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Serie Testimonios de Emigración, nº 1 © Munduko Emakumeak Mujeres del Mundo C/ Fika, nº 5, bajo. Bilbao

Primera edición: Mayo de 2003

Depósito Legal: BI-591/2012

Diseño y Maquetación: Iratxe López y Yolanda Veiga

Fotografías. Elvira Mercedes Fernández Dorotea

Ilustración de portada: Marta Eugenia Fernández Dorotea

Texto elaborado por Beatriz Díaz y revisado por Marta Eugenia Fernández

Impresión: Imprenta Luna. Bilbao

"VINE BUSCANDO LAS RAÍCES DE MI PADRE"

MMAARRTTAA EEUUGGEENNIIAA::

DDEE AARRGGEENNTTIINNAA AALL PPAAÍÍSS VVAASSCCOO

Eskerrak eman nahi dizkiegu Euskadi Irratiko ‘El altavoz’ saioaren ardura- dunei. Haien mini-saioak ‘¡Mujer tenías que ser!’ ‘Emakunde saria’ lortu du eta irabazitako diruaren laguntzaz luburu hau aurkeztu ahal dugu. Mila esker!

C O N T E N ID O S

PPrreesseennttaacciióónn

 

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PPaarrttee 11

Antes de venir

 

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11

Los primeros pasos en el País Vasco

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25

Descubrir la historia de mi padre y su familia

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PPaarrttee 22

De lo personal a lo social

 

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¿En qué queda mi proyecto?

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77

GGeenneeaallooggííaa ffaammiilliiaarr

 

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ÍÍnnddiiccee

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PRESENTACIÓN

Hacía unos meses que Marta Eugenia había aterrizado en Bilbao cuando se topó, casi sin saberlo, con las Mujeres del Mundo. Poco tiempo después de que yo la conociera en una comida, desde esta asociación me pidieron que recogiera por escrito su testimonio personal.

Quizás influida bajo el peso de frustrados intentos anteriores, sólo quise aceptar la tarea cuando Marta me insistió en su interés por transmitirlo; y una vez quedó descar- tada la posibilidad de que lo escribiera o grabara ella misma.

Fueron siete sesiones de varias horas diarias; siete tardes en que pudimos conocernos

y analizar su experiencia de emigración vivida en los últimos meses, y proyectada tanto en el pasado como en el porvenir. Detrás de esos encuentros hubo un trabajo de muchas

horas de transcripciones, de revisión y reordenación del texto; de búsqueda de claridad

y de un hilo conductor que lograra mantener el interés de la lectura.

Un tiempo intenso en el que hemos construido este documento, el primero de una serie de testimonios de mujeres emigrantes. Con ella pretendemos acercarnos a la reali- dad de la emigración de las mujeres, adentrándonos en todas las dimensiones humanas que abarca.

Tanto para Marta como para mí, esta ha sido la primera ocasión en que ofrecíamos o recogíamos formalmente un testimonio oral y personal. Por mi parte, debo decir que esa gran capacidad de Marta para leerse a sí misma me ha gratificado y facilitado mucho la labor. Su hermana Elvira, desde Canadá, se incorporó a nuestra tarea a través de Internet, repasando el texto y aportando sus expresivos recuerdos, que hemos intercala- do entre los de Marta.

No dudo de que para Marta y Elvira este hacer presente su pasado y relatar lo vivido les ha ayudado a entenderlo y a entenderse mejor a si mismas. De modo que, aunque estas páginas no vieran nunca la luz, el esfuerzo habría merecido la pena para las tres.

Estimadas lectoras y lectores: aunque no conozcáis personalmente a Marta, de todos modos disfrutaréis de este relato. Por mi parte, yo me permito contar de antemano con ambas ventajas.

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Sinceramente,

Beatriz

AURKEZPENA

Hilabete batzuk ziren Marta Eugenia Bilbon lurreratu berri zela Munduko Emakume taldekoekin topo egin zuenean ia jakin gabe. Bazkari batean ezagutu eta handik gutxira elkarte honetatik bere testigantza idatziz hartzeko eskatu zidaten.

Agian porrot egindako aurreko saiakerek eragin zidatela eta, Martak berak zeukan transmititzeko interesa adierazi zidanean baino ez nuen onartu. Behin ere hark berak idatzi edo grabatzeko ahalmena aldaratu zuenean.

Egunero ordu batzuetako zazpi saio izan ziren elkar ezagutu genuen, eta azken hila- beteotan bizi izandako emigrazio eskarmentua aztertu genuen, iraganean zein etorkizu- nean kokatua. Topaketa haien atzean ordu askotako transkipzio, testu berrikusketa eta berrantolaketako lana egon zen, hau da, irakurketaren interesgunea erraztuko zuen argi- tasun eta gidatzeko hari bilaketakoa.

Denbora trinkoan eraiki dugun emakume emigranteen testagintza izan nahi du, azke- na izango ez dena. Emakumeen emigrazioaren errealitatera hurbildu nahi dugu, beronek osatzen duen giza eremu guztietan sartuz.

Bai Martarentzat baita neronentzat ere, hauxe izan da ahozko testigantza formal eta pertsona estrainekoz eskaini edo hartzen genuela. Nik, neure aldetik, Martak bere bizit- zako pasarteak aztertzeko daukan gaitasunak atsegin izan nuela eta lana erraztu egin didala esan beharra daukat.

Kanadatik bere ahizpa Elvirak ere hartu zuen parte gure lanetan Interneten bidez, tes- tua birpasatuz eta haren beraren oroitzapen adierazgarriak emanez. Martarenen artetik sartu ditugunak.

Zalantzarik ez dago Martari eta Elvirari beren iragana orainaldi egiteak eta bizi izan- dakoa kontatzeak hobetu ulertzen eta norberaren burua ulertzen lagundu dietenik. Honela, orri hauek argitaratuko ez balira ere, hiruron ahaleginek merezi izango zuten.

Irakurle maiteok: Marta ezagutzen ez duzuen arren kontaketaz gozatuko zaretelako- an, nik neuk gozatu dudan moduan.

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Bihotzez,

Beatriz

PARTE

PRIM ERA

ANTES DE VENIR

LOS PRIMEROS PASOS EN EL PAÍS VASCO

DESCUBRIR LA HISTORIA DE MI PADRE Y SU FAMILIA

A A N N T T E E S S D D E E V

AANNTTEESS DDEE VVEENNIIRR

""DDee aa ppooccoo ssee ffuuee mmeettiieennddoo eessaa iiddeeaa eenn mmii ccaabbeezzaa""

Y o hab a terminado

profesora de arte y me costaba encontrar trabajo un poco estable. Me

sal an pocas horas sueltas, y con eso no me alcanzaba el sueldo. Porque era

como una contradicci n: la edad, reci n recibida, entonces un poco cuesta.

