■ MAR DEL PLATA ■ DOMINGO 24 DE JUNIO DE 2012

IDA Y VUELTA: cultura@lacapitalmdq.com.ar

ANDY GOLDSTEIN MUESTRA EN SU LIBRO LA AMERICA LATINA INTIMA

Acerca del mundo que nos rodea
‘Vivir en la tierra’, la obra fotográfica que realizó a instancias de la fundación ‘Un techo para mi país’ retrata la vida de familias de catorce países de la región. Una muestra en México contendrá una selección de las tomas.

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mágenes concebidas como procesos, no como instantáneas congeladas, conforman el libro ‘Vivir en la tierra’, en el que Andy Goldstein descubre la intimidad de familias en asentamientos de catorce países de Latinoamérica con la colaboración de la fundación ‘Un techo para mi país’, una institución necesaria para abrirle al fotógrafo las puertas de un mundo inaccesible. Influenciado por el concepto de ‘aura’ de Walter Benjamin y la obra del antropólogo Er ving Goffman, Andy Goldstein comenzó a trabajar en la idea de este libro, publicado por Blume, en el que se conjugan dos elementos fundamentales: las nuevas tecnologías y la relación dialéctica que se establece entre fotógrafo y retratado. TRABAJO Y CONCEPTO De ahí su preocupación por intervenir lo menos posible en la escena y dejar la elección de dónde, cómo y cuándo en manos de los fotografiados. ‘‘Me reservé la elección del punto de vista, lo que me permitiría mostrar el contexto en el que la persona se presentaba. Naturalmente pasé del teleobjetivo al gran angular’’, asegura. Autor de las series ‘La muerte de la muerte’ (1979), ‘Gente en su casa’ (1985) -un antecedente de este trabajo- y ‘Arborescencias’, Goldstein documenta en ‘Vivir en la tierra’ las condiciones de extrema pobreza de más de ciento setenta y cuatro millones de personas del continente americano. Su trabajo abarcó asentamientos de la Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Haití, Honduras, Guatemala, México, Perú y República Dominicana. El libro está acompañado por

textos de Agustín Wolff Benavídez (director social de la organización Techo); el sociólogo Néstor García Canclini; la feminista Marta Lamas y el arquitecto Teddy Cruz. -¿Cuando se refiere al concepto de aura de Benjamin, esto implica que en las fotografías de este libro trata de acercarse lo máximo posible a la persona que retrata, a capturar su imagen más auténtica? -El recurso en que me apoyé es justamente a lo que alude Benjamin en su texto sobre el concepto del aura (la primera impresión, la que ‘escapa’ a su propia reproducción). Entonces, si las personas tienen que posar un tiempo largo -y lo hacían- no pueden estar haciendo caritas, ‘me pongo para la foto’, no les queda más remedio que concentrarse en algo que parece una trivialidad: estar quieto. Así, están concentrados en ellos. Y eso es lo que aparece en la foto: ellos están siendo ellos. -En la introducción menciona la influencia del antropólogo Erving Goffman ¿qué fue lo que incorporó de su trabajo? -En un texto analiza el comportamiento de las personas y de los grupos como interacciones, tal cual una obra de teatro. Y sobre esta idea estuve analizando cómo se ubican los miembros de una comunidad, que muchas veces es un asentamiento ilegal, o en el límite. Cómo actúan los miembros de

Andy Goldstein.

una familia delante de alguien que viene y los va a fotografiar, en esta circunstancia que va a ser diferente dentro de un momento cuando suelte la cámara. LO SOCIAL IMPORTA -La intimidad, usted dice, permite ver también lo social. -Claro, parece raro pero casi no hay fotografías tomadas dentro de las viviendas. Con esta serie tenemos la posibilidad de analizar algo que no es habitual. No es fácil acceder a un asentamiento si no se vive ahí. No se puede ir y tocar el timbre, que además no existe. No puedo hacer una valija y decir: me voy a un asentamiento en Honduras o Brasil y ya está. Por eso el contacto que tuve con la organización Techo, que trabaja allí. Para ellos fue sencillo abrirme la puerta. -Hay un trabajo anterior ‘Gente en su casa’ que, según sus palabras, tiene una continuidad con ‘Vivir en la tierra’. - Sí, salvo que en esa época los recursos analógicos eran muchísimo más limitados y yo estaba muy influenciado por la fotografía en blanco y negro. Con las nuevas tecnologías encontré que

podía controlar el color de otra manera (la paleta cromática, las gamas tonales y los claroscuros) y tenía la posibilidad técnica de registrar mucho mejor lo que ya hacía. Antes era imposible poner en foco en simultáneo diversos lugares. Y ahora la posibilidad con un software especial de jerarquizar de la misma forma todos los detalles cambia la concepción de que hay un punto de foco -en cuanto a lo estético- cuando el objetivo de este trabajo fue documentar minuciosamente la totalidad del contexto en el que posaban mis modelos. ALGO EN COMUN -¿Este registro de un país a otro, arroja elementos comunes? -Sí, una globalización subterránea latinoamericana, en la que se cruzan elementos y discursos y se comparten. -¿Qué respuesta tuvo de la gente que fotografió? -Se trata de gente muy amistosa. Me sentía mucho más cómodo ahí adentro de sus hogares que cerca del hotel donde estaba parando. En la vereda cada tantos metros había un guardia contratado. En Honduras, lo retraté a un gendarme desocupado con su fa-

milia (muestra la imagen) y no pudo firmar el consentimiento de usar su foto porque no sabía firmar, pero sí manejaba una Itaka. A un señor lo tuve que esperar como media hora porque fue a buscar a su hijo. Vino con el hijo del vecino y lo dijo después de la foto. Uno se interroga por las interacciones (y mira la portada del libro): Quiénes son... cuál es la madre, la tía, los hijos, las familias van y vienen. En la mayoría la mujer es la jefa de hogar, hay muchas mujeres solas y deserción escolar de los adolescentes o jóvenes que trabajan lejos de sus lugares de origen. -Ya comenzó una muestra con varias de estas fotografías. -El jueves 21 de junio se inauguró una muestra auspiciada por la fundación Ford -como parte de su cincuenta aniversario- en el museo Memoria y Tolerancia de México, un ámbito nuevo y fantástico. Se van a mostrar cuarenta fotos. Por suerte el espacio es enorme porque las fotos son muy grandes (dos metros por un metro) y hay una recurrencia en ellas como que uno se pierde, se mete adentro del espacio. La muestra va a ser itinerante y ojalá se pueda conocer en la Argentina ■

Las 8 preguntas para Daniel Teobaldi (*)
¿Qué error le molesta más advertir en un texto literario y cuál es el último que halló en el libro que está leyendo o que acaba de leer? -Me molesta la repetición de la misma palabra en la misma página, siempre que esta repetición no tenga un significado en el texto y sea un descuido del autor. En cuanto al último que hallé, es medio difícil de contestar, porque estoy leyendo una novela de Saer y otra de Chejfec: dos escrituras impecables.

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(*) Daniel Teobaldi nació en Córdoba en 1962. Es doctor en Letras Modernas. Escritor y docente universitario. Ha desarrollado actividades académicas en el país y en el extranjero. Es autor de numerosos estudios de crítica literaria. Como narrador ha publicado los volúmenes de cuentos Los oficios inciertos (2000), La otra mirada (2007), Escrito en el aire (2008), y las novelas Un lento crepúsculo (2005), El final de la noche (2010), El testigo impenitente (2012). Es director de la colección de narrativa, de Ediciones del Copista, “Los mundos posibles”, en donde también coordina la Serie Policial, compuesta de novelas y cuentos.

