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Estas orientaciones estn hechas a partir de la prctica de educadoras de grupos de bebs.

Son muy tiles, ya que con frecuencia el beb que llega a un centro en marcha se convierte en El Rey. Beb que llora
Beb de seis meses que comenz a acudir al centro a los tres meses, a una clase formada por unos ocho nios de uno-dos aos. Hija nica de una pareja joven. La educadora declara que le es imposible dejar llorar a un beb, y desde que llega responde a todos sus amagos de llanto dndole atencin. A da de hoy, la educadora no puede dar una clase normalizada al grupo porque tiene que estar pendiente de la beb.

Como educadora, hay llantos que son fciles de asumir y otros que son muy difciles. Pero la situacin en la que la beb est controlando no puede seguir, Los bebs enseguida encuentran relacin entre los acontecimientos. Relacionan, por ejemplo, lloro-me atienden, e incrementan el llanto. La educadora debe dar serenidad y seguridad. Puede poner a la beb con los dems, con cojines, y darle juguetes para que participe. Si se hace alguna actividad, que participe: tenerla integrada. Frente al llanto, la educadora debe practicar una expresin de serenidad, de tranquilidad, una expresin sin expresin. Cuando el beb llora, conviene realizar una actividad trivial a su lado, que nos vea pero sin prestarle atencin; cuando no llora se le sonre, se le habla, etc. Si un nio llora cuando nos pierde de vista, hay que intentar alejarse de l por perodos de tiempo cada vez ms largos. El beb puede estar cinco o diez minutos llorando, tampoco ms. Lo esencial es que es la educadora la que decide si se acerca o no, y no el beb con alguna de sus conductas. En general, este trabajo es un trabajo difcil, que puede durar desde una semana a dos meses. Lo esencial es no acumular nerviosismo. Frente a este nerviosismo, la educadora debe tener un tiempo-fuera para descansar. Si se educa a la beb ahora, los buenos resultados sern ms slidos: no hay que limitarse a esperar. Por otra parte, la clase uno-dos requiere actividades dirigidas y atencin. Por tanto, hay que corregir esos llantos excesivos y frecuentes y conseguir que todos los nios y la educadora estn en manos de la beb.