■ MAR DEL PLATA ■ DOMINGO 29 DE ABRIL DE 2012

IDA Y VUELTA: cultura@lacapitalmdq.com.ar

MANUEL LOZANO PRESENTÓ “TE INVITO A CREER, HISTORIAS Y ENCUENTROS PARA CONSTRUIR OTRA REALIDAD”

“Ojalá el libro sume y más gente decida involucrarse”
Es coordinador nacional de la Red Solidaria desde 2008. En “Te invito a creer, historias y encuentros para construir otra realidad” desmenuza numerosos ejemplos que demuestran lo gratificante y valioso que puede ser involucrarse en ayudar a los demás. Su camino y aportes hacia una “cultura solidaria”.
Por Claudia Roldós claudiaroldos@lacapitalmdq.com.ar

“Siempre digo que la solidaridad es un camino de ida porque cuanManuel Lozano, junto a Rosario do uno arranca jamás volverá Quispe (una de las protagonistas atrás. Hay que animarse a dar el del libro), en la Puna. primer paso, hay que animarse a arriesgar. Todos podemos hacer algo”, asegura Manuel Lozano, el jo- en el camino solidario desde los ven abogado de 27 años, que desde ocho años, ahora con cinco de ex2008 sucedió a Juan Carr en la periencia en la conducción de esta coordinación nacional de la Red red que ha logrado convocar a millones de personas en sus campaSolidaria. Manuel pone a diario su cuerpo ñas, que no tiene sede fija, ni pery su mente al servicio de los demás, sonería jurídica, ni meneja dinero, no solo a través de la Red Solidaria, escribió un libro en el que plasma sino también colaborando con algunas de las experiencias, sensaMissing Children y otras personas ciones y enseñanzas que ha obtey organizaciones que están en la nido en este “viaje de ida”, con un misma línea. Como le gusta decir, gran objetivo motivador. El autor de “Te invito a creer, hissu mayor satisfacción es la de poder hacer de nexo entre quienes torias y encuentros para construir necesitan ayuda y quienes pueden otra realidad” (Sudamericana darla, pero esa afirmación, simpli- 2012) mantuvo una extensa charfica mucho la enorme tarea que la con LA CAPITAL sobre el libro, la realiza junto a muchos volunta- red y esta cruzada hacia una “cultura solidaria”. rios, dando no -Vos empezassolo cosas mate“Es necesario pasar te a preocuparte riales, sino conpor las necesitención y afechacia una cultura dades de los deto. solidaria” más desde muy Embarcado

chico, en todo este tiempo ¿cam- to, catástrofe, la reacción suele biaste tu forma de ver lo que es y ser masiva. ¿Por qué creés que pasa esto? lo que implica la solidaridad? -Ante una catástrofe nos emo-Veo la solidaridad de la misma forma que a los ocho años pero ya cionamos y demostramos cuán sono como un concepto sino como lidarios somos. ¡Y está muy bien! un hacer, como una acción, como Pero es necesario pasar hacia una una forma de vida. Se trata de le- cultura solidaria, que se extienda en el tiempo, que vantar la mirael levantar la mida, tender la “Transformar la rada e incorporar mano y poner a “los otros” sea manos a la obra. realidad es posible” una actitud diaClaro que uno ria. Creo vamos va creciendo, adquiriendo experiencia, y a veces bien, pero se trata de un cambio cambia la forma de abordar ciertas cultural, y como todo cambio culproblemáticas o tiene la posibili- tural, es constructivo pero lento. -¿Crees que la gente tiene miedad de realizar un abordaje más indo de embarcarse en un proyecto tegral. -Muchas veces se percibe que solidario? ¿Qué podés decirle o la gente va en su mundo sin re- aconsejarle a esa gente? -Es posible. El miedo, en la magistrar a aquellos que piden o necesitan algo, pero cuando se ha- yoría de los casos, es producto del cen campañas por algún conflic- desconocimiento. El comienzo

siempre es lo más difícil, por eso siempre digo que la solidaridad es un camino de ida porque cuando uno arranca jamás volverá atrás. Hay que animarse a dar el primer paso, hay que animarse a arriesgar. Todos podemos hacer algo. - ¿Cuáles crees que son los principales problemas que hay actualmente en Argentina? ¿Cuáles son los principales pedidos que les hace la gente? -Nos llegan infinidades de problemáticas. En su gran mayoría ligadas a la pobreza y la marginalidad. Nuestro gran problema es la falta de inclusión, una inclusión real y a largo plazo, una inclusión que nos abarque a todos. Aunque se viva repitiendo, hay que fortalecer la educación y el trabajo con las nuevas generaciones. (Continúa en página 4)

Las 8 preguntas para Marcelo Iglesias (*)
¿Qué error le molesta más advertir en un texto literario y cuál es el último que halló en el libro que está leyendo o que acaba de leer? 1) No sé si es un error, pero no me

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gusta la excesiva, detallada y minuciosa descripción de geografías, espacios o aspectos físicos de personajes. Me parece que atenta contra el ritmo y desarrollo del movimiento vital de una obra.

(*) Marcelo Iglesias es compositor, guitarrista y docente de música. Estudió con Mario Corradini, Juan Carlos Cirigliano y Rodolfo Alchourrón. Obtuvo el premio Bienal Nacional Arte Joven 1998 y el Premio Municipal a la Producción Artística 2010. Interpreta como solista sus composiciones e integra dos dúos , uno con el violinista Pablo Albornoz y otro con el compositor-guitarrista Mario Corradini.

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C U LT U R A DIARIO DE LECTOR

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Fondo y frente
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Por Gabriela Urrutibehety www.gabrielaurruti.blogspot.com