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C U LT U R A DIARIO DE LECTOR

Domingo 24•6•2012

Imagine there’ s no countries
Por Gabriela Urrutibehety

En Dublín celebraron el “Bloomsday”
Las calles de Dublín celebraron el sábado pasado con diversos actos el 108 aniversario del “Bloomsday”, el día en que Leopoldo Bloom, héroe de la novela de James Joyce “Ulises”, vagabundea por esa ciudad irlandesa. Como cada año, los irlandeses se echaron a las calles de la capital para festejar con un programa de actividades el día en que Bloom y Stephen Dedalus iniciaron un viaje ya épico por el Dublín eduardiano de “Ulises”, la obra maestra de James Joyce (18821941). Se trata de un libro cumbre para algunos, que lo consideran la novela modernista más influyente del siglo XX, mientras para otros es un texto obsceno y demasiado largo. En la presentación de las celebraciones de este año, el presidente irlandés, Michael Higgins, rindió tributo a Joyce, a quien se refirió como uno de los escritores más importantes de Irlanda. Higgins recordó cómo con su “Ulises” ese escritor introdujo “un nuevo estilo de narración” en el género de la novela y obligó al lector a “convertirse en un participante activo en el proceso frente al observador pasivo”. Además, una emisora de radio también emitió la adaptación de la novela, en un programa de cinco horas y media de duración en la que los oyentes pudieron escuchar la historia del viaje de Bloom por las calles dublinesas. Muchos de los entusiastas de ese libro se disfrazaron para recorrer los lugares citados en el libro de la capital irlandesa o disfrutar de actuaciones de teatro en la calle, espectáculos musicales o exposiciones. Y más de un centenar de escritores irlandeses trataron también de batir el récord mundial de lecturas continuadas con motivo del “Bloomsday” ■

a vecina del lector que escribe un diario insiste en la criminalidad. La mujer vuelve a traerle una novela policial, de las que a ella tanto le gustan. La vecina del lector que escribe un diario debe ser la persona que más sabe de crímenes en el mundo. Al lector le atrae más, piensa mientras escribe en su diario, la forma en que su vecina lee la propia lectura. Por ejemplo, ella tiene dividido el espectro de las novelas policiales por geografía: las nórdicas, las francesas, las inglesas, las norteamericanas, las griegas, las italianas. Y esas geografías, dice la vecina del lector que escribe un diario, no tienen nada que ver con montañas, con valles, con ríos, sino con ciudades y con historias. Historias referidas a la Historia. La que le trae tiene un título que al lector que escribe un diario le desagrada: “Tú eres el mal”. Demasiado grandilocuente, piensa. En la novela habrá una justificación, relacionada con la música, el dark rock. Pero en la tapa roja, con dibujos negros, el título no cumple con la función de empujar a la lectura. Aunque el lector que escribe un diario tiene suficiente con su vecina para cumplir esa misión. Y empieza a leer. La novela lo lleva a esas lecturas angustiosas que constituyen la ba-

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se de una buena novela de intriga. Esas que, cuando era chico, lo llevaban a una lectura esquizofrénica: leer los inicios, para entrar en tema y luego pasar inmediatamente al final. ¿Por qué? Para poder dedicarse tranquilamente a la actividad de leer, sin que la necesidad de saber lo obligara a saltear páginas y perderse pistas. Para el lector que escribe un diario, en esos años, leer

era saborear tanto como devorar. ¿Y ahora? Ahora el lector que escribe un diario comienza a devorar la novela del italiano Roberto Constantini. Ahora, miles de renglones después de aquellos años de juventud, el lector que escribe un diario tiene claras algunas cosas, especialmente las relativas al género. Sabe que, si poco antes de la mitad todos los problemas parecen resueltos, no será más que una falsa sensación de seguridad. Y, como también el autor de la novela lo sabe, hace que la historia salte más de dos décadas. Veinte años es mucho, mal que le pese a Gardel, así que a la vuelta de página el lector que escribe un diario se encuentran con que las cosas han cambiado. Y mucho. Está el mismo comisario, claro. Michele Balestreri se llama. Hombre de pasado oscuro, muy oscuro, aunque lo que se dice un tipo derecho. Algo así como su par griego Jaristos, ex torturador devenido en brazo de la ley. En el extremo opuesto de los policías nórdicos, que pagan sus cuentas en los hoteles en los que se alojan para investigar, como hace Erlendur Sveinsson, en “La Voz”, del islandés Indridason. Parece haber, pien-

sa el lector que escribe un diario, ciertas geografías en las que se hace difícil construir ficcionalmente un policía honesto, escribe el lector en su diario mientras sonríe cínicamente pensando en la bonaerense. Al parecer, piensa el lector que escribe un diario, una solución es alejando la maldad y la corrupción hacia el pasado. El comisario Balestreri ha pasado -no indemne- las dos décadas que median entre la final del campeonato de fútbol de 1982 y la del 2006. Pasión de multitudes. El fútbol y el asesinato. Italia, la selección y los mismos crímenes, una y otra vez. Los poderosos: el Vaticano, el dinero. Aunque en 2006 están los nuevos actores sociales: los pobres, los marginales. Esto es, los inmigrantes. La novela policial europea –piensa en lector que escribe un diario- en Grecia, en España da cuenta de un fenómeno social que viene desafiando a la geografía: nacer aquí o allá, mal que le pese a Facundo Cabral, es algo que importa aunque no debiera importar. El mundo -la vida, la muerte- marcado por la geografía y sus sustitutos: el pasaporte, la ciudadanía. Imagine there’s no countries cantaría Lennon. Pero no se puede y ese parece ser el problema de hoy: hay demasiados países (lo que en la Argentina tal vez podría dejarse así: imagina que no hay countries). El comisario Balestreri demostrará en la segunda parte de la novela que, aunque parezca que todo ha cambiado, todo sigue igual. Como en las más rancias tradiciones intelectuales de su país, las inauguradas por Lampedusa. Un país, piensa el lector que escribe un diario, tan igual al nuestro. Es decir, otra forma de pensar la geografía ■

Mar de palabras
Foto de Maximiliano Bendahan, “El surfista”, Océano Pacífico, sur de Chile (Más imágenes en bendahan.com)

“lloro, miro el mar y lloro. canto algo, muy poco. hay un mar. hay una luz. hay sombras. hay un rostro. un rostro con rastros de paraíso perdido. he buscado. sino que he buscado. sino que agonizo”
Alejandra Pizarnik.

Las 8 preguntas para Daniel Teobaldi

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¿Qué situación de su vida cotidiana encontró reflejada con sorpresiva exactitud en un libro, una pelí-

cula, una canción o cualquier otra obra de arte? -La tormenta que describe la música de Vangelis, en su ál-

bum Soil festivities, es una réplica de las que caen en Córdoba, especialmente, en las sierras.

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C U LT U R A COMPOSITORA, CANTANTE DE LA BANDA “SIBERIA”

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Neven-K, la amante de la libertad
Siempre desde el under marplatense, construyó una rica trayectoria musical. Atesora varios discos y una historia libertaria que la liga a temas como los derechos de las mujeres, el vegetarianismo y la crítica encendida al estado de las cosas.
aterista a fines de los años ´’80, cuando pocas mujeres lo eran, cantante de heavy metal, libertaria por elección -y, claro, cuestionadora del status quo-, Neven-K da pelea desde el under marplatense, ese lugar lejos de los estereotipos, donde se cocinan los caldos de cierta contracultura local. Algo de hippie en su andar, algo de hindú en sus creencias, algo de mujer de otra tierra, acaso de las tierras croatas en las que nacieron sus antepasados, mujer de cabello de fuego y edad indefinida, componía en inglés por eso de creer que el anglosajón era el idioma del rock. Pero, desde hace algún tiempo, decidió abrirse. Y escribe también en castellano. Así sumó más público y ganó militantes de su misma causa: la libertad toda. Desde sus letras advierte sobre la mentira que rodea los castillos encantados que, cree, siempre vende el capitalismo. “Sueño con un mundo más justo, con gente consciente, que todos seamos conscientes, porque no es que le falta tanto al mundo, le falta tanto a uno”, esboza un sábado de otoño, en una entrevista que no puede demorarse más de media hora, pide ella, siempre sencilla y algo reticente a contar aspectos de su vida persoque después hicimos ‘Canciones revolucionarias’”, sigue. Justamente, “Canciones revolucionarias” es un espectáculo musical en el que investigó sobre el canto que entonaron los pueblos en plenos trances de cambios. “Tomamos canciones desde la Revolución Francesa a los años ´70 en Chile. Ahora estamos terminando una de Quilapayún, también abordamos la gesta de Nestor Magno en Ucrania, la revolución española, corridos zapatistas, la internacional socialista, las canciones italianas y las canciones partisanas francesas”, describe. -Siempre te acompañó el espíritu libertario. ¿Lo elegiste, lo heredaste? -Es lo que uno siente de toda la vida. Yo vengo de una cosa más socialista, el anarquismo fue por elección. Cuando escribía en inglés tocaba los mismos temas, escribía muy poco en castellano porque me sonaba que para el rock es mejor el inglés, esa cosa que uno tiene... Hasta que encontré una forma de decir las cosas en castellano y ahí medio que la gente se pudo enterar de lo que decía, porque por ahí yo tenía un público que era gente con la responsabilidad personal en todo, no delegar, no esperar que alguien haga algo. No creo en las armas porque no creo en la violencia, devolviendo mal por mal es como que el mal es eterno, lo dijo Gandhi con otras palabras. Soy anarquista pero con un cierto pacifismo, no a la violencia, sí a la actitud de cambio, tiene más que ver con la conciencia.
“ANTES DE INTERNET, YO NO EXISTÍA”

