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La defensa de la libertad frente al auge del autoritarismo, Timothy Snyder, versión en español

La defensa de la libertad frente al auge del autoritarismo, Timothy Snyder, versión en español

DeConferencias Magistrales Fundación Rafael del Pino


La defensa de la libertad frente al auge del autoritarismo, Timothy Snyder, versión en español

DeConferencias Magistrales Fundación Rafael del Pino

valoraciones:
Longitud:
57 minutos
Publicado:
10 dic 2018
Formato:
Episodio de podcast

Descripción

El 4 de diciembre de 2018 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de Timothy Snyder, catedrático de Historia de la Universidad de Yale, titulada “La defensa de la libertad frente al auge del totalitarismo”, celebrada con motivo de la presentación de su libro “El camino a la no libertad”.

Snyder inició su intervención preguntándose cómo hemos pasado de sistemas democráticos al autoritarismo. Para responder a esta cuestión, Snyder indicó que la libertad depende de nuestro sentido del tiempo, porque la libertad depende del futuro. Nuestros líderes políticos, sin embargo, han matado el futuro. Hoy es muy difícil hablar de él porque unos tratan de defender el status quo imperante, mientras que otros se dedican a hablar de un pasado que nunca existió. Sin embargo, nadie habla del futuro de sus países. Ese es un denominador común de los líderes autoritarios.

¿Cómo hemos llegado a esta situación? ¿Qué es lo que ocurrió a partir de 1989? Según Snyder, ese momento fue un momento extraño por las importantes coincidencias que tuvieron lugar en él: el fin del comunismo, la introducción de las ideas del neoliberalismo y la creación de la Unión Europea por el Tratado de Maastricht. Todos estos son grandes acontecimientos que ocurrieron simultáneamente por casualidad.

A partir de ahí, pensamos en el triunfo definitivo de la democracia y en la política de inevitabilidad, en el sentido de que todos creíamos en el progreso y que el futuro sería igual que el presente porque no había alternativa alguna a la democracia y a la economía de mercado.

Esta forma de pensar, sin embargo, es problemática, en parte porque no es cierta y, en parte también, porque esto está cambiando y estamos pasando a la política de eternidad, que es una forma de no asumir responsabilidades. En este sentido, en lugar de prosperar, pensamos en el destino, con lo que el tiempo no es una línea inevitable, sino un ciclo que se repite una y otra vez porque viene alguien y nos quita lo que hemos conseguido.

En América, por ejemplo, se hablar de nuevo de que Estados Unidos vuelva a ser grande, de que alguien nos salve del comunismo. También pensamos que la tecnología no es nuestro enemigo, que progreso técnico es sinónimo de progreso intelectual y que internet nos haría mejores personas. Sin embargo, eso nos convierte en caricaturas de nosotros mismos. Trump lo entiende muy bien y lo usa para mantenernos apegados al pasado.

El mejor ejemplo de la política de eternidad es Rusia. Cuando Obama se refería a Rusia decía que no era más que una potencia regional, porque eso era la política de inevitabilidad. Rusia, sin embargo, ya estaba en otro lugar, se ha pasado al extremo de la política de eternidad y, desde ahí, trata de seducirnos.

Rusia es la capital del no futuro y sus líderes actúan como si no lo hubiera. ¿Por qué? Snyder enuncia, al respecto, cinco motivos. En primer lugar, los líderes rusos se dieron cuenta de que la política de inevitabilidad estaba equivocada, que el capitalismo no traería la democracia.

En segundo lugar, las noticias locales murieron. Cuando no existen, ese vacío lo llenan los grandes medios de comunicación de otros lugares. La gente, entonces, empieza a desconfiar porque no los conoce y, por tanto, no creen en ellos.

En tercer lugar, están las diferencias radicales en cuanto a niveles de renta. Si hay desigualdad, eso significa que no hay progreso social, lo que provoca que la gente deje de creer en el futuro.

Luego están los hidrocarburos. La clase dirigente depende de su exportación, con lo que el futuro es el calentamiento global.

Por último, se encuentra el problema de la sucesión de Putin. Y es que nadie sabe qué va a ocurrir cuando Putin muera.

En este contexto, las élites rusas han encontrado una nueva forma de gobernar a partir de la desconfianza. Les dicen a los ciudadanos que mienten siempre, pero que el resto del mundo también lo hace. Y es que la idea de Rusia es un nacionalismo negativo.

Lo mismo sucede con la po
Publicado:
10 dic 2018
Formato:
Episodio de podcast

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La Fundación Rafael del Pino, con el objetivo de contribuir a la mejora de los conocimientos de los dirigentes españoles, organiza Conferencias Magistrales en las que participan destacadas personalidades del ámbito académico, empresarial o político.