Y soy una persona que siempre ha estado estudiando, que siempre ha esta-

do tratando de saber un poquito m s.

Ten a demasiado tiempo libre, y me dije: ?qu hago? Ya mis dos hijas

estaban grandes, y yo estaba divorciada. Mi casa era una casa de alquiler, que no me apetec a en ese momento dedicarme a ella. O sea, ten a dema- siado tiempo libre. Y no ten a como una rutina, un plan, un proyecto

Entonces apareci en el diario de Mar del Plata el aviso que da todos los a os el Centro Vasco: que ense aba euskera gratis. As como en otras ciu- dades importantes de Argentina, en Mar del Plata hay una Casa Vasca, que tiene ya cincuenta y tres a os de funcionamiento. Tambi n hay una casa Navarra.

Yo vi el anuncio de la Casa Vasca y me pregunt : aprender euskera, ?por

qu no? Pens que ser a bueno tratar de aprender un poco, ver c mo era, ver si

pod a

Adem s ya ven amos haciendo los tr mites para recuperar la nacionali- dad espa ola. Y es como que de a poco se fue metiendo esa idea en mi cabe-

za, de venir y de ver c mo era aqu .

Un par de a os antes, mi hija mayor hab a intentado recuperar la nacio-

nalidad espa ola, pero se le hab a pasado la edad y no insisti . Ella ten a que

tener menos de 21 a os al momento de recuperar yo la m a. Pero s le dijo

y le anim a su hermana.

Mi matrimonio se ven a abajo, y a m me daba mucho miedo toda esta

ruptura, as tan grande. Yo a n peleaba por no perder mi casa, a causa de la

me hab a recibido, hab a terminado mi carrera de

Me dije: ?por qu no?

separaci n. Y el hecho de ver nuestra realidad econ mica tras el divorcio, que me agobiaba, el hecho de no poder encontrar trabajo por la edad y el planteo que me hizo mi hija menor de venirse a Espa a, han sido las razo-

nes de

Aunque me daba miedo lo de marchar, porque le a sobre la trata de blan- cas y todas estas cosas raras que pasaban en Europa. Porque hab a le do en

aparec an en los

los diarios la noticia del enga o que hac an a las chicas

diarios anuncios diciendo que le encontraban trabajo en Europa y en Estados Unidos. Y se sab a por otras noticias que era falso, que hab a

ha sido la causa determinante de mi radicaci n.

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muchas mafias y la droga actuaba en la Costa del Sol y toda esa zona entonces, a m me daba miedo por mi hija.

Era muy jovencita. Y venir sola, propensa a enamorarse de cualquiera, y

uno 11 no sabe

el tema es que hab a venido una amiga suya as , y hab a encontrado traba-

Si ella esperaba, ella sab a que pod a venir con papeles, pero

jo

bueno, cada familia decide sobre lo suyo, y a m me daba miedo. Yo

sab

a que pod a pasar que llegase aqu , y conoce a un chico en una discote-

ca,

y

la enamora, y luego le hace trabajar para la prostituci n.

Creo que tambi n esa idea de mi hija era a consecuencia de la ruptura de

mi

matrimonio, porque nosotros no le d bamos una seguridad

Era el pa s

entero. Es, en este momento, es el pa s entero.

""AA ppaarrttiirr ddee aahhíí eemmppeezzaammooss aa hhaacceerr llooss ttrráámmiitteess""

L a hermana peque a empez a insistir para ir la dos, hasta que me decid a escribir al Ayuntamiento pidiendo la partida literal, que era lo que me

ped an, pero sin mucha fe, pensando que no iba a pasar nada.

Lo cierto es que de alguna manera, me fue f cil, porque ten a en mano la fotocopia de la partida de bautismo, eso ya lo ten amos en casa. Con eso

env o una carta al Ayuntamiento de Bilbao, al Registro Civil, enviando una

copia. Me respondieron a los quince d as y ten a ya en casa la partida de nacimiento de mi padre con los sellos y las copias literales. En la partida de bautismo aparece mi padre como Ferm n Fern ndez Zaldua, prohijado por Mar a Echavarria y Eulogio Llona, y es del a o 11. Al enviarles sta a Bilbao, a vuelta de correo recibo en Argentina la partida

literal de nacimiento, que es del a o 18. Ese es el a o en que le inscriben, en que le extienden el certificado. Y lo inscriben cambiando los nombres, por-

que ponen

aparece como hijo de Mar a Zald a y Eulogio Fern ndez. Ah

es cuando descubro, cuando confirmamos, que es hijo adoptivo.

hay una coincidencia, porque yo tambi n soy hija

adoptiva de mi padre. Soy hija de mi madre soltera. Mi madre se casa des- pu s de tenerme a m . La diferencia est en que l a m me da su apellido.

Y tengo que decir

1 Respecto al uso del género, Marta dice: “Me llamó la atención al venir aquí cómo hablaba la gente, las mujeres sobre todo, subrayando el género femenino. Allí usamos el castellano convencional. Te educan desde la escuela, es así como aprendemos a decir “nosotros”. Yo nunca había oído hablar de otro modo hasta que llegué aquí”.

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Y nadie, a menos que yo lo diga, va a decir que no soy su hija. Por una parte, confirmar esto nos da la claridad de que, aunque no nos lo hab amos planteado, no va a haber posibilidad de reclamar una posible

herencia. Por otra parte, me entra la curiosidad de saber algo sobre la fami- lia sangu nea de l.

A partir de ah empezamos a hacer los tr mites. Primero ten a que nacio-

Con

los documentos que te piden en Argentina, donde se ve que mi padre no se

ha nacionalizado nunca como argentino, que no ha perdido su nacionalidad

espa ola, no ha renunciado a ella

nacionalidad argentina. Con esos documentos, voy al Consulado y los pre- sento.

Lo ped el 1 de julio, y me lleg como en febrero o una cosa as , o sea que tard como unos ocho meses. Ya quedaba constancia. Y es a partir de aquel momento en que firmas, que pides la recuperaci n de la nacionalidad, cuan- do empieza el tr mite burocr tico. Luego ped el pasaporte.

Y gestionar la recuperaci n de la nacionalidad de mi hija peque a, que

Porque mi padre nunca quiso pedir la

nalizarme yo, y luego pasarlo a mi hija

Estoy hablando del a o 99

era menor de 21 a os al momento de recuperarla yo. Pero a mi otra hija no le pude dar la nacionalidad espa ola porque era mayor de 21, que eso me parece una injusticia, porque la sangre o la condici n de la persona no cam-

bia porque tengas m s o menos edad, pero el tema est as planteado, y no queda otro remedio que aceptarlo por ahora.