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Neven-K es nombre croata, tal como sus antepasados.

nal. A veces en inglés, a veces en croata, en todos sus discos independientes tiene más de diez- le suele salir el Kus-

“Se caen los muros del hombre”
turica que dice llevar adentro. Entonces, su música se vuelve caótica, étnica, algo confusa, pero sus letras, salidas de una garganta dulce y transparente, nunca dejan de ser directas, en un estilo que abreva en el heavy y en el punk. “Te olvidaste que naciste solo, sin dinero y sin perfume, sin teléfono ni afeitadora, sin un cigarro en la mano… Naciste libre y sin prejuicios, y al crecer aprendiste a ser esclavo del trabajo, las pasiones y las leyes del mercado”, reza una de sus canciones más viejas. Después de tocar con cuanto músico quiso acompañarla desde aquellos tiempos en que el rock nacional estaba en la cima -y los rockeros locales se movían en la misma órbita-, la dama

de la libertad por fin formó banda propia. Desde 2008 integra “Siberia”, con la que editó tres discos: “La helada indiferencia del número” (2008), “Libertario” (2009) y el reciente “Cuando los muros caigan” (2011). Secundada por Raúl Islas (ex de Maplot), Leonardo Fernádez, Sergio Cadi y Antón Sullivan y con muchísimos músicos invitados, “Cuando los muros caigan” está atravesado por temas como el vegetarianismo, al que adhiere desde hace más de veinte años, los derechos de la mujer (“El patriarcado trajo opresión, trajo sexismo y discriminación”, canta en el tema “Pero qué se creen”), la falta de educación y cierto desmoronamiento que observa en el mundo. En este flamante material discográfico, también pueden escucharse algunos mantras hindúes. Precoz, cuenta que empezó “a componer a los quince años”. “Entonces no tenía banda, sino un dúo acústico, el dúo Paz, que sonaba bastante horrible, era una especie de Pedro y Pablo en versión femenina, me acompañaba la actriz Sandra Pervieux, con la

“No es que le falta tanto al mundo, le falta tanto a uno”
que solamente se acercaba por el estilo de música pero no por las letras, las letras no las entendían. El disco “La helada indiferencia del número” fue el punto inicial para poder llegar a un montón de gente, a un grupo más amplio. -¿A qué le cantás? -Siempre desde la libertad, creo que mi gran tema es la libertad, tanto social, espiritual, de pensamiento, de elección, en todo. Creo que hoy ser anarquista tiene más sentido que nunca. -¿Por qué? -Te lo sintetizo en una frase de un tema mío que se llama “Humanos de corral”: “No habrá revolución si no hay conciencia, no habrá liberación sin autosuficiencia”. Tiene que ver

En ese submundo del under vivió en libertad plena. Pero moverse “bajo el asfalto”, como reza la canción de María Wernicke, le impidió trascendencia, algo con lo que sueña todo artista. “Yo compongo y mis composiciones las tengo que compartir, no me las voy a guardar, después si se conoce o no se conoce, eso ya no depende de mí, soy música pero no empresaria. Igual, me hubiera gustado que se difunda más mi música, aunque para eso está internet, que me ha servido mucho. Antes de internet yo no existía directamente, pero ahora de repente tenés esa posibilidad de meter cosas en Youtube y por ahí me entero de que me escucharon en Francia o en Marruecos”, comenta. -¿Qué muros son los que están cayendo, de acuerdo al título del disco? -Se caen los muros del hombre. Esta cosa de trascender fronteras, a todo nivel, es el mundo que estamos viviendo hoy en día, donde hay una crisis de símbolos. Porque es simbólico lo que está cayendo, hay cambios muy profundos que se venían larvando desde hace muchos años. Cae la estructura del sistema, porque en realidad está cayendo desde adentro de la gente, para la gente hay cosas que no tienen sentido, entonces cambiás vos y cambia lo que te rodea, es así. El tema es que ahora no es uno solo el que se pone a gritar en la calle. Ahora no es uno, son muchos. Mira el reloj. Dice que el tiempo de la charla terminó. Da un beso, agradece y, adentro de un tapado negro, camina por la “avenida de las Tilos”. Desaparece en la tarde sabatina ■

EDITADO POR MONDADORI

Por primera vez, todos los cuentos del Gabo en un solo libro
Los cuentos y relatos breves de Gabriel García Márquez se publicarán en un solo volumen por primera vez en la historia editorial del prolífico escritor de Aracataca (Colombia). El libro -editado por Mondadori e impreso en Barcelona- incluye en 509 páginas un total de 41 relatos imprescindibles de este enorme escritor, autor del célebre “Cien años de soledad” y ganador del Premio Nobel en 1982. El lector encontrará sus relatos tempranos recogidos bajo el título “Ojos de perro azul”, donde se incluye “Monólogo de Isabel viendo llover en Macondo”, texto fundacional del gigantesco edificio que acabaría siendo uno de los espacios literarios más poderosos de las letras universales contemporáneas: Macondo. Con esta ciudad imaginaria se inauguraron los años del “realismo mágico” y de los personajes inmersos en el mundo denso del Caribe americano. De hecho, el libro es el palimpsesto de todo lo que tiene que ver con Macondo, señaló el diario El País. Según el sitio español El Mundo, de esta etapa, en plena madurez del autor, están los libros de cuentos, que son parte de este gran volumen, “Los funerales de la Mamá Grande”, donde se narran las fastuosas exequias de la auténtica soberana de Macondo y “La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada”. Los relatos más recientes incluidos en “Doce cuentos peregrinos” que cierran este libro-, trasladan el escenario a la vieja Europa para hablar de la suerte de los latinoamericanos emigrados, de su melancolía y su tenacidad. García Márquez, nacido en Colombia en 1927, es una de las figuras más importantes e influyentes de la literatura universal. Es además cuentista, ensayista, crítico cinematográfico, autor de guiones y un intelectual comprometido con los grandes problemas del presente y de la historia latinoamericana. Máximo exponente del llamado “realismo mágico”, García Márquez está considerado el hacedor de uno de los mundos narrativos más densos en significado que ha dado la lengua española en el siglo XX ■

Las 8 preguntas para Daniel Teobaldi
¿De qué lugar, personaje común o circunstancia en general que ofrece Mar del Plata se apropiaría para incorporarlo como pasaje central de alguna de sus

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obras? -La vieja terminal de ómnibus me ha dado material para imaginar una escena bastante siniestra, para mi próxima

novela. Ya está escrita.

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C U LT U R A

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C U LT U R A DOS POEMAS

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(fotografía de autor)

LA IGUALDAD Y LA DIFERENCIA

Hacia una justicia con perspectiva de género
El autor reflexiona sobre los conceptos que hacen válido hablar de la igualdad en una sociedad que aún no lo es y que sigue marcada por la hegemonía y lo patriarcal. El abordaje que hicieron las especialistas Diana Maffía y Eleonor Faur.
Por Eduardo Balestena lapalabrainconclusa-literatura.blogspot.com Diana Maffia.

Raymond Carver y la experiencia lírica
por Gastón Franchini

POEMAS

l principio un paradigma surge en el debate y no es comprendido claramente en sus enunciados y alcances, pero en algún punto logra instalarse, a veces de a poco. Una vez que ello sucede se hacen visibles muchas cosas y al tiempo que cuestiones nuevas se vuelven evidentes ya nunca podremos pensar a lo social como antes. El poder produce efectos pero, al mismo tiempo, posibilita desarrollos que implican cuestionarlo. Es muy positivo que en una sociedad el cuestionamiento gane espacio aunque dependa del poder. La Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de Justicia de la Nación ha ido llevando a cabo una tarea de difusión y de construcción de redes dentro del Poder Judicial, dando un progresivo espacio a lo interdisciplinario y planteando un sorprendente mapa de género (concepto éste en sí mismo múltiple: con él abarcamos a relaciones que atraviesan a todas las clases, estratos y problemáticas y que está lejos de agotarse en la formulación de los alcances de conceptos como la feminidad o la masculinidad). En el marco de este proyecto –que cuenta con el apoyo de las Naciones Unidas- se llevó a cabo una jornada de capacitación para operadores de áreas del sistema vinculadas a la recolección de datos y a la sistematización de decisiones que involucran cuestiones de género. Este aspecto de terreno es una parte de la propuesta cuyos ejes teóricos fueron expuestos por Diana Maffía y Eleonor Faur, ambas intelectuales de una gran trayectoria, tanto en diferentes funciones públicas como en organismos internacionales,

