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II.
Sobre la violencia mediática y simbólica ejercida en contra de Fernández de Kirchner por motivos de género
Cristina Fernández de Kirchner fue víctima de incesantes ataques en su contra que constituyeron clarísimos casos de violencia simbólica y mediática por motivos de género, en el que se utilizó su condición de mujer para denostarla, denigrarla, desprestigiarla y violentarla. Los constantes ataques mediáticos en los medios de comunicación son de larga data y comenzaron, centralmente, desde que asumió como presidenta de la Nación. La entonces presidenta en su acto de asunción, en el año 2007, dijo: “…
Sé que faltan muchas cosas, sé que tendremos que corregir otras. Estoy convencida de que lo vamos a poder hacer con el esfuerzo y el trabajo de todos los argentinos. También -porque saben, que la sinceridad es uno de mis datos proverbiales- sé que tal vez me cueste más porque soy mujer, porque siempre se puede ser obrera, se puede ser profesional o empresaria, pero siempre nos va a costar más. Estoy absolutamente convencida
…” Como se dijo, su condición de mujer motivó severos ataques en su contra. Los ejemplos de violencia mediática y simbólica hacia ella son interminables, ya que Fernández de Kirchner es la política más acosada mediáticamente de la historia de nuestro país, con veinte años de ataques sistemáticos, hostigamientos, insultos, burlas, acusaciones falsas e incitaciones constantes y permanentes a ejercer la violencia en su contra.
Para dar cuenta de la grotesca, violenta y explícita misoginia ejercida contra Fernández de Kirchner pueden utilizarse ciertos ejemplares de la revista Noticias, el periódico informativo formato
magazín
de mayor difusión del país.
Utilizando herramientas propias del campo de la semiótica social visual para analizarlas, podemos advertir las referencias utilizadas en la construcción de la figura política de Fernández de Kirchner, atravesadas por los estereotipos de género de orientación sexista y misógina. Las tapas de la Revista Noticias representan la faz más burda y grotesca de la persecución mediática a Cristina Fernández de Kirchner (que ni por asomo se agota en ellas, ya que el hostigamiento ocupó y ocupa casi la totalidad del tiempo de aire de los programas políticos del monopolio Clarín y también del grupo La Nación), ya que