Mi hija estuvo un a o esperando su partida, por burocracias. Y gestio-

nando su pasaporte

l, el

marido, viene como esposo de espa ola. A ella sus papeles le demoraban

m s, precisamente por el casamiento. Las fechas fueron por ese motivo, si no, habr amos venido juntos. Todo eso nos ha llevado su tiempo, por eso es que desde el noventa y

Para que no tengas problemas,

tienes que hacerlo todo all , sin moverte de ah . F jate que mi hija empieza

O sea, la vida va

pasando, y cambia. Te dan el documento de la Comunidad Europea, el pasaporte

Y cuan-

do t decides venir aqu para residir, tienes que ir al Consulado, pedir la

baja, y luego empadronarte aqu . Porque si no, eres un vecino espa ol radi- cado en Buenos Aires a todos los efectos legales. Lo mismo, ahora si regre- so a Argentina, tengo que volver a darme de alta en la Embajada Espa ola en Argentina.

Yo tengo doble nacionalidad, porque hay un convenio desde hace

muchos a os, porque hay muchos espa oles en Argentina. Y es rec proco, o

con toda esta historia siendo soltera, y termina casada

nueve a aqu nos hemos dedicado a eso

tambi n env a al Consulado la partida de matrimonio, la inscribe

Para entonces estaba en sus planes casarse. Se casa y

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sea, un argentino que nace aqu , que por nacimiento es espa ol, puede hacer ese mismo tr mite a la inversa, y recuperar su nacionalidad argenti- na.

""VVeeííaa llaa CCaassaa VVaassccaa ccoonn uunn ggrraann ccoonnsseerrvvaadduurriissmmoo""

Y en el curso de euskera me anot y comenzamos

momento unos cincuenta compa eros. Luego las dificultades redujeron

el alumnado y el curso era muy din mico, muy

ameno, cordial. Se establec an as

caracter stica del vasco de ser reservado ah tambi n se ve a. No establec

amistades profundas, aunque s un buen compa erismo.

Se nota una reserva, eran gente vasca o descendientes de vascos casi

todos. Hab a j venes, pero el promedio era de mi edad, de unos cincuenta a os, cuarenta y algo o cincuenta. En general, eran hijos de vascos. Incluso

hab a uno que hab a nacido en San Sebasti n

a Gipuzkoa, en marzo, yo llegu en diciembre

erse a toda la familia, entonces estaba recuperando el euskera.

Me sorprendi y me hizo llorar porque, al ver los

v deos que se usan en el curso para mostrar el pa s, para escuchar inclusive

Al ver c mo

es la gente vasca, sus costumbres, las cosas, su manera de ser, entonces me empec tambi n a descubrir a m misma, porque estaba descubriendo a mi padre

Mi padre, de lo poco que l hab a hablado, nos hab a referido que hab a

tenido un malentendido en la Casa Vasca cuando l lleg , y nunca m s se acerc a las Casas Vascas. Entonces nosotros, por l gica, tampoco. l nunca nos conect con gente vasca.

Una de las cosas que me llamaba la atenci n en la Casa Vasca eran los

cuadros, las im genes. Todos mostraban una

?c mo puedo decirlo?, una

gran diferencia con lo que se ve a en los v deos. Mostrar las costumbres vas-

cas, los paisajes vascos, sin modificaci n, como hace cien o doscientos a os. Es el imaginario del que se fue, se qued y no ha regresado. Como todo muy

sin renovaci n. Y los v deos… se ve an otras cosas en los

antiguo, muy v deos.

Y ves la contradicci n: un pa s m s moderno, gente m s allegada a noso-

el

bueno, ese se or vino antes l ya ten a su plan de tra-

no lazos de amistad, porque un poco esa

?c mo te puedo decir?,

ramos en ese

Y empec a descubrir

euskera

Son tanto de turismo como de clases de idiomas

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tros, a nuestras costumbres

rismo. La Casa Vasca del Mar del Plata est hecha a imagen y semejanza de

los caser os t picos. Aqu lo ves como m s vivo, evolucionando, sin perder la

ra z y, al tiempo, evolucionando. Ah se ve como m s quieto, m s antiguo. Tambi n se ve a en algunos aspectos organizativos de la Casa Vasca, la

voz de la gente joven, por ejemplo, de la gente de euskera, era como un

era como

tomada a menos por el grupo de los antiguos, de la gente mayor. Se hac a

enton-

ces se notaba esa diferencia. En la clase y en las actividades, ah tambi n se notaba ese choque generacional. Hab a un grupo de edad que est bamos como en el medio, pero m s hacia el lado joven, porque por ser hijos de vascos y haber estado un poco alejados. En mi caso, porque mi padre nunca nos llev a la Casa Vasca Ve amos las cosas con un poco m s de flexibilidad.

m s lo que dec a la gente mayor. No se renuevan, no evolucionan

poco tomada a menos

y ve a la Casa Vasca con un gran conservadu-

como que quieren renovarse sin perder

""MMii ppaaddrree nnuunnccaa nnooss hhaabbííaa eennsseeññaaddoo

uunnaa ppaallaabbrraa ddee eeuusskkeerraa""

M i padre hablaba euskera. Todos sab amos que hablaba euskera, porque hablaba muy mal el castellano, p simo. Lo cierto es que mi padre

nunca nos hab a ense ado una palabra de euskera

palabras que no sab amos lo que significaban, como Barakaldo , o Mundaka . Nada m s.

Los tacos que dec a eran en espa ol; por ejemplo, dec a me cago en la hostia , o me cago en la puta virgen y en las zapatillas de Arag n . S lo recuerdo una palabra que yo imagin que era euskera, porque s lo

de

peque a la dec a gurguiba, gurgui . Y entonces mi padre se re a, se mira- ban los dos y se re an. Yo creo que era como llamarla brujilla, o algo as . Pero no lo s seguro. Cuando nos fuimos casando, a los yernos s les contaba chistes y refra-

la entend a un amigo suyo vasco: su amigo le dec a a mi hermana

S lo o amos algunas

nes en euskera, para que conocieran un poco. Pero a nosotras, a sus hijas, no. Yo creo que les contaba porque con ellos recuper ese modo de sentir-

l se re a y se divert a

se joven: jugando a las cartas, tomando una copita

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Portada del cancionero utilizado en el Centro Vasco de Mar de Plata 17

Portada del cancionero utilizado en el Centro Vasco de Mar de Plata

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de ese modo con el grupo de yernos. Con nosotras no. Ellos le hac an bro- mas y l les contaba refranes y cosas del euskera.

hab a

algo que repet a mucho en casa, cuando pasaba la hora y no estaba el coci-

Luego

hemos sabido por los yernos que eso es el final de un refr n. Se trata de un

do puesto a hacer: empezaba a mascullar sandar, sandarria 22

A trav s de sus yernos hemos conocido algunas palabras como

dicho que habla del fuego en el hogar y de la mujer: si lo prende temprano,

es una buena esposa, si lo prende a mediod a, no es tan buena

algo as .

