en santidad, te prometo servirte, te
prometo congregarme, te prometo ser fiel con mis
diezmos, te prometo, y te prometo y,,,!
“Te prometo Señor que nunca más voy a pecar…”. “Te
prometo que voy a tener comunión contigo todos los
días…”.
“Te prometo que voy a predicarles a todos mis
compañeros…”. “Te prometo, Papá, que cuando venda
la moto voy a ofrendarte el 50% de su valor”. “Si a la
rubia de ojos verdes la enamoras de mí, te prometo que
te serviré siempre”.
¿No decimos? ¡Dios, si tu me ayudas, si me haces
este milagro, si me sacas de esto, si me sanas, si
hacer esto por mi, etc, etc, yo te prometo o hago
pacto contigo de......!
“ Pero cuando termina la reunión y pasa la emoción, ni
te vuelves a acordar de lo que le prometiste a Dios. Pero
Dios si se acuerda y te lo cuenta como pecado. ¿Por
qué?
¿Cuantas veces le hemos prometido a Dios hacer
esto, o dejar de hacer aquello en nuestra vida?
¿Cuántas palabras habladas? ¿Cuántos pactos no
cumplidos? ¿Cuántas promesas incumplidas?.
Tal vez pensamos que esto no traerá consecuencia
sobre nosotros porque no vemos que nada nos
suceda. Pero un día daremos cuenta de todo lo que
hablemos y prometamos. El Señor dice “Más yo os
digo que de toda palabra ociosa que hablen los
hombres, de ella darán cuenta en el día del
juicio. Porque por tus palabras serás
justificado, y por tus palabras serás
condenado”. Mat. 12:36-37
¿Sabías que al hacer una promesa o un pacto con
Dios quedamos ligados por las palabras de nuestra
boca y que debemos cumplirla? Dios dice en su
palabra. “Te has enlazado con las palabras de
tu boca, Y has quedado preso en los dichos de
tus labios". Prov. 6:2
Números 30:2 "Cuando alguno hiciere voto a
Jehová, o hiciere juramento ligando su alma con
obligación, no quebrantará su palabra; hará
conforme a todo lo que salió de su boca"

-Ahora este texto dice que hacer una promesa a Dios es


como una atadura porque después de prometerle algo a
Dios te has comprometido y has ligado tu alma a las
palabras que has hablado.
¡Cuando hacemos una promesa a Dios y no la
cumplimos nos convertimos en unos mentirosos! ¡Y él
dice que los mentirosos no entraran en el reino de los
cielos! es por esto que Dios nos exhorta a lo
siguiente: Ecles.5:1-5
1 Samuel 1:10-12
Esta fue la promesa de Ana que el señor le diera la
oportunidad de tener un hijo por cuanto ella era estéril y
cuando el Señor cumplió el voto de Ana, entonces ella
cumplió su parte de la promesa.
1 Samuel 1:20-22 - 20

Ahora una promesa no es un problema sino una buena


oportunidad para que mis peticiones sean
prontamente contestadas.
Génesis 28:20-22

¡MIRA! ¡El Señor no se olvida de los votos o las promesas


que le hacemos!.

A DIOS NO SE LE OLVIDO EL PACTO DE JACOB


Génesis 31:13-13 Dice: "Yo soy el Dios de Bet-el, donde tú
ungiste la piedra, y donde me hiciste un voto. Levántate
ahora y sal de esta tierra, y vuélvete a la tierra de tu
nacimiento".
¿Te das cuenta que Dios no olvida las promesas que le
hacemos?

Hoy tristemente se ha perdido el respeto a Dios en cuanto a


las promesas que le hacemos, en el antiguo testamento
había mucho temor cuando a Dios se le hacia una promesa.

¡Pero mira esto! ¡Nuestra boca nos hace pecar! la palabra


nos aconseja que: "No dejes que tu boca te haga pecar,
ni digas delante del ángel, que fue ignorancia. ¿Por
qué harás que Dios se enoje a causa de tu voz, y que
destruya la obra de tus manos? Donde abundan los
sueños, también abundan las vanidades y las muchas
palabras; mas tú, teme a Dios" Ecles.5:6-7
CONSIDEREMOS ESTAS TRES OPCIONES.

1.- Cumplir tu promesa.- Cumplir la promesa significa


hacer la parte que te corresponde y con la que te
comprometiste. El problema no solo es con Dios por
no cumplirle, sino que tambien le has fallado a las
personas, a hijos, a tu conyuge, a tu familia y a ti
mismo,tu palabra se ha devaluado, a tal grado que ya
nadie te cree. Jesús dice..."Porque por tus palabras
serás justificado, y por tus palabras serás condenado”
Mat.12:37..

La Biblia RV dice:..." Mas sea vuestro hablar: Sí, sí; No,


no; porque lo que es más de esto, de mal procede.
Mat.5:37 RV. ¿Porque dos si,si, y dos no,no,?
2.- Decirle a Dios que cancelas tu promesa o pacto. Lo cual no es muy
recomendable. Leamos este ejemplo para entenderlo.

Mira este común ejemplo.


Imagínate que llegas a un acuerdo con una persona de que le comprarás
una casa que vende y firman un contrato que es una promesa de
compraventa. Tú le das una suma considerable para afirmar la
compraventa y la persona te entrega la casa confiando en tu promesa,
Pero días después decides cancelar el contrato. ¿Qué crees que pasaría
después? Obvio, tú regresas la casa y pides te devuelvan la cantidad que
ya distes por ella. ¿Sería lo justo o no?

