PRIMERA CONSIGNA “Elija un episodio del campo de la por la cual optó en el que suceda un caso de falsación”.

INTRODUCCION a la primera consigna. Por ‘episodio’ entendemos suceso enlazado que forme parte de un todo (R. A. E., Real Academia Española). Si bien por supuesto hay otras acepciones de este termino, con definición que manejamos nos alcanza para hacer la aclaración a continuación. En Arqueología, hemos visto que los ‘episodios’ en sí, no pueden ser falsados ya que éstos refieren a hallazgos puntuales que únicamente sirven (o han servido) de “gatillo” para suscitar o generar teorías, escuelas o corrientes de pensamiento. Ahora bien, estas teorías, sí pueden ser falsadas y es en ese marco que haremos la primer parte de este trabajo. Con esto, a modo introductorio, nos gustaría, utilizando el modelo popperiano de falsación, demostrar o ver cómo se podría falsar la teoría del Difusionismo, la cual aparece a principios del s. XIX y que fue posteriormente impulsado por la publicación del libro La teoría de las Especies de Darwin en 1859 que explicaba la superioridad de unas especies sobre otras. Nos es importante aclarar que no hemos encontrado información concreta de algún episodio o teoría dentro de la arqueología que haya sido falsada (o que falsee otros episodios o teorías) de acuerdo al modelo popperiano, con lo cual hemos optado por falsar una teoría que sí ha sido refutada, no por algún método científico en particular, sino por la critica social a lo largo de la historia. CONTEXTO histórico de la arqueología. Algunas explicaciones del origen de la arqueología, exponen que antes de la ciencia o la arqueología en si, nace la conciencia del ser humano de su propio origen. Muchos atribuyen a los antiguos griegos y hebreos la concepción de que el hombre era una imagen distorsionada e inferior al ser (o Dios) que lo creó. Alrededor del 1400, Ciríaco de Ancona, un viajero italiano, se desarrollo como unos de los primeros coleccioncitas de artefactos antiguos (o antigüedades) de la época del 1

Renacimiento. Si bien los manuscritos de sus hallazgos fueron destruidos en dos incendios (uno en 1514 en la Biblioteca de Alessandro y Sforza, y otro en 1532 en el Archivo de la Ciudad de Ancona, Italia); se sabe que Ciríaco fue pionero en estudiar los restos físicos del mundo antiguo haciendo hincapié en la descripción y clasificación meticulosa de sus hallazgos. Si bien éste remoto principio de la reseña histórica de la arqueología puede parecer demasiado atrás en el tiempo, éstas primeras concepciones del origen del hombre así como las primeras prácticas arqueológicas, teñirán los pensamientos de los futuros arqueólogos quienes generarán las primeras teorías y pensamientos aplicados a su metodología; tanto de su trabajo de campo como de su formulación de hipótesis en base a los hallazgos. Durante el s. XV y hasta mediados del s. XIX, la arqueología estuvo inmersa en un descontrolado frenesí coleccionista donde los hallazgos eran tratados más como cofres de tesoros para la alcurnia europea que portales al pasado que representasen diversas culturas. A principios del s. XIX en otras disciplinas como la antropología ya se hablaba de la teoría del Evolucionismo con pioneros como Herbert Spencer, Lewis Morgan y Eduard Tylor. A nivel arqueológico, surgía paralelamente el Difusionismo. Para no mezclar las cosas, diremos que el Difusionismo arqueológico, se apoya en algunas premisas del Evolucionismo antropológico respecto a su concepción del hombre y la civilización. Dicho esto, y sin entrar en la descripción exhaustiva de la teoría evolucionista, resumiremos (muy generalmente) que esta teoría buscó (¿o busca?) interpretar la sociedad actual basándose en que cada sociedad debe pasar por un mismo procesos evolutivo para poder alcanzar la llamada ‘civilización’. Con esto, los evolucionistas ahondan más en su teoría y pasan a clasificar las etapas evolutivas del hombre en ‘salvajismo’, ‘barbarie’ y ‘civilización’ (Ancient Society, Lewis Morgan 1877). El Difusionismo, se basará o respaldará en esta concepción para realizar su propia taxonomía de los grupos humanos de los cuales se hayan hecho hallazgos de artefactos.

