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Historia de la

Filosofía del
Derecho

Ari st ótel e
s
Para Aristóteles, la filosofía es la
ciencia teórica de los primeros
principios y de las primeras
causas, porque una de las
causas es el bien,
bien la razón final.
Lo que movió al hombre a hacer
la filosofía no fue un fin práctico,
sino la admiración.
admiración
“Con mucha razón se llama a la filosofía
la ciencia teórica de la verdad. El fin de la
especulación es la verdad; el de la
práctica es la mano de obra y los
prácticos, cuando consideran el porqué
de las cosas, no examinan la causa en sí
misma, sino en relación con un fin
particular y para un interés presente.
Ahora bien, nosotros no conocemos lo
verdadero si desconocemos la causa”.
Causa material:
material
aquello de lo que
algo está hecho (por
ejemplo, en la
escultura, es el
mármol).
Causa formal:
formal es lo
que hace que un
ente sea lo que es
(en la escultura es el
modelo).
Causa eficiente:
eficiente es lo que
entendemos
ordinariamente por causa
(en la escultura son los
golpes que moldean la
estatua por parte del
artista).
Causa final:
final es el propósito
o fin para el cual está hecha
la cosa (en la estatua, para
lo que se ha esculpido).
Llega a la conclusión que la
causa de todo en absoluto,
es el bien.
Su ideal ético es la satisfacción
de autoafirmación de su esencia
espiritual frente a lo sensible y lo
utilitario en el más alto sentido;
esa satisfacción sólo puede
conseguirse mediante el
conocimiento y, dentro de éste, el
máximo es el filosófico.
El ideal espiritual que se logra
mediante el conocimiento, ha de traer,
como consecuencia, la perfección en el
hombre en su realidad espacio-
temporal y lo conducirá, en
consecuencia, a la felicidad.
felicidad
El bien supremo es la felicidad,
felicidad la
cual sólo puede estar para el
hombre, en el más perfecto
cumplimiento de su vocación
esencialmente humana, en la
actividad conforme a la razón.
La felicidad es algo final y
autosuficiente y que es el fin de
cuanto hacemos.
“Es una actividad del alma
conforme a la virtud perfecta y, en
el hombre, la virtud consiste en el
ejercicio firme y constante de lo
que le es propio y esencial siendo
esto, su razón”.
La felicidad es la actividad conforme a
la virtud y ha de serlo conforme a la
virtud más alta que es la parte mejor
del hombre –ésta es la inteligencia- por
lo que considera que la vida
contemplativa es la mejor, puesto que
la inteligencia es lo más alto que hay en
nosotros y por medio de ella
conocemos las cosas más excelentes y
divinas.
El justo o el valiente,
por ejemplo, necesitan
de otros hombres para
ejercitar su justicia o
su valentía; en cambio,
la vida contemplativa
del filósofo es la única
que se ama por sí
misma y es fin en sí
misma.
Aristóteles reconoce que, si bien, lo
ético es atributo del individuo, éste
encuentra su realización plena
dentro del Estado y más
precisamente, dentro de un Estado
justo; de ahí que considere a la
ciencia política como la más
importante.
“Desde el momento en que la
política se sirve de las demás
ciencias prácticas y legisla sobre lo
que debe hacerse y lo que debe
evitarse, el fin que le es propio
abraza los de todas las otras
ciencias, al punto de ser, por
excelencia, el bien humano”.
humano
“Y por más que este bien sea el mismo
para el individuo y para la ciudad, es,
con mucho, cosa mayor y más perfecta
la gestión y la salvaguarda del bien de la
ciudad.”
El hombre es, en cuanto tal, un animal político,
está destinado al Estado y esta Ley esencial de
la naturaleza humana lo impulsa a la
realización del Estado.
La naturaleza arrastra a todos los hombres a la
asociación política, en la que el Derecho son
las reglas necesarias para la vida política,
puesto que lo justo es el fundamento del
Derecho.
El hombre, cuando ha alcanzado toda la
perfección posible, es el primero de los
animales, es el último cuando vive sin leyes y
sin justicia.
El ideal político de
Aristóteles no es la
democracia sino el
gobierno de los mejores,
el de aquellos en los que
la virtud ciudadana y la
virtud moral se conjuguen
en el más alto grado.
La soberanía debe
pertenecer a las leyes
fundadas en la razón.
Todas las artes tienen un bien
por fin: el de la medicina es la
salud, el de la estrategia la
victoria, el de la arquitectura la
construcción, pero el fin
supremo de la más alta de todas
las ciencias (la política)
política es la
justicia.
La virtud social es la justicia y
todas las demás vienen
necesariamente después de ella
y como consecuencia, cuando
proclama la supremacía de la ley
y su soberanía, pide que la
razón reine a la par que las
leyes.
La ley tiende a racionalizar la
vida política, sustituyendo el
dominio de las pasiones, de
los instintos y de las
arbitrariedades, por el de la
razón.
Aristóteles sostiene el
concepto de un Derecho
natural real,
real no eterno ni
inmutable, sino situado en la
historia y basado en la razón.