Alegorías, o todo lo contrario
Por Sebastián Chilano sebastianchilano.blogspot.com

a vecina del lector que escribe un diario no se da tregua en su colección de crímenes. A veces suele convidarlo con una pasta frola casera y, de paso, traerle un libro. Vuelve a la carga con Márkaris, porque ha creído entrever en el lector que escribe un diario cierta flaqueza en el comentario de la lectura de Noticias de la noche en relación con el entusiasmo que genera la aparición de la pasta frola. El lector que escribe un diario se ve obligado, aquí, a releer lo que se puede leer debajo del título “La fealdad de Atenas”. El lector que escribe un diario escribe el diálogo -por momentos atormentado por la masa y el dulce de membrillo- en el que él señala como mérito principal la construcción de una buena trama y la preferencia de la vecina por la descripción de un contexto social vívidamente mostrado. Y en consonancia con esa preferencia, detrás de la fuente, la vecina esgrime Con el agua al cuello. Léala y cuénteme. El lector que escribe un diario se interna nuevamente en una Grecia atormentada, tal como puede leer en el diario o atisbar por la televisión. Los cortes de calles por piquetes -¿cómo se dirá piquete en griego?- de ahorristas estafados por los bancos son los obstáculos principales que enfrenta el comisario Jaritos, elevado ya desde la tapa de este libro a categoría de marca registrada: el volumen negro de la serie Andanzas de Tusquets tiene la silueta blanca de un hombre tras el que se levanta un Partenón y el nombre de Kostas Jaritos resaltado. Y al lector que escribe un diario le resultan patéticamente conocidos, claro. Esta vez, siente el lector que escribe un diario, la novela se juega por el contexto. Siguiendo el clásico esquema negro de un investigador -un enigma- una situación, Con

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el agua al cuello sigue el juego de la tapa del libro: pone blanco sobre negro, trae el fondo al frente. La crisis es, a la vez, personaje y asunto. El crimen -los crímenes-, la excusa para ambientar. Márkaris da vuelta, piensa el lector que escribe un diario la estructura del género, sosteniendo a la vez un claro -tal vez, rígido- esquema estructural. Los representantes de organismos internacionales de crédito, los inmigrantes que escapan de la miseria de Africa o de Europa Oriental, los comerciantes quebrados, los trabajadores a los que se les recorta el sueldo, la suba de la edad jubilatoria, los corruptos que se enriquecen en la catástrofe, los ban-

queros que especulan obscenamente son, cree leer el lector que escribe un diario, el verdadero crimen que se investiga. Y, por supuesto, no puede faltar la frase de Brecht, que el lector ha visto ya como epígrafe en tantos libros que piensa que está vaciándose de sentido, como las cuentas y los ahorros. Paralelamente se desarrolla la historia de la vida de Jaritos, quien, en comparación con la novela anterior, ha comenzado a tomar más cuerpo y más humanidad. Menos recortado en su esquema de policía-que-lee-diccionarios-casado-con-mujer-gruñona, una especie de Maigret con menos suerte podría decirse, ahora le pasan cosas en su vida familiar. Cosas, por supuesto, relacionadas con la crisis, el recorte de sueldos, el desempleo, los ahorros, el futuro. Los personajes que lo acompañan se destacan un poco más en torno a la silueta del investigador: el jefe ya un poco menos malo, el periodista que le gusta, el amigo comunista, el ministro insoportable, todos aparecen moviéndose claramente en el rol asignado. Como si la continuidad de la saga obligara a cada personaje a definirse claramente como una función el lector que escribe un diario sonríe recordando al viejo Propp- en relación a las necesidades del protagonista. Por eso al lector que escribe un diario esta novela le gusta menos que la anterior. Le parece que la receta está más conocida, más aprendida, más claramente definida, mejor ejecutada. Pero el lector que escribe un diario suele ser de esos lectores que prefiere las superficies ásperas y rugosas por las que suele moverse mucho más cómodamente la pasión. Superficies mucho más parecidas al enrejado de tiras de masa dulce sobre un fondo de membrillo ■

Convocan a participar del certamen de cuento breve y digital
El 15 de julio próximo cerrará la inscripción para participar del concurso de cuentro breve y digiral que organizó el grupo Banco Itaú Argentina S.A. Los interesados tendrán que inscribirse en el sitio premioitau.com.ar/cuento2012. Cada escritor podrá participar como máximo con un relato original e inédito. También se admiten obras colectivas, pudiendo un autor presentar una obra individual y participar en una obra colectiva. Los relatos presentados no deberán exceder los 10.000 caracteres con espacios ni superar los 10 MB de peso. Los relatos deben subirse en formato word -o procesador de texto equivalente-, pudiendo además subirse en pdf. Se admiten hasta 10 hipervínculos que remitan a páginas externas al cuento, y tantos hipervínculos internos como se deseen. El relato debe sostenerse narrativamente sin que sea necesario ir a los hipervínculos para comprenderlo. Sin embargo, se valorará especialmente aquellos en que su uso enriquezca y hasta altere el relato, siempre y cuando se pueda comprender sin acudir a ellos. Si el relato digital incluye imágenes, sonido, multimedia o cualquier otro recurso digital, el autor deberá poseer los derechos, o ser los mismos de uso sin cargo (con o sin mención de origen), o ser su acceso a través de hipervínculos que lleven a páginas que no infrinjan derechos. Para consultas, ingresar al blog del sitio www.premioitau/cuento.com.ar y del Grupo Alejandría: www.elgrupoalejandria.blogspot.com ■

Doble V. Qué letra al pedo, dijo el futuro fundamentalista nacionalista tercermundista Walter Estalisnao Seródio, cuando le pidieron en séptimo u octavo grado (ese punto de cambio entre el colegio primario y el secundario, entre la pelota y las polleras, justo cuando reina la constante duplicidad de las hormonas) que eligiera entre hacer una composición sobre el tierno animal la vaca o sobre la letra de dos V en cuestión. A diferencia de todos sus compañeros, Waltercito, que aún no era fundamentalista, ni nacionalista, pero sin dudas ya era tercermundista, decidió escribir sobre la letra que daba inicio a su nombre. Todos le decían Waltercito ya que no existía ser humano que pudiera pronunciar su segundo nombre de corrido, y en su apellido, si no lo sabía, lo intuía, había algo que desentonaba. Pasar lista y decir “Seródio” era realmente incómodo para todas las maestras, aunque ninguna podía explicar por qué. Así, el día de la premiación, ganó uno alumno que copió al pie de la letra un cuento de Fontanarrosa y no fue descubierto, y sacaron sendas menciones dos alumnas que escribieron desde el punto de vista de la vaca. Nuestro pequeño gran héroe desaprobó el ejercicio y se sintió humillado. Así se lo hizo saber a su, padre, Washington Seródio, el cual, furioso, primero le pegó por engreído y después fue a hablar con la maestra para solucionar el problema. La maestra escuchó a Washington, serena, mientras él le decía que la definición de palabras como “Wall street: nido de ratas que hace más meszquino el mundo” o “Walkman: aparato de música que los hombres se ponen en las orejas para escuchar mientras caminan y no compartir con los demás” eran definiciones más que correctas. –Sí –le dio la razón la maestra y cuando Washington pensó que había ganado la discusión, la maestra agregó– pero esas son palabras de hombres grandes, de personas mucho más grandes que Walter –la maestra sonrió, como hacía con sus alumnos, antes de dar la estocada final–, palabras de su padre, quizás. –Mire usted –dijo con r espeto Washington–, le agradezco la apreciación, pero le aseguro que ni por casualidad ni por mucho que me esmere, se me pueden ocurrir esas palabras, y si se me ocurren, mucho menos ponerlas en ese orden. –¿Entonces...? –Sí, señora –agregó el padre–. Ahí se equivoca. Yo no sé cómo sucedió, pero tiene usted razón y es terrible hasta para mí reconocerlo: mi hijo, el Walter, el Waltercito creció y se me hizo cien porciento zurdo ■

Las 8 preguntas para Marcelo Iglesias
¿Qué situación de su vida cotidiana encontró reflejada con sorpresiva exactitud en un libro, una película, una canción o cualquier otra obra de arte?