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con quienes sin embargo el diálogo es muy fácil, enriquecedor y ameno. LA IGUALDAD ES MÁS QUE UNA PALABRA Diana Maffía es doctora en filosofía, ha sido legisladora y codefensora del pueblo; es docente de Gnoseología e investigadora del Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género de la UBA. El libro “La juventud es más que una palabra”, de Mario Margulis, aludía a que hay categorías –como la juventud- que deben ser vividas como tales y no agotarse en un enunciado (“la posibilidad de vivir experiencias juveniles”). Lo mismo podríamos decir de la igualdad, concepto (y a la vez aspiración) que funda a la sociedad moderna; una sociedad, sin embargo, construida en la desigualdad, en la hegemonía y en la jerarquización y debemos preguntarnos por la posibilidad real de vivir experiencias igualitarias, y de pensar la igualdad en términos de respeto a la diversidad. Hay diferencias, señalaba Diana Maffía, que no son visibles y que llevan a la sumisión a un sujeto hegemónico, masculino y androcéntrico y esta desigualdad es expresada en los cuerpos: la pasividad, la falta de decisión sobre el propio cuerpo; si bien la modernidad rompe –en la Revolución Francesa- con esta naturalización de la inferioridad femenina al enunciar que todos los sujetos nacen libres, el emancipado –señala- sigue siendo el varón libre, rico y ciudadano. No es el contrato para las mujeres y cuando comienzan a cuestionar el poder son repri-

midas y terminan formando un comité para plantear, ante la asamblea masculina, sus reclamos, pues a ellas les está vedado el derecho de reunión. Para ser incluidas en la igualdad deben proclamar que son diferentes. Es igual no cualquiera, sino aquellos (aquellas, con más propiedad) que son incluidos (incluidas) apropiadamente. Es decir que la igualdad no es un concepto abierto y, en ello, no es igualitario. Diana Maffía hace evidentes las diferencias no visibles, aquellas que no pensamos que existan: si no las pensamos es porque no las concebimos; pero hay otros modos de concebir las cosas, precisamente aquellos que dan cuenta de una igualdad tan desigual: eso precisamente parece ser la cuestión de género. Usa la metáfora de los certificados de blancura, para entrar en el cabildo, que eran otorgados a quienes no eran blancos, pero que cumplían con determinados requisitos. Hay muchos certificados de blancura puestos a decir los requisitos que debemos cumplir para acceder a instituciones “igualitarias”. Hay una disputa de poder en un cuerpo que da vida. Si es un cuerpo pasivo debe someterse a un mandato social que no le permite disponer sobre sí mismo y si es un cuerpo activo que debe disponer, choca con esos mandatos. El problema de género parece confluir siempre en una disputa de poder: uno que busca controlar y encubrir y otro que busca igualarse y descubrir. LA AUSENCIA DE DATOS ES UN DATO Eleonor Faur es socióloga; Docto-

ra en Ciencias sociales por FLACSO y ha trabajado en la Oficina de la ONU; UNICEF y el programa de las Naciones Unidas sobre el desarrollo. Abordó la importancia de la recolección de datos. Como introducción usó un dibujo de Maitena donde el llanto de dos bebés es significado de dos modos totalmente distintos por un padre y una madre, imagen que sirve para plasmar que las diferencias son constructos sociales y culturales: una construcción lenta y estratificada que nos toca deconstruir y relevar. Uno de los indicadores es el de roles y funciones, que procede de la sociología funcionalista (Talcott Parsons) que ya no puede suministrar una explicación sobre lo social, pero que se encuentra presente al naturalizar términos como funciones de padre o de madre, cuando debiéramos pensarlo en términos de relaciones sociales que involucran percepciones, significados y discursos que simbólicamente asignan tareas a personas por su sexo. Instalar un paradigma equivale a romper esas imágenes, liberar de esos encantamientos y trazar un mapa de los fenómenos sociales que nos permitan evaluarlos. La dimensión analítica permite romper los bloques de sentido impuestos por una mirada hegemónica que atraviesa espacios micro y macrosociales. Las políticas no son neutras sino que reproducen diferencias de género. Ello quedó claro en Beijing 98, donde se planteó la necesidad de tranversalizar las medidas sobre género en la política pública: reconocer las brechas, analizar, trazar políticas. Nuevos indicadores señalan nuevos problemas. LA OFICINA DE LA MUJER Lo primero que pensamos es que el término “De la mujer” parecería tomar como indicativa de igualdad una categoría enunciada no por su igualdad sino por esa diferencia culturalmente impuesta, que no es algo dado para siempre; y que el concepto tampoco permite abarcar la multiplicidad de fenómenos. Este espacio de la corte surgió a partir de la preocupación por esta problemática y su actividad ha sido tan intensa como creciente. En la confección del mapa de género, por ejemplo, pudo medirse que determinados fueros hay más de un 50% de mujeres, pero que aquellas que pudieron acceder a un cargo de mayor jerarquía, son, en algunos casos, un 2%. Son rele-

vantes las ubicaciones de los distintos tribunales, en orden a ello y al problema de la violencia doméstica (La oficina de Violencia Doméstica de la Corte atiende durante las 24 hs.). Quizás eso sea lo más inesperado: la posibilidad de acceder a las cifras de la violencia doméstica, particularmente en el interior del país, y las diferentes formas que adquiere. Hacerlas visibles implica el desafío acerca de qué acciones puedan adoptarse hacia este fenómeno. Derechos reproductivos; trata de personas (delito que involucra la pérdida de la libertad, la identidad y la disposición del cuerpo); derechos políticos y laborales, cuya pérdida o ejercicio es sujeta a medición, serán los indicadores de un mapa social. Ello también marca un sentido interdisciplinario del derecho. Esta es otra manifestación de lo múltiple e imprevisible del concepto de relaciones de género que atraviesan además las disciplinas, las clases, los ámbitos de poder y las relaciones sociales. Un ámbito como la corte, que contiene espacios de poder que también son invisibles e inabordables y que producen muchas situaciones injustas y también invisibles, al mismo tiempo que permite generar estrategias para reconocer los alcances de una problemática y abordarla desde un nuevo paradigma, un paso más para pensar a lo social no en términos de la jerarquía de la sociedad patriarcal, sino en los de diversidad y persona. La oficina de la Mujer fue creada por acordada 13/2009, en el marco de instrumentos legales como la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer; y de la ley 26.485, de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres. Se encuentra a cargo de la Ministra de la Corte Carmen Argibay e integrada por la Dra. Laura Balart (Secretaria); Dra. Flora Acselrad (Unidad de gestión); Lic Nidia Marcero (Unidad de Capacitación) y la Dra. Carolina Anello (Unidad de investigaciones de género) y personal especializado. Ha tenido una función formadora y ha hecho evidente un campo múltiple que debe ser abordado interdisciplinariamente e instalado un paradigma que se consolida progresivamente y cuyos puntos de vista han llegado para quedarse. Tal labor pondrá en evidencia nuevas problemáticas pero también nuevas estrategias ■

e ha relacionado a la narrativa de Raymond Carver con el “realismo sucio”; es decir, con una serie de textos (esencialmente norteamericanos) que se caracterizan por ubicar sus relatos en los márgenes sociales con un tono directo; sin embargo, la mayoría de sus cuentos funcionan como piezas de excelentísimo lirismo. Por el camino inverso, como veremos en esta nota, sus poemas tienen mucho de narrativo. Lo llamativo en este autor es, justamente, la homogeneidad de su escritura que parece no cambiar aunque esté mudando de género. Como antecedente lejano de esta contaminación entre cuento y poema, podemos mencionar a las “Prosas poéticas” de Baudelaire. En estas aparecía -casi por primera vez- la ilusión lírica en el mundo narrativo. Decididamente, Baudelaire incorporaba el lenguaje metafórico en su prosa, generando una tensión entre una experiencia externa y una visión interna profundizada. De este modo, un simple acto del mundo era leído como una iluminación que develaba algún aspecto secreto, tanto del entorno como del mismo sujeto. En este sentido, en el poema “Buscando trabajo” vemos cómo una situación sumamente prosaica: la de conseguir empleo; o mejor dicho, la imposibilidad de hacerlo, es llevada al extremo de la expresión lírica. El poema está dividido en dos partes, la primera corresponde al espacio del sueño. Como si se tratara de un paraíso, el poeta estira su mano y alcanza -simplemente- su deseo: un par de truchas frescas. En la segunda parte, en cambio, no alcanza con estirar las manos. Este es el mundo real: el despertador no sonó, o no lo escucharon, se hizo mediodía y los zapatos aún están ahí, cargando con todo el mutismo simbólico de esa imposibilidad: la de encajar en un par de zapatos nuevos. Si en el poema anterior veíamos cómo se hacía lírica una experiencia cotidiana, en el poema “Desocupado”, en cambio, vemos el camino que va de lo poético a lo narrativo, es decir, la pregunta por el “ser” es arrastrada del sobrecargado monólogo interior a una respuesta que se apoya en un paisaje social derruido. En el siglo XX, algunas poéticas incorporan elementos narrativos a sus poemas. El poeta, entonces, deja de ser alguien que habla exclusivamente de lo bello con un lenguaje recargado de metáforas y símbolos, para hacerlo de diversos temas -incluso incorporando lo “feo”, como antípoda, usando además un lenguaje próximo y cotidiano. En este sentido, la idea del espejo, de imagen reflejada en otro, es abordada con una serie de versos que van construyendo una atmósfera asfixiante, una atmósfera que termina transformando la historia personal (el quién soy) en historia colectiva (por qué somos). Si la poesía es el campo de lo subjetivo (de las percepciones); y la narrativa el espacio de lo objetivo (de los hechos), Raymond Carver construye un tipo de escritura intermedia que puede tanto imprimir lo lírico en lo narrativo como lo prosaico en lo poético.