2

Como es de esperar, con ésta concepción o teoría en mente, los difusionistas llegan a conclusiones que presuponen la inferioridad de los grupos humanos de los cuales se hayan hecho hallazgos. Enmarcados ahora en un contexto histórico y con una noción de la teoría que falsaremos, vamos a enunciarla y a desmenuzarla tal como (esperamos!) lo haría Karl Popper, para poder así comprobar su fortaleza. Sin embargo, para esto, cabe hacer una última distinción que Popper haría respecto de las ciencias naturales y las ciencias sociales. Entendemos que esta aclaración es necesaria desde el momento en que la falsación de teorías difiere (para Popper) en los campos de las ciencias naturales y sociales. Para las ciencias naturales, Popper argumenta una contrastación empírica (observable) mientras que para las ciencias sociales la contrastación implica una exposición de una teoría a la crítica social. Se entiende que en las ciencias sociales, el empirismo sería difícil de reproducir a gusto y antojo, y más aún cuando nos referimos a la disciplina de la arqueología ya que en este caso siempre los hechos contra los cuales contrastar las teorías ya han sucedido. Es así que nos encontramos que Popper introduce al concepto de “pensabilidad” que refiere a la posible o potencial falsación de una teoría. Ya que nuestra teoría entra en el campo de las ciencias sociales será bueno tener esto presente. A efectos de falsar la siguiente teoría del Difusionismo, cumpliremos lo más rigurosamente posible los pasos que Popper propone para este ejercicio. PLANTEO de un problema “El origen geográfico del hombre”. Creemos que Popper hubiera estado de acuerdo en que si bien, en este caso, el hallazgo antecede al planteo del problema, entendemos que el cómo el científico llegó a ese problema no compete a la epistemología, con lo cual, comenzaremos desde el planteo del problema y el desarrollo de la teoría que lo intento responder. SURGIMIENTO de la teoría

3

A la respuesta del origen geográfico del hombre, la respuesta es por supuesto, Europa. Recordemos que el Difusionismo se descansa en la teoría del evolucionismo que planteaba la clasificación de los grupos humanos en base a su desarrollo, por ende, Europa, al considerarse centro de la civilización mundial era por suponer, el origen de la civilización moderna. Asimismo, los hallazgos encontrados en otros núcleos poblacionales, respaldaban la teoría de que mientras más alejados del núcleo poblacional (Europa) más bárbaras, salvajes, primitivas e inferiores eran los grupos humanos. Todo nació desde un primer foco, África, pero desde ahí seguida la evolución, llegan a Europa los primeros Hombres Cro-Magnon y Neandertal, considerados como los innovadores y progresistas de la era quienes posteriormente fueron repartiéndose (migrando) hacia el resto del viejo continente. Los centros difusionistas, habitualmente están asociados en el Viejo Mundo. Los difusionistas constataban la similitud de ciertas manifestaciones de culturas inferiores con las de las grandes civilizaciones, llegando a la conclusión de que aquellas imitaban pobremente a éstas. Cumpliendo con la postura de Popper, podemos considera que esta teoría es en efecto bastante audaz para su época. Está expuesta de manera clara, precisa y brinda información y una descriptiva explicación de la realidad frente al problema que intenta resolver. FALSACIÓN de la teoría a) Analicemos esta teoría de manera que se puedan eliminar algunas posibles contradicciones entre la teoría y sus conclusiones: - El grupo humano más civilizado se encuentra en Europa, la cual era centro de la civilización moderna. - Los grupos humanos encontrados en el ‘cinturón’ europeo aparecen como más rudimentarios, lo cual supone barbarie y salvajismo a medida que se alejan. - La similitud de algunas manifestaciones de culturas inferiores se debe a la imitación de éstas culturas con las grandes civilizaciones. Claramente, el espíritu de superioridad difusionista transpira en estos enunciados. Por supuesto que la teoría (al no ser de las ciencias duras) no ha sido formulada con una estructura