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2) Durante unos años viajaba seguido a Buenos Aires a estudiar música y mucha de la gente que conocí, los lugares por los que anduve y las sensaciones que sentí aparecen en

“Los locos de Buenos Aires” de Alejandro del Prado.

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C U LT U R A

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LA PSICÓLOGA LITA DONOSO PROPONE OTRO PARADIGMA PARA ENTENDER LA ENFERMEDAD

“Aplico los principios de la física cuántica a un proceso de sanación”
A través de ejercicios sencillos, la psicóloga trasandina pone a disposición de los interesados un método que permite conectarse con la fuente de luz sanadora. El acercamiento de la comunidad médica y el modelo de Cristóbal Colón y Albert Einstein.
Donoso: “Sostengo que creer es crear”.

n “Sanaciones milagrosas”, la psicóloga chilena Lita Donoso enseña, a través de ejercicios sencillos, a implementar su método Alkymia. Se trata de una técnica de autosanación que permite la entrada de la energía cósmica en el organismo, a partir de que la persona activa las glándudas pineal, pituitaria, tiroides y el mismo corazón y las conecta con la fuente de luz sanadora. Enrolado claramente en la corriente de la autoayuda, el libro es el tercero de la misma autora que se dedica a indagar en el terreno de la autosanación. Con anterioridad, la especialista trasandina que ofrece seminarios en América latina y en países como España, Portugal, Brasil, Estados Unidos y recientemente en Europa del Este, también es autora de El Método y El fin de la era del miedo, publicados por el sello Aguilar- Fontanar. Donoso combina antiguas ideas acerca de la sanación y las cruza con conocimientos modernos, tales como el de la física cuántica y los descubrimientos de Albert Einstein que revolucionaron el siglo XX. Aunque a la hora de tomar un modelo de accionar, ella se identifica con el de Cristóbal Colón. “Colón era considerado un delirante -reconoce-. Esa es la verdad. Sin embargo tenía una misión, pocos conocen la misión espiritual que él tenía. Hay algo que él pudo sostener: que la tierra era redonda. Eso permitió que el cerebro del resto de la humanidad abriera un paradigma nuevo. Guardando todas las proporciones porque admiro mucho a este personaje, a mí me toca ser un poco Colón”. -¿Por qué? -En el área de la salud estoy en una postura en la cual enseño a las personas a usar sus poderes creativos. Aplico los principios de la física cuántica a un proceso de sanación. Hoy es simplemente ignorancia no aceptar que

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el pensamiento y el sentimiento son frecuencias de ondas vibratorias poderosas que ordenan la energía de una determinada manera. -En su libro usted plantea un nuevo paradigma para entender la enfermedad. ¿Se trata de entender que la misma persona tiene el poder para sanarse? -Sí, de ese paradigma parto, es un paradigma más antiguo pero no menos verdadero. -¿Por qué es más antiguo? -Porque en realidad estos son códigos que vienen con el hombre, en los conocimientos de las antiguas escuelas de sabiduría estaba este conocimiento. Yo lo que estoy haciendo es ponerlo en el tapete de nuevo. Si uno piensa en Epidauro que era el centro de sanación de los griegos hace miles de años, ahí había un concepto de que el hombre sanaba desde su espíritu. Ahora en esta época me resulta sencillo comprender que no son cosas nuestras, sino más bien antiguas que están nuevamente puestas al servicio del hombre. -¿La crítica que usted hace es a la cosmovisión cristiana que nos viene educando desde hace varios siglos? -No, no critico el pensamiento cristiano sino a la Iglesia Católica que es bien distinto. Vale la aclaración. Lo que el maestro de esta iglesia decía, el maestro es Jesús, era que el padre vivía en nosotros y el padre, se refería a Dios, era el que actuaba, siempre aclara que no era Jesús el que sanaba y el que hacía esas magníficas experiencias. El código (de la autosanación) está ahí y en todos los maestros, sean Buda o Mahoma, ellos hablaban del código amor, que era el que permitía acceder a esa perfección que tanto buscamos. Entonces lo que yo hago es actualizar esos conocimientos, pero no me pertenecen en realidad. -¿Qué es el A-Mor, tal como usted

lo escribe? -Es una energía neutra, mientras que el amor humano con minúscula es capaz de atraer montos de esa energía para crear una realidad perfecta. Esa es la clave, porque nuestros sentimientos ordinarios están cargados de frecuencias bajas, altas y de todo tipo y el resultado es idéntico al origen del sentimiento o del pensamiento que origina esa acción. En cambio, cuando uno aprende a conectarse o a vibrar en esa frecuencia A-Mor atrae esa otra energía que se pronuncia igual pero que no es lo mismo, es la energía que cohesiona el universo, es la que genera el movimiento de la creación misma. Cuando aprendemos a vibrar en A-Mor nuestro sentimiento de amor encaja con esa energía y el resultado es sanarte o lo deseable para tu vida, tiene un sentido práctico. -¿De dónde viene la enfermedad, por qué nos enfermamos? -Yo sostengo que creer es crear. Cuando nacemos vamos adquiriendo un aprendizaje milenario que es que la vida es envejecimiento y muerte. A mí me ha llamado mucho la atención en mis investigaciones previas que existieran maestros en Oriente que tenían 300, 500 o hasta 700 años. Yo me he preguntado ¿pero cómo es esto? Bueno, ellos conocían la clave para acceder a la regeneración permanente del cuerpo físico, de hecho nuestras células se regeneran de forma natural. Entonces si nosotros usamos el pensamiento y el sentimiento para intencionar cosas funciona. Lo que aprendemos en Alkymia es a sintonizar nuestros procesos creativos de sentir y pensar con frecuencias altas, cuando sintonizamos esas frecuencias altas el resultado es de alta frecuencia también. Y en términos comunes la baja frecuencia sería las experiencias negativas y las altas frecuencias nos traen experiencias positivas. -¿Y qué descubrió, cómo era posi-

