Arquitectura y urbanismo

Barroco

Prof. Claudia Solís Umpierrez
depasoarte.blogspot.com

Principales características generales
La arquitectura como principal
manifestación del estilo barroco:
las demás artes (escultura, pintura,
etc.) se someten a ella para
conseguir el efecto de conjunto.
Se define por su libertad en la
utilización de los elementos
arquitectónico clásico elaborado
durante el Renacimiento, la
fantasía y el afán de movimiento.
El urbanismo barroco es
consecuencia de ordenar el
desarrollo de las ciudades y de
expresar,
a
través
de
la
arquitectura
monumental
(edificios, plazas, fuentes, jardines,
etc.), el poder del Estado o de la
Iglesia.

De nuevo será Italia el foco
creador, el Papado, y el ideario
de la contrarreforma católica ,
los que impulsen la nueva
estética
arquitectónica,
que
basará su fuerza expresiva en
la
monumentalidad,
la
complicación y el dinamismo
de las construcciones.

El punto de partida,
es la nueva utilización
del lenguaje clasicista
elaborado durante el
Renacimiento, pero de
una
forma
que
conducirá a la ruptura
del equilibrio clásico.

F. Borromini. Prospectiva Spada

Elementos constructivos
Los elementos constructivos presentan pocas
novedades; se utilizan los clásicos que se
disponen de un modo poco ortodoxo.
Predomina la forma sobre la función, por lo
que el edificio se concibe de un modo global,
destacando sus valores escultóricos.

Materiales
Predomina la variedad (piedra, ladrillo, estuco, etc..), aunque el más
utilizado será la piedra sillar.
En determinados edificios se empleará el mármol de colores para
subrayar la suntuosidad y el lujo, tan querida por la teatralidad barroca.
En ocasiones se emplea el bronce para destacar su carácter decorativo.
Frecuentemente se utilizan todos estos materiales a la vez en un mismo
edificio, lo que consigue efectos de suntuosidad y complejidad
ornamental.

Muros
El muro tendrá carácter dinámico;
se ondula y modela permitiendo
plantas flexibles. Los vanos que se
abren
pueden
tener
formas
complejas.

Iglesia de San Andrés del Quirinal,
1658-70. G. Bernini

Soporte
Aparecen exentos o adosados
pero, en general, con fines
decorativos. Dos soportes
nuevos típicamente barrocos:
la columna salomónica y el
estípite.
Se emplean todos los órdenes
(dórico, jónico, corintio, toscano,
compuesto) de columnas y sus
entablamentos,
aunque
se
prefieren
las
proporciones
gigantes.
Las columnas pierden sus
proporciones clásicas, se hacen
monumentales o enanas, según
convenga al efecto del conjunto.
Los fustes lisos se sustituyen por
fustes retorcidos, salomónicos, lo
que constituye una genuina
creación barroca.

Los arcos son muy variados: medio
punto, elípticos, mixtilíneos, ovales…

Fachadas

Las fachadas se curvan.
Inspiradas en el modelo de “Il
Gesú” de Vignola, tienen dos
cuerpos, y se van haciendo más
movidas y ricas en claroscuro. Se
llenan de esculturas, las columnas
se desprenden del muro y el
efecto general es de mayor
riqueza y movimiento.

Las fachadas cóncavas o
convexas, se relacionan
con el espacio urbano en
que se insertan y que se
edifican teniendo en cuenta
el ángulo bajo el cual van a
ser
vistas,
buscando
efectos de perspectiva.
Los muros se hacen
flexibles: se mueven, con
entrantes y salientes, se
ondulan. Las cornisas, muy
salientes, también reflejan
esta concepción dinámica.

Cubierta
Las bóvedas, de cañón,
arista,
lunetos
y
hemisféricas, son las más
características. También
se construyen bóvedas
falsas,
llamadas
encamonadas.
Frente a estos elementos,
ya
utilizados
en
el
Renacimiento, se ensayan
nuevas bóvedas ovales o
estrelladas,
multiplicándose
las
cúpulas en el exterior del
edificio.

Bóveda ovalada de la
Iglesia de San Carlos de las cuatro fuentes

Recursos Decorativos
Diseños basados en líneas curvas:
frontones curvos, vanos ovalados y
motivos vegetales y cortinajes. Se
emplea, con frecuencia, el trampantojo
(trampa ante el ojo): recurso que, a
través de la pintura, simula un espacio
arquitectónico que se abre sobre el
muro.

Se valora impresionar al espectador
En ocasiones, la artificiosidad va en detrimento de la
solidez o funcionalidad del edificio. Lo que importa
es el efecto global, al que se subordinarán las
formas escultóricas, pictóricas y decorativas que
embellecen la arquitectura; de este modo, el edificio
se constituye en un todo orgánico.
Iglesia de San Andrés del Quirinal,
1658-70.
G. Bernini

Tipología arquitectónica
civiles

Simbólico-Propagandístico

religiosos

La tradicional planta rectangular da
paso a plantas elípticas, circulares y
mixtas. Se da un claro predominio de
la “Planta jesuítica” (modelo de iglesia
de Il Gesú, de Vignola, en Roma).

Iglesia jesuítica de
“Il Gesú “, Roma.

Iglesia de
San Andrés
del Quirinal,
1658-70.
G. Bernini.

