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GESTION

PARLAMENTA
RIA
LA CIFRA REPARTIDORA
El sistema de la cifra repartidora es la
fórmula matemática que se utiliza en el
Perú para determinar el número de
congresistas que debe obtener cada lista
de candidatos al Parlamento. El sistema
parece complejo pero en realidad es más
sencillo de lo que parece.
En el Perú, la cifra repartidora se utiliza
desde la década de los 60. En la
legislación actual, el sistema de la cifra
repartidora está claramente detallado en
la ley 26859, o Ley Orgánica de
La cifra repartidora está basada en el
método creado por el matemático belga
Victor D’Hondt a finales del siglo XIX.
Entre los sistemas electorales de
representación proporcional, el método
D’Hondt es el más utilizado en todo el
mundo para calcular el número de
escaños en las elecciones por listas.
Como se recuerda, la representación
proporcional busca que el porcentaje de
votos obtenido por cada partido coincida
grosso modo con el porcentaje de
escaños a recibir. Ese es el principio que
se utiliza en el Perú.
Para Elecciones de Representantes al
Congreso de la República, la Cifra
Repartidora se establece bajo las normas
siguientes:
a) Se determina el número de votos
válidos obtenidos por cada lista de
candidatos;
b) El total de votos válidos obtenidos por
cada lista se divide, sucesivamente, entre 1,
entre 2, entre 3, etc. según sea el número
total de Congresistas que corresponda
elegir;
c) Los cuocientes parciales obtenidos son
colocados en orden sucesivo de mayor
a menor, hasta tener un número de
d) El total de votos válidos de cada lista
se divide entre la Cifra Repartidora, para
establecer el número de Congresistas
que corresponda a cada una de ellas;
e) El número de Congresistas de cada
lista está definido por la parte entera del
cuociente obtenido a que se refiere el
inciso anterior. En caso de no alcanzarse
el número total de Congresistas previstos,
se adiciona la unidad a quien tenga
mayor parte decimal; y
f) El caso de empate se decide por
sorteo entre los que hubieran obtenido
igual votación.
El Congreso, como órgano constitucional,
tiene una serie de funciones. Entre las
principales podemos mencionar las
siguientes: la representativa, la legislativa y
la de control político. La función
representativa es la base de todas las
demás. El Parlamento, que representa una
sociedad que es plural en su estructura
social, cultura, creencias, valores y opiniones
políticas, tiene que cumplir una función de
caja de resonancia y, si cabe, de receptor y
canalizador de demandas, opiniones,
peticiones e iniciativas políticas o legislativas
de los ciudadanos y ciudadanas.
El Congreso tiene un rol esencial en la
conservación de la gobernabilidad del
sistema, sin descuidar por ello sus
funciones de control y contrapeso del
poder Ejecutivo. Le corresponde una
labor de ‘imput’ respecto a las
demandas sociales. Para favorecer la
gobernabilidad, el Congreso, a través
de su plural representación, necesita
encarnar y canalizar las diversas voces
y preocupaciones de la sociedad civil y
de las regiones del territorio. Y eso se
“una mayor representación facilita
el acceso de las minorías, fortalece
los escenarios y mecanismos de
dialogo con otros sectores y
robustece el pluralismo político
como ente institucional capaz de
recoger las mas diversas voces
que emanan de la sociedad”.
VOTO PREFERENCIAL
 
La legislación peruana contempla desde
la elección para la Asamblea
Constituyente de 1978 la posibilidad de
emitir dos votos preferenciales. El voto
preferencial altera el orden de cada lista.
Así, un candidato que, por ejemplo, en la
elección al Congreso por Lima compite
con el número 35, pero su lista obtiene
solamente ocho escaños puede, con un
voto preferencial alto, quedar entre los
elegidos de su partido.
Los estudiosos de la materia
sostienen que el voto preferencial
genera luchas internas en los
partidos y que, finalmente, atenta
contra la organización partidaria
misma ya que el orden en que
fueron elegidos los candidatos en
las elecciones internas puede ser
alterado por el elector. De esa
manera, se promueve la contienda
intrapartidaria.
Para una buena gestión parlamentaria:
 
a. La Función Legislativa.- Debe basarse en el
equilibrio entre el Poder Ejecutivo y el
Legislativo en materia de iniciativa
Legislativa. Si bien es cierto que el Ejecutivo
ha aumentado sus atribuciones
legislativas, el Parlamento debería establecer un
mayor control sobre los mismos.
 