4

lógica (en el sentido riguroso del término), de todas maneras vemos que la coherencia está presente al momento de la formulación de las conclusiones desde el planteo de la teoría misma. b) Busquemos ahora otras consideraciones lógicas de la teoría y veremos si en efecto las consecuencias pueden deducirse lógicamente de la teoría: A nuestro entender, la teoría está compuesta por enunciados sintéticos y si bien contienen cierta información fáctica, los mismos, se hubiesen debido contrastar con el tiempo y a posteiori (dirían los empiristas lógicos), o sea post-experiencia o verificación para ser en efecto ser enunciados. En el caso de nuestra teoría, vemos que los Difusionistas se apuran a realizar estas conculcaciones sin de hecho, recurrir a la experiencia. Asimismo, tomemos en cuenta el siguiente enfoque a los efectos de buscar una lógica más específica al proceso de formulación de conclusiones de los difusionistas.
Homo Sapiens que se origina en África.

Neandertal que convive con el Hombre Europa. Hombre Cro-Magnon asentado en Europa. Cro-Magnon en

Imperio Napoleónico 1812 La influencia del imperio napoleónico marco un modelo educativo de universidad republicana que se multiplicó a lo largo del continente europeo fomentando y esparciendo el conocimiento más rápidamente que hasta el momento lo había hecho. 5

Si uno piensa en relación al marco histórico y al contexto cultural en el que se encontraba Europa en el s. XIX, es comprensible (¿incluso lógico?) que la desigualdad en la consideración respecto a las demás culturas fuera en gran medida explicada. Incluso a finales del siglo XIX era un tópico cultural muy extendido la existencia de razas inferiores y superiores enmarcadas en la ideología justificadora propia de un momento en el que los europeos estaban extendiendo su dominio colonial por el resto del mundo. Si bien, la deducción lógica de las consecuencias de la teoría no es un requisito popperiano respecto a las ciencias sociales, nos pareció interesante desarrollar o intentar aplicar el este elemento del proceso de Popper de falsación de las teorías mediante el análisis o la potencialidad falsadora de sus enunciados. Con esto buscamos que el objetivo de la búsqueda de la no-contradicción entre conclusiones y su respectiva teoría quede por lo menos desde un punto de vista semántica y de contenido, en parte logrado. c) Contrastación entre teorías: El último paso de la falsación popperiana, es sin duda el de la contrastación final. Si retomamos el concepto antes mencionado respecto a que para Popper las ciencias naturas y las ciencias sociales deben tratarse de diferente modo, repetimos que mientras para las primeras, la contrastación es empírica, para las segundas es mediante la exposición de la teoría a la crítica social. A nuestro juicio, entendemos que gracias a que enmarcamos este ‘episodio’ o teoría en la historia de la disciplina de la arqueología, podemos ver cómo con el tiempo, esta teoría difusionistas fue altamente rechazada y criticada. M. Harris afirma que se puede criticar a los difusionistas no por tener juicios de valor, sino porque éstos estaban basados en hechos y teorías falsas respecto a la superioridad racial del hombre blanco y la interdependencia de los rasgos biológicos y culturales. Entendemos que en este aspecto, la crítica social (académica y científica también) que ha recibido el Difusionismo no amerita mayor descripción ya que hoy día, la aplicabilidad o quizá solo la mera mención de esta teoría sería totalmente rechazada. Con esto vemos que la 6