S

Buscando Trabajo
Siempre he deseado truchas frescas para el desayuno. Repentinamente descubro un nuevo sendero que me conduce a la pequeña cascada, apuro el paso. Mi mujer me despierta. “Estás soñando.” Murmura. Intento levantarme, la casa se inclina. ¿Quién, está soñando? “Es mediodía.” Dice ella. Mis zapatos nuevos me esperan cerca de la puerta, brillan intensamente.

m~í~Öçåá~
Por Horacio Lara (*)

Desocupado
Los que eran mejores que nosotros vivían cómodamente en casas recién pintadas con inodoros a botón en todos los baños. Manejaban coches de modelo y marca reconocibles. Los que no tenían trabajo, estaban apenados, no les iba bien. Sus automóviles extraños estaban estacionados sobre cajones, ‘al fondo’ de casas polvorientas, donde se amontonaban infinidad de objetos inútiles. Los años pasan y todo y todos son reemplazados. Existen siempre, es lo que dicen, nuevas oportunidades. Pero, para decir la verdad, a mí nunca me gustó el trabajo. Mi objetivo era permanecer desocupado. Ese era mi mérito. Me gustaba la idea de sentarme en una silla, hora tras hora, frente a la casa, sin hacer nada con un sombrero sobre mi cabeza y tomando una gaseosa. ¿Qué hay de malo en eso? Fumar, escupir de vez en cuando. Tallar madera con mi cuchillo. ¿Hay daño en esto? En ocasiones salgo con mi perro a perseguir conejos. Tienes que hacerlo alguna vez. A veces levanto a un chico gordo y rubio como yo, Diciéndole: “¿De dónde te conozco?”. Nunca digas: “¿Qué quieres ser cuando seas grande?”

i escenario es la Patagonia, pues me debo a mi tierra. Soy de allá y me considero un enamorado, un apasionado de ella. La foto me gusta en general por los paisajes, pero a mi tierra la conozco más íntimamente. Si bien dentro de la fotografía me gusta trabajar con el paisaje, también me gusta mucho el retrato, capturar la expresión íntima de la gente. Me gusta el misterio de los lugares abandonados, olvidados, donde también está la historia, y allí es donde me ubico, para capturar el momento pasado, el presente y, por qué no, el futuro. Con las fotos trato de capturar el momento, la esencia, el alma, la vida. Con un paisaje lo hago sintiéndolo, descubriendo a través de la lente lo que él nos da, su esencia. Empecé en la fotografía como hobby a los 14 años, haciendo tomas de atardeceres arriba del techo de mi casa. Luego comencé a transitar por la vida y, con lo que gané en mi primer trabajo compré mi primera máquina profesional, una Minolta XL1, e incursioné en la fotografía, aunque siempre como aficionado. La vida me fue llevando a trabajar en un canal de TV, donde me inicié como camarógrafo. Quince años después comienzo en la faz privada, abriendo la que hoy es mi productora de imágenes. En todo ese tiempo seguí sacando fotos y gané un par de concursos. Cuando cumplí 50 años decidí retirarme y abocarme a mi verdadera pasión: la foto paisajística. Actualmente dirijo la productora, lo que me deja más tiempo para la fotografía. Me preocupa el cuidado del medio ambiente porque veo cosas que no me gustan cuando lastiman mi tierra, cuando envenenan el oxígeno que dan los árboles o intoxican los ríos que nos alimentan. En el mundo

M

se sufre mucho todo esto... Mis fotos testimonian hoy que un lugar existe, y deseo que los que vienen a estos lugares encuentren lo mismo que les mostré. No hay nada más her-

moso que la imagen misma y esta viene de

la luz. Y de la luz nació el mundo ■

(*) La muestra “Patagonia. Desde mi punto de vista” contiene imágenes sureñas que se exponen en la sede de OSDE Filial Mar del Plata (Colón 2909) hasta el 27 de julio de 9 a 17. La entrada es libre y gratuita.

Las 8 preguntas para Daniel Teobaldi Las 8 preguntas para Daniel Teobaldi

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¿Cuál es el mejor diálogo que recuerda entre dos personajes de ficción? -Uno que recuerdo siempre es el diálogo entre Stavroguin y

Kirillov, de la novela de Dostoyevski titulada Los endemoniados, cuando hablan sobre la libertad humana. Y después de ese diálogo, Kirillov, se suicida. Me impactó la decisión poste-

rior de Kirillov. No era desajustada, dadas las convicciones nihilistas de Kirillov, sino por la forma en que Dostoyevski resuelve el destino de su personaje.

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Si le permitieran ingresar en una ficción y ayudar a un personaje, ¿cuál sería y qué haría?

-Trataría de ayudar a Bartleby y, mientras trabaja, le leería cierta novela de Herman Melville, titulada Bartleby, el escri-

biente. Acaso cambie de actitud.

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Grandes libros, pequeños lectores

C U LT U R A

Domingo 24•6 •2012

ANGÉLICA GORODISCHER PUBLICÓ “LAS SEÑORAS DE LA CALLE BRENNER”

El juego del laberinto,
de Pablo De Santis, (2011), Buenos Aires:
Alfaguara. Serie roja.
Por Raquel Piccio Integrante de la ong Jitanjáfora

“Me interesa mucho en la escritura el punto de vista de la mujer”
Una historia de encuentros se teje en su última novela, en la que aparecen las vidas de Alaíde y Zelma, una madre y una hija elegidas ante la imperiosa necesidad de subsistir. Feminismo y literatura femenina.
a búsqueda de la belleza, el destino y la supervivencia en un escenario colapsado atraviesan sin demasiados sobresaltos a las mujeres protagonistas de “Las señoras de la calle Brenner”, la última novela de Angélica Gorodischer que invita al lector a recorrer vidas suficientemente alejadas “del tiempo y el espacio”. Un encuentro casual, producto de una catástrofe que llena a la ciudad de escombros, une inseparablemente a dos desconocidas que enfrentan el infortunio de la realidad. Alaíde y Zelma son las elegidas por Gorodischer para narrar una historia que entreteje con crudos y placenteros acontecimientos el recorrido de dos vidas, que ante la necesidad de sobrevivir, se convierten en madre e hija. A lo largo de las páginas, la novela se mete en el silencio, en la comprensión de las palabras sin voz, en el dolor que no se dice pero que existe, en la precisión de los pequeños momentos, y en la satisfacción de la contemplación de una obra de arte, un elemento que otorga la clave central para entender que el destino en busca de la belleza se decide la cantidad de veces que sea necesario. También, la prolífera escritora juega con el misterio y la intriga de determinados episodios y del pasado desconocido. No hay nada concreto ni definido, algunas percepciones y sensaciones de la protagonista principal, Alaíde, van guiando el relato que se confunde con narradores entrecruzados. “Para la escritura me interesa lo inexplicable. Palpo con toda seguridad que las novelas que tienen algo indecible son las que me paran los pelitos de punta. Las novelas de la vida diaria me ‘nefregan’. Yo quiero una novela que me haga algo”, dice Gorodischer, recién llegada de Rosario, su “rincón” en el mundo. En ese sentido, cuenta que “siempre estoy tratando de escribir una novela que le haga algo al otro. Y eso se asienta sobre lo inexplicable. Esto tiene que ver también con el haberme dado cuenta de que la gente le tiene mucho miedo a la imaginación”. “Las chicas de la calle Brenner”, editado por Emecé, no escapa al usual, aunque no único, registro literario de Gorodischer, en donde las mujeres ocupan la punta de la pirámide. “Me interesa mucho en la escritura el punto de vista de la mujer -soy feminista