""YYoo mmee ddeessccuubbrríí MMee ddeessccuubbrríí eenn eell mmooddoo ddee sseerr""

Y tambi n descubres que eres como eres porque te han hecho as , eso es

cultural. El valor de la casa. Y el sistema de aferrarse a una idea y a un

concepto, de ser bastante remisos a modificarlos

vencer muy mucho para que empieces a modificarte

vayas a modificar, lo que pasa es que te tienen que argumentar muy bien! Eso se ve, y uno es as , uno se descubre. Yo me descubr . Me descubr en

el modo de ser, en obsesiones, en cosas buenas y malas. Y a pesar de haber-

Est bamos m s cercanos a

gente gallega, gente andaluza, a italianos, pero no a los vascos. Y en el

barrio nosotros ramos los vascos , por supuesto. Mi madre era criolla, argentina, pero para todo el mundo era la vasca .

A pesar de eso, reconozco que tengo much simas cosas de mi padre, que

Eso era evidente luego en los v deos y en las charlas del

euskera, que era as . Era esa impronta que te quedaba, sin m s, porque te lo transmiten a trav s de la acci n, del quehacer diario, de la presencia. Te lo transmiten por el hacer, m s que por el decir, ?verdad?

por-

que mi padre tuvo problemas con mi madre, hab a veinte a os de diferencia entre ellos, pleitos entre ellos. Pero l siempre fue una presencia aglutinan- te en nuestro hogar, es decir, muchas cosas rondaban alrededor de pap , era

su presencia, moral y f sica. Yo lo ve a muy diferente de

muy fuerte su otras familias.

hablaba muy poco

me criado entre andaluces, gallegos y criollos

o sea, te tienen que con-

!No es que no te

El estar siempre en el hogar, pese a las dificultades matrimoniales

2 Se trata de la expresión euskera “andrea satarra / sandarra”, o “sandarra andrea”, que significa en castellano “mujer desastre, que no se organiza en la casa”.

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Mi

madre era m s de discordia, ten a sus cosas buenas y sus cosas

malas

Y en ese sentido, pap no. Pap fue, respecto a sus hijos, siempre el

padre, siempre aqu . Siempre con nosotros, en los buenos momentos y en

los malos

ticos de los pap s, muy cr ticos

Mi madre, con su rebeld a y su manera de ser, de alguna manera nos

empuj a la libertad y a ser independientes, y a rechazar la cultura de some- timiento al var n y todo eso. Mi padre representaba otras cosas: fidelidad,

constancia, respeto

Y el dolor enorme, m s all de perder mi patrimonio, el hecho de la casa,

de perder mi casa donde yo hab a vivido con mis hijas. Porque por el divor-

cio y los pleitos que tuvimos no me qued nada, de perder el hogar

me choque , me choque 44 much simo. Mi padre siempre hablaba de la casa,

hab a sido su obsesi n toda la vida, la casa propia, la casa de la familia que l form en Argentina. l siempre quer a que cuidemos la casa, que la mejoremos, que no se destruya, que est arreglada y todo eso. Eso era una obsesi n, porque mis hermanos no la cuidaban, mi madre tampoco. Era un tema constante en la familia, el tema de la casa que l hab a comprado y hecho en Argentina.

En la Casa Vasca tambi n descubr lo que significa el caser o, la casa,

a m

Y mam no, mam tuvo sus historias. Los hijos somos muy cr -

muchas cosas 33 .

para un vasco. Es ah donde empiezo a entender el tema de la casa que plan-

como buscando nuestra

identidad, o asentando nuestra identidad, en una casa, en un hogar. El vasco es muy apegado a su caser o, lo identifica, le da nombre. Pero en la herencia, en lo patrimonial, mi padre nunca reclam nada.

teaba mi padre: porque nosotros nos basamos

LA CASA DE MI PADRE Poema de Gabriel Aresti

Defenderé la casa de mi padre contra los lobos contra la sequía contra la injusticia defenderé la casa de mi padre

Nire aitaren etxea defendituko dut otsoen kontra sikatearen kontra injustiziaren kontra defenditu egin dut nire aitaren etxea

3 Marta explica: “No voy a profundizar aquí más sobre mi madre. Esta historia quiero que sea sobre mi padre. Hablar de ella sería motivo para otro escrito, y ahora no es el momento”. 4 Choquear: impresionar (del inglés, shock).

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Perderé los ganados, los huertos, los pinares; perderé los intereses, las rentas, los dividendos pero defenderé la casa de mi padre

Me quitarán las armas y con las manos defenderé la casa de mi padre; me dejarán sin brazos, sin hombros y sin pechos y con el alma defenderé la casa de mi padre

Me moriré, se perderá mi alma se perderá mi prole, pero la casa de mi padre seguirá en pie

Galduko ditut haziendak soloak pinudiak galduko ditut korrituak errentak interesak baina nire aitaren etxea defendituko dut

Armak kenduko dizkidate eta eskuekin defendituko dut nire aitaren etxea besorik gabe sorbaldik gabe, bularrik gabe utziko naute eta arimarekin defendituko dut nire aitaren etxea

Ni hilen naiz nire arima galduko da nire askazia galduko da baina nire aitaren etxeak iraunen du zutik

Fuente: Eusko Kultur Etxea - Casa de la Cultura Vasca en Buenos Aires

""EErraann eessaass mmiiss mmoottiivvaacciioonneess""

M i hija y yo fuimos ahorrando, preparando la documentaci n. Mi hija para este entonces, ella estaba plante ndose ir a Valencia o a Mallorca

directamente, porque tiene varias amigas que est n trabajando all . Pero a

m Valencia en ese momento no me atra a, entonces me vine aqu . Fue un

poco as . Porque dije, bueno, es as , me voy a Bilbao, y ya

No me impor-

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taba que mi hija fuera a Valencia o no Lo que ocurre que cuando yo llego, en esos d as est la crisis de Argentina. Llego el cinco de diciembre de 2001 y el d a ocho aparece en todos los titulares el problema de Argentina, cambiando cinco presidentes

en una semana y todo eso. Y las noticias, los imails que recibo diariamente, me van contando la situaci n Eso me hace sentir y pensar, y llegar a comprender el silencio de mi padre. Porque siento que no puedo volver en este momento, como que detr s de m ha ocurrido una cat strofe y que en este momento no puedo

cambian los sentimientos, no

parece algo tan personal. Es entrar a comprender lo que es migrar, lo que es irse de lo que uno quiere Porque me planteo a mi padre con la guerra, con las cosas que pasaban aqu : llegar a Argentina y tener que pensar en armar una nueva vida sin