ble que esos maestros vivieran 700 años? -Hay un libro de un maestro hindú que en los años ‘50 desencarnó y le avisó a todo el mundo, anunció que no iba a estar más acá y a los veinte días su cuerpo no estaba ni siquiera descompuesto. Las claves están en los conocimientos antiguos. Lo que pasa es que nosotros, Occidente, somos una cultura nueva, no estamos familiarizados con esos conceptos. Hace poco estuve en India, y quise investigar sobre esto y la gente que está en este tema me decía que sí, que efectivamente en tal o cual aldea habías maestros de muchos años... para los orientales esto no es novedoso, para nosotros sí, para nuestros paradigmas más occidentalizados. No es que los orientales no son racionales, pasa que no sólo usan la razón, también usan el corazón. Ahí está la diferencia. -¿Cómo llegó a establecer una relación entre la energía cósmica y órganos como el corazón y las glándulas pineal, pituitaria y tiroides? -Eso no lo hice yo. Esto viene contenido en antiguas enseñanzas de lo que se llamaban las escuelas de sabiduría de Egipto y mas atrás de Egipto. Siempre este conocimiento estuvo, pero oculto porque en épocas pretéritas se podía hacer un uso indebido de estas facultades y ¿dónde están las claves que los representan? Si tu observas la figura de cualquier religión, de cualquier parte del mundo vas a comprobar que se pinta y se dibuja con la cabeza y el corazón con un aro de luz, entonces ahí tenemos claves herméticas de cómo se señalaban ya las condiciones de estas glándulas que se encendían cuando uno entraba en cierta conexión. Es muy lindo ver en los cursos que hago que hasta las personas más preparadas se sorprenden cuando analizamos que el último sustrato de una persona es la luz. -Los ejercicios de autosanación son muy sencillos. ¿Cualquier persona los puede hacer? -Cualquier persona puede hacerlos, la única condición es desearlo, a nadie que experimente por ego, por estar en conflicto y en contradicciones con la teoría no le va a funcionar, pero alguien que entra a experimentar vibrando en amor le va a funcionar. Y va a tener un resultado extraordinario. -¿Está comprobado que se pueden sanar enfermedades graves como tumores o enfermedades congénitas? -En lo personal, creo, no tiene valor, porque lo científico es una estadística que se repite, probablemente si uno quisiera hacer un estudio científico obtendría muchos resultados, sin embargo hablemos de porcentajes de personas que practican cómo hay que hacerlo. Yo diría que un 70 % de las personas sanan de sus dolen-

cias. No he hecho un estudio pero es más o menos lo que hemos visto con las personas que trabajan conmigo. De 10, 7 se curan. Si eso es ciencia. -En contra de su método, podría verse como simplista el hecho de que alguien pueda curarse de un cáncer, por ejemplo, invocando la energía cósmica. -Ese tema a mí me tiene sin cuidado, a mí lo que me ocupa es lo que pasa con un practicante, desde fuera puedes emitir cualquier juicio, cualquiera, a mí me da exactamente lo mismo, porque seguirá siendo desde fuera. En cambio desde dentro yo observo la experiencia. Qué pasa cuando hay médicos en los talleres. Tuve en mis seminarios un médico que trabaja con enfermos terminales, un médico que trabaja con niños con enfermedades terminales, una doctora cardióloga que trabaja en el mejor centro de cardiología de Buenos Aires. Eso me interesa, qué pasa con la persona que desea cambiar su paradigma. ¿Sabes cual es el principal problema de la humanidad? La ignorancia. No voy a atender nunca críticas previas, prejuicios, eso no me interesa para nada. -¿Qué dice la comunidad médica de su método? -No tengo la más mínima idea. Si tu tomas los datos duros, yo no creo que sea casual que mi método Alkymia, con tres publicaciones distintas, sea una súper venta en Chile y en Argentina. Nadie compra un libro malo, yo me baso en los datos duros y además en la observación de las personas que entran en esta experiencia. -Además de Colón parece también admirar a Einstein. El está muy citado en su último libro. -Sí, es un gran referente porque cuando descubre la ley de la materia, descubre que en el fondo la materia es energía que vibra en distintas frecuencias. Entonces ¿qué diferencia hay entre que ése descubrimiento y el concepto antiquísimo de Oriente, de más se siete mil años, que dice que el mundo es ilusión? Ellos sostenían que la materia es una ilusión, es energía compactada que puede también descomprimirse, entonces yo siempre digo que cuando él pone en el tapete este conocimiento, hace un cambio tan grande que la humanidad todavía no logra entender la propuesta de Einstein. A mí me gusta mucho investigar. Siempre sentí que no era casual que nuestro cerebro funcionara en un porcentaje tan bajo, en un 10% siendo un órgano tan perfecto. Llegué a estas conclusiones y las comparto para quien las quiere y el que no, bienvenido sea, yo no soy una gurú, soy una persona que difunde un conocimiento que en su vida tuvo sentido, en mi vida sanó cosas y produjo un cambio ■

Las 8 preguntas para Marcelo Iglesias
¿De qué lugar, personaje común o circunstancia en general que ofrece Mar del Plata se apropiaría para incorporarlo como pasaje central de alguna de sus obras?

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3) Nuestra ciudad es pródiga en bellezas naturales. Me gustan varios espacios como temas inspiradores de obras. El paisaje costero de Punta Mogotes, los Acantilados, las playas del Norte, el centro de la ciudad los sábados por la

mañana tiene un encanto particular, la subida de la Avenida Colón de noche vista desde lo alto de un balcón de departamento. Atardecer y anochecer de la ciudad desde un piso 29.

