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LA PROMESA

DEL DIOS
ETERNO
Él te dará fuerzas

Isaías 41: 8-16


Isaías 41: 8-16
8 Pero tú, Israel, siervo mío eres; tú, Jacob, a quien yo escogí, descendencia de Abraham
mi amigo.
9 Porque te tomé de los confines de la tierra, y de tierras lejanas te llamé, y te dije: Mi

siervo eres tú; te escogí, y no te deseché.


10 No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te

esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.


11 He aquí que todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y confundidos;

serán como nada y perecerán los que contienden contigo.


12 Buscarás a los que tienen contienda contigo, y no los hallarás; serán como nada, y

como cosa que no es, aquellos que te hacen la guerra.


13 Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No

temas, yo te ayudo.
14 No temas, gusano de Jacob, oh vosotros los pocos de Israel; yo soy tu socorro, dice

Jehová; el Santo de Israel es tu Redentor.


15 He aquí que yo te he puesto por trillo, trillo nuevo, lleno de dientes; trillarás montes y

los molerás, y collados reducirás a tamo.


16 Los aventarás, y los llevará el viento, y los esparcirá el torbellino; pero tú te regocijarás

en Jehová, te gloriarás en el Santo de Israel.


Él te proveerá
Filipenses 4:19

19 Mi Dios, pues, suplirá


todo lo que os falta
conforme a sus riquezas
en gloria en Cristo Jesús.
Salmos 34
34 Bendeciré a Jehová en todo tiempo; Su alabanza estará de continuo en mi
boca. 2 En Jehová se gloriará mi alma; Lo oirán los mansos, y se alegrarán.
3 Engrandeced a Jehová conmigo, Y exaltemos a una su nombre.
4 Busqué a Jehová, y él me oyó, Y me libró de todos mis temores.
5 Los que miraron a él fueron alumbrados, Y sus rostros no fueron
avergonzados. 6 Este pobre clamó, y le oyó Jehová, Y lo libró de todas sus
angustias. 7 El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen,
Y los defiende. 8 Gustad, y ved que es bueno Jehová; Dichoso el hombre que
confía en él. 9 Temed a Jehová, vosotros sus santos, Pues nada falta a los que
le temen. 10 Los leoncillos necesitan, y tienen hambre; Pero los que buscan a
Jehová no tendrán falta de ningún bien. 11 Venid, hijos, oídme; El temor de
Jehová os enseñaré. 12 ¿Quién es el hombre que desea vida, Que desea
muchos días para ver el bien? 13 Guarda tu lengua del mal,
Y tus labios de hablar engaño. 14 Apártate del mal, y haz el bien; Busca la paz,
y síguela.
Él estará Contigo
Josué 1: 3-5
3 Yo os he entregado, como lo había dicho a
Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro
pie.
4 Desde el desierto y el Líbano hasta el gran río
Eufrates, toda la tierra de los heteos hasta el gran
mar donde se pone el sol, será vuestro territorio.
5 Nadie te podrá hacer frente en todos los días de
tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no
te dejaré, ni te desampararé.
Él te responderá
Juan 10:7-17
7 Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las
ovejas.
8 Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las
ovejas.
9 Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.
10 El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan
vida, y para que la tengan en abundancia.
11 Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.
12 Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir
al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa.
13 Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas.
14 Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,
15 así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.
16 También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y
oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.
17 Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar.
Él te hará descansar
Lc 10:21-22
25 En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre,
Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de
los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños.
26 Sí, Padre, porque así te agradó.

27 Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie

conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el


Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.
28 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo

os haré descansar. 29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y


aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y
hallaréis descanso para vuestras almas; 30 porque mi yugo es
fácil, y ligera mi carga.