nadie

a m me mueve a buscar y a intentar encontrar la familia. En ese tiempo, antes de salir de Argentina estuve recibiendo revistas de Gipuzkoa, de Arte, de Arte Conceptual, Arte Contempor neo. Me enter por una amiga que tambi n las recib a, y yo tambi n me suscrib y las recib 55 . A m me gustaba mucho trabajar el Arte, y entonces tambi n era otro

tema personal que me atra a m s a Bilbao. Se fue formando de a poco la idea de venir, y de ver todo lo que ten a que ver con Arte Moderno, Arte Conceptual y todo este tema de arte y pensamiento. Una forma de arte que mueve a la duda, al cuestionamiento, que permite o ayuda a pensar sobre los

hechos pol ticos y sociales actuales. Yo quer a conocer c mo es aqu , porque s que est bastante desarrollado. Entonces eran esas las motivaciones m as. Yo tengo una hermana, Elvira, que ya hace catorce a os que est en Canad . Cuando mi padre fue mayor, esta hermana es la que m s habl con l, sobre todo cuando recuper la memoria, despu s de un ataque de amne- sia que tuvo. Ah s que mi padre le cuenta m s: est n en la casa, ella lo

cuida

Yo para esa poca trabajaba, ten a mi hogar, mis hijas, y no pod a

tener esa comunicaci n con l. Aunque tambi n estuvo en mi casa, era atenderlo pero no poder sentarnos a dialogar, era diferente. En esta preparaci n del viaje, y poco antes de venir yo aqu , mi hermana Elvira viaj a Argentina por un mes: era el 25 de septiembre. Nos vimos, le coment que ven a, y entonces propuso que si pod a ahorrar, llegar a junto

conmigo aqu , porque ella ten a muchas ganas de conocer Bilbao, el caser o

y lo organizamos as . Y ese viaje fue consecuencia del once de septiembre,

entonces puedo entender esos silencios, su dolor. Eso. Es eso lo que

pensar en regresar. Entonces es diferente

5 Se trata de la revista “Zehar”, de Arteleku, editada por la Diputación de Gipuzkoa.

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adem s, porque, adem s, le regalaron el pasaje por haber viajado v a Boston 66 . Las motivaciones de mi hermana eran m s afectivas, porque ella habl

m s con mi padre, entonces ella ten a m s necesidad. Y la necesidad de

compensarse a s misma. Ella se fue a Canad dejando a mi padre ya mayor

y cuando falleci no estuvo presente, as que sent a que ten a una deuda. Ella lloraba mucho cuando lleg . Nosotras nos pusimos de acuerdo por internet en venir, nos comunic -

bamos y yo le busco precios por nombres de hoster as. Al final decidimos no hacer reservas, sino ver directamente aqu , cuando lleg ramos, con qu nos encontr bamos, ella consideraba que as era m s pr ctico, con un poco de

y as fue. Trajo toda la informaci n que hab a recabado por

confianza

internet, de direcciones, precios, tipos de hoster as, informaci n tur stica

y con eso nos movimos.

*** Querida Marta:

Me pedís que te cuente de mi viaje a Bilbao. Como te dije, no es fácil; sabes que, al igual que vos, vivimos muchísimas cosas de chicas, y fueron muchas las que me marcaron En primer lugar, trataré de ser breve y en poquitas palabras tratar de explicarte un poco mis emociones y el por qué. Desde que tuve uso de razón, siempre escuché a mamá decir que papá no me quería. De chica siempre traté de estar cerca de papá, porque lo que yo más quería era que me quisiera. Los domingos a la tarde, que era el único momento en que papá no tra- bajaba, o cuando lo veía sentado en algún lugar solo, me acercaba a hablar con él y le hacía preguntas de Bilbao, de su familia, de sus hermanos

Yo de chiquita siempre sentí que papá se sentía solo, y que extrañaba 77 . Él se sentía orgulloso de Bilbao y su familia. Los quería muchísimo a todos. Del único que decía que era un salvaje era de su padre.

Y me contaba de las

tabernas, de sus amigos, de las apuestas que hacían para ver quién era el

más fuerte

Me contaba cuánto le gustaba comer castañas calientes, "¡asa-

das!", él decía. Marta, te sigo contando otro día. Pasa que no puedo parar de llorar.

Siempre me decía, "¡aquello sí que era vida

!"

Besos. Elvi (La Gurgui)

6 Tras los atentados del 11 de septiembre, muchas compañías aéreas realizaron campañas promocionando recorri- dos que habían sido más señalados en los atentados y sucesos posteriores, para recuperar la confianza en ellas.

7 Que echaba de menos, se supone, su vida en el País Vasco.

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Marta Eugenia y Elvira en su primera visita al País Vasco

Marta Eugenia y Elvira en su primera visita al País Vasco

L L O O S S P P R R I I M M E

LLOOSS PPRRIIMMEERROOSS PPAASSOOSS EENN EELL PPAAÍÍSS VVAASSCCOO

""FFuuee bbeessaarrnnooss yy lllloorraarr yy eemmppeezzaarr aa

ddeessccuubbrriirr BBiillbbaaoo jjuunnttaass""

una ola

como ella llegaba cuatro horas despu s que lle-

gu a Sondika, la verdad es que estaba un poco angustiada esper ndola,

porque se cancelaban vuelos ese d a, hab a mucha tormenta, mucha nieve,

y hasta que no lleg no me qued tranquila. Estar ah cuatro horas en Sondika, y como es tan

es super moderno y

parece fr o el lugar, y nadie te espera. Entonces es fuerte, te encuentras

No lo puedes comentar

a nadie, todas esas emociones est n ah dentro encerradas.

As que cuando nos vimos fue besarnos y llorar y empezar a descubrir

Bilbao juntas

cubrir algunas de las cosas que pap hab a dicho, entonces eso te emociona

como con ella mi padre s hab a hablado

m s, entonces en cada paso, en cada vuelta, descubr a cosas que l le hab a

contado. Ella lloraba m s hacia afuera, a ella le choque m s, porque no hab a

visto la imagen moderna del Pa s Vasco que yo vi en la Casa Vasca. Porque, aunque en el curso de euskera no se justificaba hablar de lo que uno siente

yo el choque, ese llanto, lo ten a en el curso,

cuando ve a los v deos. Ella lo tuvo aqu . Lo tuve de otra manera, un poco m s hacia adentro