fortaleza de los difusionistas desde un punto de vista Popperiano es bastante pobre, y al menos ésta última prueba de falsación no la hubiesen aprobado. Esto es claro, hoy en día ya que en el marco del s. XIX, esta postura difusionistas fue altamente aceptada y no hubiese podido ser falsada en este punto. CONCULSION Si bien nuestra teoría, pudo haber aprobado las primeras dos etapas de lo que entendemos por falsación popperiana, vemos que: 1) al momento de analizar los enunciados o postulados que la componen, los grados de falsabilidad son bastante altos ya que como vimos la información no está bien planteada desde un punto de vista empírico; 2) el razonamiento del cual se derivan las conclusiones, adolece de una deducción lógica y de una contrastación rigurosa. Sin duda, (y ahora si inferimos), la concepción que enmarca esta teoría es un claro reflejo de la realidad de la época en donde las verdades, las afirmaciones y muchos supuestos, eran tomados como verdaderos, válidos y vigentes sin procesos de cuestionamientos y comprobación necesaria. Retomando con nuestro postulado inicial que si bien no hemos encontrado que alguien haya falsado esta teoría, podemos decir (humildemente) que la encontramos altamente falsable. SEGUNDA CONSIGNA “Considere alguna teoría o conjunto de teorías dentro del campo de su disciplina que se asemeje a lo que Thomas Kuhn denomina paradigma”. INTRODUCCION a la segunda consigna. En la presente exposición intentaremos presentar la “Teoría de la Recepción” y explicar por qué esta puede encuadrarse dentro de la concepción de Paradigma propuesta por Kuhn. Buscaremos identificar aspectos importantes de su producción teórica como ser las diferentes etapas por las que atraviesa el ciclo, aunque el cambio de paradigma no es necesariamente evolutivo, a veces divide una ciencia en varias. 7

La teoría de la recepción es una de las distintas teorías literarias que analizan la respuesta del lector ante los textos literarios; en esta escuela se hace especial hincapié en el modo de recepción de los lectores, concebidos como un colectivo histórico. El teórico principal es Hans Robert Jauss, quien escribe desde finales de los años 1960, junto con Wolfgang Iser y Harald Weinrich. La teoría de la recepción ejerció una gran influencia hasta mediados de los años 1980, sobre todo en Alemania y la Europa Occidental. Es paralela a los estudios sobre el "lector modelo" de Umberto Eco y a la teoría literaria inglesa del "reader's response criticism". Dice Thomas Kuhn en su libro La estructura de las revoluciones científicas: “(…) me he valido del término “paradigma” en dos sentidos distintos. Por una parte significa toda la constelación de creencias, valores, técnicas, etc., que comparten los miembros de una comunidad dada. Por otra parte, denota una especie de elemento de tal constelación, las concretas soluciones de problemas que, empleadas como modelos o ejemplos, pueden reemplazar reglas explícitas como base de la solución de los restantes problemas de la ciencia normal”. Kuhn entiende que la comunidad científica se logra a través de la aceptación de determinada teoría, a la que dará el nombre de “paradigma”. En sus palabras: “con este término quiero indicar conquistas científicas universalmente aceptadas, que durante un tiempo determinado brindan un modelo de problemas y soluciones aceptables a aquellos que trabajan en un campo de investigaciones”. A partir de este concepto del autor, podemos determinar, a los efectos de la realización de este trabajo, que en el campo de los estudios de la Literatura, y dando por aceptado el carácter científico de la misma –larga discusión dentro de la teoría literaria desde el formalismo ruso en adelante-, que se define un nuevo paradigma literario a partir de los cambios introducidos con la teoría de la recepción. Kuhn tiene una visión historicista de la ciencia, por lo que no es extraño que diga que la instauración de un nuevo paradigma no es un hecho puntual, sino que ocurre a lo largo de un tiempo. El formalismo ruso designa a un movimiento intelectual que marca el nacimiento de la teoría literaria y de la crítica literaria como disciplinas autónomas y que también tuvo su influencia en la evolución de los estudios lingüísticos. Desde un primer momento el término 8