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Grandes libros, pequeños lectores
Boris Orbis y la vieja de la Calle 24,
de Patricia Suárez, Ilustraciones de mEy!,
Buenos Aires: Primera Sudamericana, 2011, 80 p.
Por Rocío Malacarne Integrante de la ong Jitanjáfora

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UN LIBRO SOBRE LA MÚSICA INDEPENDIENTE ARGENTINA

Otra mirada, otro cantar
María Claudia Lamacchia, “Otro cantar. La música independiente en Argentina”, 2012, Buenos Aires, Unísono. 304 páginas a historia de la música independiente en la Argentina es el tema del libro de María Claudia Lamacchia que acaba de editar Unísono Ediciones, y que lleva el título de Otro cantar. La música independiente en Argentina. El porqué de este libro aparece claro en la introducción que la autora pone bajo la advocación de una frase de Frank Zappa -“la cultura oficial sale a tu encuentro pero al underground tienes que ir tú-; allí explica que la intención que anima su investigación es “revelar otro modo de hacer música y ser músico en una era dominada por el lenguaje del mercado globalizado y signada por tecnologías digitales que marca el inicio de otro modelo”. La apuesta por la que se juega Lamacchia es la de “redescubrir y pensar ese instinto insoslayable que excede lo mercantil e industrial”. La investigación de María Claudia Lamacchia está basada en la historia de la autogestión musical argentina, enfocada en la Unión de Músicos Independientes: la historia de la UMI se presenta en estas páginas como “una experiencia inédita en el mundo, impulsora de otras organizaciones de músicos y ejemplo de los frutos del trabajo en equipo y solidario”. Lo que en gran medida implica narrar la historia de cómo se ha ido buscando un poco de equilibrio con las mega-

os personajes y la historia parecen ser esperados dentro de la atmósfera maravillosa que cubre este relato: una tía malísima que sabe hacer pociones, un niño bueno, h u é r f a n o y, encima, maltratado, una cualidad única capaz de salvar a cualquiera, el amor y el triunfo del bien. Tanto, que la historia comienza con las palabras “Había una vez…”. Pero lo más original parece ser el final sin palabras. Es que esta novela de trece capítulos se construye a través de lo dicho, de lo que se guarda en secreto y de lo que se dice bajito. Se dice bajito o guarda en secreto porque, por ejemplo, los dos últimos capítulos poseen imágenes pero no palabras. Aquí, el lector debe darle las propias. Además del protagonismo de la ilustración de mEy!, los juegos con la tipografía acompañan la historia y enfatizan lo dicho: letras irregulares, que parecen temblar, crecen, se mueven, giran, se destacan, gritan y hablan en voz baja haciendo que el la lectura cobre también vida. ¿Por qué gritan las letras? Tal vez porque la vieja de la Calle 24 hacía hechizos, comía arañas en cazuelas y gusanos en escabeche, mantenía encerrado a su sobrino huérfano, Boris Orbis, atrapaba gatos y los colgaba cabeza abajo. Pero además de estas cualidades, las letras también bailan; bailan al ritmo de la música de Boris Orbis y de Margarita Verano, tanto que hasta a la vieja hacen danzar. Las letras….también vuelan y buscan la libertad, como algunos de los otros personajes de la historia que lograrán hacer que el final sea casi como el de los cuentos de hadas: ¿vivieron felices? LITERATURA Y ESCUELA Las XII jornadas “La literatura y la escuela”, organizadas por la Asociación Civil Jitanjáfora, se realizarán los días 31 de agosto y 1º de setiembre en las instalaciones de la EET 3 (14 de Julio y Gascón). La convocatoria se encuentra abierta a docentes, directivos, estudiantes de profesorado, ilustradores, bibliotecarios, mediadores culturales y público en general. Al igual que en años anteriores, las jornadas contarán con la presencia de representantes del ámbito del arte y la cultura, reconocidos ilustradores y escritores de literatura infantil. Entre quienes confirmaron su presencia, se encuentran las escritoras Graciela Repún y Cecilia Pisos, así como la especialista Cecilia Bajour. Habrá talleres, charlas, proyecciones, una feria del libro infantil y juvenil y presentaciones de libros, entre otras interesantes propuestas. Para más datos, los interesados podrán visitar la página web www.jitanjafora.org.ar/ o enviar un mensaje a grupojitanjafora@yahoo.com.ar ■

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discográficas, lo que para la autora significa indagar en categorías tales como la definición misma de músico independiente, qué ha representado esta condición en el tiempo y qué diferencia o distancia a los músicos independientes de una compañía discográfica. Entonces, la propuesta generada por Lamacchia busca rastrear la experiencia de la UMI a través de diferentes relatos así como adentrarse en los reclamos de una legislación sobre música que incluya la creación de un instituto nacional tal como tienen el teatro y el cine. En sus conclusiones, Lamacchia saluda algunos atisbos de cambios favorables para la autogestión en el campo de la música: la nueva ley de servicios audiovisuales que “garantiza espacios en todas las radios para la música local y producida de manera autogestiva”, proyectos como Sonar TV, los sitios web que ofrecen álbumes y canciones sin costos para el músico o la organización colectiva de shows. Aunque eso no alcanza, puesto que es necesario replantear alternativas desde el Estado que permitan

promover otras lógicas de producción y difusión, más allá de las megacorporaciones. Aunque es auspicioso el cierre del libro: “En una época donde las compañías discográficas se alertan ante la caída de la venta de discos (un 66% en los últimos siete años), donde muchos de los artistas (inclusive los más reconocidos) deciden ‘tomar las riendas’ de sus carreras, ofrecer álbumes o canciones para descargar por internet, e incluso formar sellos discográficos propios para autopublicarse, pareciera que el camino está allanado y el modelo independiente de producción musical transmutó en la revelación de estos tiempos”. El volumen incluye un buen material fotográfico que agrega las tapas de la revista Unísono, cuya editorial es responsable de esta publicación, junto con un extenso glosario que busca completar la comprensión de los textos de la investigación. En síntesis, un material valioso para reflexionar sobre los nuevos horizontes de la producción musical y los vínculos entre la técnica, la política, el mercado, la ética y la estética ■

RESEÑA: “EL VAMPIRO ARGENTINO”, DE JUAN TERRANOVA

Ficción vs. realidad: qué habría pasado si la Alemania nazi ganaba la Guerra
Por Verónica Meo Laos

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l poeta Oliverio Girondo se pregunta en su Carta Abierta a la Púa, si acaso lo cotidiano no es una manifestación admirable y modesta de lo absurdo. A lo que se puede añadir si la realidad no es apenas la más verosímil de las ficciones. De allí que, quizá la ficción más aterradora sea la que más se confunde con la débil construcción social que denominamos realidad. Juan Terranova (Buenos Aires, 1975), el joven autor de El vampiro argentino sabe muy bien cómo transitar por las arenas movedizas de una novela que parte de la siguiente proposición: Qué habría pasado si la Alemania nazi ganaba la II Guerra Mundial. A modo de historia contrafactual -o estrategia empleada por los historiadores a través de la cual se parte de una premisa plausible y tras ello se especula acerca de qué habría ocurridoTerranova construye una ucronía o historia alterna que sirve de base para la deriva de un relato ficcional de género policial.