lo procesas de otra

forma. Tal vez no es que no lo sientas, sino que pasa por otro lado. Por ah

la l grima es m s silenciosa

proceso interno, de ver, de descubrirme, de descubrirlo a l

no hab amos visto

empezamos a ver los caser os y esas

cosas, el campo verde y tambi n la vegetaci n. Las zarzas, los rboles y lo

verde es igual, excepto por la altura, porque all es llano, al lugar donde mi

el nico lote y su

casa. O sea, el delta donde nosotros nos criamos es as , verde, muy verde, lleno de rboles. Con esos mismos montes 88 , s lo que con mucho r o, mucha agua dulce, es una desembocadura. Y entonces era ver lo mismo, era decir

la ciudad todav a. Era mirar, ver

Porque ya ven a con dos a os largos de ese

est bamos en un curso

mucho. Y aparte mi hermana

que fue muy emocionante, porque era ver cada lugar, y des-

muy perdido, porque todo lo que ves, todo lo que

Y o llegu a Madrid el 5 de diciembre, y aqu hab a mal tiempo

de fr o muy fuerte. Y

Tomamos un taxi e bamos por la carretera normal

padre compr el nico terreno que ha tenido en su vida

8 Con la palabra “montes” se refiere al tipo de vegetación, no a la orografía. “Monte” alude a un arbolado bajo, de sotobosque o matorral.

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que mi hermana dec a constantemente: estoy en casa, estoy en casa

* * * Desde que el avión estaba sobrevolando Bilbao antes de aterrizar

el día

soleado, veía las montañas y no quería llorar. Mis lágrimas corrían por la cara y no quería que nadie me viera llorar. Quería guardar para mí toda esa emoción tan fuerte, de la misma manera que papá lo hizo toda su vida. Ahí estaba mi padre, yo me sentía un poco él. Era como llegar a casa, una casa que nunca había visto pero que estaba ahí. Que conocía en parte por lo que papá me había contado de chica: las montañas, el monte, las castañas. La familia que él tanto quería, sus her- manos, que a pesar de las discusiones familiares siempre estuvieron en su corazón. Ahí, en el aeropuerto, estabas tú esperándome. Sabía que estabas nerviosa y no sé por qué razón dentro de mí, me sentía un poco responsa- ble. No quería llegar tarde, pero no dependía de mí. ¡Wow! ¡Cuántas emo- ciones! Recuerdo que cuando llegué, ni a vos, Marta, quería mostrarte cuántas emociones contenidas tenía. Quería ser fuerte como papá, y yo creo que un poco lo logré (ja, ja, ja). ¿Te acordás del chico del taxi? Él fue bien gentil, pero no tan gentil fue la mujer de la pensión (no me acuerdo de la direc-

ción). Yo estaba agotada, primero por el viaje, segundo por tantas emocio- nes juntas, y tercero por subir y bajar tantas escaleras Recuerdo patente que cuando finalmente llegamos al tercer piso con las valijas, después de haber subido y bajado diez veces, estaba sin aliento y no tenía fuerzas en las piernas para seguir parada. Me deslicé hasta quedar aga- chada o sentada en el piso. Y nunca voy a olvidarme de lo grotesca que fue la mujer que nos estaba tomando los datos (re-bruta): me dijo que hacía eso para pagar menos o para dar lástima, ¡wow! No sé cómo me contuve de no insultarla. Creo que fuiste vos la que paró la bronca que tenía (ja, ja, ja). Luego salimos a caminar un poco, a comer algo. Todo me era familiar, como si conociera Bilbao desde siempre. Para mí, que en una vida anterior estuve ahí. Comimos rabas y tomamos un vaso de vino en una taberna. Nosotras nos sentamos en una mesa, pero todos estaban parados 9 en la barra. Los escuchábamos hablar y para mí era como si papá estaba presen- te.

Luego nos fuimos a recorrer un poco el Casco Viejo, y de ahí fuimos hasta la Plaza Moyua. ¡Wow! ¡El corazón me latía fuerte! (Cuánto habría dado

para que papá estuviera en mi lugar

).

9 De pie.

27

""EErraa ccoommoo rreeccuuppeerraarrlloo aa ééll,,

ccoommoo tteenneerrlloo ddee nnuueevvoo pprreesseennttee""

B uscamos una pensi n, nos instalamos. Y era cada d a sorprendernos, era como recuperar la voz de pap . Escuch bamos los sonidos, la manera de

hablar de la gente en algunos lugares, las manos de los viejos, las miradas

Aunque no el tipo, porque no hay muchos del tipo f sico de mi padre, son todos m s bajitos, !eso me sorprendi mucho! Era ver formas de sentarse. Hay una manera de sentarse que es frente

al fog n, frente al hogar, que la veo en los viejos de aqu . La veo cuando los

y era de siempre de mi padre, era de siempre. Es una

manera de mirar hacia un punto y en realidad estar mirando hacia adentro. Eso es lo que veo aqu . No est n mirando el fuego, porque no hay hogar, pero veo ese modo de sentarse. La postura corporal es la misma. Entonces era como recuperarlo a l, como tenerlo de nuevo presente, entre la voz y los modos, el modo peculiar de llevar la boina toda su vida. Porque donde nos criamos es un pueblo de italianos. Los nicos vascos,

miro en la plaza

nosotros. Aunque los italianos tambi n llevaban boina, ten an otro modo. Otro modo de llevarla, otro modo de andar, aunque llevaran faja a la cin-

era otro modo, no era igual. Aunque fue-

ran tambi n de campo, con vacas y todo eso.

Y las manos son muy caracter sticas, son modos de mover las manos, no

puedo explicarlo

mayores. He tratado de mirar manos de m s j venes, pero todav a no he visto mucho ese modo de mover la manos, cuesta m s verlo. No s , tal vez s entre j venes del pueblo o as , y no los conozco todav a.

son gestos de las manos de los hombres de aqu , de los

tura, o sea, la faja de tela negra

En los mayores s se ve el gesto, el modo de poner la mano, el modo de

moverla

Y en la plaza, en El Arenal, donde se re nen muchas personas mayores,

cuando los veo tomar el sol

parte de esto y

disponerme a observar, porque luego ya es como que lo has incorporado,

Aunque ahora uno es como que va formando

ahora es como que tengo que meditar un momento y pre-

eso se ve.

entonces

recuperar un poco esa emoci n primera, muy bonita.

De todos modos, lo hago porque me gusta observar, y como

* ** En cada cuadra de Bilbao lo veía a papá. Parado en la barra tomando su vaso de vino. Porque los gestos de la gente de Bilbao son un vivo retrato de

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papá

los modos, las palabras y hasta la forma de contar un chiste.

Recuerdos tan claros de papá, como cuando me contaba de su hermani-

to

Domingo, que a los cinco años tenía que acarrear piedras en la montaña

y

nadie podía ayudarlo. Tenía que trabajar como los demás. Él decía:

” Me hablaba

El esposo de Josefa se apellidaba Bilbao.