b. La Función de Control Político y
Fiscalización.- Que busque evitar los abusos
de poder y sirva de control a los actos de
gobierno a través de diversos procedimientos
como el de interpelación, citación a ministros,
comisiones investigadoras, solicitud de
c. La Función Representativa.- El trabajo
parlamentario debe estar orientado a la
permanente vinculación con los ciudadanos
e instituciones, para ello se necesita de
normas que faciliten la participación activa de
la comunidad en la toma de decisiones.
 
d. La Transparencia Parlamentaria.- Este es
un nuevo rol que debe asumir la
Representación Parlamentaria, consiste en dar
cuenta de todas las actividades que desarrolla
el legislativo a través de los diversos medios
(escrito, radial, televisivo, Internet) con el
objeto de tener bien informado a los electores
sobre el funcionamiento de este poder del
EL PARLAMENTO COMO MEDIO
INFORMATIVO Y DE ORIENTACIÓN AL
CIUDADANO

En esa perspectiva consideramos importante


disponer de los medios necesarios para cumplir con
la tarea de informar a la ciudadanía sobre los
hechos que acontecen a su interior, convirtiéndose
en interlocutor entre los representantes y la
sociedad civil.
En cuanto a los aspectos de gestión, los
parlamentos deben modernizar sus procedimientos
legislativos a través de reglamentos acordes con las
necesidades de las cámaras legislativas, contando
para ello con todos los adelantos tecnológicos. Del
mismo modo, debe prestarse atención a los
recursos humanos, pues con la debida capacitación
MODIFICAR EL REGLAMENTO DEL CONGRESO EN LOS
SIGUIENTES ASPECTOS:
 
- Simplificar y desburocratizar el funcionamiento del
Congreso (reduciendo el número de órganos y comisiones
existentes).
- Racionalizar el gasto del Congreso así como las
remuneraciones de los Congresistas.
- Establecer un adecuado proceso de aprobación de las
leyes, de modo tal que se fomente su difusión, análisis
adecuado y discusión.
- Reforzar la capacidad de los legisladores de realizar un
adecuado análisis costo-beneficio de los proyectos de
ley.
- Regular el procedimiento por el que los congresistas
pueden pedir informes u opiniones previas a las distintas
entidades públicas y privadas.
- Ampliar el Código de Ética, con la tipificación de las faltas
de los congresistas.
- Exigir que los proyectos de ley tengan concordancia con
A nivel constitucional también se podrían
establecer una serie de reformas, en el
sentido siguiente:

- Presentación de proyectos de ley por


bancada (y no individualmente, como hoy).
- Delimitación de los alcances de la
inmunidad parlamentaria y regulación de
los cambios de bancada (“transfugismo”).
- Renovación de los parlamentarios (por
tercios) y revocatoria del mandato.
- Redefinición del voto preferencial y
obligatorio, para fortalecer –
democráticamente- a los partidos
políticos.
- Disponer vallas de votación, para evitar
En conclusión, teniendo en cuenta que
muchos países regulan el número de
representantes por ley, somos de la
opinión que constituye una exigencia
democrática, que el número de
representación parlamentaria se
establezca en una norma de rango legal y
no en la Constitución, en proporción al
incremento de la población del país, en la
medida que el numero de representantes
en el Congreso debe modificarse
periódicamente y que la actual rigidez
constitucional de nuestra Carta Magna lo