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El dilema del prisionero

PRESENTADO POR:
AURA STELLA ECHEVERRY
ELIZABETH GARCIA
ONEY BEDOYA
EL
DIL El dilema del prisionero es un conflicto de intereses: el ejemplo que se utiliza es
el de dos personas a las que acusan de un delito. La policía los interroga
EM separadamente puesto que carece de pruebas suficientes como para condenar a
uno. Así, ofrece negociar a los prisioneros, y lo hará tratando de que uno inculpe

A al otro, ofreciéndole al que traicione al compañero menos años en la cárcel.


Quizá así leído parezca muy tedioso . Lo explicaremos así:

DEL
Preso B traiciona Preso B leal Preso A traiciona Condena A y B a 6 años A libre, B

a 10 años Preso A es leal A a 10 años, B libre Condena A y B a 6 meses


Desde el punto de vista de lo óptimo para ambos presos, lo que les conviene es

PRI colaborar (negar el delito y ser leales). Sin embargo, debido a la búsqueda
egoísta del propio beneficio y al desconocimiento de la respuesta del otro preso,
SIO la situación más segura es traicionar. En el caso de que ambos traicionen, el
resultado es peor que si ambos hubieran sido leales.
NER
O
La Teoría de Juegos es una rama de las matemáticas que estudia el
comportamiento de los individuos cuando interactúan entre ellos mediante una
serie de reglas bien determinadas. El llamado Dilema del Prisionero es uno de
los ejemplos más comunes de este tipo de problema, que tiene cientos de
aplicaciones en la vida diaria. En el fondo, plantea la cuestión de si es más
“rentable” ser altruista o, por el contrario, aquellos que son altamente egoístas
son los que finalmente salen ganando. Los resultados son sorprendentes.


Un ejemplo muy conocido de la aplicación de la teoría de juegos a la vida real es
el dilema del prisionero. Este “juego” fue  popularizado por el matemático
Albert W. Tucker. A pesar de lo sencillo de su planteo, este dilema tiene
implicaciones que resultan útiles para comprender la naturaleza de la
cooperación humana. La enunciación clásica del dilema del prisionero es la
EL siguiente:
La policía acaba de arrestar a dos sospechosos de un crimen. No se han

DILEencontrado pruebas suficientes para condenarlos y, tras haberlos separado, un


oficial de policía los visita a cada uno y les ofrece el mismo trato. Si uno confiesa
MA y su cómplice no, el cómplice será condenado a diez años de prisión mientras
que el delator será liberado. Por el contrario, si calla y el cómplice confiesa, el
DEL primero recibirá esa pena y el cómplice será quien salga libre. Pero si ambos
confiesan el crimen, cada uno recibirá una condena menor, de sólo seis años. Si
PRISninguno confiesa, ante la falta de pruebas, no pasarán más de seis meses en la
cárcel acusados de un cargo menor.

ION 
ERO
EL
DILE El tiempo que pasarán en la cárcel depende básicamente de lo solidarios o

egoístas que sean los dos delincuentes. Cada prisionero tiene dos opciones:
MA cooperar con su cómplice permaneciendo en silencio y quedar ambos libres en
seis meses, o traicionarlo confesando para quedar libre de inmediato mientras su
DEL “socio” pasa 10 años entre rejas. Lo que hace interesante el dilema es el hecho
de que el resultado de cada elección depende de la elección del
PRIS cómplice,
separados.
y cada uno desconoce qué ha elegido hacer el otro, ya que están

ION
ERO
EL
DILE
MA como
Comencemos suponiendo que ambos son completamente egoístas y tienen

única meta reducir el tiempo que pasarán detenidos. Cada prisionero

DEL podría suponer que el otro ha elegido cooperar con el manteniendo la boca
cerrada para salir en seis meses. Esto hace que la tentación de ser el primero en
confesar sea enorme, ya que significaría su libertad inmediata y una condena de
PRIS 10 años para su cómplice. Por supuesto, el otro detenido seguramente está
razonando de la misma manera, buscando la forma de salir en libertad de
ION inmediato. Si ambos son egoístas, la posibilidad de que ambos confiesen y pasen
6 años entre rejas es muy grande.
ERO
Por el contrario, el interés por el bien común puede dar mucho mejor
resultado. Dejando de lado que dos delincuentes difícilmente tengan alguna
clase de interés en cosas como el altruismo, lo cierto es que la confianza en el
comportamiento del otro puede ser la que obtenga el mejor resultado. Desde el
punto de vista de la fría lógica, confesar es la estrategia dominante para ambos
jugadores. Sea cual sea la elección del otro jugador, pueden reducir siempre su
sentencia confesando. Pero por otra parte, esto conduce a un resultado regular
en el caso de que ambos tomen esa decisión. Este es el nudo del dilema. El
resultado de las interacciones individuales produce un resultado que no
es óptimo, aunque existe una situación tal en que las perspectivas de uno de
los detenidos puede mejorar  sin que esto implique un empeoramiento para el
otro. De hecho, si ambos callan reciben una pena total de un año (seis meses
cada uno), mientras que en los demás casos recibirían 10 (si confiesa uno solo y
EL sale libre) o 12 (seis años cada uno en caso de que ambos confesasen de
inmediato).

DILE
MA
DEL
PRIS
ION
ERO
Puede parecer que el Dilema del prisionero no es más que un pasatiempo
matemático. Sin embargo, existen muchos ejemplos de interacciones humanas
(y naturales) que pueden ser analizadas de la misma manera. Esto hace que el
dilema en cuestión sea de interés para la economía, las ciencias políticas, la
sociología, las ciencias biológicas y casi cualquier campo del conocimiento que
puedas imaginar. Por ejemplo, dentro del campo de las relaciones
internacionales, el escenario del dilema del prisionero sirve para ilustrar la
situación en que se encuentran dos estados involucrados en una
carrera armamentística. Ambos países tienen dos opciones: o incrementar el
gasto militar, o firmar un acuerdo para reducir su armamento. Como ninguno de
los dos puede estar completamente seguro de que el otro acatará el acuerdo,
ambos terminan decidiendo una expansión militar. La ironía está en que ambos
estados parecen actuar racionalmente, pero el resultado es
completamente irracional. La humanidad en conjunto se beneficiaría de un
comportamiento altruista, pero el egoísmo suele ganar la partida,
embarcándonos en delirios como la Destrucción Mutua Asegurada.
EL
Tras haber planteado el dilema del prisionero podemos extraer algunas
DILE conclusiones. En el terreno de la ética, por ejemplo, una de las preguntas más

antiguas es ¿por qué hacer el bien?. Esto ya preocupaba a Platón, y reaparece a


MA loayuda
largo de la historia bajo las más diversas formas. El dilema del prisionero nos
a encontrar una respuesta sencilla y práctica: cuando todos buscamos el
DEL interés del grupo, obtenemos más beneficios que cuando se busca el mejor
resultado individualmente. En pocas palabras, la mejor forma de conseguir lo
PRIS mejor para cada uno es hacer lo que resulta mejor para todos. La moral,
parece, es un buen negocio. ¿Interesante, no?
ION
ERO