Hasta aquí, la pregunta disparadora de la ucronía no habría sido un aporte original -de hecho se trata de una especulación ya transitada con anterioridad en el filme Fatherland (1994)- si no fuera por un matiz en apariencia menor: tras la Gran Guerra de Emancipación, la Argentina se erige en una colonia privilegiada por su superioridad racial, territorial e inclusive ideológica. Por fin la patria dichosa ha recuperado su prestigio y el territorio arrebatado desde la desaparición del virreinato. La niña mimada del Imperio alemán ahora tiene asegurado su destino de grandeza, no sólo por su afinidad ideológica con el III Reich sino gracias a la extensión territorial de claras aspiraciones expansionistas. Inteligentemente atravesado por verosímiles -o por un etnocentrismo nacionalista- el relato de Terranova transcurre como una novela negra: Víctor Bravard es un detective solitario y melancólico a

lo Harrison Ford en Blade Runner que tiene la misión de desentrañar los crímenes horrendos de varios oficiales de las SS en medio de los festejos por el Bicentenario. Los fastos y la monumentalidad de un mundo en apariencia feliz, se resquebrajan ante las fisuras de una sociedad que drena sus miserias en las sombras. La fatalidad o la causalidad pondrán delante de Bravard a un viejo outsider sarcástico que hará tambalear las certezas del detective y lo ayudará a ir rearmando el macabro rompecabezas. El vampiro argentino recorre con acierto los lugares del género noir y pone al lector en vilo a medida que se avanza en la lectura. Su fortaleza reside en construir la ficción a partir del sentido común donde se entrelazan sin solución de continuidad la historia real con el prejuicio liso y llano. Así pues, la errónea superioridad de los más europeos de América Latina se enturbia con la supuesta neutralidad argentina frente a la II Guerra Mundial o, con el apoyo de Perón a la recepción de fugitivos del Tercer Reich. En definitiva, el valor de la primera novela publicada en España de Juan Terranova se encuentra allí donde el contrato de veridicción se confunde con el pacto ficcional, justo en la dialéctica entre lo irreal y lo posible. Y ningún lector se sentirá defraudado ■

Las 8 preguntas para Marcelo Iglesias

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¿Recuerda haber robado un libro alguna vez? ¿Cuál o cuáles?

6) No, nunca robé un libro. Pero he leído largos tramos en las librerías de Corrientes, en Buenos Aires.

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C U LT U R A ANTICIPO DEL NUEVO LIBRO DE HORACIO REGGINI

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“Debemos pensar el pasado e imaginar el futuro”
Una charla con uno de los ingenieros más importantes de la Argentina, que es autor de “El búho vuela a toda hora”. Antes de presentarlo en la Feria del Libro, Reggini habló de tecnología y del porvenir.
Por Alejandro Manrique

l entrar en su oficina se aprecian infinidad de piezas antiguas, cencerros, manos de mortero, ollas de bronce y cobre. “Soy coleccionista de cosas antiguas, vea, principalmente cosas del campo, arados, aletas, molinos, torres de molinos, tengo de muchos tamaños... Aquí tengo fundamentalmente piezas de animales… Y alguna pieza de ingeniería, como para mantener el equilibrio y no perder el nivel…” El que habla es el ingeniero Horacio Carlos Reggini, quien ha llevado a cabo una fecunda tarea en el campo educativo y de la ingeniería en nuestro país. Nacido en 1933 en Bahía Blanca, cursó estudios en el Colegio Nacional Don Bosco de los Salesianos y una vez recibido en la Universidad Nacional del Sur, se fue a Buenos Aires donde desarrolló su carrera profesional en el área de las estructuras. “Me gustaba la mecánica racional, fui alumno de Charola, físico de La Plata…”, agrega. “Esta otra maravilla es un ventilador Fiat Marelli, de 1920 y hecho de bronce, y aún funciona…”, se entusiasma y señala. Con 79 años recién cumplidos, se muestra optimista y afirma que “…estoy en la década del setenta, tengo otro amigo que está en la década del ochenta porque tiene 81 años…”, contrasta en un tono muy divertido. Gracias a una beca, en la década del ‘60 Reggini estuvo como profesor visitante en universidades de los Estados Unidos y se consolidó como investigador en el campo de las computadoras y la educación. En el país del norte conoció a Marvin Minsky y Seymour Papert (creador del lenguaje de programación LOGO para niños), ambos del Laboratorio de Inteligencia Artificial del MIT, donde importantes investigadores estudian las relaciones entre la computación, la lingüística y la psicología moderna. UNA PREOCUPACIÓN CONSTANTE Tanto en el “El futuro no es más lo que era” como en “El futuro sigue sin ser lo que era”, Reggini expresa su preocupación principal que es la educación basada en el diálogo y la pluralidad, donde confluyen lo humano y

A

lo científico. Esos textos recorren escritos del autor inspirados por ansias de comprensión, solidaridad y esperanza: una compilación de artículos en diversas publicaciones, cartas de opinión y conferencias en ámbitos académicos durante años de trabajo. Un aporte sustancial sobre los aspectos filosóficos, históricos y sociológicos de la tecnología. Al hacer un juego de palabras y tomar una frase de Paul Valéry en un trabajo literario de 1928 sobre el futuro, Reggini expone la incertidumbre que representa el devenir en el contexto de cambios frenéticos en la tecnología y descarta el discurso utópico del progreso. Se debe actuar, nos dice, de manera rápida y estar dispuestos a enfrentar lo inesperado. Y para ello se requiere una buena cuota de esperanza, con el rescate de la historia y las enseñanzas del pasado que nos brindaron las grandes figuras, intelectuales, filósofos y pensadores del mundo. Reggini no atribuye todos los males a la tecnología, pero tampoco la eleva como la solución de todo. Precisamente, su propia profesión es motivo de análisis: “El ingeniero justamente es el que hace cosas nuevas, que no existían antes, y lo hace por el bienestar de la gente. También a veces uso la palabra innovación, pero yo creo que mejor es creatividad…”, afirma. Ante las voces que transmiten crítica y pesimismo, expresa su oposición porque cree ver la causa de frustración en la gente. “Hay que resaltar los hechos positivos y no los negativos, que no son tantos. Se debe pintar la condición del hombre tal cual es”. UN BÚHO SIEMPRE ATENTO La obra más reciente de Reggini, “El búho vuela a toda hora” (“Owls fly at all times”) (Ediciones Galápago, 130 páginas, 2012), edición bilingüe con soberbia calidad de impresión e ilustraciones a todo color, se presentará públicamente el 7 de mayo en la 38ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Para muchas culturas y tradiciones, el búho representa a la filosofía, al igual que es símbolo del conocimiento y la sabiduría. El espíritu contemplativo de su visión, preparada para la caza nocturna, observa reiteradamente las cosas y le exige buscar nuevos horizontes y abrir perspectivas. Debe estar atento a reconsiderar las situaciones, de las cuales surgen nuevas especulaciones. Así, se abren espíritus y se ensanchan, en un intento por ir más allá de lo que se comprende, vislumbrando horizontes que están lejanos y son desconocidos. Es ciertamente el mensaje que Reggini quiere transmitir en “El búho vuela a toda hora”, en el que ha logrado amalgamar su preocupación por la educación y su admiración por ciertas figuras notables. Así, en el epílogo expresa: “…Debemos pensar el pasado e imaginar el futuro. De las mentes despiertas surgen las ideas que van conformando el mundo…”, para luego