espués d e ocho años de la aparición de El inventor de juegos, Pablo De Santis publica la esperada segunda parte de la historia. Nos reencontramos con Iván Dragó en Zyl, donde vive con su abuelo, el gran fabricante de rompecabezas. Ha transcurrido más de un año de los episodios narrados en la primera parte. Morodian, el antagonista en la historia anterior, desapareció y, aparentemente con él, los males que acechaban a este pueblo de inventores de juegos… Pero Iván recibe una carta que lo invita a participar de un juego organizado por el misterioso Club Ariadna. Y un jardinero reparte extrañas semillas que convierten a Zyl en un intrincado laberinto de mágicas plantas que alteran la topografía del lugar, invaden la vida de sus habitantes y dejan intrigantes mensajes. Pese a las advertencias sobre la perversa invitación, el joven decide participar de ese juego para salvar, nuevamente, la ciudad. De esta manera, él mismo será presa de un intrincado laberinto cuyos obstáculos permanentes deberá vencer sólo con la ayuda de algunos objetos que lleva en su mochila, la compañía de Anunciación, su amiga de la primera parte y su astuta valentía de inventor de juegos. Se trata de una muy atractiva segunda parte de la historia en la que relatos y personajes clásicos (el Minotauro, Ariadna, Aracné y las peripecias de Odiseo para regresar a su patria) se entrecruzan con el humor, la amistad y el amor y traman esta nueva aventura en la que el protagonista adolescente continúa con su aprendizaje sobre el mundo: “…Qué haríamos si lo único que existiera fuera el tatetí y el juego de la oca. Necesitamos laberintos. Necesitamos jugar a los peligros del mundo…” JORNADAS SOBRE LITERATURA Y ESCUELA Los días 31 de agosto y 1 de septiembre se realizarán las XII Jornadas La literatura y la escuela, organizadas por la asociación civil Jitanjáfora, redes sociales para la promoción de la lectura y la escritura. Este año la lista de invitados incluye a los escritores Pablo de Santis, Cecilia Pisos y Graciela Repún, la ilustradora Claudia Degliuomini, las editoras Valeria Sorín y Laura Giussani, presidenta de Alija (Asociación de Literatura Infantil y Juvenil de Argentina). Jitanjáfora convocó a la presentación de ponencias para ser leídas o comentadas durante las jornadas. Entre otras actividades, habrá un homenaje al escritor Gustavo Roldán –recientemente fallecido, talleres, presentación de libros, ronda de narraciones, feria del libro, exposiciones, etc. Para más información, consultar en www.jitanjafora.org ■

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“La gente le tiene mucho miedo a la imaginación”, dijo.

de aquellas-. Escribo novelas en las que siempre las mujeres, aunque a veces la pueden pasar muy mal, logran lo que quieren. Y lo logro a través de personajes femeninos”, describe la autora de “Historia de mi madre”, “La cámara oscura”, “Floreros de Alabastro” y “Tirabuzón”, entre otros títulos. En la novela, los narradores no revelan determinados hechos, que parecen ser vertebradores, y esto se relaciona con que para Gorodischer el lector “debe preguntarse sobre aquello que no está explicado. Si vos sos parte de la novela, caramba, decís, ‘y qué paso en esa ciudad’, empezás a preguntarte”. “Yo prefiero estar lejos en el tiempo y en el espacio. Nunca digo dónde sucedió, a menos que sea necesario. Por ejemplo en mi novela ‘Doquier’, la ciudad puede ser Buenos Aires o Lima. Yo quiero que el lector se meta ahí con su imaginación”, define. Durante la lectura, los capítulos oscilan entre el relato de una serie de acontecimientos que acaecen a las protagonistas a medida que se suceden los escenarios, y la historia del pintor francés del siglo XIX, Félix Ziem, que con su arte invita a un giro en el futuro de aquellas mujeres. “Sabía que quería escribir sobre Ziem, es un pintor que anuncia el expresionismo y siempre me había gustado. Tengo varios libros con obras que eran de mi madre y, aunque no sabía leer, sin embargo, reconocía las ‘figuritas’ de Ziem. Me daban vuelta la cabeza, eran paisajes exóticos y misteriosos. Necesitaba un objeto de deseo en la novela y ese fue el cuadro, que no existe pero que podría existir”, explica Gorodischer. Para la narradora -como prefiere denominarse-, “la novela implica una serie de peripecias, en donde tiene que pasar algo y tiene que haber una crisis, que puede ser un triunfo en una batalla o un suicidio desde un octavo piso. Llegó a este nudo de la peripecia para que plaf, la novela pueda asentarse en la tierra”, describe. Viajando en el tiempo, “cuando era niña, ayer nomás, bueno antes de ayer,

suponía que el sexo -no se hablaba de género- más feliz de este mundo era el femenino. Las mujeres de mi familia la pasaban fantástico; todas se casaron, mataron oportunamente a sus maridos, no tuvieron hijos y eran divertidísimas. Cuando fui creciendo me di cuenta de que eso pertenecía a una clase...”, recuerda. “Cuando me decían ‘no mi hijita eso no, es de varones’, significaba que había cosas que yo no podía hacer por ser una nena. Y no me gustó y así fui pensando que las cosas no iban del todo bien hasta que me encontré con Simone de Beauvoir y empecé a trabajar con mujeres. Y aunque mucho no he podido hacer, hice lo que pude con lo único que tengo: la palabra”. La escritora no duda de que sus palabras son la materialización de una denuncia social. “No pueden ser de otra manera -opina-. Yo no escribo para demostrar algo, porque si quisiera escribo un ensayo. Cuando se escribe una novela la posición en el mundo se transparenta. La ideología no se deja en el cajón de la cómoda”. “Yo soy feminista en todas partes y también soy narradora en todas partes”, manifiesta la autora, premiada múltiples veces por su trabajo literario pero también por su compromiso social en pos de los derechos de las mujeres. Contundente, Gorodischer se ríe de quienes hablan de literatura femenina: “¡Me causa mucha gracia! La gente le tiene miedo. Decir que es literatura femenina no es más que una clasificación. ¿La literatura escrita por mujeres es distinta a la de los hombres? A veces sí, otras no. En muchas ocasiones lo es sólo porque la posición de la mujer en la sociedad es diferente”. Con más de treinta títulos en mano, la escritora no deja de fascinarse de su producción literaria y asegura que nada la frena, ni siquiera la edad. “No lo puedo creer. Cuando veo todos los libros juntos, me pregunto ‘¿Yo escribí todo eso? ¡Pero qué barbaridad!’. Y sí, voy a seguir escribiendo. A lo mejor cuando llegue a los 20 decida frenar”, concluye ■

Las 8 preguntas para Daniel Teobaldi

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¿Recuerda haber robado un libro alguna vez? ¿Cuál o cuáles? -No recuerdo haber robado ninguno. Suelo hacer lo con-

trario: un libro que no me ha gustado, lo dejo en alguna parte: sala de profesores, bar, caído como al descuido al lado del banco de una plaza, o junto a un árbol… Seguramente al-

guien lo va a leer.

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C U LT U R A UN POLICIAL DE ACCIÓN