Por la amnesia que papá tuvo yo pensaba que estaba distorsionando la his- toria, y no puse la atención necesaria en ese momento, porque cuando me contaba una cosa yo cambiaba de tema y le preguntaba de su mamá o de otro hermano. Me veía a mí misma sentada en el tronco donde papá picaba la leña. Y

mientras él trabajaba yo le preguntaba de su familia. A él le gustaba que lo hiciera, porque dejaba de picar la leña, se sentaba y comenzaba a recordar en voz alta. Se reía y se frotaba las manos cuando me contaba de sus apuestas con los amigos, de quién levantaba una bolsa llena de maíz con los dientes, o apos- taban a ver quién tenía más fuerza

Él lo

sabía, y cuando recordaba estas cosas se reía. Pero a la vez se emocionaba mucho y, después de hablar un ratito, se ponía serio, mirando al vacío, se le

llenaban los ojos de lágrimas y se iba. Me decía que tenía que seguir traba-

Pero yo sabía que no era así,

jando, que era tarde y no tenía mucho tiempo

porque siempre lo miraba a los ojos y él los escondía. No quería mostrarme su dolor Él adoraba a su mamá y familia. Un día le pregunté por qué nunca había buscado sus raíces, a su verdadera familia. Él me contestó que él tenía una

sola familia y que no cambiaría a su madre por ninguna. "¡Esa sí que era una buena mujer, ella era mi madre!” De su papá decía que era un verdugo, un salvaje, que los obligaba a tra-

bajar muy duro

Pero lo que más le dolía era que eran muy chiquitos, y

cuando mencionaba a su hermano Domingo, el padre de Mari, se le llena- ban los ojos de lágrimas

y más, mucho

más. Él me hablaba de las tabernas. Me contaba que cuando era joven, des-

pués del trabajo, iba a las tabernas a tomar un vaso de vino con los amigos. Para mí, cuando las mencionaba era un lugar lleno de mujeres de la calle. No sé por qué razón me imaginaba eso, pienso que porque él era joven y por

la picardía que papá tenía en los ojos cuando hablaba. Además me decía,

"¡aquello sí que era vida, nenita!”. ¡¡¡Me es difícil escribir, porque no puedo parar de llorar!!!

"pobre, él quedó cheposo, torcido, de tanto acarrear piedras

de Josefa, de Juanita, de Eulogio

Papá era alto y delgado, pero fuerte como el roble de Gernika

Todos esos recuerdos juntos estaban en mi memoria

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""SSóólloo tteennííaammooss uunnaa ddiirreecccciióónn,, nnaaddaa mmááss""

L uego empezamos a ver c mo llegar a Mungia en autob s y buscamos

por una direcci n

s lo ten amos una direcci n, nada m s.

En el a o ochenta y tres, mi padre hab a estado muy enfermo y hab a perdido la memoria. Entonces, al cuidado de esta hermana m a, se fue recu- perando. Y as conversando, un d a record por completo la direcci n, la

direcci n de su caser o. Entonces mi hermana escribi una carta mi padre

no

sab a escribir y le respondieron.

Responde Bego a, la nuera de su hermano Eulogio

porque Eulogio no

sab

a escribir

Le respondieron que en ese momento viv a su hermana

mayor

m s. M s que eso no ten a. Ella volvi a remitir otra carta, de la que no obtenemos respuesta. Y como hab a estado la riada 1100 aqu , no sab amos que hab a pasado. Las inun-

su hermana Juanita, que Me aka estaba siempre verde y nada

daciones en Argentina arrasan con todo, pens bamos qu pod a haber pasa-

do igual aqu , no sab amos c mo era esto. Pasa el tiempo, y reci n recibimos otra postal, en 1997, cuando mi padre

hab a fallecido hac a muy pocos d as. Recibimos una postal de Navidad,

nada m s, salud ndonos por Navidad. Ellos no ten an conocimiento de que

mi padre hab a fallecido, y esa postal mi hermana no la contesta, por el

temor de angustiar al t o Eulogio. No quer a comunicar esa muerte en ese

momento. Luego hay mudanzas en la familia y se queda guardada. Hasta que la

recupero. Yo env o una carta en el a o 2001, reci n ah cuando la recupero.

Env o una carta con aviso de retorno y es recibida pero no me la contestan.

Con esa tarjeta, con esa direcci n es que vengo aqu , a Mungia. Voy con

mi hermana, a ver si ese primo est o no. Y qui n es esa familia, !porque no

la conocemos! Y nos cost encontrar la direcci n, porque no comprend a- mos la manera de dar las direcciones. Nuestras ciudades son en llanuras, y la planta urbana es en cuadr cula:

las

calles se numeran por cuadros, un cuadro del uno al cien, otro del cien-

to

uno al doscientos, y as sucesivamente. No existen las lonjas . Los

comercios tambi n est n numerados, o sea, que no se numera por portales, sino por puertas, sea de casa o de negocio. Los nombres de las calles tam- bi n nos resultaban extra os. All llevan nombres de lugares, de hechos o

10 Se refiere a las inundaciones de 1983, por la crecida de las aguas de la Ría Nervión, que causaron centenares de muertes y destrozaron y sepultaron edificios y campos.

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personajes hist ricos. No hay nombres de plantas, o de oficios, animales u otras cosas.

""NNoo eennccoonnttrráábbaammooss aa nnaaddiiee""

N o encontramos a nadie. Ese d a que vamos a Mungia no encontramos nada. Un poco tristes vamos a un bar ah , de los mismos edificios, del

mismo barrio. Y le comentamos al chico, al que est en la barra, lo que nos hab a pasado. Le preguntamos si conoce a alguien de ese nombre, que no encontr bamos a nadie. Y el chico se pone como nervioso, y nosotros entra-

mos a notar que se pone nervioso, que habla en euskera con un parroquia- no que est all , que hablan, que comentan Ten a mucho temor de contarnos. Como nosotras le explicamos que no

le conoc amos, que no ten amos un afecto tan profundo para choquearnos,

y al final nos dice que

se ha suicidado hace tres d as. Luego nos cuenta un poco m s, y busca a un vecino que parece que conoce algo m s de la historia de la familia. Este primo se ha suicidado porque su esposa hab a fallecido tambi n hac a poquito tiempo. Se supone que porque estaba enferma, muy grave, y entonces no respondieron a las cartas por esa raz n. Se supone hasta ah

al final nos dice que esa persona… que le parece que

* * * Al otro día nos fuimos a Mungia. Recuerdo patente el viaje en autobús:

Ya en Mungia nos costó

encontrar la dirección. El corazón me latía fuerte cuando estaba tocando el timbre del departamento 1111 de nuestro primo Eulogio.

