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El cuerpo y el alma del liberalismo. Juan Ramón Rallo, español.

El cuerpo y el alma del liberalismo. Juan Ramón Rallo, español.

DeConferencias Magistrales Fundación Rafael del Pino


El cuerpo y el alma del liberalismo. Juan Ramón Rallo, español.

DeConferencias Magistrales Fundación Rafael del Pino

valoraciones:
Longitud:
15 minutos
Publicado:
20 abr 2018
Formato:
Episodio de podcast

Descripción

La Fundación Rafael del Pino, Free Market Road Show y el Instituto Juan de Mariana organizan, el 19 de abril de 2018 a las 16.30, el evento “Free Market Road Show Madrid 2018: Occidente y el valor de la libertad.”

Para que funcione el capitalismo, es necesario que florezca una serie de valores basados en la justicia, la prudencia, la fortaleza y la templanza, así como en las versiones secularizadas de la fe, la esperanza y la caridad. Juan Ramón Rallo lo explica.

¿Qué valores son necesarios para que florezca el capitalismo, para que proporcione un progreso generalizado para el conjunto de la población? Según Juan Ramón Rallo, director del Instituto Juan de Mariana, la respuesta más común es que necesitamos de instituciones, entendidas éstas como un marco jurídico común que respete la propiedad privada, los contratos, la libertad individual, dentro de un contexto de estabilidad macroeconómica y de un Estado limitado. Son las ideas que brotan del consenso de Washington y son condición necesaria para el desarrollo económico, para que florezca el capitalismo.

Además, son necesarios otros valores, como un comportamiento virtuoso a la hora de comerciar. En Occidente se ha hablado de siete virtudes, cuatro de ellas cardinales -justicia, prudencia, fortaleza y templanza- y tres teologales -caridad, fe y esperanza-. Estas siete virtudes son esenciales para que el capitalismo funcione.
Justicia es dar a cada uno lo suyo, esto es, respetar la libertad y la propiedad ajena, cumplir con la palabra dada, reparar el daño causado, combatir los privilegios, reconocer la igualdad de derechos. El capitalismo requiere de justicia para todo esto.

También necesita de prudencia, esto es, actuar de manera adecuada y con moderación, pensar con madurez, decidir con sabiduría y ejecutar con rectitud. En el capitalismo, la prudencia es necesaria para perseguir el interés propio comerciando, en vez de parasitando; para buscar el beneficio sin asumir riesgos alocados, para reflexionar críticamente sobre nuestras decisiones, para ejecutar diligentemente nuestros planes, para buscar el perfeccionamiento continuado de nuestra actividad empresarial y para calcular las consecuencias de nuestras decisiones en el mercado.

La fortaleza es vencer al miedo sin caer en la temeridad para perseguir aquello que nos resulta difícil de alcanzar. Es atacar para conquistar metas más altas en nuestra vida y es resistir al desaliento y la desesperanza. El capitalismo necesita de ello para innovar, penetrar en nuevos mercados, competir con otras empresas, desafiar las regulaciones injustas, resistir el pesimismo ante una crisis, etc.

Templanza es controlar nuestras pasiones para no caer en comportamientos socialmente disfuncionales. El capitalismo la necesita para ahorrar y acumular capital, evitando el consumismo desenfrenado; para escuchar al cliente con humildad, para no caer en la autocomplacencia empresarial y reconocer que la vida es un proceso de aprendizaje continuo para emular los logros ajenos.

Las virtudes teologales, que deben estar secularizadas para aplicarse al capitalismo, vienen encabezadas por la fe, entendida como confiar en aquello que no entendemos plenamente. En este caso, la tradición, las normas y los usos que han conformado la cooperación social antes de nosotros y aceptar nuestras limitaciones cognitivas. El capitalismo lo requiere en los usos comerciales para no caer en la trampa del planificador.

Esperanza es confianza en un futuro al que no conocemos, el no vernos paralizados por el miedo al cambio. El capitalismo requiere esperanza no solo en nuestro propio éxito, sino también en el éxito ajeno, el progreso, la tecnología, el crecimiento económico y las nuevas empresas.

Caridad es la preocupación por el bien del prójimo y la confianza de que los demás también se preocupen por el nuestro. Es una forma de estructurar las relaciones humanas de cooperación buscando el bien común, rechazar la visión de la sociedad como una lucha fratricida. Es
Publicado:
20 abr 2018
Formato:
Episodio de podcast

Títulos en esta serie (40)

La Fundación Rafael del Pino, con el objetivo de contribuir a la mejora de los conocimientos de los dirigentes españoles, organiza Conferencias Magistrales en las que participan destacadas personalidades del ámbito académico, empresarial o político.