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“Gente letal”, de John Locke, un fenómeno que se mueve al margen de las editoriales
El libro transformó a su autor en el primer escritor que se autoedita una novela y logra vender más de un millón de ebooks, a través de una campaña agresiva: ofreció el libro a menos de 1 dólar. Una editorial argentina ya lo distribuye en toda América latina.
n el contexto de una industria donde las cifras de venta están asociadas a costosas estrategias de promoción, el escritor estadounidense John Locke logró revolucionar el mercado editorial con “Gente letal”, una novela que vendió más de un millón de ejemplares tras su lanzamiento independiente en internet y que por estos días acaba de ducción de mercado que consistió en ofrecer sus obras a través del lector de libros digitales “Kindle” al precio de 0,99 dólares, una cifra irrisoria para la industria editorial. Previamente, Locke acudió a una serie de contactos para que le facilitaran recursos económicos para publicar su primera novela en el formato tradicional de papel, pero las tratativas fracasaron y decidió emprender una campaña de autopromoción a través de Twitter, Facebook y su propio blog. Semejante repercusión no pasó desapercibida para la editorial Ediciones B, que decidió traducir “Gente letal” y distribuirla en toda Latinoamérica, mientras que en el mercado de habla inglesa ya circulan otras 12 novelas del autor, todas ellas publicadas en forma simultánea en la conocida tienda on line Amazon. A los 60 años, Locke ha conseguido éxito sin necesidad de campañas de marketing y sin la ayuda de un editor, ya que ha sabido mantenerse activo desde las redes sociales, así como desde su blog, desde el que interactúa con sus lectores y seguidores. Poco se sabe del autor al que ya siguen legiones de fans, excepto que en paralelo a su tarea literaria tuvo una conocida empresa de seguros y que empezó a escribir justamente para aliviar las tensiones provocadas por esta actividad. Equivalente a su meteórica carrera es la velocidad con la que Locke escribe: terminó su primer relato hace tres años y desde entonces escribió una docena de libros más, en su mayoría thrillers cuyos personajes se transforman en héroes a pesar de ser asesinos a sueldo. De hecho el héroe de “Gente letal” y de los títulos posteriores que integran la saga es Donovan Creed, un ex agente de la CIA que en sus ratos libres acepta “operativos” adicionales, como enfrentar a un poderoso mafioso para devolver a una niña huérfana, que ha sobrevivido a un incendio provocado, el dinero que le han robado. En esta ocasión, el protagonista tendrá que huir, salvar su vida, proteger a su familia de un maltratador, secuestrar y matar más de una vez, mientras se cruza con personajes tan singulares como un ejército de enanos que quieren conquistar el mundo o un gigante desfigurado que será su mejor compañero. En poco más de 300 páginas que se leen de corrido, el escritor presenta una historia trepidante repleta de escenas de acción: persecuciones, secuestros y asesinatos narradas con una precisión que no parece surgida de la pluma de un escritor debutante. A lo largo de la historia, Creed deberá simultáneamente “proceder” para que su ex esposa no se case con un antiguo maltratador, probar en su propio cuerpo los efectos de armas secretas, atender encargos de particulares de asesinato y hasta involucrarse en la investigación de la muerte de una familia en extrañas circunstancias. El resultado es una mezcla de ironía, violencia, humor negro y cinismo en dosis justas y condensadas en la figura de un héroe políticamente incorrecto que exhibe todo lo que debe ser un espía y asesino, aunque por momentos bordea la parodia. Implacable en lo profesional, Creed no oculta sus problemas para relacionarse con las mujeres, quienes parecen darle más trabajo y menos respiro que eliminar terroristas. ¿El resultado? Una obra que permite entrever el éxito de sus predecesores y su contribución al thriller conspirativo que hace foco en los servicios de seguridad y los vericuetos de las estructuras de poder en Estados Unidos ■

John Locke.

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ser editada en la Argentina. Con esta obra, Locke se convirtió en el primer escritor autoeditado que logró superar el millón de ebooks vendidos en el sitio Amazon.com, una cifra que hasta el momento sólo habían logrado autores “consagrados” como James Patterson, Michael Connelly, Nora Roberts y Stieg Larsson, entre otros. Para lograr su cometido, el escritor empleó una táctica “agresiva” de se-

Abrieron el certamen “Convocatoria de relatos breves”
óvenes escritores de todo el país podrán participar de la “Convocatoria de relatos breves”, un certamen que finaliza el 26 de julio y que se organiza en el marco del 2º Festival Internacional de Literatura de Córdoba (FILiC), que tendrá lugar del 15 al 17 de agosto en la capital provincial. Como parte de esta segunda edición, los organizadores de FILiC promueven este concurso con la intención de abrir el panorama de la nueva narrativa. El primer premio será de tres mil pesos más la publicación de los mejores cinco relatos a cargo de Eduvim y Eunic Argentina-Córdoba, a presentarse en 2013.

■ Lecturas
FICCION
1 LAS MUJERES MÁS SOLAS DEL MUNDO 2 LOS HIJOS DE LOS DÍAS 3 LOS BARCOS SE PIERDEN EN TIERRA

Fuente: Cámara de Libreros del Sudeste de la provincia de Buenos Aires.

Los libros más vendidos de la semana
Jorge Fernández Díaz. Eduardo Galeano. Arturo Pérez Reverte. Capital Intelectual. $75. Siglo XXI. $99. Alfaguara. $99.

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Bajo el lema “La literatura, espía de la realidad”, este festival organizado por Eunic Argentina-Córdoba, espacio integrado por la Alianza Francesa, la Asociación Argentina de Cultura Británica, el Centro Cultural España Córdoba, el Instituto Goethe y el Instituto Italiano de Cultura, tiene a la palabra como protagonista. Las bases y condiciones de la convocatoria se pueden consultar en www.facebook.com/FILiCba y en los sitios de las instituciones que organizan el festival como www.goethe.de/cordoba; www.ccec.org.ar; www.iiccordoba.esteri.it; www.culturabritanicacba.com.ar y www.alianzafrancesacba.org.ar. ■

NO FICCION
1 ENCUENTROS 2 DE SMITH A KEYNES 3 DISPOSICIÓN FINAL Gabriel Rolón. Axel Kicillof. Ceferino Reato. Planeta. $99. Eudeba. $89. Sudamericana. $99.

RECOMENDADOS
1 LA CÁMPORA 2 READY PLAYER ONE 3 PATRIA VASCA Y LIBERTAD Laura Di Marco. Ernest Cline. Leandro Etchichury. Sudamericana. $99. Ediciones B. $119. Eudeba. $53.

Para escribir guiones
“Cómo escribir un guión perfecto” es una guía de iniciación y perfeccionamiento para el escritor, que escribió Philip Parker. Tanto los guionistas profesionales como los que se inician en la escritura en general se encuentran, a menudo, con situaciones creativas y técnicas que han de resolver para avanzar en el guión. Este libro proporciona las pautas necesarias para redactar un buen guión y salvar esos escollos. Cómo escribir el guión perfecto fue acogido ya en Gran Bretaña como libro indiscutible de referencia en la materia. En él, Philip Parker plasma los esquemas (o matrices) de los guiones de cine y televisión, pero también de aquellos orientados a las producciones documentales y a los audiovisuales corporativos y de empresa ■

Fragmento de

de Javier Chiabrando (Editorial Eduvim)
Llegó a Rosario cuatro horas después de un desayuno de pocas palabras. Había dormido en la habitación que Sara no aceptó alquilarle; eran por lo menos amigos. Por motivos que corresponden al protocolo de un detective verdadero no se alojó en el hotel dos estrellas y dos entradas. Prefirió una pensión de la calle Oroño, no lejos de la peluquería que lo había rejuvenecido. Sordo a la vergüenza, se disfrazó de turista: sandalias,

“Caza mayor”,
pantalones bermudas y una remera de viejo ridículo. Inabordable por sus seguidores, si los había. Sus seguidores perseguían socios del club de los marrones con narices de judíos. El resto del día rondó el diario y el bar del mismo nombre. Varias veces vio al mozo en la puerta, como si temiera que alguien huyera sin pagar. Alcides apareció solo una vez, cruzando la calle desde el diario al café ■

Las 8 preguntas para Daniel Teobaldi
Un extraño hongo se esparce por su biblioteca y consume de manera irrefrenable los libros. Sólo dispone de unos segundos para actuar y salvar a tres de ellos. Lo que usted hace para ganar tiempo es arrojar a la voracidad del hongo otros tres libros. ¿Cuáles serían los

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sacrificados y cuáles los salvados? -Salvados: el Quijote, El largo adiós de Chandler, y el volumen recientemente aparecido con los Cuentos completos de Borges. Y Crimen y castigo se salvó porque estaba en mi mesa de luz, lejos de la biblioteca.

Sacrificados: Sobre héroes y tumbas, de Sábato; 2666, de Bolaño, y Ulyses, de Joyce. Tres libros gorditos, que pueden servir para una buena causa: demorar la acción del hongo.

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C U LT U R A

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La plataforma soflamática de Señor Arias
Por Jorge Churio

Me

tradujo una mosca
“de la muerte...”,
de William Carlos Williams.