Jorge Moreno, el chico del bar con el que nos sacamos la foto, nos prestó la guía telefónica y llamamos a varias personas con el mismo apellido. Hasta que por fin hablaste con la esposa de Luis, un hermano de Eulogio. No sabíamos que este primo tenía un hermano. Ella no sabía mucho y no nos dio ningún indicio Luego fuimos a la policía. De ahí nos mandaron a la otra policía, a la municipal. Ellos llamaron a la casa de este primo Luis otra vez y así fue como quedamos en encontrarnos con Luis al otro día, a las cuatro de la tarde en la parada del autobús

me pareció interminable. Solo quería llegar

11 Piso.

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""YY eerraa eell ccaasseerrííoo ddeell qquuee hhaabbllaabbaa mmii ppaaddrree""

E l d a anterior a reunirnos con este primo, nosotras nos vamos a Me aka, adonde ten amos la direcci n original, aquella que hab a recordado mi

padre. Y buscamos el caser o de Etxezuri.

* ** Al siguiente día nos levantamos temprano y nos fuimos a Meñaka. Recuerdo patente cuando entré en el Ayuntamiento de Meñaka: tenía un

Vos hablabas con Isabel, la chica que trabaja ahí, y yo

Ella conocía

bien a la familia de Eulogio, nuestro tío, porque eran vecinos, y estaba emo-

cionada: ellos se han criado juntos. O sea, que les conoce, conoce a mi tío y

Yo no aguanté más y

comencé a llorar. Eso me ayudó a seguir parada ahí, porque casi no podía

respirar, y no quería decirlo. Ella pidió la partida de nacimiento de Eulogio, nuestro tío, a Arrieta y

Luego nos dio un mapa y nos marcó la dirección

del caserío de Etxezuri. Tambien nos regaló un libro a cada una (“Meñaka, berbarik berba”, de Iñaki Garminde), en el cual está la foto del horno que pertenece al caserío Etxezuri, que era del tío Eulogio Salimos del Ayuntamiento de Meñaka y comenzamos a caminar. El día

Caminamos unas cuan-

tas cuadras 1 1 . Y recuerdo que encontré una llave chiquita, como de una vali-

ja. La levanté y te la mostré. Te dije: "esta llave nos abrirá alguna puerta", y me la guardé en el bolsillo. Seguimos caminando no sé cuánto, porque estaba tan emocionada que

Todo era hermoso. ¡Qué paisa-

jes

nosotras buscábamos No me preguntes cómo ni cuándo, ni de dónde apareció

Sólo recuerdo

ese chiquito auto gris enfrente mío. Me acerqué y le pregunté al señor si conocía el caserío Etxezuri. Me dijo que sí, que no estaba lejos de ahí y se ofreció a llevarnos hasta el lugar. ¡Wow! Recuerdo que cuando llegamos se bajó y nos habló un poco del lugar. También nos dijo que era un cura del lugar. No recuerdo su nombre, pero sí

perdí la noción del tiempo y la distancia

Recuerdo que vos te adelantaste a ver un horno, pero no era el que

nudo en la garganta

caminaba, me movía, sentía como que me iba a desmayar

conoce al primo Luis. Nos contó un montón de cosas

nos la mandaron por fax

estaba soleado, un hermoso día para ser invierno

!

12 Manzanas.

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recuerdo que sentí algo extraño, como que nuestro camino se estaba abrien- do. Ahí lloré un montón. Creíamos que estábamos en el caserío de papá, o mejor dicho, donde él había crecido. Nos sacamos fotos y hablamos con un vecino que se acercó. Por supues-

Yo me olvidé mis anteojos en el

to, yo creo que fue el cura quien lo mandó auto y él regresó a traérmelos.

* * * Estos vecinos nos cuentan que era una familia pobre y muy hospitala-

ria

ni n para la juventud de la zona, en aquella poca

Me aka se reun a en ese caser o por la tarde. Iban a jugar a las cartas, a con- versar Etxezuri es un caser o que compr mi t o. Es un caser o que ha compra- do mi t o Eulogio, donde viv a l con su familia. Y esa era la direcci n a donde mi padre dirig a las cartas y el dinero, porque era con quien m s se comunicaba. Y era el caser o del que hablaba mi padre, del otro no habla-

ba

la gente joven de

Y explican que el caser o era un punto de reu-

conoc an a los primos

Ahora Etxezuri ha sido vendido a otras personas, que lo est n restau-

En el 83 s viv an all , all reciben las car-

rando, estaban all los alba iles tas. Luego ya es en Mungia.

""EEll ccaasseerrííoo ddee llooss aabbuueellooss ssee llllaammaa IIttuurrbbeeggii""

E l d a de la cita con Luis le hablamos, nos presentamos, y entonces empie- za a contar un poco, a ampliar un poco m s la historia, a decirnos que

todav a hay una t a que est viva, que actualmente tiene noventa y nueve a os, a contarnos cu ntos son de familia. l tiene sesenta y pocos a os, as

que cuando mi padre parti a Argentina, en el a o 36, l todav a no hab a nacido. No conoci a mi padre.

* * * Al primo Luis lo encontramos el día de la primera cita con él, a las cua- tro de la tarde. Habíamos quedado en la parada del autobús, en Mungia. Él estaba nervioso, y nosotras también. Tratábamos de hablar, pero no nos entendíamos bien. Él no sabía quiénes éramos, porque su hermano Eulogio nunca le habló de papá ni de las cartas que mandamos. Nos fuimos juntos

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caminando hasta el ‘Bar Jorge’ (yo le mandé la foto a Jorge por correo, ¿te acordás que estaba contento porque escribiste bien su nombre? Si vas a Mungia, andá a verlo, para saber si recibió la foto).

Ahí en el mismo bar Luis nos dijo que Etxezuri no era la casa de papá. Que el

caserío se llamaba Iturbegi

no podía parar de llorar, porque eran muchas emociones juntas. Nos contó de la tía Juanita, que estaba viva; nos contó un poco de su hermano, el primo Eulogio. Luego fuimos con él a ver el departamento de Eulogio, y nos mostró la ventana por la que se tiró. Nos habló de su padre. Fuimos caminando hasta la parada del autobús y prometió llevarnos a ver a la tía Juanita y el caserío Iturbegi.

Él estaba muy emocionado, igual que nosotras. Yo

* ** Mi primo Luis nos cuenta que el caser o de los abuelos, Iturbegi, est m s

arriba del monte

corresponde al Ayuntamiento de Arrieta, aunque se sube desde Me aka. Estos dos caser os ya no son de la familia. Aunque las tierras s , las tierras han que- dado en propiedad de los primos, tanto las de Arrieta como las de Etxezuri.

que est en Arrieta. Buscamos mapas y descubrimos que

""MMii hheerrmmaannaa llooggrróó qquuee llaa ttííaa JJuuaanniittaa

rreeccoorrddaarraa aallggoo ddee mmii ppaa