especular sobre las condiciones de vida y desafíos del hombre en las próximas décadas. La obra se divide en tres partes. La primera es un homenaje a Marshall McLuhan (1911-1980), filósofo y sociólogo canadiense de quien se cumplió el centenario de su nacimiento y vislumbró en cierta forma la red internet actual. Autor de libros de comunicación que obligan a reflexionar sobre la relación entre ser humano y la tecnología, acuñó la expresión “aldea global” que representa las posibilidades de las comunicaciones modernas sobre el planeta. Completa el apartado un análisis de versos del poeta Tomas Eliot (18881965), gran pensador del siglo pasado quien por medio de sus poesías y reflexiones nos ofreció un acabado panorama de la civilización moderna. Una referencia especial hace alusión al uso de la palabra “twittering” en un poema de Eliot para el canto o gorjeo de los pájaros al comunicarse entre sí, metáfora que hoy día puede equipararse al uso de Twitter por parte de millones de personas en todo el mundo. Y los trabajos de ambos están relacionados con los instrumentos de la cultura y la educación, por cuanto: “…Es erróneo suponer que existe una diferencia básica entre la educación y la diversión, aunque deberíamos ser menos optimistas acerca de educar divirtiendo y los poderes instructivos

de los medios…”, indica Reggini en su texto. La segunda parte está dedicada a Sarmiento (18111888), quien no podía faltar entre las personalidades dado que Reggini no oculta su profunda admiración por el ilustre sanjuanino. Entre los diversos hechos y anécdotas que cita sobre Sarmiento y su colosal tarea en pos de la educación, la modernización, el progreso y el saber, Reggini entremezcla detalles de su discurso cuando se inauguró el telégrafo interoceánico que conectaba Argentina con Europa en 1874 y ya vislumbraba los beneficios que traería la comunicación de este tipo entre los pueblos. En la última parte se aborda la ciudad de Praga, capital de la República Checa nacida en 1993 luego de la desmembración de Checoslovaquia. Una ciudad artística e intelectual que inspiró a tantas otras, según el autor, quien la recorrió “…con un espíritu nómada similar al relatado por Italo Calvino en Las Ciudades Invisibles…” y en el libro cuenta sus vivencias personales al igual que detalles

del arte y la ciencia, gobernantes e historia de la ciudad enclavada en el corazón de Europa Oriental. “En este libro nuevo no sigo hablando del futuro ni del pasado, sino del presente. Está en castellano y en inglés. Es un libro que quiero mucho, que resume un poco mi vida…”, concluye Reggini, un auténtico y legítimo humanista de nuestro tiempo con toda la cabal dimensión que representa esa palabra ■

■ Lecturas
FICCION
1 LOS HIJOS DE LOS DÍAS 2 CABALLO DE FUEGO. GAZA. 3 DIARIO DE INVIERNO

Fuente: Cámara de Libreros del Sudeste de la provincia de Buenos Aires.

Los libros más vendidos de la semana
Eduardo Galeano. Florencia Bonelli. Paul Auster. Ceferino Reato. Gabriel Rolón. Jorge Fernández Díaz. Pacho O’Donnell. Carlos Manfroni. Santiago Sylvester. Siglo XXI. $99. Suma. $139. Anagrama. $80 Sudamericana. $99. Planeta. $99. Capital Intelectual. $75. Aguilar. $89. Sudamericana. $95. Eudem. $80.

NO FICCION
1 DISPOSICIÓN FINAL 2 ENCUENTROS 3 LAS MUJERES MÁS SOLAS DEL MUNDO

RECOMENDADOS
1 ARTIGAS 2 MONTONEROS, SOLDADOS DE MASSERA 3 LA IDENTIDAD COMO PROBLEMA

Fragmento de

Paseo espacial,
Sobre negras nubes el cerebro es un campo yermo. En ese mundo sin sonidos he sentido nostalgias de la tierra. Quisiera volver, alguna vez, a aquella esfera perdida en el espacio. A sus golfos marinos, pálidos como amapolas ■

de Alfredo Veiravé (incluido en Cazador de Signos, publicado por Eudem).
Ahora que el lamento del mirlo enmudece siento la sangre correr libre en el estanque nocturno del cuerpo. La gravedad de las manzanas caídas en el huerto Es un imán oscuro que me ata al paso de las colinas. Suave embriaguez, giro en sueños y las sustancias del cuerpo se diluyen en la atmósfera.

Las 8 preguntas para Marcelo Iglesias
Un extraño hongo se esparce por su biblioteca y consume de manera irrefrenable los libros. Solo dispone de unos segundos para actuar y salvar a tres de ellos. Lo que usted hace para ganar tiempo es arrojar a la

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voracidad del hongo a otros tres libros. ¿Cuáles serían los sacrificados y cuáles los salvados? 7) Salvaría “De repente el sol “ de Olov Hartman, “Kirie Eleison” de Hugo Mujica y “ Las Palacios “ de Ana María Mu-

ñoz Irizarri. Dejaría de lado uno relacionado a Horóscopo y predicciones varias, uno relacionado a Autoayuda y alguno que hable sobre tendencias en el mundo de la moda.