Por Matías Moscardi www.metradujounamosca.blogspot.com

de la muerte el barbero el barbero me habló cortando mi vida con sueño para cortarme el pelo Es sólo un momento dijo, morimos todas las noches Y de los más novedosos modos de hacer crecer el pelo en una calavera– Yo le hablé de la lámpara de cuarzo y de viejos con una tercera fila de dientes a la entrada de un viejo que dijo en la puerta ¡Lindo día! por lo que la muerte lo afeita dos veces a la semana.
William Carlos Williams (18831963) fue un escritor y médico estadounidense relacionado con el Objetivismo a partir de su famoso poema “La carretilla roja”. En líneas generales, su producción encuadra en el Modernismo norteamericano. Fue contemporáneo de Ezra Pound, Hilda Doolittle y T. S. Eliot, entre otros grandes poetas de la época. Sus libros insoslayables son Spring and all (1923) y, fundamentalmente, los cinco volúmenes del Paterson (1946-1958).

lta en el cielo/ un águila guerrera/ audaz se eleva/ en vuelo triunfal/ asulunara, del color del cielo/ asulunara, del color del mal A pesar de las tres décadas y pico que pasaron, así cantaba Aurora: asulunara del color del mal. Me topé con ella una mañana llena de nervios. Era marzo y el primer día de secundario y Aurora elevaba la bandera al tope del mástil y arrancaba el día escolar. Asulunara, repetido seis años a las siete de la mañana, sin solución de continuidad. Salvo unos días en cuarto año. En el ochenta y dos. A las siete en punto el timbre bramaba y los alumnos formábamos: los de blazer a la derecha, los de mameluco a la izquierda y todos de azul. Un cuadrillé de adolescentes a un brazo de distancia de sus compañeros más cercanos. El timbre se calmaba y los celadores revistaban las filas, felinos de blazer con pitucones que aseguraban el silencio. Silencio. Ellos altavoces cruje la púa, y con en tono nasal gritan el aria, mientras, de a tirones, la bandera escala al tope del mástil, siempre a destiempo. Siempre por seis años en el frío húmedo de las siete de la mañana. Bueno, casi seis años, porque en cuarto año, durante dos meses, nos hicieron escuchar otra cosa. Es notable lo frías que son las siete de la mañana en la intemperie de Mar del Plata; más que el frío es la humedad. O las dos cosas juntas. Porque el frío húmedo cala hondo, los pies, la cara, y sobre todo los dedos de la mano. Y esas mañanas, los guantes de lana azul no sirven de gran cosa, igual que los pasamontañas verde oliva. Claro que esto sólo pasaba en los meses más crudos de invierno, pero así son las mañanas que recuerdo de entonces. Repitiendo asulunara, del color del mal, por seis años. Con excepción de aquellos dos meses. En el ochenta y dos. Terminaba la canción con la bandera a tope del mástil y llegaba el mensaje matinal de Señor Arias. Señor Arias era el director, un ex seminarista de traje gris oscuro, rasgos indianos y pe-

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lo negro charolado con gomina. Pero no tenía bigotes. Voceaba un “alumnos, buenos días”, y a voz en cuello devolvíamos “buenos días, Señor Director”. Entonces Señor Arias recorría con un gesto amplio de su cabeza las filas azules y comenzaba su homilía acerca de las virtudes del alumno ejemplar. De a una por día; se repetían con frecuencia y nunca supe si era porque Señor Arias era hombre de pocas ideas o el alumno ejemplar no era un sujeto demasiado virtuoso. Y en esa mañana de cuarto año los celadores no lograban nuestra formación, el silencio se demoraba por comentarios entusiasmados, imagino que ellos estarían igual, porque todos estaban igual esa mañana. Silencio. La púa crujió diferente y los altavoces vociferaron la Marcha de Las Malvinas. Desorientados por el cambio de aria, buscábamos algún compañero que nos soplara la letra. Cuando el rabillo del ojo advertía la mirada suplicante de alguien, mis cejas le pedían disculpas. Los del frente —cuándo no— fueron los que peor la pasaron, tuvieron que camuflarse en las palabras que lograban adivinar. La bandera de ese día llevaba el sol patrio bordado en hilos imitación oro. Y Señor Arias cambió su leitmotiv, ahora su discurso contenía abundantes “fuerzas armadas” y “nuestras Malvinas”, y había cambiado su voz paternal por una que tremulaba de gloria. Tras su manto de neblina es lo único que supimos de la Marcha, lo demás habrá sido fonética asulunara, del color del mal. Porque el mal algún color debe tener ¿no? Hasta no hacía tanto tiempo, el color del mal era el gris oscuro de los soldaditos alemanes y el color del bien era el verde oliva de los americanos. Esos eran mis ejércitos: alemanes gris oscuro, americanos verde oliva. Y claro, siempre ganaban los americanos, pero sólo después de enormes sacrificios en teatros de operaciones de baldosas de patio o piso de parqué. Nunca se tomaban prisioneros, el sadismo impúber lo prohibía. En verdad, mi ejército de Los Buenos llevaba un casco que parecía una ensaladera de bordes anchos, así que eran ingleses. Los buenos eran ingleses. Aunque esa ma-

ñana del ochenta y dos Señor Arias dijo otra cosa. De los ingleses, quiero decir. Porque en este cuento los alemanes no tallaban. Durante los fines de semana a Señor Arias lo reemplazaba el comunicado número. La tele en la que cuatro años antes fulguraron los colores del mundial, mostraba un Escudo Nacional sobre fondo asulunara. En off, el locutor oficial comunicaba el comunicado número en tono grave, como si supiese lo que decía. Los lunes a las siete volvía el cotillón patriótico. Omití un detalle importante, Señor Arias parlaba su homilía enhiesto sobre una plataforma. No era gran cosa (estoy hablando de la plataforma), apenas un cubo de aglomerado algo mayor que un cajón de verdura. Debido a que mi estatura me situaba en la mitad de la fila, Señor Arias se me presentaba del cuello para arriba. Muchas cosas cambiaron ese día. Aparte del aria y el modelo de bandera, las reflexivas homilías de Señor Arias se habían transformado en áureas soflamas. Pasaban las semanas, el invierno mordía cada vez más fuerte y la gesta tomaba dimensiones samartinianas. Tanta grandeza inflaba el pecho de Señor Arias y lo hacía crecer, ayudado cada viernes por el taller de carpintería, que añadía diez centímetros a las patas de su plataforma soflamática. Si no gambeteo a la sinceridad, debo reconocer que lograba el efecto que buscaba, el bronce se nos metía en el alma lo mismo que el frío en las manos. Algunos intentamos presentarnos como voluntarios, yo quería ser buzo táctico. Tal vez exageré con los diez centímetros semanales, sería un poco menos; pero el asunto es que la primigenia plataforma homilética se elevaba unos treinta centímetros; mientras que la soflamática creció semana a semana hasta alcanzar unos ochenta centímetros. Para la semana número diez, Señor Arias se me presentaba entero hasta la altura de la ingle. Hombre bravo Señor Arias, gritando con su puño derecho elevado “Dios, Patria y Hogar” sobre cuatro dudosas patas de madera empalmadas diez veces. Hasta que llegó el 13 de Junio.

Es extraño el humor de los dioses, el 13 de junio de 1982 fue martes; martes trece, no te cases ni te embarques. Esa mañana, Señor Arias llegó a su pedestal (porque a esta altura no cabía duda que era ya un pedestal) con un salto felino. Un mechón de pelo caía sobre su frente y su noble testa claramente robada por la grandeza. Su mirada de gigante recorrió las filas azules. Con la voz más potente que jamás le escuchamos, su “buenos días alumnos” retumbó por el patio como el trueno de la batalla. El tono insigne de su voz me despabiló, y toda mi atención fue para Señor Arias. Habló de la guerra sin eufemismos, haciendo que cada oración fuese más dramática que la anterior, separándoles con silencios ominosos. Tenía el deber moral de participarnos que para cuando terminase el día las Malvinas serían total y definitivamente recobradas; a la madrugada, el Estado Mayor Conjunto había ordenado la ofensiva Steiner. Un cuerpo de élite, los cuchilleros correntinos, habían desembarcado en la retaguardia enemiga y atacarían al final de la tarde, con orden de pasar a degüello. Los imperialistas ocupaban las alturas alrededor de Puerto Argentino y nos creían vencidos. Buzos tácticos de nuestra Marina se habían infiltrado detrás de las posiciones de esos piratas asquerosos y reportaban que los Royal Marines festejaban la victoria, emborrachándose hasta el desmayo. Nuestros bravos cuchilleros estaban ya en sus posiciones y con las últimas luces del día aquellas colinas serían cubiertas con la sangre de los hunos, serían exterminados, como nadie se atrevió jamás, como debió hacerse hace mucho tiempo. Aniquilados. Exterminados. Arias gritó: -¡Patria o muerte! Las patas de madera empatillada diez veces crujieron y Señor Arias desapareció de mi vista. Explotó una risa reída por seiscientos cuarenta y nueve alumnos azules, los de izquierda de mameluco, nosotros de blazer azul. El día después el sol desapareció de la bandera, cantamos Aurora y Señor Arias reflexionó sobre las virtudes del alumno ejemplar; hoy: la honestidad. Ni siquiera tuvieron la decencia de izar la bandera a media asta ■

Las 8 preguntas para Daniel Teobaldi
Se le concede la extraordinaria excepción de hacerle una única pregunta a uno de sus tantos escritores predilectos. ¿Qué le preguntaría?

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-Le preguntaría si después de haber escrito y releído su obra, es posible que se encuentre en ella, como una especie de práctica de recuperación de su propia identidad, o qué

halla de sí en su obra.

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