El espacio interior también
se concibe como una forma
fluyente, dominado por las
superficies
curvas.
La
decoración se hace cada
vez más rica y colorista,
potenciando
el
efecto
escenográfico y teatral de
la arquitectura barroca.

“Wieskirche”, Alemania (1746-54), Dominicus
Zimmerman

Los barrocos nacionales

Principales representantes
Gian Lorenzo Bernini
Es el arquitecto barroco por
excelencia, además de escultor,
pintor, decorador y urbanista. Va a
encarnar mejor que nadie el deseo de
grandeza de la Roma triunfal que
recupera su supremacía espiritual y
política.

Francesco Castelli
(Borromini)
Borromini
va
a
concebir
la
arquitectura casi en términos de
escultura, haciendo ondular los
entablamentos y cornisas, inventando
formas nuevas para los capiteles y
utilizando bóvedas que parecen
nervadas
y
arcos
mixtilíneos.
Consigue en el muro efectos
pictóricos al dirigirse luz a superficies
curvadas y quebradas.

El
punto
partida

Iglesia jesuítica de “Il Gesú “, Roma. Vignola. 1568.

de

Fachada de la Basílica de San Pedro, Carlo Maderno, 1607-1621.
Plaza de San Pedro del Vaticano. Roma.

EL CONJUNTO URBANÍSTICO DE SAN PEDRO DEL VATICANO

La columnata de San Pedro del Vaticano, Roma por Bernini

La plaza de San Pedro se
compone en realidad de
dos plazas tangentes, una
de forma trapezoidal y otra
elíptica.
La
plaza
trapezoidal se cierra hacia
nuestro frente reduciendo
ópticamente la fachada de
Maderno y logrando que
los espectadores situados
en
la
plaza
elíptica
perciban la concepción
original de la cúpula de
Miguel
Ángel.

Las columnas se encuentran organizadas radialmente en torno al punto de
generación de la elipse. El estilo que prefiere Bernini es bastante clásico,
con un sentido muy sobrio, aunque en un estilo dinámico y escenográfico.

El Baldaquino de San Pedro,
Basílica de San Pedro del
Vaticano,
Roma.
G. L.
Bernini 1624-1633
Inicia su carrera con esta obra,
situada bajo la gran cúpula de la
basílica de San Pedro.
Es un monumental dosel de
bronce sostenido por cuatro
columnas salomónicas, donde
no se utiliza la línea recta, sino
que gira y se retuerce con gran
sensación de movimiento. En
esta obra consagra el uso de
este tipo de columnas.

Iglesia de San Andrés del Quirinal, 1658-70. G. L. Bernini.

Utiliza planta ovalada con capillas alrededor y en la fachada,
cóncava, coloca un pequeño pórtico, rematado con un
frontón con volutas que sostiene un gran escudo central.

Interior

Iglesia de San Andrés del Quirinal, 1658-70, Bernini.

Palacio Barberini, 1625-1633. Roma

Iglesia de San Carlos de las cuatro
fuentes,
“San
Carlino”.
Fachada y planta, Roma. 1634-41,
Borromini.

Planta

Interior de la Iglesia de San Carlos de
las cuatro fuentes, Roma.
1634-41.
F. Borromini.

Iglesia de San Ivo de la Sapienza,
1642-1650. F. Borromini.

Iglesia de Santa Agnese.
1653-55. Roma.
F. Borromini

Iglesia de Santa María de la Salud.
Baldassare Longhena, Venecia, 1631.

Iglesia de San Lorenzo de Turín. Guarino Guarini,1670-1680

Interior

Fontana di Trevi, Roma. Nicola Salvi, 1732-1762

Poder político en Francia
Rasgo fundamental del arte
francés de la época barroca es su
carácter cortesano. Los artistas
principales trabajan para los reyes
por esto el edificio típico es el
palacio formado por un cuerpo
alargado y dos alas hacia el jardín.
Al revés que en Italia, las
fachadas no miran a la calle, sino
hacia el jardín. Las techumbres
son
típicamente
francesas,
formando cuerpos prismáticos de
gran altura. En ellas se abren
buhardillas. También se edificaron
en Francia infinidad de iglesias,
disponiéndose en tres pisos o con
dos pisos y cúpula.

El castillo visto desde el césped del Sur © EPV / Ch. Milet
La creación de Versalles, será la obsesión del reinado y el símbolo del poder del Rey
Sol, que establece allí su Corte. El primer proyecto de LeVau, pronto pareció pequeño y
Luis Mansart, sobrino del anterior, realiza las ampliaciones y le da su carácter
definitivo, con la decoración interior, dirigida por Le Brun. El gran Salón de los Espejos,
las Sala de la Paz y de la Guerra son las más significativas del conjunto, del que los
jardines son el complemento ideal.

Palacio de Versalles se
organiza en tres pisos,
correspondientes a la
zona de servicios (bajo),
salones
principales
(planta
noble)
y
aposentos privados de la
corona (superior). La
fachada posee un primer
cuerpo a modo de gran
zócalo, que destaca por
su solidez. Las pequeñas
ventanas del último piso
aligeran
la
pesadez
tectónica del palacio, que
resulta de aspecto muy
clasicista, aunque en
algunos puntos de la
fachada el muro se
decora con columnas
que avanzan hacia el
espectador
resaltando
sus volúmenes y los
juegos de luz y sombra.

Salón de Hércules

Salón de Venus

Salón de Mercurio, techo de Jean-Baptiste de Champaigne

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