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C U LT U R A

Domingo 29•4 •2012

La moneda
por Gustavo Fogel

on un tintineo liviano, moviendo de un lado a otro las caderas como una gata flaca y remilgosa, la moneda rebotó por los escalones del hotel, baó un par de metros por la acera y anduvo dando vueltas, indecisa, alrededor de un perro salchicha que casi se hace un nudo tratando de alcanzarla, hasta que vio la sombra descomunal de un hombre, redondo y pesado como un empacho de buñuelos, y se echó a descansar a escasos centímetros de sus pies -la fría cara contra el asfalto-, dejando a la vista de todo el mundo el escaso valor de sus partes más pudendas: 5 centavos de puro níquel brillante, bajo el sol frágil de julio, a las ocho y diez de la mañana. El hombre de pie, mal afeitado y con una carpeta de seguros “El Pájaro Loco SA” debajo de la axila derecha, clavó la mirada en la moneda durante unos segundos, y pensó: “Cinco centavos significan empezar el día con buena suerte”, y decidió agacharse y tomar la moneda del suelo. Un valiente, sin duda, si pensamos que el hombre pesa más de 200 kilos. El primer intento fue medir qué tan lejos estaba la moneda. Flexionó las rodillas hasta escuchar que crujían y estiró los brazos todo lo que se lo permitió la costura del saco, pero lo único que logró fue dejar caer la carpeta del seguro. El segundo intento fue más arriesgado: pretendía recoger la carpeta, además de la moneda. Se secó las manos contra el pantalón de sarga y trabó las rodillas, inclinándose hacia delante como un luchador de sumo. Dobló peligrosamente la cintura, se le cayeron los lentes de leer, una tarjeta para viajar en colectivo y una lapicera fuente del bolsillo de la camisa. Después se fue de bruces, como quién dice. Seis metros más adelante lo detuvo el guardabarros de un Peugeot 504 blanco que por desgracia no tenía puesto el freno de mano. El Peugeot chocó contra un Palio gris que empujó al carro de un cartonero que casi no esquiva un colectivo de la 25 de Mayo que asustó al perro salchicha y arrolló a un ciclista que se llevó puesto a una señora que llevaba un cuarto de vainillas sueltas, un cartón de leche y media docena de huevos en una bolsa de papel marrón y sin manijas que volaron por el aire como si se tratase de una despedida de solteros. En el tercer intento, y con bastante mal humor, el hombre regresó a buscar los lentes para leer, la lapicera fuente, la tarjeta del colectivo y su carpeta del seguro, y a levantar tam-

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bién la moneda de cinco centavos y arrojarla bien lejos, una vez que la tuviera entre sus manos. La posición que eligió para lograrlo esta vez, fue sencillamente una locura: decidió directamente sentarse en el suelo. El hombre sabía que quedaría totalmente indefenso, sin poder incorporarse por sus propios medios y a merced de cualquier bandido que quisiera reírse de él, pero confiaba que un grupo de personas de buen corazón, un equipo de rugby femenino, una congregación de menonitas, quizás, alguien se apiadaría de verlo y lo ayudaría a levantarse, o en todo caso podría pedir ayuda, llamar al 911, a gordos anónimos, a los bomberos o en todo caso a una grúa. Cualquier cosa, pero el hom-

bre estaba decidido a no rendirse. Respiró bien hondo y extendió los brazos hacia atrás, llevó las manos hasta la cintura y comenzó a agacharse. Notó que hacía calor, tenía las manos húmedas y la camisa le ajustaba demasiado. Un gorrión de pocas plumas voló desde el cable del teléfono hasta una rama seca. Una sola hoja, rezagada del otoño, se desprendió de la rama y cayeron lentamente la hoja y el hombre, la hoja en espiral, el hombre en línea recta, hasta tocar el suelo. La hoja se detuvo: él no. El hombre cayó de espaldas como una esfinge rusa y comenzó a rodar, cómo era de suponer si se cumplen las leyes de la inercia, con sus 200 kilos de horror vereda abajo. La vieja que recogía las vainillas lo vio venir, pero no alcan-

zó a esquivarlo, el perro salchicha dijo ¡Ketchup! y no ladró más. Se dobló en ocho una bicicleta de reparto, abandonada a tiempo, y las seis personas que esperaban el colectivo fueron parte de un siniestro juego de bolos. Por último, un kiosco de revistas, de gruesa chapa anaranjada, frenó al hombre rodante, salvando así la vida de un viejo vendedor de diarios -Don Quique-, demasiado lento para poder huir. Cuando llegó la policía, al gordo lo levantaron entre cuatro y lo esposaron a un poste de luz, más por seguridad que por miedo a que se escape. Una grúa quitó el kiosco del medio de la calle y los bomberos ayudaron a varias personas a bajarse de los árboles. Al finalizar, la policía dispersó a los curiosos, metió al

perro salchicha en una bolsa de nylon y a la señora de las vainillas en una ambulancia acolchonada y sin ventanas. Mientras empujaban al hombre para meterlo de alguna forma dentro del auto de la policía, un chico que pasaba por ahí, silbando distraído un tema de Premiata Fornería Marconi -exactamente “IL Carro de Hans”-, le alcanzó al tipo la carpeta del seguro con la mitad de los papeles dentro, un par de lentes para leer con los vidrios rotos y una lapicera fuente totalmente aplastada y chorreando tinta. La moneda de cinco centavos que brillaba tumbada en la vereda, y una tarjeta de colectivo en apariencia sin uso, se las quedó para él: pensó que cincos centavos eran una buena forma de empezar el día ■

Sin título
Por Ricardo Arriagada

Musiquita mía que va y vuelve enredadera de envolverme espero

canción si último empedrado en mis zapatos milonguera acompasada musiquita para oler que conventillo que en el pasillo del final va contrapuerta a los malvones más filo del mundo cuchillero techo de chapa / sur

sur de avenida donde arderán y arden barriletes en el cielo donde arderán bicicletas rojas y oxidadas donde arderán billetes de la suerte melodía de nadie del arrabal del viento ■

Las 8 preguntas para Marcelo Iglesias
Se le concede la extraordinaria excepción de hacerle una única pregunta a uno de sus tantos escritores predilectos. ¿Qué le preguntaría?

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8) Le preguntaría a Olov Hartman si sigue pensando en los protagonistas principales de su novela, si imagina o sabe con certeza cómo seguirían sus vidas, también me gustaría

saber si al terminar la novela extrañó la posibilidad de seguir desarrollando esa historia y la vida de esos personajes.

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