formalismo ruso engloba un conjunto de estudios y teorías que dista de ser homogéneo pero que tienen en común el tratamiento de la literatura en base a un objeto de estudio: la “literariedad”, es decir, la propiedad esencial de toda obra literaria. Al definir esa propiedad, el formalismo buscó conferir un estatuto científico al estudio de la literatura. Básicamente, el movimiento formalista pretende un estudio de la literatura desde sus mecanismos de funcionamiento interno, sin considerar factores externos como ser el autor, la relación con otras obras u otros sistemas. No obstante, y a causa de las críticas del comunismo soviético, los estudios formalistas abandonan progresivamente esta postura inmanentista y comienzan a considerar factores externos a la obra, sobre todo con los trabajos realizados en los años 20. Esa falta de atención respecto de los factores sociales señalada por el marxismo generaron que el modelo de estudio propuesto por esta escuela, a pesar de sus aportaciones, presente limitaciones que llevaron a su agotamiento, estos fenómenos que no se pueden resolver generaron una crisis científica. Esta situación de anomalía dentro del momento de ciencia normal dio pie a la construcción de una nueva teoría. Según Kuhn, el paradigma que precede un cambio de paradigma, es tan diferente del que lo sigue, que sus teorías no son comparables, sino que también es inconmensurable, es decir, ni siquiera se pueden comparar, puesto a que las palabras y unidades de medida son diferentes, es decir, se puede pensar que aunque Kuhn diga que dos teorías son inconmensurables, pueda hablar de historia de la ciencia siempre y cuando la entienda como la entiende Kuhn, es decir, a saltos y el progreso sólo se puede entender en los periodos de ciencia normal porque resulta un tanto equívoco entenderlo en los periodos de ciencia revolucionaria. El cambio de paradigma no es una mera revisión o transformación de una teoría aislada, sino que cambia la manera en que se define la terminología, la manera en que los científicos encaran su objeto de estudio, y acaso más importante aún, el tipo de preguntas consideradas válidas, así como las reglas utilizadas para determinar la verdad de una teoría particular. Esta nueva teoría surge en la universidad alemana de Konnstanz en 1967, en esta etapa de ciencia inmadura es cuando Hans Robert Jauss pronuncia una conferencia que se titula La historia literaria como desafío a la crítica literaria, que sería la lección inaugural para la nueva teoría de la recepción donde esta escuela de pensamiento todavía no cuenta con un paradigma común. En la misma, Jauss plantea la sensación de estar viviendo un cambio de paradigma, y determina las llamadas 7 tesis en las que junta y revitaliza elementos que ya están 9

