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Recordis, para Eduardo.

Parque de la Memoria, Buenos Aires, Argentina. Junio de 2012. Homenaje a Eduardo Alfredo Goldar Parodi, detenido-desaparecido por la última dictadura Cívico Militar de Argentina.

Foto: Eduardo Lemu Martínez.

Recordis, en el Parque de la Memoria, empezó con una invitación de Dolores Cáceres. Ella estaba exponiendo algunos de sus proyectos en la sala de exposiciones y me invitó a hacer la performance en el marco del cierre de su muestra; ya había dicho ella que del parque no salías igual, y me dijo algo así como que le parecía un proceso natural que yo hiciese mi acción allí. Hoy puedo decir que no es mi acción, que es una experiencia colectiva, en la que la situación de recordar enriquece la obra. No es mi obra, solo disparé una idea que crece y se va modificando en el hacer, en el preciso instante de activar la bici para recordar. ¿Soy un instrumento? Recordis en otros espacios funcionó como un homenaje a mi tío Eduardo, su foto estaba presente, su foto de cara sonriente con el dedo cortado sentado en un arroyo. Homenajeaba a mi tío frente a otras personas que no lo conocían, pedaleaba e iluminaba su imagen y la de su

bici detenida en el tiempo, en el jardín de la casa de mi abuela, explicaba de qué se trataba este homenaje, la gente era espectadora de esa acción, a veces participaba aplaudiendo al compás de la música, cantando y seguro recordando a alguien, algunos, seguro, tienen a algún amigo o familiar desaparecido. En muchas de esas acciones estaba mi mamá, o alguno de mis hermanos, y se disparaban las conversaciones en las cuales mi mamá recordaba cosas que vivió con sus hermanos. Recordis en el Parque de la Memoria activó otras cosas, porque muchos de los que asistieron a este espacio al lado del Río de la Plata, conocían a Eduardo, en la niñez, en la adolescencia, en la adultez, y otros fueron a acompañarnos, a acompañar a mi mamá, parientes y amigos de diferentes etapas de su vida, fue un momento muy emotivo. Recordis siguió con un viaje, cargando la bicicleta por la autopista Córdoba-Rosario, la paseamos por Capital, por Colegiales, por El Tigre. La paseamos bajo pequeñas gotas de lluvia y mucho viento frío. El viaje fue parte de hacer la acción, ir y volver charlando sobre lo que podía ocurrir, recordando y charlando sobre lo ocurrido, sobre quienes fueron, qué sentimos. La acción se llevó a cabo, aunque ya había empezado en las charlas y desde el día que empezamos a trabajar en la pieza. En la acción fui instrumento que dio energía para poder escuchar la música que mi mamá y mi tía Nora recordaban que le gustaba, y yo pedaleaba y leía los nombres que acompañaban al de Eduardo Alfredo Goldar Parodi, desaparecido por la dictadura en 1977, y me pregunté por qué no su nombre al lado de su hermano, Alejandro Alfredo, quién fue desaparecido en 1976; la distancia entre un año y otro los mantiene alejados en los muros escalonados del Parque, pero juntos en nuestros corazones. Había viento, hacía frío, mi primo Nicolás filmaba y sonaban Los Gatos, Violeta Parra, y el Pata Pata, escuchamos la voz de Nico, hijo de Eduardo, leyendo una carta a su amigo Hugo, quien estaba allí presente y luego me contó que la idea de ser disc jockeys se concretó y ponían música en un boliche que creo recordar se llamaba Infierno, y estaba también su amigo Horacio, que es el que les prestaba el auto para llevar los equipos…. Y llegó el turno de que Charly García cantara Popotitos, en una grabación de un disco de pasta, con mucha fritura, y pedaleó Nora la canción que mi tío le cantaba, y pedaleó otras más y la vi sonreír. Recordis en el Parque de la Memoria, a la vera del Río de la Plata, fue un momento para encontrarse, darse una abrazo, recordar. Hacer la acción frente al Muro, frente a esos miles de nombres, fue un pequeño homenaje a todos ellos y a los que aún no están tallados en la piedra, recordarlos vivos, tenerlos con nosotros. El río me llevó a mi niñez, a las idas al club de caza y pesca con mi familia, el brillo del sol en el agua, un brillo cálido en el viento helado, me gustó recordar eso; el calorcito de ese recuerdo más el cariño de mi familia ayudaron a mi cuerpo que estaba contracturado por el frío y los nervios, para poder desarrollar la acción.

Esta acción, en este lugar, acompañándonos entre todos, fue sin dudas un momento muy particular para este trabajo, le dio un sentido más amplio y a la vez fue un acontecimiento colectivo, en el que las personas que asistieron, que formaron parte, fueron imprescindibles para que hoy me sienta como me siento: agradecida. Seguramente con el tiempo podré poner en palabras muchas otras sensaciones que tengo, cosas que me contaron y que escuché durante Recordis.

Foto: Juan Sebastián Sarzur

Agradezco a mi familia por permitirme hacer estos proyectos, por el apoyo y por involucrarse activamente en estas acciones, a Dolores Cáceres por la invitación por el cariño y cuidado que tuvo en todo este proceso, al Parque de la memoria, a Sebastián Sarzur y especialmente a mi mamá.

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