Ahora bien...¿Qué sería lo justo con Dios cuando tú le hiciste una


promesa a cambio de un milagro y él lo hizo?, ¡Te sano, te soluciono ese
grave problema, te bendijo e hizo misericordia contigo etc.
Entonces...
¿Qué sería lo justo con Dios si tú decides no cumplir la promesa que le
hice?

¿Estarías dispuesto a devolver a Dios el bien que hizo por ti y decirle


déjame cómo estaba y te devuelvo lo que me distes? ¿Porque esto es lo
justo o no?. ¡Él te devuelve tu promesa o pacto y tú le devuelves la
bendición que hizo por ti, es lo justo o no?

Con que facilidad aveces ignoramos las promesas que hicimos o


intentamos simplemente cancelarlas con nuestra boca.
El pueblo de israel hizo una promesa al Señor; Veamos
este evento en Éxodo 19:4-8:
Y todo el pueblo respondió a una, y dijeron: Todo lo
que Jehová ha dicho, haremos. Y Moisés refirió a
Jehová las palabras del pueblo.”

Pero Israel quebranto su promesa, no la cumplio: La


biblia dice: “Después los hijos de Israel hicieron lo
malo ante los ojos de Jehová, y sirvieron a los baales.

Y se encendió contra Israel el furor de Jehová, el cual


los entregó en manos de robadores que los
despojaron, y los vendió en mano de sus enemigos de
alrededor; y no pudieron ya hacer frente a sus
enemigos. Por dondequiera que salían, la mano de
Jehová estaba contra ellos para mal, como Jehová
había dicho, y como Jehová se lo había jurado; y
tuvieron gran aflicción.”
¿Será acaso por esto que a veces no prosperamos
en nuestra vida?

Cuando rompemos los pactos y promesas que


hacemos delante de Dios, el Señor permite que
Satanás nos aflija, pues le hemos dado permiso
legal. Mientras nos mantenemos fiel al pacto que
hemos hecho con Dios, él es fiel a sus pactos,
peleará por ti y te cumplirá con todo lo que te ha
prometido. Solo queda un camino....
3.-El camino de la gracia, el arrepentimiento y el
perdon.

A.- Primero debemos entender que Dios, es un


Dios misericordioso. Tienes que apelar a su gracia
y misericordia, despojate de toda soberbia y
altives y reconoce que le has fallado. Reconoce
que le hiciste una promesa y que no has podido
cumplirla. él dice en su palabra; Éxo 20:6 y hago
misericordia a millares, a los que me aman y
guardan mis mandamientos.

B).- Arrepiente de corazon y ponte acuentas con el


Señor.
B).- Arrepiente de corazon y ponte acuentas con el Señor.
Si has roto tu promesa con Dios, de no pecar, de vivir en santidad,
de servirle, de dejar de hacer lo malo y caiste, o no has querido
hacerlo, aun es tiempo. En Juan 1:9Dice. “Si confesamos nuestros
pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y
limpiarnos de toda maldad.”

Cuando el salmista David le fallo a Dios y cometio pecado el lo declaro.


El le rogo a Dios de esta manera.

Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia;


Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.
Lávame más y más de mi maldad,
Y límpiame de mi pecado.
Porque yo reconozco mis rebeliones,
Y mi pecado está siempre delante de mí.
Contra ti, contra ti solo he pecado,
Y he hecho lo malo delante de tus ojos.
Sal.51:1-3
Conclusión:
una promesa es una promesa y después que prometes
ya no hay marcha atrás, si te has olvidado de las
promesas que a Dios has hecho pídele que te las
recuerde para que las cumplas y cuando a Dios hagas
promesas no tardes en cumplir tu parte.

Porque prometer algo y no cumplirlo es actuar como


un mentiroso, además de romper el compromiso que
asumiste con Dios en esa promesa. Él valora tu
promesa como algo muy, muy serio.
Es bueno prometerle cosas a Dios, hacer pactos con Él,
siempre y cuando estemos completamente seguros que
lo vamos a cumplir. De otro modo, lo mejor es callarse
y no decir nada. Piénsalo.
Siempre pregúntate antes de hablar con tu prójimo ¿Cumplire?...
no dejes que tu boca te convierta en pecador, vuélvete un hombre
consecuente, un hombre de Dios, hecho a imagen y semejanza de
él.

A imagen porque somos sus representantes, sus embajadores


aquí en la tierra y a semejanza por que debemos ser cumplidores
y hacedores de sus mandamientos y principios. El hombre
consecuente cumple lo que dice porque reconoce el poder de la
Palabra. No busquemos excusas a nuestras faltas, cumplamos de
corazón al Dios de la Gloria. Aunque cueste el poder llevar una
vida en santidad no perdamos el enfoque, no caigamos en la
desesperación, no dejemos de luchar, ni nos auto-pongamos
limites tales como "el no puedo o así soy yo". No perdamos la
meta.
Si no cumplimos, si no terminamos la obra, Dios nada
podrá hacer para que nuestras bendiciones continúen
truncando e interrumpiendo la prosperidad que
estamos recibiendo en las distintas áreas de nuestra
vida -ser prospero significa caminar con la bendición
de Dios-. (¡Cuidado por favor!) No nos confundamos,
no le echemos la culpa a Dios por lo que dejamos de
hacer y por ende por las circunstancias que deberemos
vivir por nuestro accionar. Rompamos con la necedad
que traemos y cumplamos con un corazón dispuesto.