presentes en el ámbito teórico generando una revolución científica con la aparición de un nuevo paradigma que permite una interpretación de la realidad que explica un número mayor de fenómenos que su. Uno de los aspectos fundamentales es que valiéndose de los aportes de otras ciencias y disciplinas como ser lo social a la hora de la interpretación, influencia directa del marxismo y el aspecto psicológico con la psicolingüística que es la encargada de estudiar la forma en la que se perciben los procesos que operan para lograr el conocimiento. Se introduce de esta manera el concepto de “obra abierta”, que tiene que ver con las múltiples posibilidades de lectura que ofrece una obra. La nueva visión de la literatura rechaza la metodología histórica en el sentido de la recapitulación de datos y las interpretaciones en sentido unilateral. Por el contrario, propone un trabajo hermenéutico que ayude a una comprensión profunda de la obra que tome en cuenta el contexto social, una ideología colectiva, que permita interpretar en lugar de describir y explicarse objetivamente, y las condiciones particulares de la recepción. A lo largo de la historia han existido diferentes tipos de lectura, sin embargo predominó la idea de que el lector debe identificarse con el escritor, y la obra es interpretada desde la historia y la psicología de este último. A este modelo corresponde la habitual pregunta de “¿qué quiso decir el autor?” a la hora de analizar e interpretar un texto. A partir de la teoría de la recepción la mayor importancia radica en el lector y el momento de la lectura, buscando liberar al lector de la hegemonía del texto, buscando su autonomía lo cual trae el cambio de pasar a considerar la diacronía y no sólo la sincronía. Tal como lo dice Roland Barthes “un texto está formado por escrituras múltiples, procedentes de varias culturas y que, unas con otras, establecen un diálogo, una parodia, una contestación; pero existe un lugar en el que se recoge toda esa multiplicidad, y ese lugar no es el autor, como hasta hoy se ha dicho, sino el lector (…) el nacimiento del lector se paga con la muerte del autor”. Esto trae aparejado la existencia de una historia de la lectura, además de la historia de la literatura. La atención sobre el lector, implica la problematización acerca del lector de cada época y de las particularidades de la misma, así como la idea de que se puede leer e interpretar desde nuestra época y no necesariamente desde la que fue escrito. Las teorías de Marx, Freud y Lacan, entre otros, nutrieron a esta nueva concepción de la literatura de manera determinante. Según la concepción de paradigma de Kuhn, definido como una estructura teórica que brinda un modelo, soluciones aceptables a los problemas que se presentan, entendemos que la forma de comprender la literatura luego de la teoría de la recepción constituye un verdadero paradigma. Esto es así en tanto que cumple con sus principales características, condición que vemos al observar que ante el problema de la recepción del texto literario –problema siempre 10

presente desde que existe el análisis del texto, y cuya principal cuestión es cómo interpretar el texto, si desde el autor, su biografía y contexto, o desbordando su contexto de origen, teniendo en cuenta el momento de la recepción-, la teoría de la recepción indica la solución estableciendo que la situación del lector al momento de la lectura será la determinante para el sentido del texto, y no la del escritor, y asimismo, variará según el lector y según el tiempo histórico de cada uno. De ahí la idea de un texto tiene tantos sentidos como lectores. La teoría de la recepción forjó una nueva cosmovisión en el universo literario, convirtiéndose en el lente a través del que se perciben los fenómenos literarios. Esto pudo lograrse debido al alto grado de aceptación que la misma tuvo dentro de la comunidad literaria, lo cual afirma la identificación con el paradigma, que se constituye de los supuestos teóricos generales, las leyes y las técnicas para su aplicación, que los miembros de una comunidad científica adoptan, alcanzando de este modo lo que para Kuhn seria la etapa de ciencia normal, que significa investigación basada firmemente en una o más realidades científicas pasadas, realizaciones que alguna comunidad científica particular reconoce, durante cierto tiempo, como fundamento para su práctica posterior. Por tanto este modelo puede considerarse paradigmático ya que proporciona el "contexto" en que se forman los diferentes modelos teóricos y teorías, presentando los preceptos generales de agrupamiento de las diferentes teorías.

11

BIBLIOGRAFÍA Primera consigna Caldeiro, Graciela. Escuelas antropológicas. Chalmers, Alan. ¿Qué es esa cosa llamada ciencia? Jimenez, Alejandro. Arqueología prehistórica, teoría y prehistoria del viejo y nuevo mundo. Lopez Lopez, Juan Carlos. Teorías antropológicas. Morgan, Lewis. Ancient Society. Popper, Karl. En busca de un mundo mejor. Popper, Karl. La lógica de la investigación científica. Spencer, Herbert. Los principios de la sociología. Tylor, Edward. Cultura Primitiva. Segunda consigna Domínguez Caparrós, José. Teoría de la literatura Jauss, Hans Robert. Experiencia estética y hermenéutica literaria Kuhn, Thomas S. La estructura de las revoluciones científicas Mayoral, José Antonio (ed.). Estética de la recepción Pérez, Ransanz, Ana Rosa. Kuhn y el cambio científico Selden, Raman. La teoría literaria contemporánea

12

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful